Alain de Benoist
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Alain de Benoist nació el 11 de diciembre de 1943 en Francia. Célebre intelectual que se formó en la Sorbona, Alain de Benoist es un brillante ideólogo de lo que se ha llamado la Nueva Derecha europea.
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[editar] Reflexión
Desde hace más de treinta años, Alain de Benoist está efectuando un metódico trabajo de reflexión en el ámbito de las ideas. Escritor, periodista, conferenciante, filósofo, ha publicado más de 50 libros y más de 3.000 artículos, actualmente traducidos a unos quince idiomas.
Sus principales campos son la filosofía política y la historia de las ideas, pero también es autor de numerosas obras sobre arqueología, las tradiciones populares, la historia de las religiones o las ciencias de la vida.
Indiferente a las modas ideológicas, rechazando cualquier forma de intolerancia y de extremismo, Alain de Benoist tampoco cultiva ningún tipo de nostalgia «restauracionista». Cuando critica la modernidad, no es en nombre de un pasado idealizado, sino preocupado ante todo por las problemáticas postmodernas. Cuatro son los principales ejes de su pensamiento:
- la crítica conjunta del individuo-universalismo y del nacionalismo (o del etnocentrismo) como categorías que pertenecen, en ambos casos, a la metafísica de la subjetividad;
- la deconstrucción sistemática de la razón mercantil, de la axiomática del interés y de las múltiples dominaciones de la Forma-Capital, cuyo despliegue planetario constituye, a su juicio, la principal amenaza que pesa sobre el mundo;
- la lucha en favor de las autonomías locales, ligada a la defensa de las diferencias y de las identidades colectivas;
- una decidida toma de posición a favor de un federalismo integral, basado en el principio de la subsidiaridad y de la generalización a partir de la base de las prácticas de la democracia participativa.
Pese a que su obra es conocida y reconocida en un creciente número de países, Alain de Benoist sigue siendo objeto de un enconado ostracismo en Francia, donde su nombre es asociado demasiado a menudo al de una «Nueva Derecha» con la cual Alain de Benoist nunca se ha reconocido verdaderamente.
[editar] La vieja Derecha
Benoist ha insistido en que había en los sesenta (y ya mucho antes) la necesidad del nacimiento de una nueva derecha en el escenario europeo. Ha desarrollado para ello una dura crítica a los que llama la Vieja derecha englobando en ella a las posturas diversas de la derecha europea ya sea totalitaria o democrática. Todas ellas padecen -según Benoist- de manías y defectos que no han ayudado en nada al surgimiento de un verdadero escenario derechista que permita en base a las nuevas reglas del juego ideológico, actuar a la par con la izquierda dominante sobre todo en el aspecto cultural.
[editar] El combate cultural
Para realizar una labor coherente y decidida, Alain de Benoist concluye que la derecha debe imbuirse en su seno de teóricos que han abordado el tema de la importancia del combate cultural. Por tanto adhiere a la teoría del marxista Antonio Gramsci de que antes de producirse un cambio político, es necesario conseguir la hegemonía cultural, esto es, conseguir que las ideas a implantar sean aceptadas por los ciudadanos a través del ámbito cultural (medios de comunicación, filmes, libros, música, teatro, y cuanta forma cultural haya a disposición) antes de poder aplicarlas en el ámbito de la esfera político partidista. Las grandes revoluciones -sostiene Benoist- se han gestado primeramente en las mentes antes que en el escenario meramente político o partidista. La Revolución Francesa conquistó el imaginario y la mentalidad de los franceses muchos años antes de 1789 con las ideas del iluminismo gestado en las logias masónicas. Por este motivo, Alain de Benoist se centra en el trabajo cultural más que en el político. La gran labor de la derecha es volver a encontrarse con el trabajo y la labor intelectual, académica y mediática, ejercicio que ha abandonado a la total impunidad de la izquierda que ha monopolizado el saber y los medios de comunicación, y así el control de las sociedades postmodernas.
[editar] La igualdad, el gran enemigo
Alain de Benoist es especialmente crítico con el cristianismo, al cual denomina "comunismo de la antiguedad" y que considera germen del igualitarismo y el universalismo, por ende el motor ideológico de los fenómenos totalitarios del siglo XX (el comunismo y el nacionalsocialismo). Los conceptos de clase (marxismo) y raza son para Benoist, factores homogeneizantes, indiferenciadores e igualitaristas. Considera que Europa debe redescubrir sus raíces paganas y comunitarias y alejarse de estos conceptos típicamente modernos. El factor fundamental en la disolución cultural europea para de Benoist no es ni el comunismo ni el liberalismo ni la democracia sino la ideología igualitaria que anidando en el cristinanismo dio vida a estas ideologías decimonónicas. Es el espíritu igualitario el germen de estas ideas y de un pensamiento totalitario en el que ninguna diferencia o diversidad tiene cabida. Es en este aspecto que centra su obra: la igualdad izquierdizante del hombre y frente a la diversidad y la riqueza en la diferencia de las posturas de derecha, diferenciadora y comunitaria.
[editar] Alejamiento del Fascismo
Los sectores más críticos con el pensamiento de Benoist suelen proceder del ala más liberal de la derecha y de gran parte de la izquierda, tachándole en todos los casos de difusor del neofascismo. Sin embargo, Benoist ha atacado repetidamente en sus obras la ideología fascista. La acusación de neofascista probablemente se origine en el hecho de que Benoist comparte con estos el rechazo del cosmpolitismo, la inmigración masiva y la teoría de los derechos humanos aunque desde la visión cultural y no racial.
