Corrección política

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Imagen en la que se compara la corrección política con las posturas extremistas del cristianismo y del islam.
Artículo principal: Marxismo cultural

La corrección política o lo políticamente correcto es un término utilizado para describir lenguaje, ideas, políticas o comportamientos que se considera que buscan minimizar las ofensas a grupos étnicos, culturales, religiosos o de cualquier otra índole, por medio de eufemismos y disfemismos principalmente. El término se usa también en un sentido más amplio para describir la afiliación con la ortodoxia política o cultural, es decir, la oficialidad. En forma similar, el término políticamente incorrecto describe a aquello que podría causar ofensa o ser rechazado por la ortodoxia.

El término y su uso es altamente polémico. Suele utilizarse con un significado peyorativo o irónico por quienes expresan preocupación porque el discurso público, la ciencia o los ámbitos académicos puedan estar dominados por puntos de vista excesivamente acríticos con determinados postulados. En el mundo occidental de hoy, tales postulados incluirían el homosexualismo, la negación de las razas humanas y el Holocausto, entre otras muchas cosas.

Contenido

Orígenes

Se considera fundadores de la corrección política moderna, es decir, quienes promovieron la adherencia a la ortodoxia política y la oficialidad actuales, a los judeomarxistas de la Escuela de Frankfurt, cuyos "intelectuales" del movimiento marxista del 68, instigaron contra fundamentos básicos de la sociedad europea como la familia y el amor a la herencia cultural y genética. Sus principales artífices fueron los judíos Georg Lukács, Félix Weil, Max Horkheimer, Herbert Marcuse, Erich Fromm y Theodor Adorno. La corrección política utiliza los trabajos de los hebreos Karl Marx y Sigmund Freud para crear lenguaje, ideas, políticas o comportamientos sociales que buscan destruir las bases de la cultura occidental, so pretexto de minimizar las ofensas a grupos raciales, sexuales, étnicos, culturales o religiosos. En palabras del judío húngaro Georg Lukács, uno de los principales teóricos de la corrección política, "El marxismo solo triunfará si se derrumban los valores de la civilización occidental". En síntesis, se trata de la revisión del marxismo, llevado de los términos económicos a términos culturales, por lo que es llamado como marxismo cultural. La corrección política es el medio para lograr dichos objetivos. Los trabajos del comunista italiano Antonio Gramsci tuvieron también un aporte fundamental para la corrección política.

En su obra The Death of the West, Patrick Buchanan identifica la corrección política con el marxismo cultural:

La corrección política es marxismo cultural, un régimen para castigar a los disidentes y para estigmatizar las herejías sociales justo como la Inquisición castigó las herejías religiosas. Su sello es la intolerancia.[1]

La Nueva Inquisición

Lo "políticamente incorrecto" es el término moderno equivalente a lo que se consideraba "hereje" por la Iglesia la cual era la principal institución política durante la Edad Media y que mediante la Inquisición se dedicaba a desarticular dichas herejías. En la corrección política moderna se pueden identificar varios elementos homólogos a los de la antigua Inquisición eclesiástica:

  • Una nueva Iglesia: el Sistema.
  • Nuevos inquisidores: los medios de comunicación, la prensa, las ONGs, los lobbies judíos, homosexuales, feministas, democristianos, magnates de las finanzas, científicos corruptos, burócratas, progresistas, políticos de izquierda y de derecha, parásitos decadentes, y demás siervos del Sistema.
  • Nuevos templos: las universidades, las instituciones internacionales y los "museos de la tolerancia".
  • Nuevas hogueras: el ostracismo, la difamación, la condena, el encarcelamiento, el boicot e incluso la agresión física directa.
  • Nuevos pioneros arrepentidos "al estilo de Galileo", como el científico y superdotado inglés James Watson, quien se retractó de su frase "racista" en 2007, so pena de ser quemado en la hoguera de los medios de comunicación.

Etiquetas de corrección política

Artículo principal: Palabras-policía


Antiguamente, el poder político dominante perseguía y silenciaba a toda oposición calificándola con las etiquetas ad hominem de "hereje", "bruja", "blasfemo", "adorador de Satanás", etc. Con el pasar del tiempo el poder político se transfirió a los beneficiarios de las últimas guerras mundiales y, en consecuencia, para desacreditar a toda oposición, ahora las etiquetas usadas son "racista", "intolerante", "extremista", "xenófobo", "homófobo", "machista", "sexista", "nazi", "facha", "fascista", "nazifascista", "supremacista", "antisemita", "ultraderechista", "ultra", etc.

