Neopaganismo

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El neopaganismo o paganismo moderno es el conjunto de movimientos espirituales modernos inspirados en diversas formas de religiosidad politeísta anteriores al cristianismo. Aunque comparten ciertas similitudes entre sí, los movimientos religiosos neopaganos son múltiples y diversos, no existiendo creencias, prácticas o textos que sean compartidas por todos. Esta amplia gama de movimientos puede dividirse en dos grandes bloques diferenciables:
  • Por una parte, los neopaganos tradicionalistas, que basan su cosmovisión en las religiones étnicas históricas, apoyadas en el reconstruccionismo. Se subdividen de acuerdo a un criterio étnico, por ejemplo el indoeuropeo, el semítico, el amerindio, etc. Aunque suelen ser mucho más puristas, pueden existir grupos que admitan sincretismos entre tradiciones del mismo origen, como de hecho sucedió en la Antigüedad, ya que las religiones se consideran, al igual que las lenguas, algo "vivo" y que están continuamente evolucionando.
  • Por otra se encuentra lo que los neopaganos tradicionalistas han convenido en denominar como "falso paganismo", engloba a la wicca o "brujería", el movimiento neomatriarcal (eufemísticamente llamado "de la Diosa"), y otras manifestaciones sincréticas y eclécticas, generalmente influenciadas por la Nueva Era, el marxismo cultural y el universalismo. Algunas aproximaciones sincréticas o eclécticas a veces están inspiradas en tradiciones históricas, pero no poseen identificación estricta con ninguna religión o cultura histórica. Los movimientos eclécticos y sincréticos combinan libremente elmentos de múltiples tradiciones religiosas dispares. Otros movimientos intentan ser reconstruccionistas pero caen en el universalismo como en el caso del falso odinismo.

Se estima que actualmente en el mundo hay un millón de neopaganos.[1]

El término es controvertido pues muchos, especialmente aquellos que se adscriben a criterios étnicos, cuestionan o rechazan el uso del término para sí mismos, puesto que si el argumento para distinguir a un neopagano de un antiguo pagano es que sus prácticas han cambiado con el tiempo, o bien que el neopagano no conoce en su totalidad las formas originales del culto, lo mismo podría argumentarse para otros cultos como el cristianismo, ya que el cristianismo moderno es marcadamente diferente a aquel que profesaban los primeros cristianos y muchas de sus prácticas originales han quedado en el olvido, por lo que siguiendo esta lógica, los cristianos actuales podrían ser llamados como "neo-cristianos".

Contenido

Sociología del neopaganismo europeo

El neopaganismo es una expresión religiosa que surge hacia fines del siglo XVIII y se desarrolla ampliamente a lo largo del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Pese a que está referido al mundo antiguo y a la antigua tradición, el neopaganismo no es un fenómeno de la antigüedad, sino una expresión religiosa del mundo moderno. Paradójicamente, no obstante, el neopaganismo surge en el mundo moderno como una manifestación de protesta contra todo lo que este mundo moderno representa. Y es en ese sentido que el neopaganismo recoge y reivindica las primitivas formas de la religiosidad europea de antes del advenimiento del cristianismo.

El neopaganismo se inspira y nutre de la casi totalidad de los romanticismos e idealismos filosóficos-literarios de fines del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX. Hölderlin, Schelling, Fichte, Goethe en Alemania; Leconte de Lisle en Francia, Byron en Inglaterra, por nombrar sólo a algunos. La nueva sensibilidad reivindica la noción de un pasado idílico de Europa y revive a los dioses de la antigua religión junto con sus formas y ritos. Propone el retorno a ese pasado de ensueño de antes de la llegada del invasor cristiano; y reivindica el carácter local, no universal, de todo fenómeno auténticamente religioso.

El neopaganismo no es una religión sino un conjunto de expresiones religiosas neopaganas que entre otras cosas, tienen en común que no simpatizan con el cristianismo. Lo neopagano, hoy en día, representa una mirada moderna sobre esas antiguas religiones que resistieron al cristianismo y que conservaron, en esencia, lo más propiamente tal del ser europeo. De ese modo, puede interpretarse el neopaganismo como una actitud ante la vida que reivindica a Europa, frente a la colonización espiritual de Medio Oriente.

