Antisemitismo

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Caricatura rotulada como "antisemita" porque ilustra las características físicas y personales comúnmente asociadas a los judíos. La expresión facial representa la codicia y el rostro presenta una nariz prominente, barba abundante, cabello rizado y escaso al frente.

El antijudaísmo o antisemitismo, acorde a su significado actual según los modernos diccionarios, es un fenómeno surgido desde la antigüedad que consiste en el sentimiento de aversión o bien actitud de hostilidad hacia los judíos como colectivo religioso, racial o cultural.

La definición de antisemita es utilizada por los gobiernos de ocupación sionista para calificar a aquellos que de alguna manera critican las acciones de los judíos, y no únicamente a quienes los discriminan como comunidad, llegando incluso a ser considerado como delito según sea el caso. De esta manera los judíos, utilizando la victimización como constante herramienta mediática, convierten a su comunidad en intachable, incuestionable e intocable dentro de las sociedades donde se establecen.

Etimológicamente el uso del término "antisemita" carece de su significado real, pues la palabra "semita" en realidad engloba a todos los pueblos semíticos de los cuales los judíos son tan solo una pequeña parte. Los semitas son un conjunto de pueblos que habitan el Medio Oriente y comparten similitudes fenotípica y culturalmente hablando. Según los gobiernos sionistas el término antisemita solo hace referencia a los judíos, cuando la realidad de la etimología de la palabra abarca a todos los pueblos semíticos en general.

Por lo tanto, el antisemitismo referido a los judíos, surge siempre como una respuesta ante el fundamentalismo político-religioso de la comunidad judía, o por lo menos de su cúpula dirigente.

Contenido

Etimología y origen del término

La Solución Final habría consistido en la expulsión de los judíos y no su exterminio, según este afiche francés que el sionismo cataloga de "antisemita" como recurso para desacreditar su mensaje.

Las definiciones tradicionales indican[1]:

  • Antisemitismo: Doctrina o tendencia de los antisemitas.
  • Antisemita: adj. y com. [Persona] hostil hacia los judíos, o hacia la cultura e influencia de estos.
  • Antisemítico: adj. Del antisemitismo o relativo a esta doctrina.

El término antisemitismo fue acuñado en 1879 por el periodista Wilhelm Marr en su libro Zwanglose Antisemitische Hefte basado en razones etnológicas y no religiosas, utilizándolo por primera vez en un panfleto antisemita que exhortaba a la hostilidad contra los judíos desprovisto de toda connotación religiosa. Este texto, publicado en Berna, tuvo mucho éxito (doce ediciones en el mismo año) y fundaría unos meses después la Liga de los antisemitas (Antisemiten-Liga). Wilhelm Scherer empleó ese mismo año el término Antisemiten en Neue Freie Presse

Hay quienes proponen, como es el caso del judío Gustavo Perednik, que el término "antisemitismo" es erróneo y debería ser reemplazado por el de "judeofobia", acuñado por León Pinsker en 1882, por considerarlo más apropiado. Otros prefieren el término "antijudaísmo", que es objetivamente más correcto en significado, ya que el término semita hace referencia a Sem, quien según los escritos bíblicos fue el primogénito de Noé del que, de acuerdo a la tradición, descenderían los hebreos, los asirios, babilonios, los elamitas, así como los árabes y otras comunidades de Oriente Próximo y Medio: libaneses, iraquíes, sirios, jordanos, egipcios modernos y palestinos, entre otros. Por extensión, el término semita se usa para designar a los pueblos hablantes de lenguas semíticas y sus culturas.

Definido así el amplio significado del término "semita", se ve entonces que su contrapartida – "antisemita" – debiera definir a quiénes se oponen a la influencia y la cultura de los semitas. O sea, se trataría mayormente de los pueblos árabes y su mayoritaria religión islámica, y a solo un sector muy pequeño del pueblo judío (o sea, los sefardíes cuya descendencia puede rastrearse a los hebreos bíblicos).