Artículo de opinión

El Test de Hitler, por John Kaminski


¿Puede usted percibir la contaminación judía de su propia mente?

El test de Hitler es el mismo que el test del 11-S.

El mismo que el test de Iraq, el test de Afganistán, el test de Libia, el testde Siria.

El mismo que el test del "terrorista doméstico", el test de "cualquiera puede ser presidente", el test de "tu voto cuenta", el test de "el gobierno está de tu lado".

Si usted cree lo que el gobierno dice, usted es parte del problema. Si usted cree lo que los grandes medios de comunicación le dicen, pues entonces usted es sólo un idiota, incapaz de discernir y un fracaso total en el pensamiento crítico.

Hay una razón por la que sigo diciendo que el 90% de la oposición a las prácticas patológicas judías en Estados Unidos es falso.

Comentaristas populares de "oposición" como Jim Stone, Alex Jones, Mike Rivero, Ryan Dawson, Chris Hedges, Dave Hodges, Mike Adams (por nombrar sólo unos pocos)... todos ellos fallan el test de Hitler. Todos ellos están atrapados por la propaganda judía en cuanto a que "hitleriano" es el peor calificativo que usted puede aplicar a cualquier persona, cualquier programa, cualquier movimiento social. Ellos y cientos de otros han sido engañados por la mentira de los medios populares de comunicación de que la Segunda Guerra Mundial fue "la buena guerra", cuando en realidad fue, en su momento, la más grande mentira alguna vez contada.

Si estos escritores son simplemente ingenuos o totalmente corruptos y pagados es algo que usted debe juzgar.

En uno u otro caso, ellos pretenden no saber que Adolf Hitler ha sido vilipendiado a perpetuidad por los medios judíos para encubrir algunos hechos muy importantes que son cruciales para la continuación de vuestra supervivencia. Estos hechos han sido ocultados durante más de medio siglo.

Los hechos objetivos demuestran que la histeria del "Holocausto" es un cínico engaño, destinado a crear nuevas formas de estafar al público (13.500 millones de dólares en reparaciones por el "Holocausto", en la última cuenta; además de leyes en casi todos los países europeos que asignan penas de cárcel para cualquiera que desee siquiera hablar del asunto).

Los dos principales hechos que han sido encubiertos son éstos:

Alemania fue destruída en los años '40 porque era la amenaza más seria para la hegemonía financiera judía mundial que el mundo haya visto alguna vez. Mientras el resto del mundo estaba entrampado en una depresión mundial impuesta por los judíos —y la gente pasaba hambre en las calles en todas partes, incluyendo Estados Unidos—, Alemania bajo Adolf Hitler prosperaba, porque se había liberado de los grilletes de los banqueros internacionales y de su devastadora fórmula criminal del préstamo de reserva fraccionaria, que es lo que exactamente está estrangulando a las sociedades de todo el mundo hoy.

Y el segundo hecho más importante que ha sido encubierto es que todo este alboroto incesante y sensiblero acerca de 6 millones de judíos gaseados y quemados en campos de concentración alemanes hace dificultoso ver el verdadero crimen de los asesinatos masivos llevados a cabo por los aliados judíos Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética, que ultimaron con un prejuicio extremo a 12 millones de inocentes ciudadanos alemanes, la mayor parte de ellos después de que la guerra supuestamente había terminado.

De ese modo, las lecciones más importantes a ser aprendidas de este encubrimiento masivo y programa de ingeniería social tramado y reforzado ad nauseam por los hipócritas medios judíos de información, son que cualquiera que se escape de los tentáculos tóxicos de los banqueros mundiales kosher se garantiza a sí mismo una independencia financiera y una armonía doméstica, pero corre el riesgo de ser aniquilado por los criminales que controlan el sistema financiero mundial.

Es por eso que soy aficionado a decir que sus opciones bajo este actual sistema de gobierno son la vida en prisión o la muerte inmediata. No trate de endulzar este hecho. Esto es lo que cada uno en el mundo está enfrentando ahora mismo.

Esta tontería incesante sobre las víctimas del "Holocausto" judío es mejor contrabalanceada leyendo el libro de Thomas Goodrich "Hellstorm", que relata con los más sangrientos detalles lo que los estadounidenses, los ingleses y los rusos hicieron a los civiles alemanes inocentes DESPUÉS de que la Segunda Guerra Mundial había terminado. Ponga mucha atención a los detalles horrorosos, porque estas cosas están a punto de pasar en Estados Unidos y en otras partes a la mayoría de ustedes.

