George W. Bush

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George W. Bush

George Walker Bush (6 de julio de 1946) es un político Neoconservador que milita en el Partido Republicano de los Estados Unidos. Fue el cuadragésimo tercer presidente de los Estados Unidos desde el 20 de enero de 2001 hasta el 20 de enero de 2009.

Miembro de una familia política, es el hijo del ex-presidente, George H. W. Bush, hermano del ex gobernador del Estado de Florida, Jeb Bush, y nieto del ex senador estadounidense Prescott Bush. Bush es el segundo hijo de un presidente estadounidense en acceder a la presidencia de la nación (el primero fue John Quincy Adams).

En el año 2000 resultó electo presidente de los Estados Unidos en unas elecciones generales particularmente reñidas contra Al Gore, con controvertidas secuelas que terminaron con la intervención de la Corte Suprema.[1] En 2004, ganó las elecciones contra su rival John Kerry, del Partido Demócrata, extendiéndose su mandato hasta principios de 2009.

Contenido

Alcoholismo

El 4 de septiembre de 1976, cerca de la casa de veraneo de su familia en Kennebunkport, Maine, la policía arrestó a Bush por conducir bajo los efectos del alcohol. Se declaró culpable y fue multado con 150 dólares y una suspensión que le impedía conducir por Maine durante 30 días.

Las noticias acerca de su arresto fueron publicadas cinco días antes de la elección presidencial de 2000. Bush ha descrito esos días antes de su conversión religiosa, acaecida cuando rondaba los cuarenta años, como un período "nómada" y una "juventud irresponsable", y admitió que bebía en exceso en esa época. También ha declarado que dejó la bebida en 1986.

Vida profesional

Bush inició su carrera política asistiendo a su padre en las campañas para el Senado de los Estados Unidos de 1964 y 1970. Tras dejar la Guardia Nacional en 1972, desempeñó el cargo de director político para la campaña del Senado en Alabama. En 1978 optó a la Cámara de Representantes, pero perdió ante su oponente, el demócrata Ken Hance (actualmente miembro del Partido Republicano).

Bush inició su carrera en la industria petrolífera cuando estableció Arbusto Energy, una empresa de exploración de petróleo. En 1984 Bush vendió la compañía, dañada en la estela dejada por la crisis energética de 1979. Tras trabajar en la exitosa campaña de 1988 para las elecciones presidenciales de su padre, Bush se enteró a través de un compañero de la Universidad de Yale que un amigo de su familia quería vender la franquicia del equipo de béisbol de los Texas Rangers. En abril de 1989, Bush reunió a un grupo de inversores que compró el 86% de los Rangers por 75 millones de dólares. Como mánager general de los Rangers, Bush asistió a las relaciones del equipo con los medios y a la construcción de un nuevo estadio. Su posición pública le proporcionó un reconocimiento por todo Texas, algo que posteriormente le repercutiría positivamente en su carrera política.

En 1994, Bush cogió una excedencia en los Rangers para optar a Gobernador de Texas, contra la conocida Gobernadora del momento, la demócrata Ann Richards. Bush se impuso fácilmente en las primarias republicanas y el 8 de noviembre de 1994 derrotó a Richards con un 53% de los votos frente al 46% que ella consiguió.

Fue elegido gobernador de Texas en 1994, siendo reelegido para dicho cargo en 1998. Ganó la nominación del Partido Republicano para presentarse como candidato en las elecciones presidenciales de su país en 2000, siendo su rival el entonces vicepresidente Al Gore, del Partido Demócrata.

Como Gobernador, Bush fraguó una alianza legislativa con el demócrata Bob Bullok. En 1998 Bush se presentó a la re-elección y consiguió una amplia victoria, con el 69% de los votos, convirtiéndose en el primer Gobernador de Texas en ser elegido dos veces consecutivas para ocupar el cargo cuatro años cada una. Durante su mandato, Bush llevó a cabo significativos cambios en justicia criminal, leyes civiles y financiación escolar. Bush tomó una línea dura respecto a la pena de muerte y recibió muchas críticas de sus detractores, que esperaban su abolición. Durante su mandato, la tasa de encarcelamiento fue de 1014 internos por 100.000 en 1999, la segunda mayor de la nación.

