Ariel Sharón

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Ariel Sharón

Ariel Sharón (Kfar Malal, Palestina, 26 de febrero de 1928 - Tel Aviv, 11 de enero de 2014), nacido como Ariel Scheinerman, fue un militar y político israelí, primer ministro del Estado de Israel desde 2001 hasta ser relevado de su cargo por enfermedad en 2006.

Como general tuvo destacada actuación en la década de los 60s y 70s, participando en la Guerra del Sinaí, la Guerra de los Seis Días, la Guerra de Desgaste y la Guerra del Yom Kippur, considerado el mejor comandante de campo en la historia de Israel[1]. Pero Sharón será recordado por ser uno de los mayores asesinos de todos los tiempos. Fue el responsable directo del genocidio llevado a cabo por soldados israelíes y sus aliados en el campo de refugiados de Sabra y Chatila. Su corresponsabilidad fue demostrada por una comisión israelí encargada por el gobierno para investigar los hechos.

Después de haber sufrido una fuerte hemorragia cerebral en 2006 y ante la gravedad de la situación, sus poderes fueron transmitidos a Ehud Ólmert, que le sucedió como primer ministro. El 11 de enero de 2014, fallece luego de un fallo cardíaco con 85 años de edad, habiendo estado 8 años en coma.

Contenido

Enfermedad

El 18 de diciembre de 2005, sufrió una recaída por un leve infarto cerebral. Dos días después se recuperó, y aunque con una serie de restricciones médicas volvió a sus labores diarias.

El 4 de enero de 2006, solo días más tarde de su primera recaída, Sharón sufrió una grave hemorragia cerebral mientras descansaba en su residencia en el Desierto del Néguev. Se lo atendió por varias semanas en el Hospital Ha-Dasah de la ciudad de Jerusalén.

Sharón permaneció en coma profundo y en virtual estado vegetativo.

Meses más tarde, fue trasladado desde el Hospital Ha-Dasah, a otro centro médico ubicado en la ciudad de Tel Aviv.

Tras meses sin novedades sobre su salud, el 23 de julio de 2006 se informó, desde el Hospital Tel-Hashomer de Tel Aviv, que su estado de salud había empeorado a raíz de una insuficiencia renal.

Nuevamente, el 14 de agosto de 2006 se volvió a informar desde el Hospital Tel-Hashomer, que el estado de salud de Sharón había empeorado. En esta ocasión se informó que Sharón sufría de una doble neumonía, y que su vida corría grave peligro.

El 3 de noviembre de 2006, se volvió a informar que Sharón había recaído nuevamente. En esta ocasión, fue por una infección que atacó al corazón.

El primer ministro israelí tuvo un destino tan oscuro como otros a los que sucedió en el cargo: Isaac Rabin terminó asesinado, mientras que Levi Eshkol enfermó en 1969 y falleció de un infarto el mismo año. El resto fueron derrotados en los comicios o exiliados de sus propios partidos. La salida de escena de Sharon fue tan inoportuna como inesperada.

Artículo de opinión

Historia de un asesino

(por Walter Romero, sitio Tsunami Político, mayo-junio 2006)


Todavía no murió y ya salieron a llorarlo todas las viudas políticas y mediáticas que ampararon y elogiaron sus crímenes. Esto es: gobiernos de todo el planeta Tierra con excepción de algunos que otro como el de Irán. Pero.... ¿Cuál es el curriculum de este "Halcón" del sionismo?

Dejando la historia con sus tiempos largos y para atenerse a la crónica, Sharon será recordado como el hombre de la masacre de Sabra y Chatila, el hombre del muro del odio, el hombre del (aparentemente) demencial paseo delante de la mezquita de Al-Aqsa.

Todavía está vivo. No ha muerto. Su estado de salud es crítico y seguramente no volverá a la política. El ataque cerebral dejó secuelas en su salud para siempre hasta que la muerte nos saque de encima un criminal de guerra más. La historia de los opresores, conquistadores, imperialistas y esclavistas está llena de "halcones". Allí tenemos a Fidel en Cuba, al Sha de Irán, Bush en Estados Unidos, etc. Sharon era uno de ellos.