Esto es lo que el futuro tiene reservado para usted, por no prestar realmente atención, por creer las mentiras de los medios judíos de comunicación, por concentrarse en sus juguetes y sus empleos bien remunerados y rechazar ver a dónde estas mentiras nos estaban llevando. Donde ya nos han llevado.

Manteniendo la calumnia

Incluso después de dos décadas de atrocidades ejecutadas bajo bandera falsa (Waco, Ruby Ridge, la ciudad de Oklahoma, World Trade Center 1 y 2, y la cadena de guerras falsas que siguió), una mayoría del pueblo estadounidense todavía cree lo que oye por la televisión, lo que explica por qué la reciente serie de coreografiadas falsas masacres no ha logrado agitar a la población para rebelarse —aun cuando ésta está siendo lentamente exterminada por un conjunto interminable de métodos malévolos.

Incluso a pesar de que la conciencia acerca de la naturaleza criminal de nuestro gobierno ha crecido en las mentes de muchos —gracias a Internet— todavía son sólo unos pocos quienes están dispuestos a reconocer la naturaleza de la enfermedad que ha convertido al país en un paciente con cáncer terminal, aunque esta enfermedad haya estado presente desde la fundación de la república.

La mayor parte de las personas —sobre todo las generaciones más jóvenes— no tienen ninguna pista de que la histeria del "Holocausto" realmente no partió sino después del asesinato de John Kennedy en 1963, aunque los crímenes de odio rabioso contra el pueblo alemán hayan sido conducidos por judíos estadounidenses a lo largo del siglo XX, principalmente en la creación de la Reserva Federal, que comenzó la Primera Guerra Mundial, y también la declaración mundial de guerra contra los alemanes hecha por los judíos en 1933.

Uno de los aspectos extraños de esta incesante campaña de propagandakosher es que los judíos han estado usando la cifra de 6 millones de muertos desde mucho antes de la Segunda Guerra Mundial. No sólo la credibilidad de este cuento ha sido demolida en las mentes de los observadores atentos, sino que el lema sirve como un indicador revelador de que el cuento, y la cínica embestida de relaciones públicas que ha proseguido, han enfermado al mundo entero con sus falsedades sensibleras, tales como judíos muertos convertidos en jabón y pantallas de lámpara y arrojados en lagos de fuego. Ninguna de estas historias puede ser probada, pero muchas personas todavía las creen.

De este modo, el hecho de que cualquiera use el calificativo "hitleriano" como un adjetivo relevante para describir algún hecho incomprensiblemente vil, realmente revela al mundo que sus mentes están obstruidas con demenciales cuentos judíos de hadas y sagas de pesadilla tramadas por hipócritas sollozantes como Elie Wiesel, cuyos trabajos han sido diseminados por todo el mundo sólo porque judíos adinerados controlan la industria editorial, las redes televisivas, la mayor parte de los gobiernos y el comité nominador del Premio Nóbel.

La gente desde Putin hasta Obama todavía sigue reforzando este falso estereotipo. Pero la historia no sucedió de aquella manera. Ésa es sólo la manera en que los judíos contaron aquella historia, y, debido a su control de los medios de difusión, esto es lo que la mayor parte del mundo ahora cree.

Hitler nunca quiso apoderarse del mundo como los judíos dicen que él quiso. Él sólo quería reclamar lo que había sido robado de Alemania en la Primera Guerra Mundial. No hubo ninguna cámara de gas en los campos de trabajo. La mayor parte de aquellos que murieron eran polacos y otros grupos étnicos. Y aquel número no es nada en comparación con el número de personas asesinadas por los tres aliados judíos —los soviéticos, los ingleses y Estados Unidos— quienes procuraron acabar con la amenaza más grande para la hegemonía financiera judía mundial alguna vez vista.

Entonces todos aquellos escritores que usan a Hitler como un ejemplo del mayor archi-villano de todos los tiempos están simplemente desplegando su propio lavado de cerebro, o su propia despreciable corrupción, ante todos aquellos que tienen ojos para ver.

