Néstor Kirchner

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Néstor Kirchner

Néstor Carlos Kirchner (25 de febrero de 1950, Río Gallegos, Argentina - 27 de octubre de 2010, El Calafate, Argentina) fue un político argentino, gobernador de la provincia de Santa Cruz y presidente de la Nación Argentina desde el 25 de mayo de 2003 hasta el 10 de diciembre de 2007.

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Su juventud y primeros tiempos

Kirchner nació en Río Gallegos, ciudad capital de Santa Cruz. Su padre, Néstor Kirchner, era un trabajador postal descendiente de inmigrantes suizos; su madre, María Ostoić, chilena descendiente de inmigrantes croatas, nació en Punta Arenas. Realizó sus estudios primarios y secundarios en escuelas públicas locales. Egresó del Colegio Nacional República de Guatemala. “Kirchner” en realidad, es Kirzner apellido judío. Tal era el apellido de su abuelo, que fue modificado convenientemente para que supuestamente aparezca de origen suizo. Su madre era la chilena Miriam Ostoić, hija de inmigrantes centroeuropeos del mismo origen, que conoció al cartero que frecuentaba la casa de citas donde trabajaba en Río Gallegos, y de esa extraña unión nació Néstor.

Tempranamente Kirchner participó en el peronismo como miembro de la Juventud Peronista, un sector juvenil de izquierda radicalmente opuesto a la Juan Carlos Onganía. A principios de la década del setenta, Kirchner estudió Derecho en la Universidad Nacional de La Plata, recibiendo su diploma de abogado en 1976. En 1974, a las órdenes del director Héctor Olivera, actuó como extra en el exitoso largometraje "La Patagonia rebelde".[1] En 1976, luego del golpe del 24 de marzo, junto con su esposa, Cristina Fernández, abandonó La Plata para retornar a Río Gallegos para dedicarse a ejercer su profesión de abogado, donde entre 1977 y 1982, se especializaron en el remate de propiedades de deudores atrapados en la 1.050 y compraron 21 propiedades.

Una vez terminado el gobierno militar en 1983, Kirchner se convirtió en funcionario del gobierno provincial. Desde fines de 1983 hasta julio de 1984 fue presidente de la Caja de Previsión Social de la provincia, pero fue forzado a renunciar por el gobernador a causa de una disputa sobre política financiera. Este incidente lo hizo conocido en el ámbito local, y constituyó el paso inicial de su carrera política.

Intendente de Río Gallegos

En 1986 había alcanzado el apoyo interno necesario para obtener la candidatura a intendente municipal (alcalde) de la ciudad de Río Gallegos. Triunfó por escaso margen en las elecciones del 6 de septiembre de 1987, asumiendo el cargo el 10 de diciembre siguiente. Al mismo tiempo, su compañero de partido Ricardo del Val era electo gobernador de la provincia de Santa Cruz.

La gestión de Kirchner como intendente desde 1987 a 1991 le granjeó suficiente apoyo para ser electo gobernador de la provincia en 1991, con el 61% de los votos. Por ese tiempo su esposa ya era miembro del congreso provincial.

Gobernador de Santa Cruz

Kirchner junto a su esposa Cristina Fernández en un recordado discurso agradeciendo al por entonces presidente Carlos Menem y sus políticas.

Su gestión en la gobernación de la Provincia de Santa Cruz no fue diferente a la de la mayor parte de los gobernadores "peronistas", ya que siguió los lineamientos nacionales de las políticas impulsadas por Menem, basándose en el personalismo y el autoritarismo, manteniendo control sobre la prensa local y nombrando como jueces de la Corte Suprema provincial a personas de su confianza. El uso discrecional del empleo público y una economía fuertemente subsidiada, llevó al desarrollo del clientelismo político en la provincia.

En 1994 y en 1998, Kirchner impulsó reformas en la constitución provincial, que incluyeron la posibilidad de reelección indefinida del gobernador. En 1994 fue miembro de la Convención Constituyente que reformó la Constitución Argentina.

En 1995, con las reformas a la Constitución provincial ya en vigencia, Kirchner fue reelecto gobernador por un 66,5% de los votos.