Sensibilidad Pagana

Frente a la industrialización y planetarización del mundo moderno, el neopaganismo propone el retorno a las virtudes del campo, la sacralización de la tierra a través de la filosofía de la sangre y el suelo; y la oposición de lo local frente a lo universal.

Todas estas ideas comienzan a ser el común denominador de ciertos círculos de filósofos, poetas y escritores de fines del siglo XVIII y siglo XIX. Hacia medidados del siglo XIX la añoranza de un pasado idílico que contrastaba con la idea de ciudad moderna y todo lo que ella había llegado a representar con la revolución industrial (democracia en lo político, capitalismo en lo económico, burguesía en lo social, cristianismo protestante en lo religioso) profundizó aún más el sentimiento y las ansías de retorno hacia ese pasado maravilloso y bello que fue la Europa de antes del cristianismo.

El neopaganismo opuso entonces el campo a la ciudad, la aristocracia a la democracia, el intercambio simple a la prepotencia del Capital, la antigua nobleza guerrera a la acomodaticia y ramplona burguesía, la antigua religión, del camino del bosque, conocida también como holzwege, a los predicamentos de la religión protestante más cercana todavía a los orígenes judíos del cristianismo.

Todos estos rasgos dan al neopaganismo una fisonomía del tipo romántica e idealista. Se trata de volver con ella a los orígenes de la espiritualidad europea, sofocada hasta entonces por la imposición de esa religión extraña y extranjera que es el cristianismo. El neopaganismo reconoce en el cristianismo una forma de judaísmo solapado; o lo que es peor, un tipo de judaísmo para gentiles. En el neopaganismo se plasma la creencia de que Europa tiene que reivindicar el derecho a tener su propia espiritualidad, nacida de su propia cosmovisión y de su relación particular con el suelo que habita y la sangre que corre por sus venas.

Reconstruccionismos

Se denominan "reconstruccionismos" aquellas formas de neopaganismo que aspiran a una recuperación de religiones antiguas de la humanidad, particularmente las de Europa, Oriente Medio y Egipto. Destacan principalmente en Europa el odinismo (germánico), el dodecateísmo (helénico), el romanismo, el druidismo (celta), el rodismo (eslavo), las religiones precristianas de los países bálticos como la romuva (Lituania) o dievturība (Letonia), así como, en menor medida, los cultos a Mitra, el tengrismo (monoteísmo húngaro-altaico) y distintas formas de neochamanismo (como el suomenusko finlandés).

También se encuentran el neopaganismo egipcio (kemetismo), el neopaganismo semítico y el reconstruccionismo de las religiones amerindias.

Los seguidores de cada uno de los distintos reconstruccionismos suelen reunirse (por lo general de manera separada) en grandes festivales anuales donde se visten de acuerdo a la época histórica que intentan revivir y realizan distintos rituales inspirados en aquellas tradiciones, aunque suelen evitar los aspectos más crueles y sangrientos de las mismas, como los sacrificios. Desde 1998 existe un Consejo Mundial de Religiones Étnicas cuya sede central se encuentra en Lituania.

Sincretismos

Algunos autores consideran como formas de neo-paganismo a las creencias sincréticas afroamericanas de vudú, candomblé y santería (orishá), generalmente originadas por la confluencia de religiones tribales de África Occidental con manifestaciones populares de base o imaginería cristianas.

Wicca

La wicca es un movimiento ecléctico y sincrético con influencias de la Nueva Era, creado por el autor y ocultista inglés Gerald Gardner durante los años cincuenta del siglo XX. En sus libros, Gardner aseguraba haber sido iniciado en un conventículo secreto por brujas británicas, que mantenían el culto heredado de la antigua religión tras siglos de persecución por parte de algunas religiones cristianas, especialmente la Iglesia Católica Romana.

La teología de la wicca gardneriana puede definirse como un biteísmo, que integra dos divinidades principales arquetípicas de la brujería europea. La Diosa o la Señora (expresión divinizada del principio femenino, y diosa de las brujas) y el Señor (o Dios astado), inspirado en los antiguos dioses de la caza, particularmente el Cernunnos céltico. Su símbolo principal es la estrella de cinco puntas dentro de un círculo llamada pentáculo.

