Ocultismo nacionalsocialista

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El ocultismo nacionalsocialista, o misticismo nacionalsocialista o, conocido popularmente como ocultismo nazi (Ver artículo: "Nazi"), es el término usado para referirse a una serie de corrientes místico-religiosas desarrolladas bajo la influencia del nacionalsocialismo. También se refiere a la influencia directa que tuvieron diversas corrientes ocultistas en el desarrollo del nacionalsocialismo o, en particular, a las creencias e intereses espirituales de los líderes nacionalsocialistas.

Contenido

Características

El misticismo nacionalsocialista es un movimiento con raíces en ciertas ideas místicas y en la perspectiva de Adolf Hitler y otros líderes, complementadas en muchos casos por las ideas de figuras y organizaciones tales como Joseph Arthur de Gobineau, Houston Stewart Chamberlain, Guido von List, Jörg Lanz von Liebenfels, la Teosofía y la Sociedad Thule, de las cuales se afirma que influenciaron de alguna manera en el desarrollo del Nacionalsocialismo.

Se caracteriza por sus vínculos con el ocultismo, esoterismo, la criptohistoria, lo paranormal y especialmente con las tradiciones del misticismo germánico como la ariosofía.

Desde 1945 se ha desarrollado un diferente tipo de misticismo nacionalsocialista que generalmente le atribuye un significado religioso a la figura de Adolf Hitler y a su misión de "higiene racial" y "liberar al mundo del judaísmo internacional".

Ejemplos de las filosofías místicas nacionalsocialistas incluyen el Hitlerismo Esotérico, la Tempelhofgesellschaft o Sociedad Templaria y la Germanenorden.

Karl Gottman critica las concepciones esotéricas que no aportan un valor pragmático en la lucha para evitar el exterminio de la raza blanca, como así también critíca aquellas que no aspiran a alcanzar la "Gloria de la Sacra Estirpe". En la DATAH todo el misticismo, simbolismo y esoterismo es un vehículo para la acción pura.

Historia

El nacionalsocialismo era una ideología de gran contenido esotérico, expresado sobre todo entre los círculos más elevados de sus seguidores. Se sabe que oficiales del alto mando nacionalsocialista como Heinrich Himmler, Richard Walther Darré, Rudolf Hess y Alfred Rosenberg, tenían un gran interés en el ocultismo. Asimismo, las creencias religiosas de Adolf Hitler han sido objeto de un exhaustivo análisis y debate, aunque Hitler se declaraba formalmente católico, también era seguidor de diferentes corrientes esotéricas como la ariosofía de Guido von List y la astrología. Sin embargo, algunos estudiosos afirman, que el interés de Hitler y otros nacionalsocialistas en el paganismo y en lo oculto, era mucho más fuerte entre bambalinas. La SS era un ejemplo de un revival pagano.

Influencia de la Teosofía

Algunos estudiosos afirman que la Teosofía de Helena P. Blavatsky fue una de las mayores influencias del nacionalsocialismo y de sus concepciones espirituales. La Teosofía cree en la existencia de antiguas civilizaciones ya desaparecidas como la Atlántida y Lemuria, cada una denominada Razas Raíces, siendo la Raza Lemuriana y la Raza Atlante, antiguas civilizaciones de ciclos cósmicos extintas, y donde la Quinta Raza Raiz correspondería a la especie humana actual con sus diversas variaciones raciales. La misma Blavatsky en su Doctrina Secreta hace distinciones muy marcadas entre la raza aria, cuya denominación actual se presenta como el conjunto de los pueblos indoeuropeos, y la raza semita, en la que se incluyen a los judíos y a los árabes.

Sociedad Thule

La Sociedad Thule, una organización esotérica fundada en 1918 por el alemán Rudolf von Sebottendorff, se considera como la madre espiritual del nacionalsocialismo. A dicha organización pertenecieron como miembros permanentes, Rudolf Hess y Gottfried Feder, y como miembros visitantes, Dietrich Eckart, Adolf Hitler y Alfred Rosenberg.

Expedición al Tíbet

El nacionalsocialismo sentía un gran respeto hacia el budismo, y permitió la realización de un congreso budista europeo, se cree que esto fue por el interés que despertaba el budismo entre los nacionalsocialistas, especialmente el tibetano, por ejemplo, la Ahnenerbe (o Herencia de los ancestros) organizó en 1938 una expedición a la región del entonces independiente Tíbet, bajo la dirección del biólogo Ernst Schäfer, por órdenes expresas de Heinrich Himmler.