Y ahora vemos este proceso repetirse sin parar en los asesinatos de Sadam Hussein y Muamar Qadafi, dos líderes que fueron puestos en el poder por el ogro financiero mundial, pero que trataron de separarse y hacer lo que era lo mejor para sus pueblos, sólo para ser aniquilados por el mismo monstruo judío que nos está exterminando ahora.

Las palabras de Solyenitsin

Hoy día estamos experimentando intromisiones sin precedentes en nuestra libertad personal. La TSA (Transportation Security Administration) ha anunciado que exigirá nuestra información fiscal si deseamos volar en un avión. La policía ha usurpado el derecho de entrar en nuestras casas si hemos estado determinados a ser políticamente incorrectos. Nuestros niños son envenenados desde su nacimiento por vacunaciones que se ha probado que causan daño cerebral permanente. Y todavía la mayor parte de la gente niega que Estados Unidos se haya convertido en una serpiente que se come su propia cola, conducida todo el tiempo por intereses judíos que no tienen ningún interés en trabajar para el bien público sino sólo en trasquilar a las víctimas que sus rabinos han etiquetado como animales de corral, o, como Menájem Begin una vez famosamente dijo, "bestias que caminan en dos piernas".

Cada vez más gente ha comenzado a entender que el mismo monstruo que devoró al pueblo ruso cuando la Unión Soviética fue llevada a la existencia por banqueros judíos de Nueva York, ha extendido ahora sus actitudes envenenadas a través de Estados Unidos, y como un vampiro colosal, ha hundido sus colmillos en cada fibra de la vida estadounidense, estrangulando la vida de todo lo que es bueno y decente.

Desde Einstein a Feinstein (Dianne), los escritores, los científicos y los políticos hoy procuran obtener ventajas reforzando estos mismos estereotipos que nos están matando, y principal entre estas técnicas es la evocación de la visión pesadillesca de Adolf Hitler como un símbolo de la oscura depravación que nos llena de miedo. Pero como todo lo que los judíos nos han dicho durante su apoderamiento del mundo, esto también es una mentira.

Lo que le sucedió al pueblo ruso le está sucediendo ahora a los estadounidenses, porque los mismos banqueros judíos súper-ricos y desalmados son los que dirigen hoy el espectáculo del mundo. Como lo que le pasó a Rusia le está ocurriendo ahora a Estados Unidos, no hay mejor lugar para examinar estos paralelos mortales y trágicos que la obra de Aleksandr Solzhenitsyn, cuyo último libro —"Two Hundred Years Together", que es la historia de los rusos y los judíos— ha sido impedido de ser publicado en lengua inglesa por los judíos que controlan la industria editorial, y por los políticos pagados que condonan tal censura. Todo es para beneficiar a los judíos que los sobornan y que los chantajean, y para traicionar a la gente que se supone que ellos sirven.

Lo que pasó en la Unión Soviética está sucediendo ahora aquí, con judíos ocupando todos los puntos claves del poder, escribiendo leyes que los benefician sólo a ellos mismos, y sobre todo, matando a no-judíos tan rápido como ellos posiblemente pueden.

El "terror implacable" es lo que Stalin ordenó para el pueblo ruso, y lo que el pueblo estadounidense está experimentando ahora. Escuche las palabras de Solyenitsin:

«El 26 de Agosto de 1918 Lenin instruyó por telegrama: "Las personas indecisas deben ser encarceladas en campos de concentración fuera de la ciudad. El terror de masas implacable debe ser llevado a cabo"».

«Decenas de miles de rehenes fueron asesinados "como disuasión" durante la guerra civil de 1917-1922, con cientos de ahogados a la vez al hundirlos en barcazas en el Mar Blanco en el Ártico».

«Las "alimañas" eran naturalmente los agricultores pequeños y medianos, los comerciantes y todos los propietarios. Era una "alimaña" todo aquel que cantara en los coros de iglesia».

«Por resolución del Consejo de Defensa del 15 de Febrero de 1919 se instruyó que la Cheka y el NKVD tomaran rehenes de los agricultores de aquellas áreas "dondequiera que la limpieza de la acumulación de nieve en las líneas de ferrocarril no progrese satisfactoriamente; en ese caso, si el trabajo no está hecho, ellos pueden ser tiroteados"».

«La gente era baleada también precipitadamente sobre la base de listas arbitrarias —en particular académicos, artistas, escritores e ingenieros. Con la regulación sobre la recolección forzada de comida de Enero de 1919, los agricultores también fueron puestos en la mira».