Entre 1995 y 2000 había sido el 46o gobernador del Estado de Texas. Antes de alcanzar la presidencia sirvió como piloto en la Guardia Nacional del Estado de Texas (lo que le evitó luchar en la guerra de Vietnam) y ha sido empresario tanto en la industria petrolífera como en el deporte profesional, como mánager general del equipo de béisbol de los Texas Rangers.

Campañas presidenciales

Campaña de 2000

En la campaña para la elección presidencial de 2000, Bush hizo campaña para permitir las prospecciones petrolíferas en el Refugio nacional de vida salvaje del ártico y reestructurar las Fuerzas Armadas. En política exterior, aseguró que estaba en contra de usar las Fuerzas Armadas estadounidenses en intentos de reconstruir naciones en el extranjero.

Tras derrotar al senador John McCain en las primarias republicanas, Bush venció al candidato demócrata y vicepresidente Al Gore. Fueron unas elecciones muy reñidas en las que se hallaron irregularidades en las papeletas que se usaron en ciertas zonas de Florida, a la sazón, el estado que decidiría las elecciones. Tras varios recuentos el Tribunal Supremo dictaminó que el vencedor había sido Bush con 271 votos electorales, contra los 266 de Gore, aunque éste ganó en número de votos. Sin embargo, Bush había sido el vencedor en 31 de los 50 estados. Ninguno de los candidatos recibió la mayoría de los aproximadamente 105 millones de votos emitidos. Bush recibió 50.456.002 votos (47,9%) y Gore 50.999.979 (48,4%). El resto de los votos se los repartieron los candidatos minoritarios Ralph Nader (2,7%), Pat Buchanan (0,4%) y Harry Browne (0,4%).

La elección presidencial de 2000 fue la primera desde la de Benjamin Harrison en 1888 en la que salió un vencedor que no recibió la mayoría de los votos.

En el recuento oficial final, Bush ganó en Florida por 573 votos (2.912.790 para Bush, y 2.912.253 para Al Gore), siéndole asignados los 25 votos electorales del Estado y la presidencia del país. Bush fue investido el 20 de enero de 2001.

Campaña de 2004

En la campaña por su reelección en 2004, Bush consiguió ganar en 31 de los 50 estados y obtuvo 286 votos electorales. Su oponente, el senador demócrata John Kerry, sólo obtuvo 20 estados y 251 votos electorales (59.028.111 votos, 48,3%). Un elector desleal, comprometido con Kerry, votó al candidato demócrata a la vicepresidencia, John Edwards, dándole un voto electoral. Ningún otro candidato consiguió alguno de los votos electorales en disputa. Algunos de estos candidatos minoritarios fueron Ralph Nader (0,4%), Michael Badnarik (0,3%), Michael Peroutka (0,1%) y David Cobb (0,1%). El Congreso debatió potenciales irregularidades en la elección, incluidas alegaciones de irregularidades de voto en Ohio y fraude en las máquinas electrónicas de votación.

Bush fue investido para su segundo mandato el 20 de enero de 2005.

Zapatazo histórico

Presidencia de los Estados Unidos

Política exterior y de seguridad

Durante su primera visita presidencial a Europa en junio de 2001, los líderes europeos criticaron a Bush por su rechazo del Protocolo de Kioto. En 2002, Bush se reafirmó en su rechazo al tratado por considerarlo perjudicial para el crecimiento de la economía estadounidense, diciendo que: "Mi opinión es que el crecimiento económico es la solución, no el problema". La Administración estadounidense también discutió las bases científicas del tratado. En noviembre de 2004, Rusia ratificó el tratado, reuniendo la cuota de naciones requerida para sacarlo adelante sin la ratificación de Estados Unidos.

Tras los Ataques del 11 de septiembre de 2001, el Departamento de Estado puso como prioridad Oriente Próximo.