Religión

Al respecto de la situación religiosa en el Reich, se llegó a ver a la religión como una fuerza que podía contribuir a repeler al marxismo ateo, y se llegaba incluso al punto de considerarlas como un instrumento de una dictadura antimarxista.[1] El propio Hitler expresamente veía en las Iglesias cristianas "los más importantes factores del mantenimiento de nuestro carácter nacional", y por ello mismo trataba de colocarlas al servicio de una ideología nacionalista en parte opuesta al mensaje cristiano ("El pueblo alemán no es heredero del pecado original, sino noble por naturaleza")[1]. Esta ideología contenía, al menos en sus rasgos fundamentales, elementos de una religión sui generis en competencia con el cristianismo, los cuales se reflejaban con toda claridad en el movimiento iniciado por Mathilde Ludendorff "en pro de un conocimiento alemán de Dios acorde con la raza" y su correspondiente organización Ahnenerbe[1]. La cuestión de la religión vista como una manera de interpretar el mundo estaba contemplada desde las ideas que relacionaban el código genético con el comportamiento espiritual de las razas y que sostenían la "adecuación racial" o grado de acomodación a la idiosincrasia de la raza que debía asumirla para la preservación de la identidad y la cultura nacionales[1]. Así, bajo el régimen nacionalsocialista, el programa de una "religión conforme a la raza" tuvo como una de sus metas, despojar al cristianismo de todo rasgo judaico.[1]

De este modo, el nazismo no persiguió a los cristianos, y de hecho tuvo alianza con varias iglesias cristianas, entre ellas la Iglesia Católica y Protestante. En el caso de la Iglesia católica, bajo el pontificado del papa Pío XII, apodado a veces como "el papa de Hitler" firmó un concordato con Alemania llamado Concordato imperial y reconoció como legítimo al gobierno nacionalsocialista alemán. Sus detractores aseguran que Pío XII sabía de las supuestas masacres de judíos durante el llamado Holocausto y que habría guardado silencio ante este supuesto crimen. No obstante su antecesor, Pío XI ya había publicado una encíclica titulada Mit brennender Sorge, en la que criticaba al nacionalsocialismo por considerar al Estado como una especie de divinidad. Hitler era oficialmente católico, sin embargo, Hitler encontró en algunos círculos católicos más oposición que entre los protestantes.

Tampoco persiguió a los musulmanes pues contó con la alianza y el apoyo del Gran Mufti de Jerusalén, Amin al-Husayni para enrolar musulmanes dentro de las Waffen-SS en la 13ª División de Montaña SS Handschar.

Creencias centrales

Los conceptos clave incluyen el conocimiento sobre los orígenes de la raza aria, ligada a los teutónicos o a las tribus germanas.

En el misticismo nazi, son importantes varios lugares como la Atlántida, Thule, Hiperbórea, Shambhala, Agartha y la estrella de Aldebarán los cuales se consideran como los hogares originales de la raza aria y el superhombre.

Otra creencia habla sobre la raza maestra (Herrenrasse) la cual fue corrompida y debilitada por medio de la mezcla con otras razas consideradas inferiores.

Adolf Hitler

Los primeros contactos de Hitler con la religión datan desde su niñez. En las paredes de un monasterio benedictino contempló por primera vez el símbolo de la esvástica o cruz gamada, mismo que le produciría gran fascinación. Adolf Hitler sentía un profundo interés por los estudios ocultistas, incluyendo la astrología, por lo que tuvo a sus servicios, a uno o dos astrólogos personales, como el esoterista Louis C. Hausser, quien influyó en Hitler para adoptar la esvástica como símbolo de su movimiento. Por estos motivos, hay quienes han considerado a Hitler de manera difamatoria como un "mago negro". No obstante, se sabe que su rival Winston Churchill tuvo a sus servicios al infame ocultista Aleister Crowley, con el fin de brindarle métodos mágicos con los cuales asegurar la victoria en la guerra, uno de estos métodos habría sido el uso extendido que le dio Churchill al símbolo en "V" formado por dos dedos.

Hitler consideraba que su gobierno estaba predestinado por la (divina) Providencia, al respecto, Hitler narró una experiencia que le habría ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, mientras luchaba en una trinchera. Dijo que una voz en su cabeza le había ordenado: "Levántate y vete de aquí", y después de obedecerle, un obús habría caído justo en el lugar donde se encontraba sentado. Después del atentado del 20 de julio de 1944 contra Hitler, al cual sobrevivió, su convicción en la predestinación de la Providencia fue reforzada.

Hitler solía pasar su tiempo en bibliotecas, leyendo todo tipo de libros, incluyendo aquellos que trataban sobre mitología, ocultismo y pangermanismo. Era un ávido lector de una publicación esotérica llamada Ostara, cuyo emblema era una esvástica. Su director y fundador, Jörg Lanz, recibió un día la visita de de un joven a quien le regaló varios ejemplares atrasados. Según el biógrafo de Lanz, Wilfried Daim, ese joven era Hitler. Algunos autores afirman que también se relacionó con el escritor ocultista Guido von List, uno de los líderes del movimiento pangermanista. En sus rituales, List sustituía la cruz cristiana por la esvástica.