Durante la gobernación de Néstor Kirchner la provincia recibió una suma de 535 millones en concepto de regalías hidrocarburíferas mal liquidadas. Siguiendo un consejo de Domingo Cavallo, Kirchner depositó una parte en un banco de Suiza, y con otra compró acciones de YPF.[2] En la actualidad se repatriaron 128,5 millones, mientras que 390 millones continúan depositados.[3]

Las elecciones presidenciales de 2003

En las elecciones del 27 de abril de 2003, el Frente para la Victoria (de Kirchner) obtuvo sólo un 22,0% de los votos, resultando superado por Menem ("Alianza Frente por la Lealtad - Unión Centro Democrático), que obtuvo el 24,3%. La legislación electoral argentina prescribe que si ningún candidato alcanza el 45% de los votos válidos emitidos, los dos más votados deben disputar una segunda vuelta (ballotage).

La segunda vuelta debía llevarse a cabo el 18 de mayo de 2003. Los sondeos previos indicaban entre un 60 y 70% de intención de voto para el gobernador de Santa Cruz. Sin embargo, el ballotage no tendría lugar: el 14 de mayo el ex presidente Carlos Menem, después de una larga cadena de rumores y desmentidos, anunció su decisión de renunciar a su candidatura, lo que automáticamente convirtió a Kirchner en presidente electo, que accedió a la presidencia con el nivel más bajo de votos jamás registrado en la historia argentina.

Presidente de Argentina

El 25 de mayo de 2003, Néstor Kirchner prestó ante el Congreso el juramento de ley para convertirse en presidente de la República hasta el 10 de diciembre de 2007.

Néstor Kirchner comenzó a gobernar, en medio de una suerte de optimismo inicial, del cual ahora poco ha quedado. Muchos argentinos se han visto decepcionados y han reparado en el hecho no menor de que el actual presidente tiene poco de "nueva política". Por el contrario, los vicios y la corrupción generalizada han visto en el santacruceño un nuevo vehículo para no desaparecer del panorama dirigencial. Conviene repasar, punto por punto, los hechos más tristes que la Administración Kirchner ha dejado como legado:

El control de medios

El por aquél entonces presidente y su círculo de confianza, representado por Alberto Fernández, más específicamente, se han ocupado de controlar las editoriales y de setear a su gusto la agenda de los medios masivos de comunicación, utilizando extorsivamente las pautas de publicidad oficial o las presiones en sus formas más directas. El resultado es el que Néstor Kirchner siempre quiso : posicionar su figura como la de una suerte de salvador, atacando directamente las figuras del ex presidente Carlos Menem en mayor medida, para continuar luego con la erosión de las figuras de los ex mandatarios Eduardo Duhalde y Fernando de la Rúa. El Grupo Clarín fue siempre parte de la avanzada a la hora de influir sobre el electorado y la ciudadanía, intercambiando favores económicos por imagen positiva.

La compra indiscriminada de encuestas de opinión

La compra de encuestas "a medida" ha ido de la mano con el punto anterior. Desde antes de la llegada de Néstor Kirchner al despacho presidencial, los encuestadores se ocuparon de otorgar intenciones de voto exageradas al primer mandatario actual, a la vez que se magnificó groseramente su índice de popularidad. Este llegó a la inverosímil cima del 80%, cifra que no ha obtenido ningún referente político en todo el planeta, salvo tal vez con la excepción del ejecutado presidente iraquí, Saddam Hussein.