Terrorismo

El 11 de septiembre de 2001, un grupo de musulmanes radicales, miembros de Al Qaeda, secuestraron cuatro aviones de pasajeros. Dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York y uno contra el Pentágono en Washington. El cuarto avión se estrelló en Pensilvania. Este acto dejó 2.986 muertos y sacudió la confianza de los Estados Unidos.

El 7 de octubre de 2001, Bush lanzó la tan mentada "guerra contra el terrorismo". Su primera acción fue dirigida hacia el régimen talibán de Afganistán, donde estaba Osama bin Laden, un yemení nacido en Arabia Saudita. En un momento en el que la unidad nacional estadounidense parecía fundamental, algunos críticos cuestionaron el despliegue de una fuerza militar contra el régimen talibán. A pesar del derrocamiento del régimen y la conclusión de los esfuerzos militares, Bin Laden no fue nunca capturado. Los subsecuentes esfuerzos para la reconstrucción de Afganistán con las Naciones Unidas y el presidente afgano y agente preparado por la CIA, Hamid Karzai han tenido resultados variados. Las elecciones se celebraron el 9 de octubre de 2004. Quince de los 18 candidatos presidenciales amenazaron con la retirada con alegaciones de fallos en el sistema de registro y validación.

Después de la caída de los talibán, los suministros de opio, restringidos por el régimen musulmán, se han incrementado significativamente, aumentando los problemas de drogadicción en el oeste.

Bush retiró el Tratado sobre misiles anti-balísticos de 1972 para promocionar un nuevo sistema de defensa de misiles, argumentando que los beneficios del tratado en la Guerra fría ya no eran relevantes.[2] La Sociedad Estadounidense de Física criticó este cambio en la política, citando dudas sobre la efectividad del sistema. Bajo el mandato de Bush, el gasto militar total se ha incrementado hasta un nivel comparable al de la Guerra fría, volviendo a los niveles que alcanzó el presidente Eisenhower en 1961.

Irak

Poco después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, la administración Bush promovió una acción urgente en Irak, señalando que dicho país contaba con armas de destrucción masiva, que Saddam Hussein era una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos, desestabilizaba Oriente próximo, incendiaba el conflicto árabe-israelí y financiaba terroristas. Sus críticos dijeron que los intereses económicos en los recursos petrolíferos iraquíes eran el motivo real.

Asegurando que Hussein podría pretender proveer a los terroristas con armas de destrucción masiva y presentando documentos de una supuestas compras de material nuclear en Níger, basándose en informes que posteriormente se demostrarían falsos, Bush urgió a la ONU a que obligase a Iraq a cumplir los resoluciones sobre desarme, precipitando una crisis diplomática.

El 13 de noviembre de 2002 bajo la resolución 144, Hans Blix y Mohamed El Baradei dirigieron a los inspectores de armamento de la ONU en Iraq quienes no fueron capaces de encontrar armas de destrucción masiva.[3] La administración Bush trató de desacreditar la eficacia de las inspecciones aduciendo falta de cooperación por parte de las autoridades iraquíes. Los inspectores, por su parte, pedían más tiempo para poder demostrar sin lugar a dudas la ausencia de tales armas. No se tuvieron en cuenta sus demandas y los equipos de inspección de la ONU abandonaron Iraq tras el aviso dado por Estados Unidos dando cuatro días antes de empezar las hostilidades a escala total.[4]

El Secretario de Estado Colin Powell había recomendado a sus colegas en la Administración Bush evitar una guerra sin la aprobación clara de la ONU.

La administración trató de conseguir una resolución favorable del Consejo de Seguridad de la ONU autorizando la fuerza militar según el capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas pero, vista la vigorosa oposición de naciones clave como Alemania, Rusia y Francia, incluida la amenaza de un embarazoso veto por parte de estas dos últimas así como probablemente de China, se descartó esa opción y, con un pequeño grupo de países, se preparó para la guerra.