Lo que es inevitable, infinitamente más inevitable que su probable muerte, es lo que dejó su historia. Una historia de muerte, de masacres y crímenes de miles de combatientes palestinos que luchaban por la liberación de su tierra. No es una "historia de vida" precisamente la de Ariel Sharon. Es una historia de muerte.

Es patético y muy hipócrita decir, como dicen la mayoría de los gobiernos de occidente que "un estadista deja inesperada y dramáticamente la escena política internacional y que ahora la paz para Israel y Medio Oriente es incierta y más lejana". Su muerte sólo señalará la fecha en el calendario de los nostálgicos del sionismo y de los locos de la "guerra contra el terrorismo" como Bush.

Estado terrorista

Israel es un Estado terrorista. No puede haber paz en la región y Medio Oriente mientras persista un Estado de esas características. El Estado de Israel tiene una ideología y un aparato al servicio de imponer a sangre y fuego la colonización de Palestina, de expulsar a sus habitantes, destruirles su agricultura y asesinar a los que tienen la ocurrencia de oponerse. La destrucción del Estado de Israel es ni más ni menos que acabar con la ideología que lo sustenta, el sionismo. También lo es acabar con su legislación y su aparato, es decir el Estado sionista de Israel. El Estado de Israel es el orgullo de los que en el mundo explotan, saquean, asesinan y masacran. Los que quieran defender el Estado de Israel pueden alinearse a los Bush, Sharon, Fox o Blair. No nos interesan.

El heroico pueblo palestino es el responsable de que la colonización haya dado un repliegue en la franja de Gaza. Porque fue Sharon el que provocó la segunda Intifada cuando se paseó por la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén. Es probable que la salud de Sharon sea consecuencia de la abnegada lucha de ese pueblo que no le ha dado respiro y lo acorraló, a pesar de sus muertos y desterrados. Sabemos que esa retirada no es garantía de paz. Como la probable muerte de Sharon tampoco lo sea. La retirada de Israel de Gaza es sólo una gota en un mar de medidas que hay que lograr para restituir todo el territorio palestino a su pueblo en el camino de una verdadera liberación, en el camino de la constitución de una Palestina libre en todo el territorio histórico palestino, incluido lo que ocupa actualmente Israel.

Prontuario

Pero volvamos al prontuario del amigo Sharón. Hasta el año 1948, formó parte de la organización terrorista Haganá que después dio origen al nacimiento del no menos genocida ejército israelí. El año 1953, una fuerza bajo su mando atacó por sorpresa Qibya, una aldea de Cisjordania, matando a más de 60 habitantes. El historiador israelí Benny Morris escribe que la unidad de Sharon recibió las órdenes de llevar a cabo una "destrucción y muerte total".

La autobiografía de Sharon reconoce que se dio muerte a civiles en Qibya, pero califica las muertes de un error. Increíble. Cuando los yanquis o los judíos asesinan, es un error. Cuando los otros pueblos, principalmente el palestino, se defiende, son considerados terroristas. Según el Derecho Internacional, Sharon podría ser enjuiciado por crímenes contra la humanidad, por la muerte sistemática y premeditada de civiles palestinos durante la guerra.

Otro momento macabro del historial de Sharón, tuvo lugar durante la invasión del Líbano en 1982, cuando éste era Ministro de Defensa y principal arquitecto de la campaña. Durante tres meses las fuerzas israelíes sitiaron el sector occidental de Beirut, sometiéndolo a intensos bombardeos. En esa época, un corresponsal de "The Washington Post" escribió que el ejército de Sharon sometió a la ciudad a un "castigo tan intenso e indiscriminado que el resultado fue el terror". Decenas de miles de civiles libaneses murieron en el proceso.

Destacados periodistas israelíes ofrecen evidencia de la responsabilidad de Sharón en la penosa situación de Beirut. Zeev Schiff y Ehud Yaari escriben que en junio de 1982, Sharón ordenó a sus oficiales que "ni un solo vecindario terrorista debería quedar en pie", aun cuando éstos albergaban a 85 mil civiles.

Quince años más tarde, el Tribunal Penal para la ex Yugoslavia (TPIY) acusó al líder serbio bosnio Radovan Karadzic por un asalto similar en Sarajevo, aun cuando soldados musulmanes bosnios estaban estacionados en toda la ciudad.