Todos los hombres impresentables del Presidente

Néstor Kirchner ha criticado con dureza a lo peor de los ex ministros de Carlos Menem, pero su Administración se compone de lo peor de la vieja política, comenzando por el ministro de Planificación, Julio de Vido, que actualmente se encuentra asociado a manejos excesivamente discrecionales de fondos públicos, a la vez que se convierte automáticamente en "socio sin riesgo" de numerosos emprendimientos productivos, que prosperan solo gracias a su visto bueno. De Vido tiene gran participación en el escándalo con la compañía extranjera Skanska, por nombrar solo un caso. Actualmente, el ministro está siendo investigado por la Justicia por sobrefacturación en la compra de material ferroviario. Ricardo Jaime, Secretario de Transporte y amigo personal del Presidente, tiene más de una docena de causas judiciales abiertas por manejo indebido de fondos públicos. Su frase más célebre: "El Presidente puede pedirme cualquier cosa, excepto la renuncia". Revista Noticias y otros medios independientes se han ocupado de destacar la relación estrecha que este hombre mantiene con el primer mandatario argentino. Supuestamente, Jaime desempeña el rol de "tutor" de un hijo extramatrimonial del Presidente, y la frase que hiciera célebre al funcionario tendría relación directa con esta espinosa cuestión. Aníbal Fernández, Ministro del Interior -alias "el Impresentable"-, sospechado de monopolizar el tráfico de cocaína en el Partido de Quilmes, en la provincia de Buenos Aires, de acuerdo a investigaciones independientes, es el gran responsable de la crisis de inseguridad que aqueja a la ciudadanía argentina. La desidia y el desinterés de este funcionario se ha cobrado ya la vida de miles de argentinos trabajadores que son secuestrados y asesinados todos los días. Luis D'Elía, el piquetero oficialista de mayor renombre, que desde que se unió al actual gobierno cometió todas las tropelías habidas y por haber, incluyendo la toma, destrucción y saqueo de una dependencia de la Policía Federal, siempre acusó el apoyo del Presidente. Mientras estuvo en el gobierno, D'Elía cobró en mano más de $18 mil mensuales de sueldo -pagado por todos los argentinos- y recientemente viajó a Irán -aunque negado, en viaje oficial, pues los iraníes jamás lo hubieran recibido si no viajaba en representación del gobierno argentino-, en donde se esforzó nuevamente por insertar a la Argentina dentro del Eje del Mal internacional. Néstor Kirchner también apoyó al ex intendente porteño Aníbal Ibarra -responsable indirecto de casi 200 muertos en la tragedia de República Cromañón-. ¿Apoyaba el Presidente el sistema corrupto del que se aprovecharon Aníbal Ibarra y otros jefes de gobierno porteños, mediante el cual se recaudaban coimas y aportes provenientes de restaurantes, boliches nocturnos y hasta salas de tragamonedas? Alberto Fernández, ya mencionado, está a cargo del "apriete" y control de medios, y su agenda telefónica escrita a mano es de lo más cotizada, ya que incluye a directores y periodistas de renombre de todo el país, a los que convoca regularmente para "retarlos" cuando tal o cual medio no escribe lo que el primer mandatario quisiera leer. Alberto Fernández también hizo de las suyas en ocasión de ocupar un puesto privilegiado en la Superintendencia de Seguros. Aprovechó su puesto para engrosar retornos y ganancias siderales, a la vez que hizo quebrar a compañías importantes. Guillermo Moreno, Secretario de Comercio, es el funcionario impresentable de moda. El mencionado tiene el hábito poco saludable de amenazar con virulencia y los peores epítetos a empresarios y comerciantes agrupados en cámaras que solicitan los aumentos necesarios para que sus emprendimientos puedan seguir existiendo. Últimamente, las víctimas favoritas de Moreno parecen ser los ruralistas, pero estos ya han comenzado a reaccionar y han denunciado al funcionario por amenazas y hasta extorsión. En el pasado, Moreno la emprendió contra las prepagas y contra las empresas de indumentaria. Guillermo Moreno es uno de los responsables principales del incremento furibundo de la inflación en la Argentina, la consecuencia directa de las malas políticas que en el pasado derribaron al gobierno de Raúl Alfonsín. Por estos días, Moreno se ocupa de manipular los índices de inflación, removiendo a los profesionales "rebeldes" del organismo, con el objetivo de exhibir un índice de inflación increíble que agrade al por entonces presidente. Ginés González García, Ministro de Salud, se halla actualmente en una carrera desenfrenada para garantizar abortos gratuitos e instantáneos para todo el mundo. González García, al parecer, no solo siente placer en poner en riesgo potencial a una porción importante de la población femenina del país, sino que, mientras mantiene a la opinión pública ocupada con este tema, contabiliza ingentes ganancias con su negocio de las "Farmacias del Dr. Ahorro" y "Dr. Simi", cadenas de venta de medicamentos genéricos de origen mexicano. Directivos mexicanos de Dr. Simi reconocieron abiertamente la participación del ministro de salud argentino en el negocio.