Teología

Algunos cultos neopaganos son panteístas y otros panenteístas, ya que creen en la existencia de una realidad última o principio divino que impregna todo lo existente, lo genera por emanación y se manifiesta a través de la naturaleza. Los dioses y diosas son representaciones y manifestaciones arquetípicas de esta realidad última.

Cosmología

La cosmología es uno de los puntos de encuentro entre varias religiones neopaganas.

Hablando de la creación en el ámbito pagano, emerge el hecho que la diferencia de cuanto viene en los cultos judíos y cristianos, la creación no tiene un inicio preciso para poder parar una vuelta completamente, pero en realidad no está conclusa, porque la creación es un acto, hecho constantemente y perennemente en el universo.

La creación pagana, por tanto, corresponde a un proceso de desarrollo natural, cambio, mutación y evolución de la existencia, este proceso es causado por un dios, pero no originado, porque es un mecanismo derivado de la emancipación misma de la divinidad en el mundo, y su manifestación.

El motor que causa el nacimiento, el crecimiento y la muerte de las cosas o bien los eternos ciclos de la vida, es el espíritu divino mismo, permanente en el cosmos. Son las divinidades que están en el universo, las que lo plasman, modelan y modifican, dando la vida. Los dioses son conceptos junto a las fuerzas creadas que hacen que la materia se agregue y forme todas las cosas que existen en la naturaleza, son perceptibles en el mundo que el hombre habita.

La fuerza creativa se identifica, en esta óptica, con la naturaleza misma, el vehículo a través del cual se cumple el misterio divino de la vida, caracterizada por el eterno movimiento cíclico, en la cual las fuerzas místicas se reforman, renuevan y reencarnan continuamente.

Aunque la visión de la wicca es muy similar, enfonda sus propias raíces en el dualismo: el principio que emana del cosmos y anima la creación no es la única, son dos. El Dios y la Diosa, encarnados en el principio masculinos y femenino, personifican las dos fuerzas cósmicas cuya alternancia —en eterno intercambio la una con la otra— dan origen a la existencia y son base de todas las cosas. En esta óptica de unión mística, las relaciones sexuales entre hombre y mujer son sagradas porque respetan el proceso infinito de manifestación de la divinidad en el mundo.

Aunque la cosmología del neopaganismo intenta dar una explicación a eso que existe antes del origen de todo: antes de la creación estaba el caos, llamado de diferentes formas según las religiones, en el caos estaba presente una identidad primordial inactiva y eterna, la divinidad.

La creación tuvo inicio cuando la divinidad pasó de un estado de inactividad a otro, que se manifestó como una luz en la oscuridad infinita, energía cósmica.

Esta energía no creó, en el sentido literal del término, pero comenzó a poner en orden al interior del caos, comenzó a determinar: su espíritu, dar forma a la materia inanimada y sin dar forma, dándole armonía, ordenándola.

Liturgia

Los sistemas rituales neopaganos se diferencian de una tradición a otra. Existe todavía un hilo conductor que pasa a través del contacto con la naturaleza. La mayor parte de los ritos envuelven la presencia de elementos y símbolos naturales. Otros se relacionan con el pentáculo. En los rituales se utilizan piedras, cristales, agua, sales, flores y símbolos. Los elementos naturales son considerados catalizadores del contacto entre el mundo divino y el mundo humano. Los neopaganos creen que el mejor modo de estar en contacto con los dioses es vivir y meditar en el universo que ellos llenan.

Los lugares naturales son, en la situación actual que ve una escasa presencia de templos estables, las mejores zonas en las cuales se puedan celebrar los ritos, prácticas y misterios divinos.

En la wicca, en particular, existe una liturgia bastante codificada que prevé la utilización de una serie de objetos litúrgicos precisos en un ritual aunque es practicado por todas las diversas "tradiciones wiccanas" y en los "covens". El ritual prevé la presencia de elementos como, por ejemplo, el boline, el athame, el cáliz y el caldero.

Cada tradición prevé la celebración de la unión matrimonial religiosa enfrente de un sacerdote. Los rituales, además, esta vez se diversifican en la corriente neopagana: en la wicca hay un ritual llamado atadura de manos, que prevé, como se deduce a través del nombre, que las manos de los esposos están unidas en un lazo para formar un nudo. Esta práctica matrimonial es en realidad muy antigua, y representa a otros grupos tanto neopaganos como wiccanos.