Dentro del marco de esta definición, las persecuciones y agresiones hoy se perpetran contra los pueblos semíticos en Irak, Líbano y Palestina deben calificarse como genocidios antisemitas; o sea verdaderos casos de antisemitismo.

Pero cuando los multimedios mundiales y las organizaciones sionistas hablan de "antisemitismo", de ninguna manera se refieren a la violencia sistemática perpetrada contra los pueblos semíticos en Medio Oriente por las democracias occidentales. Incongruentemente, "antisemitismo" solo puede utilizarse para describir la oposición a las políticas y el accionar de la comunidad judía.

Tipos

Los especialistas suelen distinguir tres tipos claramente diferenciables en la historia del antisemitismo, que ha dado lugar a tres tipos de distinta naturaleza que, no obstante, en algunos casos se ven relacionados:

  • Antisemitismo religioso.
  • Antisemitismo racial.
  • Antisemitismo ideológico.

Orígenes y causas

El origen debe buscarse en la Diáspora (dispersión), y la consiguiente dificultad natural de adaptación o incompatibilidad tanto de los judíos entre otros pueblos, como de otros pueblos entre los judíos: la religión, las leyes y las costumbres propias (circuncición, descanso sabático, festividades, usura, etc.) han sido desde siempre un obstáculo para la asimilación e integración de las comunidades judías dentro de naciones extrañas a ellas. Estos problemas han ocasionado la expulsión de los judíos en innumerables regiones y Estados a lo largo de toda la Historia.

Las causas en que se basa esta oposición, común en todas las naciones y épocas, han variado a lo largo del tiempo, aunque las causas sociopolíticas y étnico-culturales se han mantenido más o menos invariables desde la Antigüedad, sin embargo, desde el siglo II comenzó a predominar propiamente una razón religiosa, relacionada al "mito del deicidio" que se extendió hasta entrada la Edad Media. En esta época, los motivos económicosociales, se justificaron con los argumentos religiosos, mientras que en la Edad Contemporánea, parecieron adquirir mayor importancia las razones étnicas y culturales, aunque lo cierto es que éstas se relacionaban intrínsecamente con las sociopolíticas e ideológicas.

Uso político

El rótulo de antisemita se utiliza como un recurso político y legal, para lograr la censura de quien critique a Israel o a los judíos.

En la actualidad la acusación de ser antisemita es utilizada con fines políticos para acallar, silenciar, censurar y descalificar a quienes se oponen a sus intereses. Ya sea que tenga bases o no, la simple acusación es una efectiva herramienta del Lobby judío para anular el derecho de un individuo a la libertad de expresión incluso en países donde la libertad es altamente valorada. Quienes utilizan tales recursos suelen estar íntimamente ligados al sionismo internacional como es el caso de la ADL en los Estados Unidos.

Una famosa frase atribuida a Voltaire sintetiza la relación entre la censura y el control político, ya que solo aquellos grupos con fuertes vínculos en el poder son capaces de acallar toda crítica en su contra.

Para saber quien gobierna sobre ti, simplemente investiga a quién no te esté permitido criticar[2].
Voltaire, filósofo francés del Siglo XVIII.

Incluso, mientras que por un lado se utiliza abusivamente esta etiqueta, "antisemitismo", para describir, señalar e identificar a toda persona que se opone al accionar del sionismo y del Estado de Israel, no existe, sin embargo, ningún vocablo de similar potencia e impacto negativo que describa, señale e identifique las agresiones perpetradas por el sionismo y el Estado de Israel contra diversos pueblos, personas y organizaciones.

Algunos extremistas sionistas incluso utilizan la palabra antisemita contra otros judíos, como Norman Finkelstein, David Cole, Haviv Schieber, Hayo Meyer, Israel Shamir o miembros de la comunidad de judíos ortodoxos. Sin embargo al ser estos también de origen judío, utilizando el mismo insidioso razonamiento, los sionistas bien podrían ser tildados de antisemitas por el acoso y vilificación de otros judíos. No obstante esto parece tenerles sin cuidado, admitiendo unicamente la acusación de antisemita contra aquellos que contravengan los particulares intereses del sionismo, con lo cual no hacen mas que exponer el falso uso que hacen del rótulo de antisemita.