La lista de funcionarios impresentables continúa, pero los mencionados son los que suelen ocupar más tiempo las planas de los diarios de tirada masiva.

La manipulación de estadísticas económicas

Néstor Kirchner y sus allegados han prestado especial atención a la divulgación de cifras inverosímiles que denotan un crecimiento económico mentiroso. Comenzando por el índice de inflación, cuya cifra real es de más del 20% anual. El INDEC -organismo oficial encargado de su medición- fue recientemente sometido a una purga para eliminar a los empleados y profesionales que se niegan a manipular los índices que miden el incremento de precios. Por orden directa del Presidente, el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, intentó armar un INDEC "a medida", pero las consecuencias fueron nefastas, no solo por las protestas de los empleados, sino porque la noticia llegó a los mercados internacionales y los bonos argentinos de deuda comenzaron a caer en forma estrepitosa. Del mismo modo cuando Domingo Cavallo solicitó veinte mil millones de dólares para cubrir el déficit político en tiempos de De la Rúa -misma cifra que se reparten hoy los políticos argentinos cada año-, los mercados mundiales reaccionaron. En aquella época, bajaron el pulgar a la Administración de la Rúa. En la actualidad, enviaron una señal directa al Presidente Kirchner para que cese en sus intentos hostiles de manipular información sensible, la misma que precisan los operadores financieros del exterior -entre ellos, gobiernos- para moverse en los diferentes mercados. Hoy por hoy, los argentinos observan incrementos de precios violentos y, en algunos casos, típicos de las peores épocas de Raúl Alfonsín, pero el pánico nunca llega a la calle: el multimedio Clarín hace lo imposible para ocultar datos negativos y hace lo contrario con los escasos números favorables que arroja la economía argentina. Los índices de crecimiento económico son elevados, pero en forma alguna llegan a la población. Sólo la política continúa viviendo de fiesta. Los hombres de Economía mienten descaradamente y jamás informan sobre la realidad : que la Argentina es el país que menos inversión extranjera directa ha recibido en América del Sur. Los rubros que han crecido son la construcción, el sector automotriz y la telefonía celular móvil. La construcción se ha visto empujada por la adquisición masiva de propiedades por parte de extranjeros, para quienes el precio del metro cuadrado aquí es ínfimo, y en mucha menor medida por los argentinos que han rescatado fondos del "corralito" y que no pueden conservar el dinero en sus casas por la inseguridad que Aníbal Fernández les obsequia en el día a día. La telefonía celular va de la mano con la vieja costumbre de los argentinos de hablar por teléfono sin medir los consumos. Este tipo de inversión no tiene relación alguna con la productividad, más teniendo en cuenta que el 100% de los equipos se importan desde el exterior. Por otra parte, gran parte de la inversión en el sector de la construcción tiene origen especulativo, y aquí, el lavado de dinero está a la orden del día.

El "Cuento Chino" del Presidente

No pocos recuerdan cuando, pocos años atrás, en ocasión de la visita de la cúpula política de la República Popular China a la Argentina, el por entonces Presidente Néstor Kirchner anunció la colosal inversión que los chinos realizarían en nuestra gran nación, en el término de pocos años. La cifra se ubicó en los veinte mil millones de dólares. Por estos días, pocos medios se han ocupado del asunto, pero lo concreto es que China retiró la oferta y el anuncio quedó en una gran mentira que el primer mandatario hoy quisiera borrar de su memoria. De acuerdo a filtraciones que se dieron a conocer oportunamente, el gobierno chino se vio ofendido, dado que, si bien la intención estaba, un funcionario de primera línea filtró la información a la prensa y allí murió la idea. Ni siquiera el profesional periodista Joaquín Morales Solá -uno de los trabajadores de prensa más independientes y mejor informados- acertó con el nombre del "aguafiestas". Ni las inversiones por tamaña cantidad, ni la compra de la deuda al FMI por parte de los chinos tuvieron, finalmente, lugar.

