Agustín Muñoz Grandes
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Agustín Muñoz Grandes (1896-1970), militar español, combatió en la Guerra de Marruecos, en la Guerra civil española y en la Segunda Guerra Mundial.
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[editar] Méritos de guerra
Agustin Muñoz Grandes nació en Madrid el 27 de enero de 1896. Ingresó en la Academia de Infanteria de Toledo en 1910 y terminó sus estudios cinco años más tarde con el grado de Alférez. Al abandonar la Academia solicitó voluntariamente un puesto en el Ejército de Marruecos, al que perteneció hasta poco antes de iniciarse la guerra de España. Ascendió a Capitán estando al mando de tropas indígenas y poco después a Comandante por méritos de guerra, tomando parte en las operaciones de Alhucemas en setiembre de 1925. El entonces Coronel don Francisco Franco Bahamonde mandaba la primera columna de desembarco y el Comandante Muñoz Grandes la unidad marroquí que había de desembarcar en vanguardia. Al frente de sus hombres, entra al asalto de la playa de la Cebadilla. En una rigurosa arrancada alcanza los primeros objetivos y resulta gravemente herido en el pecho, pudiendo ser evacuado a Melilla.
[editar] División Azul
Apenas convaleciente vuelve a África y organiza la famosa "Harka Muñoz Grandes" con la que alcanzó un sin fín de victorias y afamarse por sus constantes y audaces intervenciones contra las rebeliones de "Raisuni" o las de "Abd-El-Krim". Combatiendo en África fue herido catorce veces. El grado de Teniente Coronel lo obtuvo por méritos de guerra. Cuando se forma la División Azul parte con ella al mando de la misma. Muñoz Grandes era, posiblemente, uno de los pocos Jefes Militares que los soldados admiten en su escala de afecto.
[editar] Sentimientos cristianos
De sus sentimientos cristianos y gran humanidad, sucedió al finalizar la guerra el siguiente hecho: se celebraba en Madrid un Consejo de Guerra contra un anarquista, Melchor Rodriguez, que había desempeñado el cargo de Director General de Prisiones durante la guerra y al que el General le debía en cierto modo la vida. Al finalizar el Consejo, el Presidente, por formulismo, preguntó en voz alta, si había algun testigo. Una voz entre el público, contestó "yo". El Presidente preguntó su nombre, respondiendo: "Agustín Muñoz Grandes". De nuevo pregunta el Presidente: "Profesión?", contestando "General del Ejército Español". La declaración del General hizo que quedase la condena en su grado mínimo. Melchor Rodriguez no sólo salvó la vida, sino que encontró, más que un amigo, a un hermano.
[editar] Sepelio
El día de su sepelio una gran multitud de todas las clases sociales, políticos, diplomáticos, obreros, estudiantes, camisas azules, rostros curtidos de veteranos de varias campañas y muchas mujeres que lloraban abiertamente la pérdida de un caballero intachable que rindió culto a la familia, inculcando en el seno de su hogar las grandes virtudes que formaron su vida ejemplar, la que en los campos de batalla cosechó tantos laureles y fue el Jefe querido y admirado en las batallas incruentas.
Porque era valeroso, nunca hizo alarde de valor. Porque era popular, en el más puro y exigente sentido de esta palabra, le asqueaba la zafiedad y la chabacaneria. Se sentía orgulloso de su Patria y de sus hombres. Nació y vivió para el pueblo. Por ello murió en olor de multitudes, como los héroes.
A.H.A.

