Jesús de Nazaret

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(Redirigido desde Jesús)
Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres

—Juan 8:32.[1]

Pintura que representa a Jesús de Nazaret. Los evangelios no dan una descripción del aspecto físico de Jesús, y esta apariencia europea con cabello largo y a menudo con ojos azules no corresponde con la apariencia promedio de los habitantes de la antigua Palestina. De hecho, según el texto de Isaías 53:2b (que el propio cristianismo le atribuye como referencia a Jesús) "No hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos". En realidad la imagen común europeizada de Jesús se desarrolló debido al contacto con los pueblos europeos cristianizados qué sí mostraban estas características y para quienes tener una familiaridad en los rasgos raciales de la figura más importante de su fe les acercaba inconscientemente más a ella.

Jesús de Nazaret, (En hebreo, Yeshua ben Yosef: "Jesús hijo de José") llamado también Jesús de Galilea, Cristo o Jesucristo, es la figura central de las iglesias cristianas y la encarnación de Dios según la mayoría de los cristianos.

La mayor parte de los credos cristianos establecen como dogma de fe que es el hijo de Dios, redimió al género humano con su sufrimiento en el calvario y resucitó al tercer día. El Islam, donde es conocido por el nombre de Isa, lo considera también uno de sus profetas más importantes. Es uno de los personajes que han ejercido indirectamente una gran influencia en la cultura occidental.

El nombre "Jesús" deriva del griego Ίησους (Iēsous), el cual es una helenización del hebreo יהושע (Yehoshua) y el arameo ישוע (Yeshua), que significa "Yavé es salvación". "Cristo" se refiere a un título derivado del griego Χριστός (Christós), que significa 'El Ungido', palabra que se puede hallar en el libro de Levítico (cap.IV: vers.5), la cual es una traducción del hebreo מָשִׁיחַ‎ Masiaj, 'Mesías'.

Contenido

Historicidad

Lo que se conoce de Jesús depende casi absolutamente de la tradición cristiana, especialmente de la utilizada para la composición de los evangelios sinópticos, redactados, según opinión mayoritaria, unos 20 ó 30 años, como mínimo, después de su muerte.

Según la opinión mayoritariamente aceptada en medios académicos, basada en una lectura crítica de los textos sobre su figura, Jesús de Nazaret fue un predicador judío que vivió a comienzos del siglo I en la regiones de Galilea y Judea (en los actuales Israel y los territorios palestinos ocupados) y fue crucificado en Jerusalén en torno al año 30.

Apenas existen referencias de Jesús en fuentes no cristianas de los siglos I y II. Ningún historiador se ocupó por extenso de su historia: solo existen breves alusiones, algunas de ellas ambiguas, y una de las únicas dos menciones de Flavio Josefo en sus Antigüedades judías (el llamado «Testimonio flaviano») contiene una interpolación cristiana posterior.

La absoluta ausencia de registros en otras fuentes sobre los milagros y posterior resurrección de Jesús rechaza por completo la tesis cristiana de éstos como sucesos históricos y se entienden como añadidos posteriores a su muerte con el fin de reforzar la calidad divina de su figura, ya que en el supuesto de haber sucedido debieron haber llamado fuertemente la atención de escribas contemporáneos maravillados ante ellos. Lo cierto es que en aquel tiempo existían numerosos "magos" o charlatanes como Simón el Mago que pretendían hacer milagros ante el público, y las supuestas hazañas de Jesús no tuvieron mayor relevancia como para ser registradas.

Respecto a las supuestas menciones de Plinio el Joven (62-113), Tácito (61-117) y Suetonio (f. 160), en realidad se trata de brevísimas referencias a la actividad y creencias de los cristianos, quienes eran considerados como judíos subversivos. A diferencia de lo que los apologetas cristianos afirman, estas referencias no cristianas no demuestran la existencia histórica de Jesús sino más bien muestran cómo eran vistos los primeros cristianos por los romanos.

  • A comienzos del siglo II, Plinio el Joven, en una carta al emperador Trajano, menciona que "Estos cristianos que consienten en ser sacrificados, los devuelve absueltos. Por otra parte, aseguran no haber hecho ningún mal: dicen haber, simplemente, elevado cánticos a Cristo, como los que se dedican a un dios" «le cantan himnos a Cristo (casi Dios, según dicen)» (Epístolas 10:96).
  • Hacia 116 ó 117, el historiador Tácito, en sus 'Anales' hablando de Nerón, comenta que "Chrestus, el fundador del nombre, había sufrido la pena de muerte en el reinado de Tiberio, a mano de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato, y la perniciosa superstición se detuvo momentáneamente, pero surgió de nuevo, no solamente en Judea, la raíz de la enfermedad, sino en la misma Roma. (Anales, 15:44:2-3).
  • Suetonio (121) en una nota al parecer tomada de un documento de la policía de la época de Claudio (41-54) hacia 120, menciona a los cristianos y en otro pasaje de la misma obra, hablando del emperador Claudio, dice que a «los judíos, instigados por Chrestus, los expulsó de Roma por sus hábitos escandalosos» (De Vita Caesarum. Divus Claudius, 25). 'Los hebreos fueron expulsados de Roma, culpables de haber provocado tumultos bajo la instigación de un tal "Chrestus". Otra versión del mismo texto indica que Claudio: 'Expulsó de Roma a los judíos por las continuas peleas a causa de un tal Cresto'.