El tropiezo en el caso AMIA

Fue monumental el papelón del Presidente, la ocasión en que anunciara la recolección de cintas grabadas que aclararían gran parte de la supuesta conexión local en el caso del ataque a la AMIA. El Presidente necesitaba un repunte en las encuestas de opinión -que misteriosamente, hoy ya ni se publican- y cierto funcionario le hizo llegar que la Secretaría de Inteligencia había localizado cintas de espionaje telefónico donde se aclaraban ciertos detalles acerca de la participación de elementos locales en la voladura de la AMIA. Anunció el Presidente Kirchner el hallazgo con bombos y platillos. Acto seguido, el primer mandatario fue informado de que la existencia de las cintas fue malinterpretada. La furia de la comunidad judía nunca fue mayor que en ese momento. Allegados al Presidente intentaron acusar a los "sectores desestabilizadores" de siempre, cuyo objetivo habría sido empujarlo a cometer un desliz. Pero las excusas sonaron solo a excusas y la opinión pública no creyó un ápice de todo aquello.

La relación con Hugo Chávez y el debut de la Argentina al Eje del Mal

Kirchner comenzó un acercamiento al populista venezolano Hugo Chávez a partir de una necesidad económica. Pero la relación llegó al punto tal de cambiar la deuda argentina con el Fondo Monetario Internacional, por deuda nueva con el impresentable e insufrible venezolano. Ahora, la Argentina paga intereses excesivamente más caros a Venezuela que los que abonaba ante el FMI. La lógica de la operación es inabordable, del mismo modo que no se puede defender lo indefendible. Por si esto fuera poco, Kirchner permitió que Chávez utilice la Argentina en más de una oportunidad para criticar al presidente estadounidense George W. Bush en forma poco diplomática, y poniendo en riesgo a nuestra propia nación. En tiempos en que el imperialismo estadounidense se encuentra en una búsqueda desesperada de excusas para quedarse con los recursos naturales del país que sea, hacen su aparición Chávez y Néstor Kirchner para allanarle el camino. Burlarse del presidente estadounidense porque está cerca de abandonar la Casa Blanca es un acto de ingenuidad total, dado que los demócratas se ocuparán de devolver el golpe, sin importar lo que haya hecho de malo quien abandona el comfortable sillón del Salón Oval. Relacionándose tan íntimamente con Chávez, el Presidente Néstor Kirchner no solo pone al país de rodillas ante un país tercermundista y de cuestionables instituciones como Venezuela, sino que pone a los ciudadanos argentinos en la mira de las grandes potencias para las guerras del futuro.

El papelón de las papeleras

Cuenta la historia que el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, comenzó pidiendo retornos excesivos para las empresas pasteras que deseaban instalarse en la Argentina, más específicamente en su provincia. Desagarrándose las vestiduras por lo ridículo del pedido, las compañías extranjeras seleccionaron el Uruguay para su emprendimiento. Desesperado, y obviamente, evitando el tema de las "coimas", Busti acudió al Presidente para que poner al tanto de la cuestión. Kirchner le debía a Jorge Busti el apoyo que cosechó en Entre Ríos a los efectos de colaborar con votos locales para llevar al primer mandatario a la Casa Rosada. De inmediato, el Presidente -mal asesorado- atacó al Uruguay con vehemencia, como si de un enemigo de la Patria se tratara. Arremetió contra la Banda Oriental, acusando a Tabaré de contaminador, sin mirar en las pasteras que hace años contaminan los ríos argentinos en el Litoral y otras regiones. A continuación, y para agravar la mentira, el propio gobernador entrerriano arengó a sus coprovincianos para que bloquearan al Uruguay y lo perjudicaran económicamente en cada fin de semana largo y época de vacaciones. A fin de cuentas, Busti lloraba de bronca por no haber podido echar mano de los millonarios retornos que solicitó -se habla de 50 millones de dólares y porcentajes fijos in eternum-, pero también quería que los porteños cambiaran Punta del Este por la belleza de Entre Ríos, cosa que jamás pudo lograr. Por el contrario, Busti logró que la mayoría de los porteños se burlen hoy más que nunca de los entrerrianos. Circularon por la Capital Federal todo tipo de chistes que presentaban al habitante de Entre Ríos como una persona vaga que prefiere ir a cortar la ruta en vez de ir al trabajo. A la postre, los mercenarios y hoy decadentes participantes de la Asamblea de Gualeguaychú, dictan la política exterior argentina y se burlan de las leyes. No hay que ir al Primer Mundo para constatar lo que cualquier nación civilizada y respetuosa de la ley hubiera hecho con delincuentes que cortan vías de comunicación, puentes y rutas por tiempo indeterminado : represión indiscriminada y prisión efectiva. Después de todo, se habla no ya de delito federal, sino interjurisdiccional. El costo político está siendo pagado mayormente por el Presidente Néstor Kirchner, quien ya había sido humillado por Tabaré Vásquez y ahora está volviendo a sufrir su maltrato. Las relaciones con el Uruguay están en el peor momento de su historia, aún peor que cuando el vecino país se aprovechó de un deteriorado Juan Domingo Perón para, en 1973, quitarle a la Argentina una porción importante del Río de la Plata.

