Julius Streicher

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Julius Streicher

Julius Streicher, educador, escritor y político alemán nació en 1885 y murió en 1946. Fue una víctima de los Juicios de Núremberg.

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Biografía

La posición de Streicher en Alemania durante la guerra nunca fue alta, nunca desempeñó un puesto de gobierno; en 1940 había sido relevado como Gauleiter de Franconia. Cuando fue arrestado en 1945, desde hacía cinco años se hallaba completamente al margen de la actividad política, prueba de ello es que vivía en una granja desde aquella fecha. Sin embargo, fue arrastrado y ubicado en el mismo grupo con los hombres más altos del Estado Alemán y procesado con ellos como "criminal de guerra" de primera magnitud.

Sin juicio

Winston Churchill, proclamó que Streicher debía ser ejecutado sin juicio. Nadie, excepto Adolf Hitler, fue odiado por los judíos como lo fue Julius Streicher. Por la sencilla razón que Julius Streicher era el editor de un periódico llamado Der Stürmer, en el que exhibía crudamente la naturaleza infinitamente corrupta, monstruosamente perversa, inimaginablemente sucia del sionismo internacional: ¡Julius Streicher no evitó nada a sus lectores!. Desde el judaísmo en el comunismo mundial, hasta los hábitos sexuales totalmente enfermos y retorcidos del "Pueblo Elegido", desde la perversidad aplicada sobre los descuidados gentiles por médicos judíos hasta la increíble atrocidad del arte moderno, inspirado por judíos, desde el poco importante pero sin embargo revelador disgusto de los judíos por el aseo personal, hasta el crimen infernal del Asesinato Ritual de niños cristianos. Streicher lo publicó todo ¡y probó cada palabra que dijo! ganando así el eterno odio de los judíos.

Antisemita

Al relatar cómo se convirtió en antisemita, recuerda: "No me hice antisemita por algún maltrato personal o por rencor ó de ninguna manera, ¡fui llamado a ello! Mi comprensión de la amenaza judía provino del mismo Talmud, el llamado Libro Sagrado que los judíos camuflaron con "cristianismo", para poder llamarlo Libro Sagrado. Ustedes saben que todo eso de que los cristianos creen en el mismo Dios que los judíos es pura tontería. El mismo Talmud muestra que los judíos están gobernados por leyes raciales".

En los Procesos de Núremberg, Streicher fue acusado por "crímenes contra la humanidad". Las palabras exactas del cargo contra él fueron: "... por sus 25 años de escribir, hablar y predicar odio hacia los judíos, entraña claramente persecución en el terreno político y racial en conexión con los crímenes de guerra, como lo define la carta, constituyendo un crimen contra la humanidad". Cuando Streicher fue traído ante sus acusadores, los asesinos en masa de Katyn (En Katyn, Polonia, fueron asesinados por los comunistas soviéticos, en 1940, 25.000 oficiales polacos) y los responsables del bombardeo de Dresde (que ocasionaron la muerte de 300.000 personas), con gran desprecio y sarcasmo se burló: "¡Es la Fiesta del Purim 1946! El Judaísmo mundial controla este juicio. Es algo diabólico ver cómo el mundo judío ha concentrado su poder para realizar este juicio".

Fiesta del Purim

La condena que hizo Streicher al juicio tachándolo de fiesta judía del Purim, fue correcta. El principal motor detrás del proceso era el judío Samuel L. Rosenman, quien fue consejero especial de los presidentes Roosevelt y Truman, y a través de él, los aliados fueron persuadidos de erigir el Tribunal Militar Internacional. La prosecución del juicio por parte de los Estados Unidos, a pesar del hecho de tener una fachada gentil a través de Robert J. Jackson, fue dirigido por los judíos Sheldon Glueck y Harold Leventhal. El 60 por ciento de la plana mayor de la oficina del fiscal público, eran personas que habían tenido que irse de Alemania cuando se instauraron las leyes raciales. El judío A. Jacouboritch hizo las traducciones para las sesiones cerradas cuando los jueces "decidían" su veredicto. ¡Es de imaginar el destino que hubiesen tenido los dos jueces soviéticos si hubiesen encontrado a Streicher inocente! EL judío W. Frank tradujo las sentencias a los prisioneros. El judío Karl Jacobi preparó las películas "documentales" de atrocidades que se usaron como evidencia. El judío Col. B. C. Andrus estaba a cargo de los prisioneros antes del "juicio"; el judío S. N. Binder tomó el cargo en el período entre la sentencia y la ejecución; y el judío L. N. Goldensohn era el psiquiatra de la prisión.

Los judíos odiaban todos los más altos ideales cristianos que defendía Julius Streicher. Estaban decididos a que los últimos días en la tierra de Dios de este hombre sensible y culto, gentil y maestro de excepcional inteligencia, fueran un infierno judío. Fue golpeado hasta quedar cubierto de sangre y obligado a beber su propia orina. Streicher protestó ante los funcionarios de la Corte sobre el trato inhumano que recibía, pero la Corte Kosher dejó pasar su reclamación en silencio. Ningún juez ordenó que se investigara un asunto tan repugnante al sentido moral como es la tortura de un prisionero indefenso; ni los militares ni las autoridades de la prisión hicieron intento alguno, entonces ni más tarde, de negar que tales torturas habían existido. En apariencia los jueces, el fiscal y los funcionarios consideraban que el maltrato que daban los judíos a Julius Streicher era lo que éste merecía. A lo sumo que se debía a una irregularidad técnica que no exigía ninguna reprobación formal. Los jueces ordenaron que el testimonio de Streicher, en lo referente al maltrato debía ser suprimido de los archivos del Tribunal como "altamente impropio".

Los judíos son nuestra desgracia

Asesinado

Streicher fue encontrado culpable y sentenciado a muerte. Afirmó más tarde que la sentencia era "justo lo que ha esperado". Streicher sabia que los judíos no lo dejarían vivir. Están racialmente impulsados a matar y asesinar.

En la mañana del 15 de octubre de 1946, Julius Streicher, de 60 años, golpeado y torturado, fue llevado a la horca que se había levantado en el sitio del Palacio de Justicia (sic) de Núremberg y colgado por el verdugo judío John Woods; se permitió la estrangulación durante un horrible y largo, largo minuto.

En tanto que el cuerpo sin vida se crispaba y se sacudía en el extremo de la soga del verdugo, sin duda sus últimas palabras tenían eco en las mentes de los hombres arios presentes que habían ayudado a los judíos en la ejecución: ¡Recuerden. El próximo turno será el vuestro! Serán colgados por los bolcheviques!

Para revelar el temple excepcional de Streicher, he aquí una cita textual de la descripción de su asesinato que hizo la publicación norteamericana Time del 28-X-1946: "... luego Julius Streicher quien con ojos fieros miró a su alrededor y gritó: "¡Heil Hitler!"; cuando se le preguntó por su nombre, bramó: "¡eso lo sabéis muy bien!". Desde la horca dijo con sorna: "Fiesta del Purim 1946". Y: "¡Algún día os colgarán los bolcheviques!".

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