Heinrich Himmler

El Sol negro (Schwarze Sonne), diseño empleado en el mosaico del Castillo de Wewelsburg. Es un símbolo que representa a un sol oculto de doce rayos considerado como la fuente de poder de los arios.

Asimismo, uno de los datos centrales que ilustra este conjunto de creencias, y uno de los que más popularidad ha cobrado, fue la búsqueda del Santo Grial por parte de los nacionalsocialistas. Otto Rahn, investigador, miembro de las SS y autor del libro La corte de Lucifer lo buscó en Montsegur, y el propio Heinrich Himmler acudió a Montserrat el 23 de octubre de 1940, supuestamente en su búsqueda, acompañado de Karl Wolf, su jefe de estado mayor y mentor de Rahn, a quien introdujo en las SS. Himmler llevaba consigo la obra de Rahn (que había fallecido el año anterior), La corte de Lucifer, la cual ordenó distribuir gratuitamente entre los oficiales de alta graduación del cuerpo.[1]

Las SS, como sociedad de la élite germana, tenía como centro espiritual y de reunión el castillo de Wewelsburg, cuyo mosaico ostentaba el símbolo del Sol negro, considerado como fuente de poder de los arios. Ahí, Himmler concedía a ciertos elegidos un anillo (Totenkopfring)[1] que, según algunos autores, indicaba un grado de la iniciación esotérica de la alta cúpula de las SS, misma que se celebraba en rituales mágico-paganos practicados durante los equinoccios y los solsticios. También se propugnaba la exaltación de la raza aria. Himmler sentía tal fascinación por los relatos artúricos y la leyenda del Grial, que en sus más secretas reuniones, en compañía de sus más selectos iniciados, se sentaban en torno a una mesa redonda de madera, de manera que doce caballeros iniciados y Himmler componían la élite más elevada de las SS. Himmler hizo grabar en placas de metal los nombres de cada uno de los caballeros para que fuesen engarzados en cada silla, y tenía reservado en el castillo, un lugar luctuoso para cada caballero caído. Himmler era también adepto del Bhagavad Gita, el poema épico hindú que narra el mito de Krishna, el octavo Avatar, poema del cual se dice, Himmler llevaba consigo en todo momento.

Otras de las prácticas que atraían el interés de los nacionalsocialistas eran el espiritismo, el mesmerismo-magnetismo, el significado de las runas y la astrología. Si bien el gobierno no exigía pertenecer a algún culto específico, es cierto que dentro de ciertos círculos de líderes influidos por las creencias paganas de Alfred Rosenberg, se propugnara un neopaganismo como una contraposición al judeocristianismo, con Himmler como uno de sus principales adeptos. Himmler creía ser la reencarnación de Heinrich "el Cazador", fundador de la estirpe real de Sajonia, en el siglo X, y entregado al paganismo, se proclamó adorador del dios Wotan.

El interés por el Catarismo fue, sin embargo, otra nota dominante; Otto Rahn tenía a los Cátaros por legítimos guardianes del Grial y consideraba el Catarismo como una religión ecuménica y capaz de unificar Europa.[1] Rahn falleció el 13 de marzo de 1939, y una de las teorías, a la que en general se le ha concedido bastante verosimilitud, apunta a que habría muerto de frío en el Wilden Kaiser, practicando el Endura Cátaro, una especie de suicidio ritual.[1]

Hitlerismo esotérico

El Hitlerismo Esotérico, cuyos máximos exponentes son Savitri Devi (India), Miguel Serrano (Chile) y Karl Gottman (Argentina), los dos primeros se caracterizan por el sincretismo de diversas tradiciones y mitologías precristianas, paganas, destacando a la hindú, y la incorporación de la figura de Adolf Hitler a estas mitologías; el tercero se caracteríza por su tradicionalismo ortodoxo y supra-religioso, aunque también considera a Hitler como un Avatar, Gottman elaboró la Doctrina Iniciática de los Arios, llamándola "DATAH" (Doctrina Alba Thule de los Arios Hiperbóreos) basada en las EDDAS escandinavas, en el simbolismo rúnico, en la mitología del Árbol del Mundo Yggdrasil, se inspiró en las principales corrientes ariosóficas europeas y en un conjunto de revelaciones propias. Se diferencia de los dos primeros, pues su concepción es filosófico-místico-pragmática, es decir, no solo se limita a la "contemplación" sino también a la acción.