Fecha de nacimiento y muerte

La fecha tradicional de su nacimiento, en diciembre del año 1 a. C., es ampliamente puesta en duda hoy día. Esta fecha fue establecida por el monje Dionisio el Exiguo, natural de Escitia, en el año 525 d. C.. Indagaciones más recientes estiman su fecha de nacimiento en marzo del año 6 a. C., y lo hacen en base a los siguientes hechos:

  • El censo ordenado por César Augusto, del que se habla en los evangelios, se sabe que se llevó a cabo en Palestina en el año 6 a. C..
  • La fecha del año 6 a. C. se sustenta por el hecho de que el rey Herodes, que murió en el año 4 a. C., estaba todavía reinando cuando nació Jesús (Mateo, 2,1).
  • En los evangelios se habla de que Jesús nació en el último mes del año, pero no se refieren al último mes del año juliano o gregoriano, sino al último mes del año judío, que coincide con marzo [2].

En cuanto a la fecha de la crucifixión, asumiendo que nació en el año 6 a. C., ésta habría de situarse en el año 27 d. C., una fecha razonable, teniendo en cuenta lo siguiente:

  • Poncio Pilato ejerció como prefecto desde el 26 d. C. hasta el 36 d. C..
  • Tiberio, que según los evangelios era el emperador de Roma cuando Jesús fue crucificado, murió en el año 34 d. C..

Luego, teniendo en cuenta que en el año 27 d. C. la pascua judía fue desde el día 14 hasta el 22 de abril, Jesús habría muerto el viernes 22 de abril del año 27 d. C.. Su resurrección se habría producido al tercer día contando desde el viernes, el 24 de abril.

Según los Evangelios

En los Evangelios se narra que el padre de Jesús era Yosef (José), un carpintero judío de la Casa de David, y su madre, Miriam (María), de la familia de David y de la tribu de Judá. Según el Evangelio de Lucas (1:5,36) el ángel Gabriel (del hebreo גַּבְרִיאֵל "Fuerza de Dios") se le apareció a Miriam y le anunció que daría a luz a un hijo a quien Yavéh "le dará el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob" (Lucas 1:32-33). María queda inesperadamente embarazada y José resuelve repudiarla, pero un ángel le anuncia en sueños que el embarazo de María es obra del Espíritu Santo y profetiza, con palabras del profeta Isaías, que su hijo será el Mesías que esperan los judíos (Mateo 1:19-21). En Lucas, José debe viajar desde Nazaret a Bethlehem (Belén) debido a un censo, por ser originario de este lugar. Se lleva consigo a su esposa embarazada naciendo Jesús finalmente en Belén y es adorado por pastores. Unos "magos de Oriente" visitaron al Mesías siguiendo una estrella preguntando "¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?" (Mateo, 2:1-2). Un ángel se le aparece en sueños a Yosef y le ordena que huya a Egipto con su mujer para escapar de la matanza ordenada por Herodes I "El Grande" (Mateo 2, 13-15). En el Evangelio de Mateo (1:1) es asociado a Abraham y a David, y en ese mismo evangelio (21:9), se describe cómo las muchedumbres judías de Jerusalén aclaman a Jesús gritando "¡Hosanna al Hijo de David!". La palabra hebrea hosanna הושענות significa "salva ahora".

Jesús era llamado rabí ('maestro', en hebreo) por sus seguidores y se enfrentó al resto de facciones judías de su tiempo, especialmente a los fariseos, diciendo que "el que no está conmigo, está contra mí" (Mateo 12:30). Jesús se rodeó de un círculo de discípulos entre los que destacan Simón "Pedro" el Zelote, Bartolomé Nathanael (de quien dice el propio Jesús en el Evangelio de Juan, 1:47, "he aquí a un verdadero israelita"), Mateo (también llamado Leví) y Judas Iscariote (quien traicionó a Jesús por 30 monedas de plata).

