Controversia de las cruces de Auschwitz

De Metapedia
Saltar a: navegación, buscar
La controversia de las cruces de Auschwitz fue un episodio histórico ocurrido en Polonia, en donde la comunidad judía internacional atacó a la comunidad católica local para proteger la propaganda que han producido gracias a la falsificación histórica que han realizado sobre los eventos de la Segunda Guerra Mundial.

Antecedentes

En 1979 el Papa Juan Pablo II celebró una misa para medio millón de personas en las inmediaciones de Auschwitz II. El lugar fue elegido porque era uno de los pocos aptos para recibir a esa cantidad de gente en las cercanías de Wadowice, ciudad natal del Papa. Para la ocasión se erigió una cruz de madera de 8,5 metros de alto, que fue removida una vez que el evento concluyó.

En el año 1984, un grupo de monjas carmelitas instaló un convento en las inmediaciones de Auschwitz I, en un edificio que inicialmente fuese creado como teatro y que durante la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial fuese usado como depósito. Edgar M. Bronfman, a la sazón presidente del Congreso Mundial Judío, lanzó una campaña internacional para exigir la expulsión de las religiosas del lugar, con la excusa de que su presencia allí desacralizaba los supuestos crímenes contra la humanidad cometidos en contra de los judíos. Representantes de la Alianza Israelita Universal, en relación al conflicto, resumieron el plan propagandístico de los judíos para evitar que se investigue y/o cuestione la veracidad del Holocausto: "Ni sinagoga, ni iglesia, ni templo, ni convento, sólo silencio".

En 1987, acosada por la presión internacional, la Iglesia Católica cedió ante las demandas del Lobby judío y anunció que haría que las carmelitas abandonen el predio, reubicándolas en otra localidad. Lo único que les desagradó a los judíos fue que no se fijó un plazo claro para que el desalojo se produjese.

En 1988, mientras las carmelitas recibían mensajes cruzados por parte del clero polaco sobre su situación, la cruz que había sido utilizada en 1979 por el Papa para la misa en Auschwitz II fue donada al convento. Las religiosas la colocaron afuera del mismo, haciéndola visible desde el interior de Auschwitz I.

En mayo del año siguiente la Women's International Zionist Organization (WIZO) organizó una protesta que reunió a unas 300 personas las cuales, cargando banderas y emblemas israelíes, les gritaron improperios durante varias horas a las monjas. Dos meses después el rabino neoyorquino Avraham Weiss viajó a Polonia con seis allegados. Vestidos con uniformes de detenidos en los campos de prisioneros alemanes de la Segunda Guerra Mundial, los judíos treparon por encima de las paredes del convento y comenzaron a hostigar violentamente a las monjas hasta que un grupo de albañiles que trabajaba en las inmediaciones del lugar intervino a favor de las mujeres, expulsando a los intrusos. Representantes de la rama canadiense de la logia B'nai B'rith sostuvieron que las monjas merecían el ataque por provocar el desentendimiento entre los judíos y el resto de la humanidad.

En agosto de 1989, poco después del indignante asalto de los judíos al convento carmelita, el clero polaco anunció que tardarían al menos diez años en terminar de construir el nuevo edificio que acogería las monjas. Ello enfureció a la judería internacional, la cual sólo recién en 1993 consiguió que la comunidad católica desplazara a las religiosas fuera de Auschwitz, reubicándolas en un edificio cercano al lugar.

La guerra de las cruces

Hacia 1998 los judíos seguían insistiendo en que la cruz de madera que las carmelitas habían erigido fuese retirada del lugar. El plan de los judíos -según lo afirmó el Gran Rabino de Polonia Menachem Joskowicz [1]- es convertir al antiguo campo de prisioneros de Auschwitz en una suerte de zona internacional, independiente de la soberanía polaca. Sin embargo, si bien Auschwitz II (el campo ubicado en la localidad de Birkenau) acogió a prisioneros judíos, Auschwitz I fue sede de detención de los polacos, muchos de ellos miembros de la Resistencia Nacional que operaba clandestinamente en contra de los alemanes. En Auschwitz I, por ejemplo, murió San Maximiliano Kolbe, por lo que los polacos consideran al sitio como algo vinculado a su identidad nacional y no al judaísmo.

En marzo de 1998 el diplomático Krzysztof Sliwinski aseguró en Francia que la cruz de Auschwitz sería finalmente retirada. Esas declaraciones hicieron que muchos sacerdotes y políticos polacos (incluyendo al antiguo presidente Lech Walesa) reaccionaran negativamente. Dos grupos –los Defensores de la Cruz Papal liderados por Kazimierz Switon y la Asociación de Víctimas de la Guerra presidida por Mieczyslaw Janosz– comenzaron una activa campaña para evitar que la cruz fuese retirada.

Imagen de la Cruz Papal junto a otras cruces en 1998
En agosto de ese año, Switon y Janosz encabezaron un acto en el que colocaron 152 nuevas cruces alrededor de la gran cruz, en honor a los miembros más destacados de la Resistencia que murieron durante la guerra. Posteriormente más cruces serían agregadas al lugar.

El gobierno polaco –encabezado por el izquierdista Aleksander Kwasniewski– inició acciones legales para despojar a la Asociación de Víctimas de la Guerra de la administración de Auschwitz I. Después de que las maniobras legales fallasen, el parlamento polaco sancionó una vergonzosa ley que le permitió intervenir en la disputa –ley que fuese redactada con asesoramiento de grupos judíos extranjeros.

Switon sostuvo que la ley era anticonstitucional, y llamó a los polacos a la desobediencia civil. Surgió así la propuesta de agregar cruces hasta alcanzar el número de 1033, que equivalía a la cantidad de años que en ese momento tenía Polonia de ser una nación católica. Poco después la prensa local tergiversó palabras de Switon, haciéndolo quedar como un demente dispuesto a minar el lugar en donde estaba las cruces. Eso le alcanzó al gobierno para iniciarle un proceso judicial al líder civil polaco por amenazas terroristas e intervenir en Auschwitz I retirando todas las cruces, excepto la cruz de 1979, la cual permanece allí hasta el día de hoy.

Referencias

  1. „Rabbiner: Auschwitz gehört dem jüdischen Volk“, Süddeutsche Zeitung, 19 de agosto de 1998

Artículos relacionados