Por su parte el profesor judío Hayo Meyer ha dicho que "Hoy en día un antisemita no es alguien que odia a los judíos, sino alguien que es odiado por los judíos extremistas". Para Meyer por lo tanto, la etiqueta de "antisemita" ha cambiado completamente de significado y ha llegado a ser una insignia de honor ya que es usada contra aquellos que se atreven a decir la verdad y que pagan un alto precio por exponer al público el odio y el extremismo judíos, pues "ser odiado por quienes hacen tanto daño en el mundo es un honor".

Ya el padre del movimiento universal sionista, Theodor Herzl, decía en su obra fundacional de 1896, "El Estado Judío", que "el antisemitismo moderno no debe ser confundido con la persecución religiosa de los judíos que existió antaño. De vez en cuando toma ribetes de discriminación religiosa en algunos países pero la corriente principal de este movimiento agresivo hoy ha cambiado. En los principales países en los que prevalece el antisemitismo, el mismo es resultado de la emancipación de los judíos".

El problema de considerar como "semitas" a la mayoría de los judíos

Se estima que un 80% de los judíos actuales son originarios de Khazaria, un reino que se convirtió al judaísmo en el siglo VIII o IX después de Cristo.

Se ha cuestionado sobre si a los judíos ashkenazim, que componen el 80% de los judíos del mundo, se los puede calificar de "semitas" ya que según ciertas hipótesis la porción de individuos "auténticamente semitas entre las comunidades judías en todo el mundo, y muy especialmente en el Estado de Israel, pareciera ser relativamente baja".

Según algunos, únicamente los judíos sefardíes pueden reclamar una probable descendencia de los semitas antiguo-testamentarios. Los sefardíes conforman una minoría numérica y de relativamente baja representatividad e influencia dentro de las estructuras de poder judías, tanto en el Estado de Israel como en la Diáspora. Por otro lado, los ashkenazim descienden de los jázaros, pueblo euroasiático de origen caucásico-turco-mongol, que en los siglos VII, VIII y IX logró conformar un magnífico imperio de vasta extensión pero fuertemente descentralizado por tratarse de un pueblo eminentemente nómada.

Por ello también se cuestiona seriamente que los ashkenazim y el sionismo utilicen la religión como justificación para reclamar el territorio en el que hoy se asienta el Estado de Israel, siendo que los auténticos descendientes de los judíos del siglo I que habitaban esa región son precisamente el pueblo palestino.

Los jázaros eran regidos por un rey llamado genéricamente el Khagan, quien en el siglo VIII comprendió que la principal amenaza que se cernía sobre su pueblo era la de verse asimilados por alguno de los dos imperios políticos, militares y culturales euroasiáticos de la época: por un lado, el Imperio Romano Oriental regido desde Bizancio, de religión cristiana ortodoxa y, por el otro, el islámico Califato de Bagdad.

Urdiendo una compleja trama de casamientos políticos, los jázaros supieron insertarse en el decadente poder bizantino, mas ellos siempre eligieron mantener su orgullosa independencia, uno de cuyos pilares era no haberse jamás subordinado ni al cristianismo bizantino ni al Islam, sabiendo en aquellos tiempos que la religión era el factor de poder de gran importancia política y social.

Es así que los reyes jázaros desde su ciudadela en la ciudad de Itil a orillas del Mar Caspio, tomaron una medida revolucionaria, sin precedentes históricos, y única: en el año 740AD, los jázaros se convirtieron en masa al judaísmo como estrategia para frenar las peligrosas presiones cristiana y musulmana.

Con el devenir de los siglos, el ocaso del imperio jázaro, la caída de Bizancio, y el fortalecimiento del Islam, los descendientes de los nómades jázaros se expandieron hacia Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Polonia e ingresaron a Europa Central y Occidental a través de Rumania y Alemania llegando a tener amplia presencia en muchas de las principales ciudades de Europa. Donde iban los jázaros, portaban con ellos la religión de Moisés.