Las hostilidades militares empezaron el 20 de marzo de 2003 sobre el argumento de evitar el despliegue de armas de destrucción masiva iraquíes y derrocar del poder a Saddam Hussein. El Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y otros líderes mundiales cuestionaron la legalidad de la guerra. Bush declaró la victoria el 1 de mayo de 2003 pero el despliegue estadounidense continuó hasta el presente, siendo sometidos los soldados al constante hostigamiento de la resistencia iraquí.[5] En 2005 fue encontrado Saddam Hussein, cuya captura no hizo disminuir las hostilidades contra la coalición ocupante.

El 30 de septiembre de 2004 el informe final del Grupo de investigación de Irak conlcuyó que "El Grupo de investigación de Iraq no ha encontrado evidencias de que Saddam Hussein haya poseído una reserva de armas de destrucción masiva en 2003".[6] El informe de la comisión del 11-S no encontró evidencias creíbles de que Saddam Hussein poseyera armas de destrucción masiva.[7] Además, la comisión del 11-S concluyó que a pesar de los contactos entre Iraq y Al Qaeda en 1996, no surgió "ninguna relación de colaboración".[8]

Otros temas debatidos han incluido cuestiones acerca de una selección parcial o distorsión de los informes de inteligencia previos a la guerra, la democratización de Oriente próximo, la relación con la Guerra contra el terrorismo, el efecto en la relación de los Estados Unidos con las potencias europeas y sobre el rol y función en las Naciones Unidas, el debate sobre la reconstrucción de países y el impacto sobre naciones cercanas como Irán, Siria, Líbano y Turquía. Todavía ahora Bush defiende su decisión argumentando que "El mundo es más seguro hoy".

El proceso de toma de decisión en la administración Bush fue el tema principal de un documento británico clasificado de 22 de julio de 2002, conocido como "Downing Street Memo", que fue hecho público en mayo de 2005. En él, el jefe del Servicio Secreto de Inteligencia Británico (MI5 y MI6), Sir Richard Dearlove, cuenta su visita a Washington D. C. en verano de 2002:

"La acción militar es vista como inevitable. Bush quiere derrocar a Saddam a través de una acción militar, justificándola con el terrorismo y las armas de destrucción masiva. Pero los datos de los servicios de inteligencia y los hechos están siendo tergiversados."

El Consejo de Seguridad Nacional no tuvo paciencia con el camino de la ONU ni entusiasmo para publicar los documentos del régimen iraquí. Hubo una pequeña discusión en Washington sobre las secuelas tras una acción militar.

Algunos críticos dijero que el memorándum de Downing Street era una "pistola humeante" (smoking gun), como sinónimo de prueba concluyente, reivindicando que eso probaba que Bush ya se comprometió a atacar Iraq en el momento en que públicamente decía que todavía no se le había pasado por la cabeza. La existencia de este debate, sin embargo, no niega los eventos contextualmente opuestos que le precedieron; Bush niega este aspecto del memorándum de Downing Street y vuelve a asegurar que no se le había pasado por la cabeza ir a la guerra en ese momento.

El 14 de diciembre de 2008 durante una visita sorpresa a Iraq un reportero de televisión, Muntadar al-Zeidi, le lanzó dos zapatos y gritó ¡Toma tu beso de despedida, pedazo de perro!. En la cultura árabe arrojar los zapatos está considerado como una de las mayores ofensas.[9]

Inmigración

Durante su mandato, George Bush ha hecho públicas sus intenciones de asegurar aún más la frontera entre los Estados Unidos y México, y también sus propósitos de agilizar los procesos de deportación, incluyendo la construcción de más centros penitenciarios para los inmigrantes ilegales y la instalación de equipamiento más sofisticado en las fronteras.

Comercio

La imposición por parte de Bush de un nuevo arancel al acero importado y a la madera de coníferas canadiense fue muy controvertida, en especial por sus propias políticas de apoyo al libre comercio en otras áreas.

Este hecho le granjeó fuertes críticas por parte de sus compañeros conservadores y de las naciones afectadas. El arancel al acero importado fue más tarde anulado bajo la presión de la Organización Mundial de Comercio, pero la disputa sobre la madera canadiense continua debatiéndose actualmente.