La crisis energética

Los apagones en la Ciudad de Buenos Aires e importantes centros urbanos se han dado cita con demasiada frecuencia en vísperas del verano y durante la propia época estival. Todas las mediciones dan cuenta de que el sistema interconectado nacional está siempre a punto de ser superado por la demanda. Los apagones son la más clara prueba de que el gobierno de Néstor Kirchner corre siempre detrás de los acontecimientos. Desde antes que el santacruceño ingrese a la Rosada, voces expertas advirtieron de la insuficiencia de la oferta eléctrica en el país, y reclamaron medidas urgentes, de corto y largo plazo. Pero Kirchner y su ministro responsable, Julio de Vido, no tomaron cartas en el asunto hasta que la crisis energética se hizo evidente y los ciudadanos comenzaron a quedarse sin energía eléctrica. Todo lo que hicieron los funcionarios del Gobierno Nacional fue desmentir la existencia de una crisis que finalmente se hizo presente. Por lo bajo, allegados al Presidente llegaron a sostener sobre lo fundamental de evitar los cortes en la Capital Federal, porque el porteño es más sensible que el ciudadano del interior frente a este problema. El Gobierno intentará deslizar la responsabilidad de los cortes a Edesur y Edenor, pero Ud., estimado lector, sabrá comprender que el principal responsable de sus cortes es el Presidente y su carencia de visión de largo plazo.

Crecimiento exponencial de la falta de seguridad en todo el país

Nunca se ha visto en toda la historia de la Argentina un crecimiento tan notorio del crimen en todas sus expresiones. Los secuestros extorsivos, el tráfico de drogas y los homicidios violentos seguidos de robo han superado todas las marcas, ayudados por la desidia de políticos sin interés por sus ciudadanos, como el Gobernador Felipe Solá y su ministro León Arslanian. A este respecto, el enfoque en extremo ideológico, tanto del Presidente como de sus ministros a cargo del tema, solo contribuye a agravar el problema. En varias oportunidades se ha escuchado a los ministros de Kirchner criticar a las víctimas de secuestros en vez de ponerse de su lado. Haciendo uso de este deleznable método, Alberto Fernández criticó a Susana Garnil, ciudadana del norte del Gran Buenos Aires que había sido víctima de un secuestro extorsivo. Fernández se burló de su sufrimiento, con absoluta impunidad y frente a todos los medios. El propio Presidente Néstor Kirchner, en los tiempos más inseguros de la Argentina, critica a la Policía Federal de gatillera. El Presidente y sus hombres han criticado y minimizado los esfuerzos del Ingeniero Juan Carlos Blumberg y, ridículamente, lo han tildado de "rezago de la derecha". Los porteños no se olvidan de esto y se lo harán saber en ocasión de las elecciones para Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Tampoco ayuda la cercanía del primer mandatario con figuras cuestionables de la izquierda violenta, como Hebe de Bonafini, HIJOS y otras agrupaciones de tal extracto. Está clara la posición de estas personas en favor de aumentar las garantías para la delincuencia en general, a pesar de las que ya le otorga el paupérrimo sistema judicial argentino. Hay la percepción de que la Administración Kirchner ha contribuído a alimentar el auge del crimen en el país. No se han construido cárceles. Se ha promovido la liberación de delincuentes peligrosos, con la excusa de que no deben permanecer en las comisarías. Todos los muertos en ocasión de secuestro o de robo son las víctimas de la Administración presidencial. El ciudadano percibe el problema de esta forma.