En el año 33, tras diversas riñas de los seguidores ortodoxos de Jesucristo con facciones rivales, particularmente los fariseos, quienes detentaban entonces el poder religioso y veían con incomodidad cómo surgía una nueva facción vigorosa, el romano procurador de Judea Poncio Pilato ordena el castigo de Jesucristo, a instancias de los fariseos. Yeshua es arrestado, azotado, y los legionarios romanos, que sabían que se proclamaba Mesías e hijo de Yahvé, le ponen una corona de espinas y una caña en su mano derecha, y le gritan con sorna "¡Salve, rey de los judíos!" (Mateo 27:26-31 y Marcos 15:15-20). Al crucificarlo, colocaron en la cabecera de la cruz la inscripción en latín I.N.R.I. (IESVS NAZARENVS REX IVDAEORVM: Jesús Nazareno Rey de los Judíos).

Judaísmo de Jesucristo

Existen ciertos autores, como Joaquín Bochaca en El Mito del judaísmo de Cristo, que ponen en duda el judaísmo de Jesús de Nazaret en base a algunas actitudes críticas de Jesús hacia los judíos fariseos como se narran en el Nuevo Testamento. Jesús consideraba que estaban faltando al verdadero judaísmo y al criticarlos no pretendió fundar una nueva religión sino preservar el judaísmo ortodoxo o bien reformarlo. Estas interpretaciones tienen su origen sobretodo en creyentes cristianos opuestos al judaísmo y seleccionan datos a conveniencia para apoyar su creencia de que Jesús de algún modo no era miembro de la etnia o religión a la que se oponen.

Se argumenta principalmente que Jesús era habitante de Galilea, y que Galilea era una región donde cohabitaban multitud de pueblos, pero que de alguna manera no vivían ahí judíos étnicos. Se admite, no obstante, que los galileos llegaron a ser judíos por la religión. En cualquier caso, es un hecho que Jesús de Nazareth, practicó el judaísmo, habló arameo, lenguaje semítico antiguo y predicó bajo enseñanzas y tradiciones judaicas.

Otras interpretaciones de tipo teológico, por ejemplo, citan que los evangelistas, Mateo y Lucas, muestran que José es hijo de diferentes padres: de Jacob (Mateo 1:16) y de Elí (Lucas 3:23), respectivamente (por lo que ambas versiones se contradicen entre sí); en cualquier caso, ambos, de padres judíos, de la casa de David: Jacob fue descendiente de Salomón, hijo de David (Mateo 1:6); y Elí fue descendiente de Natán, hijo de David (Lucas 3:31). Según los creyentes, Jesús habría sido concebido en María por obra del Espíritu Santo, por lo que no sería hijo biológico de José; se alega que de acuerdo con esta creencia, no habría razón pensar que Jesús pudiera haber sido teológica, ni genéticamente judío, sin embargo esto omite el hecho de que el judaísmo se transmite por vía materna y que María era judía, también de la casa de David: según el Nuevo Testamento, tanto María como José observaban la Torá (Lucas 2:39) y el Pésaj (Lucas 2:41). Los judíos creen que el Mesías (en hebreo מָשִׁיחַ, maschíaj) debe nacer de dos padres de la casa real de David.

Jesús enseñó su doctrina de acuerdo con las escrituras judías del Antiguo Testamento, evocaba a los profetas judíos, fue llamado "Rabbi" רַבִּי ('maestro' en hebreo) (Juan 4:31, 3:1-2 y 6:25), iba a las sinagogas (Lucas 4:16 y 21:37), observaba los festivales judíos como Pésaj (Juan 2:13), Sucot o Fiesta de los Tabernáculos (Juan 7:2,10,14) y Hanukah (Juan 10:22,23), y a diferencia de lo que estos autores afirman, no instaba a la gente a que incumpliera la ley de Moisés pues de hecho según la fábula bíblica dijo:

No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.
Mateo 5, 17-19.

En la Biblia los romanos se refieren a él como "Rey de los judíos" (Mateo 2:2; 27:11; 27:29; 27:37) (Marcos 15:2; 15:9; 15:12; 15:18; 15:26), porque Jesús asintió ante la pregunta de Poncio Pilato ¿Eres tú el rey de los judíos?, y al final buscó ser reconocido como el Mesías esperado por lo judíos de acuerdo con las profecías hebreas.

En el evangelio queda de manifiesto que la doctrina de Jesús estaba dirigida únicamente a los judíos cuando éste dice a los doce apóstoles:

No vayáis por camino de gentiles, sino sólo id a las ovejas perdidas de Israel
Mateo 10:5-6.

Estas palabras indican volver a recoger en el regazo ortodoxo a aquellos judíos que se han extraviado de la Ley de Moisés: "si creyerais en Moisés me creeríais a mí" (Juan, 5:46).

