Criollo

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Bandera de la Nación Criolla que adopta la Cruz de Borgoña como símbolo nacional

Criollo, (en español antiguo: creollo; del latín criare "criar", fr. Créole, it. Creolo, in. Creole, al. Kreole) adj. Y muchas veces u.t.c.s. Dícese del descendiente de europeos nacido en América (euroamericano). Es un término que históricamente fue utilizado en el pasado colonial bajo el dominio español para designar al habitante nacido en América que descendía exclusivamente de padres españoles o de origen español. Se calificaba también de criollo al individuo nacido de criollos.

Actualmente se utiliza para designar a todo eurodescendiente o persona de raza blanca que habita Iberoamérica y que denota una cultura hispánica, principalmente en países donde este grupo es minoría como en México.

Contenido

Historia

En la época colonial los criollos no formaban una nación-estado independiente sino que formaban parte del sistema de castas de la Nueva España que estaba bajo el dominio del Imperio Español, junto a los indígenas, mestizos, negros y otras muchas castas de una denominación bastante arbitraria.

A mediados del siglo XVIII los criollos controlaban buena parte del comercio y de la propiedad agraria, por lo que tenían un gran poder económico y una gran consideración social, pero estaban desplazados de los principales cargos políticos en favor de los nacidos en España.

España, Portugal y otros países europeos, siguiendo el ejemplo de otros países de la antigüedad más remota, prosiguieron una política expansionista y colonial. Pero al llegar a los siglos XVIII y XIX esta situación no pudo perdurar.

Los procesos de independencia de las colonias americanas de las metrópolis fueron impulsados fundamentalmente por estos criollos que tradicionalmente constituían las élites locales. Los criollos fueron privados de ciertos derechos legales y jurídicos por las leyes del Imperio español, reservados sólo para los españoles peninsulares, tales como el derecho a comerciar con otros países que no fuera España. Más específicamente se referían al comercio con las potencias rivales, Inglaterra y el naciente EEUU, con quienes de facto existía un creciente contrabando comercial. Además, los criollos carecían de representación en el gobierno local, que era ejercido por los virreyes y otros funcionarios que designaba la Corona Imperial.

Población

Artículo principal: Blancos en América Latina


La población criolla en América Latina representa el 36% de la población de la región. Se encuentra mayormente concentrada sobretodo en el sur de Brasil, además de Argentina, Chile y Uruguay,[1] países en los cuales reside el 76% de la población criolla.[1]

En general, la población criolla es minoritaria en la región latinoamericana y no suele superar el 20% de la población en cada país. Los únicos países en los que la población blanca es la única etnia mayoritaria son Uruguay, Argentina, Chile y Costa Rica, en los cuales la población blanca supera el 60% de la población y los elementos no europeos, ya sea amerindio o africano, son escasos.[1] Además, representa una parte importante de la población en Brasil, Cuba, Puerto Rico y Venezuela.[1] [2][3]

La población criolla proviene de la antigua colonización española y portuguesa, como también de posteriores migraciones de italianos, españoles, alemanes, eslavos, irlandeses, galeses, portugueses y franceses, entre otros. A diferencia de lo que ocurrió en algunas ex colonias británicas, en América Latina los colonizadores y los inmigrantes europeos que llegaron con posterioridad se mezclaron con la población local indígena, por lo cual buena parte de la población considerada "no blanca" tiene diferentes grados de mestizaje.[1]

Aunque la región estuvo bajo el dominio colonial de los imperios español y portugués durante poco más de cuatro siglos la población blanca fue siempre una minoría entre la mayoría mestiza e indígena y los esclavos africanos. Los colonos fueron principalmente varones militares o mercenarios, los cuales debido a los pocos prejuicios sexuales habidos y a la ausencia de mujeres blancas, tenían hijos con mujeres indígenas y en menor medida con sus esclavas africanas negras, dando proceso al mestizaje. Durante el período, los hijos exclusivos de los colonizadores ibéricos en el continente fueron denominados criollos, y por extensión, a todos los europeos instalados allí. A partir del siglo XIX y siguiendo a la continua independencia de los países latinoamericanos de sus imperios coloniales, unos 13 millones de europeos emigraron a la zona, instalándose mayoritariamente en Argentina (6.5 millones), país que recibió la mitad de los emigrantes, y Brasil (4.5 millones), que recibió un tercera parte (34% del total). Cuba (600 mil, 5% del total), Chile (600 mil, 5%)[4] y Uruguay (600 mil, 5%) tuvieron un flujo inmigratorio moderado; mientas Venezuela (300 mil, 2%) y Perú (150 mil, 1%) el flujo fue minoritario.[5][6][7][8][9]

La población blanca de los otros países hispanoamericanos desciende de los antiguos colonizadores españoles y de otras migraciones españolas más modernas, aunque también hay una ligera presencia de descendientes de otras nacionalidades europeas, principalmente italianos y alemanes.

Nacionalismo criollo

El Nacionalismo criollo es un movimiento de separatismo blanco adoptado inicialmente por eurodescendientes nacidos en México que decidieron asumirse como una nación independiente de la mexicana, respondiendo al derecho a la libre autodeterminación de los pueblos. Posteriormente ha sido adoptado por criollos de diversos lugares de Iberoamérica.

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 «Composición Étnica de las Tres Áreas Culturales del Continente Americano al Comienzo del Siglo XXI» (PDF) pág. 218.
  2. Argentina, como Chile y Uruguay, su población está formada casi exclusivamente por una población blanca procedente del sur de Europa, más del 90% E. García Zarza, 1992, 19.
  3. «Resultados básicos. Censo 2011» (en español). Instituto Nacional de Estadística. Consultado el 21 de febrero de 2014.
  4. Chile y Latinoamérica en el siglo XX. Los inmigrantes europeos en América Latina durante el siglo XX
  5. European Immigration into Latin America, 1870-1930
  6. «INMIGRACIÓN Y MOVIMIENTOS OBREROS EN AMÉRICA LATINA (1850 – 1930)». «Sin embargo la inmigración en Latinoamérica fue de importancia muy variable. En todas partes continuó y se acentuó la integración de extranjeros en los niveles altos de las sociedades urbanas; las nuevas funciones que iba asumiendo la economía metropolitana aseguraban, en efecto, el mantenimiento de ese proceso. Inmigración masiva solo se dio en algunas tierras atlánticas: Argentina, Uruguay, Chile y Brasil central y meridional. En el resto de América Latina, ni la expansión de la población global ni el crecimiento de las ciudades se apoyaron de modo numéricamente importante en los aportes inmigratorios.»
  7. La estructura social
  8. [1]
  9. Giovanni Bonfiglio, Las migraciones internacionales como motor de desarrollo en el Perú, Museo Nacional Japonés Americano. Publicado el 1 de julio de 2008. Consultado el 30 de octubre de 2011.

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