Los fondos desaparecidos de Santa Cruz

En plena campaña electoral, Néstor Kirchner había prometido repatriar los 507 millones de dólares que, sin mediar explicación alguna, remitió a bancos del exterior en tiempos en que era gobernador de la provincia sureña. El dinero llego al erario provincial gracias al sistema de regalías petroleras de las que el actual presidente tanto se ha beneficiado a la hora de hacer política. De más está decir que la promesa de retornar los capitales jamás se cumplió. Lo que es más, haciendo uso de su poder de presión sobre la prensa y en complicidad con una oposición dormida, el Presidente logró que nunca más el tema estuviera bajo tratamiento. Senadores y diputados se alquilaron -como siempre- a precio vil para nunca hacer averiguaciones al respecto del estado actual de los fondos. Quienes han seguido el tema de cerca sostienen que la razón principal por la que Néstor Kirchner y sus allegados santacruceños no quieren tocar el tema es muy sencilla : los fondos en el exterior están a nombre de una persona, lo cual ya constituye un grosero delito según el código penal económico argentino, dado que la ley determina que, al menos para este caso, tales dineros estén bajo la titularidad de la provincia de Santa Cruz. El gobierno jamás presentó documentación ni detalle alguno acerca del estado actual de los fondos. Recién a mediados de 2004 se liberó una pequeña cuota de información sobre el tema: se dijo que los fondos se habían localizado en cuentas de Suiza y Luxemburgo, pero a la vez, investigaciones paralelas detectaron faltantes de varios millones de dólares, con lo cual puede deducirse que algún funcionario -quien tiene los fondos bajo su titularidad- echó mano de alguna porción, o bien parte del dinero se perdió en malas inversiones. Oportunamente se ha señalado también la falta de información en relación a los intereses que habría dado ese dinero, que al día de hoy, debería totalizar no menos de mil millones de dólares, si se hubieran colocado en inversiones modestas. En definitiva, hasta que la información precisa sobre la localización de esos fondos no se conozca, corresponde afirmar que el Presidente Néstor Kirchner ha defraudado financieramente no solo a Santa Cruz sino también al resto de la ciudadanía argentina. ¿Acaso un tema tan sensible como la desaparición de cientos de millones de dólares debe ser olvidada como si de una cuestión común se tratase?.

Las equivocadas y poco objetivas "Políticas de Derechos Humanos"

Una pregunta que mucha gente se hacia desde hace tiempo: si no se estaba tensando demasiado la cuerda en el tema "derechos humanos" y, sobre todo, si el poner en el banquillo de los acusados a un solo sector no se corría el riesgo de hacer germinar nuevas semillas de resentimientos y odios.

Ante mas de un millón de personas reunidas en la peregrinación al santuario de la virgen del Luján, el cardenal Jorge Bergoglio -arzobispo de Buenos Aires y presidente del Episcopado Argentino-, varias semanas atrás hizo un llamado a erradicar el odio y la discordia y a aprender "a vivir como hermanos", en evidente alusión a la realidad del presente pero también a los debates y recriminaciones sobre los responsabilidades de cada uno en nuestros "años de plomo", es decir durante las décadas de 1970 y 1980.

Sucede que el tema se ha circunscrito a las violaciones a los derechos humanos cometidas por el último régimen militar, agrupadas en la categoría de "terrorismo de Estado" del que estarían excluidas las organizaciones guerrilleras como lo fueron Montoneros, ERP y otras. Y ello en virtud de una interpretación jurídica según la cual son imprescindibles solo los delitos de lesa humanidad cometidos por el Estado, y no por los guerrilleros, por lo que éstos quedarían así amparados por ese beneficio.