Acusado de crímenes de guerra

El 23 de noviembre de 2011 un tribunal de Malasia decidió condenar al ex presidente Geroge W. Bush y al ex premier británico Tony Blair por crímenes de guerra. El Tribunal de Crímenes de Guerra de Kuala Lumpur los encontró culpables de genocidio y crímenes contra la paz después de una investigación que llevó casi tres años. Todo comenzó en 2009, luego de que se constituyera la Comisión de Crímenes de Guerra de Kuala Lumpur. Su misión era investigar los crímenes de guerra cometidos durante la invasión estadounidense a Irak, tomar testimonio a las víctimas y sobrevivientes. En mayo de este año, y tras más de dos años de trabajo, presentó sus conclusiones.

Según informó la cadena internacional Press TV, el tribunal, encabezado por el prestigioso juez malayo Abdul Kadir Sulaiman, condenó en ausencia a los ex mandatarios por haber violado las leyes internacionales en marzo de 2003, incluidas las resoluciones de Naciones Unidas en su contra, cuando decidieron invadir unilateralmente Irak. Para los fiscales y la Comisión, Bush y Blair cometieron abuso de poder y un acto de agresión que llevó al asesinato masivo de miles de iraquíes.

"Vamos a continuar nuestros esfuerzos para llevar a Bush y Blair ante la Justicia y ponerlos en la cárcel", dijo Francis Boyle, el fiscal del juicio. En su sentencia, el tribunal sostuvo que Estados Unidos, bajo el liderazgo de Bush, falsificó documentos para afirmar que Irak tenía armas de destrucción masiva y proceder a la invasión en contra de todas las leyes internacionales.

Para el tribunal sobre ellos recae la responsabilidad por los métodos sistemáticos utilizados en la tortura y detención ilegal de personas en Irak durante la invasión. Además, según la Fundación para la Criminalización de la Guerra de Kuala Lumpur que ha impulsado el proceso contra Bush y Blair, el tribunal considera que el estatus de jefe de Estado no constituye una defensa ni puede esgrimirse como bandera de inmunidad. Para los jueces, las víctimas de los crímenes de Guerra en Irak no han sido redimidas en ningún tribunal internacional y eso es una deuda pendiente que han tratado de enmendar. Los participantes en el proceso pidieron que las conclusiones del tribunal sean puestas a disposición de los miembros del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional y que los nombres de los ex mandatarios se inscriban en el registro de criminales de guerra.

En el año 2012, el mismo tribunal de Kuala Lumpur tiene previsto poner en marcha una segunda parte de este juicio en el que evaluará la participación en la guerra de otros funcionarios de la Era Bush como el ex vicepresidente de Estados Unidos Dick Chenney y el ex Secretario de Defensa de los Estados Unidos Donald Rumsfeld.

El 1 de diciembre de 2011 la organización Amnistía Internacional urgió a los gobiernos de Tanzania, Etiopía y Zambia a detenerlo en su gira por estos países para enjuiciarlo por crímenes de guerra. El ex mandatario se encontraba en la región hasta el 5 de diciembre, como parte de la iniciativa del programa de salud global del Instituto George W. Bush (GWBI) para promover la lucha contra cáncer de mama y de útero, los más extendidos entre las mujeres de África Subsahariana y América Latina y en su gira en Tanzania para visitar varios proyectos de ayuda humanitaria vinculados a la lucha contra el sida, financiados por la organización estadounidense USAID y por su propia fundación. Amnistía Internacional consideró que estas naciones tienen la "obligación" de detener a Bush porque existen "pruebas suficientes" para investigar su responsabilidad en casos de tortura. "Etiopía, Tanzania y Zambia deben aprovechar la oportunidad de cumplir con sus obligaciones y acabar con la impunidad de la que George W. Bush ha disfrutado hasta ahora", señaló Pollard. La organización hizo la misma petición a Canadá el pasado octubre cuando Bush viajó para participar en un foro económico.[10][11]

Acusaciones de corrupción

En 2002, la demanda contra quién sería su compañero de fórmula, Dick Cheney, se presentó 24 horas después del discurso de Bush sobre responsabilidad empresarial y lucha contra el fraude. Pero el propio Bush estuvo en el ojo del huracán por haber vendido acciones de una petrolera que dirigía en 1990 sin notificarlo correctamente a los organismos reguladores. Bush vendió acciones de Harken Energy (necesitaba el dinero para comprar un club de béisbol de Texas) días antes de que el precio cayera en picado.