El hitlerismo esotérico extrae gran parte de sus creencias del gnosticismo, doctrina que compartieron el escritor Hermann Hesse y el psiquiatra Carl G. Jung, figuras que a su vez, influenciaron el pensamiento de Miguel Serrano. Para ellos, el verdadero Dios es un ser de Luz, que creó al Demiurgo, al que se le identifica con el Dios judío Yahvé y la encarnación del mal, el cual es creador del Universo material. También creen que la raza aria es producto del descenso, o caída, de ángeles o dioses que fueron tentados por el Demiurgo para alejarse de la luz del verdadero Dios (identificado con Prometeo, Lucifer o Wotan). Una vez caída la Humanidad, ésta fundó grandes civilizaciones como la Atlántida e Hiperbórea, cuya capital era la isla de Thule. Hiperbórea, cuyo nombre significa en griego "muy al norte", se cree ubicada en casquete polar ártico, y la conformaban cinco islas, siendo la central Thule. Los hiperbóreos y los atlantes eran gigantes poderosos y de raza aria, y una parte de ellos se pervirtió o degeneró mezclándose con otras razas consideradas inferiores que vivían en zonas meridionales. Esta acción principalmente causó la destrucción de la civilización hiperbórea. Destruida Hiperbórea –siendo Islandia su último remanente- muchos hiperbóreos se refugiaron bajo tierra donde aún existiría su civilización, en la llamada Tierra hueca.

También creen que, en tiempos muy remotos, una tribu aria conocida como habiru, se corrompió e hizo pacto con el Demiurgo, dando nacimiento a los actuales judíos; siendo ellos los servidores de su dios-demonio y la personificación de todo el mal del mundo. Sin embargo esta es tan solo una rama minoritaria del "Hitlerismo esotérico".

Otra rama importante del Hitlerismo esotérico afirma que aquel gnosticismo va en contra de la esencia del nacionalsocialismo, pues menosprecia la naturaleza. Al ser el nazismo una alabanza a la naturaleza, quienes se oponen al gnosticismo "alógeno", siguen la doctrina místico-natural llamada DATAH (Doctrina Alba Thule de los Arios Hiperbóreos), creada por Karl Gottman, en la misma existen elementos que podría afirmarse que siguen la línea esencial de los tradicionales movimientos místicos liderados por Guido von List. El datahismo ariosófico, una rama fuerte del "Hitlerismo esotérico", comprende al nacionalsocialismo en clave metapolítica. Por otra parte en la DATAH se reúnen la ciencia y el misticismo, Karl Gottman afirma "Ciencia y Misticismo vuelven a unirse luego de milenios".

Para el hitlerismo esotérico en general, los judíos gobiernan al mundo teniendo control de los gobiernos, siendo los líderes tanto del capitalismo como del comunismo, habiendo inventado las religiones abrahámicas, las cuales son semíticas y monoteístas, como el cristianismo y el islamismo, como una forma de destruir al paganismo ario, y controlan mediante la masonería a los gobiernos del mundo, con lo que llaman la Gran Conspiración. Los datahistas (seguidores de la DATAH) explican que si el mundo es hoy un infierno, es porque está gobernado por seres inferiores.

Los hitleristas esotéricos en general conciben a Adolf Hitler como un Avatar, una encarnación de Vishnú sobre la tierra, la personificación de la deidad y un espíritu muy elevado. Este concepto lo extrae del hinduismo, que consideran una religión aria por excelencia, y al que admiran por su antigua división de castas que era en esencia una división racial.

Los OVNIs de Hitler

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Referencias

    Bibliografía

    • Alfred Rosenberg, El Mito del Siglo XX. Ediciones Wotan, ISBN 84-604-4683-2
    • Karl Maria Wiligut, The Secret King: Karl Maria Wiligut, Himmler's Lord of the Runes, 2001, Dominion Press and Runa-Raven Press, ISBN 1-885972-21-0
    • Otto Rahn, Luzífers Hofgesind (La corte de Lucifer: Sabios, paganos y herejes en él mundo medieval) Circulo Latino, S. L. Editorial E I. Odesa, ISBN 84-96129-37-3
    • Alan Baker, Invisible Eagle The History of Nazi Occultism
    • José Miguel Romaña, Nazismo Enigmático, Los Secretos del Ocultismo Nazi, Seuba Ediciones, Barcelona, 1996.
    • Miguel Serrano, El Cordón Dorado del Hitlerismo Esotérico, Editorial Solar.
    • Miguel Serrano, Adolf Hitler: El Último Avatara, Editorial Solar.
    • Miguel Serrano, Manú, el Hombre que vendrá, Editorial Solar.
    • Miguel Serrano, Los Ovnis de Hitler, Editorial Solar.

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