Dicha interpretación, que esta establecida por tratados internacionales -algunos de ellos incorporados a la constitución argentina en la reforma de 1994-, resulta sumamente cuestionable en la era del "terrorismo global", ya que los delitos cometidos por una organización como AlQaeda, que no es un Estado, serian beneficiados por la prescripción, es decir que no podrían ser juzgados una vez transcurridos el plazo fijado por la ley.

A lo que se agrega la derogación de las mal llamadas "leyes del perdón" (punto final y obediencia debida) aprobadas por el Congreso durante el gobierno de Raúl Alfonsín, y de los indultos dictados por decreto por el entonces presidente Carlos Menem, que beneficiaron no solo a los militares que habían sido condenados en el juicio a las tres primeras juntas del proceso, sino también a los que estaban procesados, además de algunos guerrilleros.

Esta derogación dejo virtualmente en suspenso el principio de irretroactividades las leyes y aquel otro que dice que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo hecho, todo esto en el marco de un "activismo judicial" desconocido en otras épocas, en el que se advierte un apresuramiento en juzgar delitos cometidos hace 30 años, cuando antes jueces y fiscales tenían una actitud mas tolerante, benévola y neutral frente a esos delitos. A lo que se añade, finalmente, un "activismo presidencial" que va en la misma dirección: la de plantear las cosas como si recién ahora se estuvieran juzgándolas violaciones a los derechos humanos cometidas hace tres décadas, como si no hubiera existido el juicio a los ex comandantes, como si fuera una película en cine continuado, en la que la función empieza cuando uno llega. Eso si, los juicios por los crímenes de los guerrilleros brillan por su ausencia.

Post Presidencia

Kirchner finalizó su mandato el 10 de diciembre de 2007, entregando el mando a su esposa Cristina Fernández, quien ganó en las Elecciones de 2007. Sus planes para el futuro son dedicarse a la actividad partidaria, y no descarta volver a presentarse como candidato a presidente en el futuro.

Formó parte como garante de la comitiva que, en el marco del denominado "Acuerdo humanitario", intentó supervisar la liberación de tres prisioneros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Dicha liberación no tuvo lugar por lo que terminó en un fracaso, por lo que debió volver al país. Unos días después, Alvaro Uribe, presidente de Colombia, lanzó fuertes críticas a algunos mediadores, como Hugo Chávez, presidente venezolano, o incluso al propio Kirchner, a raíz de la defensa de éstos a al grupo terrorista guerillero las FARC.

En enero de 2008 se plantea dedicar a la actividad partidaria, siendo el presidente del Partido Justicialista (PJ) luego de que la jueza Servini de Cubría diera cerrado un proceso de intervención judicial que duró más de tres años, ordenada a raíz de la acefalía en que quedó sumido el partido tras la pelea entre la actual presidenta Cristina Kirchner y la entonces primera dama, Hilda "Chiche" González de Duhalde en un Congreso de Parte Norte de 2004, la jueza avaló la designación del ex mandatario como titular del Consejo nacional del PJ y rechazó el planteo presentado por los hermanos Rodríguez Saá. De esa forma, Kirchner asumió como titular del Partido Justicialista (PJ) junto a los 74 dirigentes que lo acompañaron en la lista partidaria sin someterse a elecciones internas.[4]

Por otra parte, según las declaraciones juradas que él y su esposa Cristina Fernández, el último año de Néstor Kirchner en el poder fue el mejor para su economía personal: en 2007 aumentó su patrimonio en $ 5.781.195. Alcanzó así una fortuna de $ 17.824.941, casi 11 millones más de lo que tenía cuando llegó a la Casa Rosada, en mayo de 2003.[5]

En 2009 ganó una banca de diputado nacional por el distrito de Provincia de Buenos Aires. Durante el tiempo que poseyó el escaño, Kirchner asistió sólo una única vez a una sesión parlamentaria: lo hizo para votar a favor el proyecto que legalizaba al matrimonio entre homosexuales en la Argentina.

Referencias

Fuentes

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