Otro caso -la célebre masacre de Sabra y Chatila- ocurrió el 16 al 18 de septiembre de 1982, al final de la batalla por Beirut. Soldados israelíes bajo el mando de Sharón y los falangistas, una milicia libanesa aliada de Israel, recibieron la expresa orden de este General para acabar con todo ser viviente en los campos de refugiados palestinos mientras las demás fuerzas israelíes montaban guardia.

De acuerdo a la inteligencia militar israelí, los pistoleros falangistas dieron muerte a 700 u 800 civiles, pero fuentes palestinas estiman 3 mil muertos. El periodista de "The New York Times", Thomas Friedman, vio a "grupos de hombres jóvenes, de 20 y 30 años, quienes fueron puestos en hilera contra los muros, atados de manos y pies, y luego fueron abatidos al estilo del hampa".

Para calmar la indignación mundial por los crímenes cometidos, los israelíes formaron una comisión investigadora llamada Kahan, que decidió en 1983 que Sharon tuvo "responsabilidad indirecta" por las masacres.

Premio Nobel de la muerte

El escritor colombiano y Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, en 1982 escribió bajo el título Beguin y Sharon, Premio Nobel de la muerte: "Si existiera el Premio Nobel de la Muerte, este año lo tendrían asegurado sin rivales el mismo Menájem Beguin y su asesino profesional Ariel Sharon." (Libro Notas de Prensa 1980-1984, Editorial Sudamericana)

Sharon es también considerado criminal por sus propios aliados, el día 9 de febrero de 1999, el entonces presidente israelí Ezer Weizman, respondiendo criticas de Sharon a raíz de su encuentro con un líder palestino, dijo que "vosotros también tenéis las manos manchadas de sangre palestina" (Agencia EFE y diario El Mercurio, Santiago de Chile, 10-02-1999).

En 1985, un análisis en la revista norteamericana "Military Law Review" afirmó que Sharon tuvo una "responsabilidad de mando" por los asesinatos. En 1999, el ex líder serbio Slobodan Milosevic fue acusado por el TPIY de acuerdo a una cláusula similar por los supuestos crímenes de Serbia en Kosovo.

Durante la Guerra Fría, los hombres como Sharon tenían poco que temer del procesamiento legal internacional. Aunque los signatarios de las Convenciones de Ginebra tenían la obligación de perseguir a los criminales de guerra, a pocos países se podía molestar. Obviamente Israel era uno de los "intocables".

Pero en los últimos años los activistas por los Derechos Humanos han cambiado la práctica legal internacional. Asimismo, tribunales especiales de la ONU para Yugoslavia y Ruanda han demostrado cada vez más que son capaces de atrapar, enjuiciar y encarcelar a criminales de guerra. Claro, se puede enjuiciar a cualquiera... menos a un judío.

Lo mas triste es que este hombre se atreve a pronunciar la paz, no sabemos que paz quiere, la paz de su estrecho aliado el rabino mas influyente de Israel y líder del poderoso partido político Shas, Ovadía Yossef , "Es un pecado no votar por Sharon", declaró este rabino autor de tristes frases como "Víboras" a los palestinos y "Barak trae serpientes a nuestro lado. Respecto a esos árabes malos, está escrito en el Talmud que Dios lamentó haberlos creado" (Jerusalem Post, El Mercurio, Agencias, 7-08-2000).

El diario israelí Maarif, el día 4 de febrero de 2001, publicó parte del plan de Sharón, donde señala su intención de asesinar a los líderes palestinos, práctica que hasta hoy día se realiza y ha significado el asesinato a sangre fría de decenas de dirigentes palestinos. Y los gobiernos occidentales no dicen absolutamente nada.

En fin, realmente las "hazañas" de este criminal de guerra, deja rojo de envidia hasta al propio Satanás. Por eso, ya te vamos avisando. Cuidáte Satanás, tu reinado tiene los días contados. Sharon está llegando...

Referencias

  1. Israel's Man of War, by Michael Kramer, New York Magazine, page 19-24, August 9th, 1982

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