«Más tarde, en los años '30, la masiva "colectivización de la agricultura" en Ucrania condujo a la muerte por hambre a aproximadamente 6 millones de personas».

Lo que usted está leyendo aquí es una vista anticipada de lo que está viniendo a Estados Unidos; de hecho, lo que está ya aquí.

«Cualquier hombre que todavía no ha sido arrojado al canal del alcantarillado y quienquiera que no haya sido todavía transportado por las tuberías hacia el archipiélago Gulag, debería marchar con júbilo sobre la tierra, con banderas ondeando y bandas tocando, alabando a los tribunales, y expresando éxtasis por su absolución».

«La expropiación general de la población entera a favor de una ilusoria "propiedad de la gente", el sistema del terror general, la penetrante vulnerabilidad de cada ciudadano no privilegiado y, como consecuencia de ello, detenciones indefinidas, deportaciones a remotas regiones a campos de trabajos forzados y liquidaciones, eran una parte integrante y obligatoria de la ideología estatal del "marxismo-leninismo". Estos hechos históricos deben ser reconocidos».

«Ya en Enero de 1918 hubo ejecuciones masivas bajo la ley marcial sin ningún procedimiento o audiencias de tribunal. Estas ejecuciones fueron seguidas de cientos y posteriormente miles de rehenes inocentes agarrados, ejecutados en masa en baleos nocturnos o cargados en barcos y hundidos con ellos [a bordo]».

«Lazar Kaganovich, Genrikh Yagoda y Vyacheslav Molotov enviaron a sus comandos de requisición hacia el campo. Poco después, en 1932-33, 5 ó 6 millones de personas murieron de hambre como animales en Rusia y Ucrania, justo en el borde de Europa. "¡Pero la prensa libre del mundo libre mantuvo su perfecto silencio!"».

La descripción de Solzhenitsyn de los gulags es una descripción exacta de lo que está a punto de ocurrir en los ya construídos campos de la FEMA estadounidense (Agencia Federal de Manejo de Emergencias).

No se equivoque sobre los gulags: ellos no eran campos de "trabajo para siempre". Ellos eran campos de "trabajo hasta la muerte", diseñados para liquidar a sus ocupantes. Millones fueron enviados a morir en ellos.

Solzhenitsyn nos dice, sin embargo, que «por los cálculos del emigrado profesor de estadísticas Kurganov, esta supresión "relativamente menor" que ocurrió desde el principio de la Revolución de Octubre hasta 1950 nos costó [a los rusos] aproximadamente 66 millones de vidas humanas» [Archipiélago Gulag, p. 37].

Es por esto que Adolf Hitler estaba tan concentrado en detener la Amenaza Roja judía de Rusia de invadir su propio país. Lo que ha sido quitado de nuestros libros de Historia fue que Hitler admiraba a Estados Unidos y Gran Bretaña, porque él no comprendía que de estos países ya se habían apoderado los judíos y se habían convertido en monstruos.

Éste es el test de Hitler que la mayor parte de los estadounidenses ha fallado completamente. Ellos han tragado obedientemente la propaganda judía y han perdido su país ante gente sin conciencia, que no tiene ningún sentido de la compasión y sí una sed de sangre que ha empapado al mundo en una tragedia durante un tiempo más largo que el que cualquiera realmente pueda recordar.

En Rusia, el 1,7% de la población se apoderó del gobierno entero. En Estados Unidos, el porcentaje es casi el mismo. Los mismos judíos soviéticos, dirigidos por banqueros de Nueva York, han engendrado tanto a los neo-conservadores como a los progresistas. Cada nueva ley que ellos confabulan para que sea aprobada está orientada a la reducción de la población.

Extranjeros sin lealtad a nada excepto a su propia locura están en control de todo ahora. Desde el tiempo de Alexander Hamilton, ellos nunca han sido estadounidenses sino sólo predadores con la intención de controlar, robar y matar.

Fallar el test de Hitler le garantiza a usted o bien una vida en prisión o una muerte temprana. Aquellas son las opciones que todos los estadounidenses ahora afrontan por fallar el test de Hitler.

Todos aquellos escritores que emplean incorrectamente el falso término "nazi" —conscientemente o no— están en el lado de aquellos que están convirtiendo ahora el mundo en una prisión gigantesca, en la cual los muertos superarán en número a los vivos.

Referencias

  1. Buchanan, Patrick The Death of the West, p.89

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Enlaces externos

Videos

Historia de la corrección política (subtitulado)

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