Crítica y opinión del público

Cartel alusivo a George Bush en una calle de Buenos Aires llamando a la movilización ante la visita del mandatario estadounidense a la capital argentina en noviembre de 2005

Al comienzo de su primer mandato, la legitimidad de la elección de Bush fue puesta en tela de juicio por algunas personas, tanto a raíz de su ajustada victoria en el estado de Florida como de su controvertido triunfo electoral, que incluyó acusaciones de supresión de votos y de falsificación.

Frecuentemente, los opositores de George Bush alegan que eran el vicepresidente Dick Cheney, así como sus asesores Paul Wolfowitz o Condoleezza Rice quienes realmente poseían el control del gobierno de los Estados Unidos Además, de cuando en cuando, las capacidades intelectuales de George W. Bush han sido cuestionadas por los medios de comunicación y por otros líderes políticos. Sus detractores acostumbran a citar los numerosos errores lingüísticos cometidos por Bush durante sus discursos públicos (Ver: Bushismo). Además, la tendencia de Bush a no pronunciar claramente ha sido frecuentemente ridiculizada tanto por los medios como por la cultura popular.

Bush ha contado también con el rechazo frontal de importantes celebridades de su país, quienes no han ahorrado esfuerzos en mostrar la oposición a su política. El documental Fahrenheit 9/11 de Michael Moore acusa a Bush de utilizar los sentimientos públicos posteriores al 11-S con fines políticos, así como de mentir al pueblo estadounidense acerca de las causas de la guerra de Irak. Otro cineasta, en este caso Spike Lee, muestra en su documental When the Levees Broke: A Requiem in Four Acts (Cuando se rompieron los diques, un requiem en cuatro actos), las desastrosas consecuencias de la gestión que las autoridades hicieron para paliar los efectos del Huracán Katrina.

Bush fue igualmente criticado fuera de las fronteras de su país, convirtiéndose en el primer objetivo de las campañas por la paz y antiglobalización. Su política internacional fue objeto de numerosas críticas durante las elecciones alemanas de 2002 y canadienses de 2006. Además, ha sido abiertamente criticado por varios líderes internacionales como Gerhard Schröder, Jean Chrétien, José Luis Rodríguez Zapatero, Romano Prodi, Hugo Chávez y Vladímir Putin. Por otra parte, las visitas diplomáticas llevadas a cabo por George Bush han estado constantemente acompañadas de protestas masivas.

La aprobación de las bases conservadoras decreció a medida que avanzaba su gobierno debido sobre todo a la creciente frustración republicana, tanto por el gran gasto público de la Administración Bush, como por el problema de la inmigración ilegal. Así pues, tras haberle brindado su apoyo, muchos republicanos finalmente criticaron a Bush por sus actuaciones en Irak e Irán.

Algunas personas como Benjamín Ferencz, que fue fiscal jefe de los juicios de Núremberg, han expresado que Bush debería ser juzgado junto con Saddam Hussein, por empezar una guerra de agresión, crimen supremo según los principios de Núremberg. Otros expertos han calificado igualmente la guerra de Irak como ilegítima. "No había autorización del Consejo de Seguridad de la ONU […] y eso la convierte en un crimen contra la paz", dijo el profesor de derecho internacional Francis Boyle, quién también especificó que el manual de campo del Ejército de los Estados Unidos requiere de dicha autorización para comenzar una guerra ofensiva.

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Referencias

Enlaces externos

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