Generalmente no hay prejuicios sexuales, hay matrimonios heterosexuales y homosexuales. En algunas tradiciones o grupos el legado espiritual se renueva cada año y se puede elegir si seguir con la misma pareja (renovar el matrimonio) o divorciarse.

Otros rituales comunes, que tienden a abrazarse con el paso del tiempo, deviniendo en una liturgia codificada como la misa cristiana, existen una serie de rituales no codificados o simples expresiones de fe que cada pagano desarrolla tras los muros domésticos. La devoción personal prevé la utilización de un altar sobre el cual se ponen iconos de la divinidad y se la ofrece incienso, agua, fruta. Cerca del altar, que puede ser de cualquier forma y dimensión, el celebrante reza, medita y recita oraciones como símbolo de devoción a los dioses.

Ética y moral

Todas las religiones neopaganas tienen en común un sentido ético similar, el cual pone el acento sobre el respeto a la naturaleza.

La naturaleza en lo referente a lo sagrado, porque es generada por la divinidad, es respetada hoy en su forma y expresión. Respeto por la naturaleza es un respeto ecológico ya que en muchas tradiciones la Diosa Madre es identificada con la propia naturaleza.

El neopaganismo en cada una de sus formas reconoce el rol central de la naturaleza en el proceso que ha portado el hombre a envolverse, a conocer el mundo, a desarrollar sus peculiaridades, a descubrir cuál es la belleza de la existencia.

Además del respeto al ecologismo, respeto a la naturaleza significa respeto de los seres naturales de cada hombre y de cada criatura: cada uno es respetado y valorizado por eso que es, por su yo; cada uno es divino en su particularidad. Esto está bajo la línea de la naturaleza múltiple y multicolor de la vida.

El neopaganismo ofrece, por tanto, una significativa ética social, que permite al hombre vivir respetando totalmente al prójimo, este respeto se traduce en respeto a cualquier diferencia. La enseñanza pagana se fundamenta, por tanto, en preceptos que pueden ser fácilmente traducidos como reglas de vida cotidiana en particular en el campo ecológico y en el campo social; simples reglas éticas de aproximación a la cotidianidad que permite la realización de una armonía que subraya el legado del hombre con el mundo, con el próximo y con la tierra.

Características doctrinales

Como por la ética, aunque la doctrina de varias formas de neopaganismo son muy similares. Esencialmente todas las religiones neopaganas se fundamentan en una serie de principios.

El más relevante es la ciclicidad: la diferencia de las religiones abrahámicas y de las religiones iraníes, el tiempo es concebido como una línea recta en la que se hace la voluntad de Dios que conducirá al hombre hacia el juicio final. En cambio en el neopaganismo (como en el hinduismo) el tiempo es concebido como un proceso circular.

Esta concepción cíclica es perceptible por las más breves expresiones de tiempo de las grandes eras. La misma vida de hoy, por los creyentes neopaganos, es circular: atraviesa tres fases, el nacimiento, el crecimiento y la vejez. La muerte es vista como un paso de un círculo a otro, cosa con la que termina la edad senil y pone fin a la vida biológica, dando lugar a un nuevo periodo de vida, análogo al precedente.

La vida después de la muerte es un concepto de renacimiento, en realidad, un paso de una vida a la otra. En el neopganismo es vista como un futuro natural, necesario al verificarse de la regeneración de la vida, al nuevo de la existencia.

Es a partir de esta concepción cíclica que, a fin de cuentas, es común en todas las religiones indoeuropeas, que las corrientes neopaganas han asimilado el concepto de reencarnación, mientras que no estuviera presente ya en la forma antica de la religión. La reencarnación es común en prácticamente todas las religiones neopaganas (aunque porque es un trato distintivo del sistema interno de tradiciones indoeuropeas; sin embargo, en religiones como el druidismo el concepto era ya individual en la forma arcaica, en las otras religiones neopaganas no estaba presente, o por lo menos era una creencia difundida únicamente entre los órdenes sacerdotales, iniciados en los más altos misterios. Efectivamente, el mito kemético de la muerte y la resurrección del dios Osiris opera en un contexto que podría ser considerado afín a ese de la reencarnación propiamente dicha.