Se señala que Jesús les pone a los fariseos como ejemplo de bondad a los samaritanos, cuando les relata la parábola del buen samaritano (Lucas 10:30-37), dada la aversión que tenía el pueblo judío hacia el pueblo de Samaria. Y cuando iba rumbo a Jerusalén, ya en tierra de Judá, le salieron al encuentro diez leprosos a quienes Jesús pidió dirigirse a los sacerdotes, y en el camino quedaron curados. pero solamente el samaritano, que en judá era visto como extranjero, regresó a mostrarle su agradecimiento (Lucas 17:11-19), de los nueve judíos sanados, ninguno regresó a agradecerle a Jesús el favor recibido.

Sin embargo, en Mateo 15:21-28, se escribe que una mujer cananea ("pagana") fue a ver a Jesús porque su hija estaba siendo atormentada por un demonio. Pero Jesús la ignoró y dijo a sus discípulos "No fui enviado sino a las ovejas perdidas de Israel". Después de insistirle la mujer a Jesús, le dijo a ésta: "No se debe echar a los perros el pan de los hijos". Entonces ella le dijo: "Es verdad Señor, pero los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos". Con estas palabras, para recibir de Jesús aquello por lo que fue enviado ("el pan"), la mujer no judía se sometía al rango de inferioridad ("los perros") respecto a los judíos ("los hijos") y sólo así Jesús accedió a sanar a su hija.

Si bien también en el evangelio más tardío, y reservado con mayor preferencia a los gentiles, el de Juan, se infiere que predicó y convirtió indirectamente a no judíos, en Juan 4: 7-10, dice:

Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: "Dame de beber". Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. Respondió Jesús y le dijo: "Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva".

En Juan 4:22, le dice a la mujer de Samaria:

Vosotros adoráis lo que no sabéis, nosotros, los judíos, adoramos lo que sabemos, porque la salvación proviene de los judíos.

En esa frase expresa que sus enseñanzas de salvación provienen del judaísmo. Sin embargo, al final de su vida, Jesús es rechazado por las autoridades judías representadas por los fariseos, que lo consideraron un blasfemo y falso profeta, un hecho que no demuestra nada respecto al presunto origen no judío de Jesús, ya que como se ha dicho, existían otras facciones judías que a menudo se enfrentaban entre sí: esenios, saduceos, fariseos, zelotes, sicarios, unos más radicales que otros.

...os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte! Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban, diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó.
Mateo 26:64-68

El hecho de que hubiera un grupo de judíos bautizados que reconocían a Jesús como el Mesías y otro que lo veía como un falso profeta, es el origen mismo de una escisión dentro del judaísmo, que en la práctica da lugar a la aparición de una nueva religión. Sin embargo el término "cristiano" como tal, no empezó a ser utilizado hasta después de la muerte de Jesús. Asimismo, la predicación hacia los gentiles no comenzó formalmente sino después de la muerte de Jesús, bajo las enseñanzas de Pablo de Tarso, un judío miembro de la facción rival farisea.

Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.
Hechos 11:26

Jesús reforma la ley hebrea, no solo instituyéndose a si mismo como el Mesías sino agregando nuevas ordenanzas y derogando (o dándole un cumplimiento diferente) a otras que eran seguidas por los judíos.

Ley de Moisés Jesucristo
Harás pagar vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie
Deuteronomio 19: 21
Se cobrara vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, moretón por moretón
Éxodo 21: 23-25
Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues.
Lucas 6: 27-29
Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Mateo 5: 43-48
Los judíos deben guardar el Sabbath.
Acuérdate de que en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día. Por eso el Señor bendijo y consagró el día de reposo.
Éxodo 20:11
El Sabbath judío fue abolido en la cruz donde Cristo murió[3].
...anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.
Colosenses 2:14

Aunque Cristo vivió la mayor parte de su vida siguiendo la cultura y religión judías, la reforma que llevó adelante en cuanto a las ordenanzas de Dios para con los hombres, junto con su revelación personal como Mesías, son elementos que le separaron del judaísmo de su época.

Teniendo en mente que Jesucristo es la fuente principal de las enseñanzas del Nuevo Testamento, compartamos la opinión del rabino David ben Israel para comprender a la figura de Cristo como fundador de una nueva religión.

Por ejemplo, la religión cristiana, tomó la base de la Biblia entregada al pueblo judío, que contiene la base del judaísmo, y le adicionaron un llamado "Nuevo Testamento", el cual se elaboró con el fin de acondicionar los puntos de la Biblia que no se deseaban aplicar a esta nueva religión creada llamada "cristianismo". De este mismo modo, o similar, actuaron todas las demás religiones. Tomaron como base a la Biblia, o al nombre de Dios, el autor de la Biblia, y a partir de allí comenzaron a dar forma a las distintas religiones. Por lo tanto, dado que el judaísmo es la base de todas las religiones que existen, no podemos decir que se trata de una religión más[4].
Rno. David ben Israel

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Referencias

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