Los judíos Ashkenazim tienen mayormente rasgos rubios, de ojos claros, tez blanca, y a menudo pelirrojos, y según se ha dicho, auténticos "arios", pero los jázaros no eran indoeuropeos o arios sino un pueblo turco-mongol. Por lo que dicen "poco o nada tienen que ver con los hebreos e israelitas de la Biblia, es decir, poca o nada sangre "semita" fluye por sus venas, y poca justificación histórica o étnica tienen para reclamar como propia a la Tierra Santa cananita".[3]

Bibliografía

  • Carter, Jimmy – Palestine: Peace or Apartheid? Simon & Schuster, Nueva York, 2006
  • Dunlop, Douglas Morton – Profesor de Historia de Medio Oriente, Columbia University, "The History of the Jewish Khazars" (1954, Princeton Uiversity Pres.)
  • Finkelstein, Norman – profesor de teoría política en la City University of New York, Hunter College, "The Holocaust Industry: Reflections on the Exploitation of Jewish Suffering" (Nueva York, 2000) – Hay versión en castellano: La industria del Holocausto: reflexiones sobre la explotación del sufrimiento judío. (Siglo Veintiuno de Argentina Editores, Buenos Aires, 2002).
  • Herzl, Theodor, "The Jewish State" – Doubleday, Nueva York, 1988
  • Koestler, Arthur - The Thirteenth Tribe: The Khazar Empire and its Heritage" – Picador Books, Londres 1977
  • Lazare, Bernard - "El Antisemitismo. Su Historia y sus Causas", Ediciones La Bastilla, Buenos Aires, 1974
  • Mearsheimer, John y Walt, Stephen – "The Israel Lobby and US Foreign Policy" - Farrar, Straus and Giroux, New York, 2007
  • Poliak, Abraham N – Catedrático de Historia del Medio Oriente, Universidad de Tel-Aviv – "The Khazar Conversion to Judaism" (1941, en el periódico hebreo "Zion").
  • Salbuchi, Adrian – "Bienvenidos a la jungla: dominio y supervivencia en el Nuevo Orden Mundial" – Editorial Anábasis – Córdoba, 2005
  • Salbuchi, Adrian – "El cerebro del mundo: la cara oculta de la globalización" – Ediciones del Copista, 4ta edición, Córdoba, 2003.

Artículo de opinión

Judas, el buen vecino

(autor anónimo)

Me mudo a un nuevo barrio y al poco tiempo tengo problemas con un vecino. Discuto, me hostiga, lo denuncio, me discrimina... es un mal vecino... y lo peor es que hay otros vecinos, también muy pero muy malos, que lo apoyan...

Me mudo a otro barrio y otra vez lo mismo. La plaga de los malos vecinos. Me envidian, pienso, son estúpidos y soberbios, están enfermos.... y mientras digo que soy el elegido de dios, me voy mudando de barrio en barrio, cambio de clima, de regiones, cruzo oceános, desiertos, bosques.... pero más tarde o más temprano... en todos lados lo mismo... esos malditos malos vecinos que no me entienden y que me acusan falsamente.

Pasan los años y los años, pasan los siglos, soy el eterno errante... pasan miles de años. No importa las regiones, ni el color de piel o la religión, ni la lengua que hablen mis vecinos, ni el régimen político que los sustente... siempre acabo teniendo problemas... y a los cuatro vientos proclamo y escribo en sagrados papiros mi papel de víctima.

Milenios de malos vecinos que jamás me entendieron... por lo que concluyo, según mi sana e irrefutable lógica, que el problema está en los vecinos, no está en mi.... malditos vecinos...

Referencias

  1. Ver Diccionario de la lengua española Espasa-Calpe S.A., Madrid, 2005)
  2. Voltaire: To Learn Who Rules Over You…
  3. Koestler, Arthur - The Thirteenth Tribe: The Khazar Empire and its Heritage" – Picador Books, Londres 1977

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