La tolerancia es el tercer elemento clave de las enseñanzas neopaganas: es expresada firmemente la multiplicidad de vidas que podrían conducir a la comprensión de lo divino y, por tanto, cada religión es considerada válida y justificada.

Cada cual puede seguir la carrera espiritual que siente más cercana a sus exigencias, sea de raíces indoeuropeas o abrahámicas. La intolerancia es vista como una degeneración de la moral, una incapacidad de percibir la existencia como eso que es, caracterizada por unos múltiples puntos de vista, todos válidos y respetables, dado que ninguno conoce la verdad absoluta.

En esta óptica, el neopaganismo se opone a la intolerancia de las religiones abrahámicas las cuales se consideran detentorias de la verdad única o, al menos, en su parte extremista. En el universo neopagano hay muchas concepciones y cada una tiene una variedad de la propia verdad: cada uno puede creer en la propia verdad. Lo importante es no hacer mal a nadie y no imponer las propias ideas a los otros. En la doctrina pagana no existe la contraposición bien-mal, puesto que son conceptos de la mente humana.

El bien y el mal, en realidad, no existen, porque es el mismo hombre quien tiende a etiquetar las cosas creadas como positivas o negativas. De esto no nace un códice de comportamiento a priori, basado sobre una moral que establece lo que es bueno y lo que es malo, antes bien, una ética colectiva y cooperativa, garantía de la buena sociedad, basada fundamentalmente sobre los principios morales de la aceptación de las diferencias y respeto a la naturaleza.

De la ética considerada natural se genra otro fallo del moralismo tanto como inculcado de las tradiciones de las religiones abrahámicas.

El sexo y el progreso científico no son vistos como una impiedad o violaciones de la naturaleza, la ciencia es vista como un medio a través del cual se pueden conocer las leyes que gobiernan el cosmos.

Magia y esoterismo

El neopaganismo aparece como una religión llena de significados ocultos y misteriosos. El simbolismo es un componente esencial. Detrás de una fachada que pueda parecer simple y fácilmente interpelable, se oculta un significado místico y profundo.

Es esta tendencia de tipo esotérico, que distingue las religiones neopaganas del cristianismo y del mundo abrahámico en general. Estas últimas religiones, de hecho, son esotéricas, tendiendo a no enfatizar los significados profundo y filosóficos de la teología.

El neopaganismo es mayoritariamente esotérico porque propone a sus fieles un encuentro directo con la dimensión oculta de la naturaleza, enfatizando el significado estático y subrayando la emanación del poder divino que destaca la transcendencia. De esta idea de interacción directa entre el hombre y lo divino, el neopaganismo basa todos sus rituales en la divinidad de la naturaleza, ricos en devociones votivas y elementos prácticos, sin olvidar los elementos meditativos.

Algunas corrientes neopaganas, pero en particular la wicca, adoptan la magia como elemento de la doctrina. Las prácticas mágicas no son todavía mayoritarias, pero se utilizan como elemento ritual que canaliza la energía cósmica para favorecer el contacto con las fuerzas divinas. La práctica mágica puede utilizarse para guarecerse, como en el chamanismo. En la wicca la magia está sujeta a la "ley de tres", por la cual los practicantes deben abstenerse de hacer mal con la magia porque recibirán el mal multiplicado por tres. En la brujería tradicional ese sentido ético no está presente.

En otras religiones en las cuales está incluido el concepto de magia, como el druidismo, es considerada únicamente como algo de los órdenes sacerdotales de los druidas; paralelamente, la mayor parte de las religiones neopaganas, en particular el gentilismo, kemetismo, dodecateísmo romanismo y Asatru no consideran la magia como parte de su propia doctrina y, por lo tanto, no es practicada por los fieles.

Fiestas

Los días considerados sagrados por las religiones paganas son muchos, todavía hay fiestas que todos los paganos celebran en el mundo, indiferentemente de la tradición a la que pertenecen: son el sabbat y el esbat.

Estos últimos, sobre todo, que verdaderamente son propios de las fiestas de los rituales, teniendo una vuelta al mes por los wiccanos. Celebrados al final de cada mes lunar, hay trece tipos distintos. Como están basados en el mes lunar, nunca caen en el mismo día. El sistema de los sabbat se basa en el mecanismo de rotación del Sol alrededor de la Tierra, son fiestas que celebran la sacralidad de los solsticios y de los equinoccios, considerados eventos astronómicos con una mística propia particular.

En la wicca, las fiestas sabáticas adquieren un significado teológico importante: celebran, de hecho, la unión entre el Dios y la Diosa, mito que recalca la unión divina de los dos principios y brota de las fuerzas de la naturaleza. Los sabbats son ocho:

  • Samhain es el año nuevo para muchos paganos, cabe aclarar que Halloween no es lo mismo que Samhain, Halloween era la víspera al año nuevo celta ("All Hallows Eve" víspera del día de Todos los Santos)
  • Yule (solsticio de invernal)
  • Imbolc
  • Ostara (equinocio primaveral)
  • Beltane, los paganos que siguen la senda nórdica celebran Walpurgis
  • Litha (solsticio de verano)
  • Lughnasadh o Lammas
  • Mabon (equinocio otoñal).

Simbología

Las religiones neopaganas siempre han sido ricas en símbolos de mucha variedad y de orígenes pasados. Hoy es predominante un símbolo, el cual proviene de la religión grecorromana, el pentáculo que puede ser utilizado por todas las variedades del neopaganismo porque tiene mucha simbología.

El pentáculo formado por un pentagrama metido en un círculo es considerado un símbolo de fuerte significado místico; esto representa, de hecho, una suerte de reproducciones esquematizadas de los procesos vitales que rigen el universo y, por tanto, el cosmos. Los cinco vértices de los ángulos contituídos de la estrella simbolizan los cinco elementos base con los que se organiza la vida: aire, agua, tierra, fuego y espíritu.

Este último es la energía emanada de la divinidad, sobre la cual está fundado todo el orden del cosmos: ella, mediante las fuerzas ocultas creadas, se condensa formando los átomos de la materia y, por consiguiente, la materia misma, la cual sería otra cosa que la manifestación física del Dios. Los otros elementos representan, generalizando, la fuerzas divinas que hacen perennemente el universo, forjándolo y dando origen a la vida. Son las divinidades, emancipaciones del Uno, permanentes en el cosmos en cada uno de sus aspectos.

El pentáculo es muy utilizado en la liturgia de muchas de las corrientes paganas. Generalmente es puesto en los altares, siendo considerado un símbolo en grado de evocar las fuerzas misteriosas del cosmos, pero aunque generalmente es utilizado como amuleto para colgar del cuello, en particular por el clero (como la cruz de los cristianos, que se ponen los sacerdotes, monjes y fieles).

Cada tradición neopagana tiende a tener sus propios símbolos, que, en el caso de las religiones reconstruccionistas, son herederas del patrimonio cultural de las antiguas religiones paganas de donde están radicadas.

La wicca tiende a tener como símbolo propio el pentáculo, significa el equilibrio entre los cuatro elementos del mundo (aire, tierra, agua y fuego) con el espíritu. Las 3 puntas superiores representan los tres aspectos de la Diosa: doncella, madre y anciana, mientras que las dos puntas inferiores representan al Dios en su aspecto de Dios de luz y Dios de la oscuridad

El kemetismo tiende a tener como símbolo propio el Anj, que representa el misterio de la vida y la manifestación de lo divino. También tienen el Ojo de Horus (o udjat) y el disco solar del dios Atón, en el cual la divinidad tiende a manifestarse en el cosmos.

En ásatrú tiende a tener como símbolo propio el Mjolnir, que representa protección, la consagración, la justicia.

También se usa el valknut simboliza el viaje de Odín por los Nueve Mundos de Yggdrasil, que culmina con su momentánea muerte y regeneración, en el que obtiene el saber rúnico, no se recomienda el uso del valknut

En el druidismo es de particular importancia la Triskel y el awen. Entre ambos representan la triple naturaleza de la divinidad: la triquetra, como todos los símbolos paganos, es el más difundido pero no se conoce su origen.

El Triskel representa los 3 caminos evolutivos del ser humano: Cuerpo, mente y alma. El Awen es el espíritu inspirado: la repentina llama de lucidez que inflama los pensamientos de los hombres y les da sabiduría, facilidad de palabra y energía en medio de la batalla.

Referencias

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