Proceso de Reorganización Nacional

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El Proceso de Reorganización Nacional es el nombre con el que se autodenominó el gobierno de facto que estuvo en el poder en Argentina entre los años 1976 y 1983, como consecuencia del golpe de Estado ejecutado el 24 de marzo de 1976 que depuso al gobierno de María Estela Martínez e instaló en su lugar a una junta militar encabezada por los comandantes de las tres Fuerzas Armadas: Jorge Rafael Videla del Ejército, Emilio Eduardo Massera de la Armada y Orlando Ramón Agosti de la Fuerza Aérea.

Contenido

La opinión mundial sobre el acontecimiento

En EE.UU. "The Washington Post" afirmaba que... (los militares) ... "merecen respeto por su patriotismo, al tratar de salvar un barco que se hunde. El fin del gobierno civil, normalmente un hecho lamentable, era en éste caso una bendición"...

Primeras reacciones en el exterior ante el Gobierno militar de facto

Eduardo Anguita (ERP) y Martín Caparrós (Montoneros), en la Pág. 27 del Tomo III de su libro "La Voluntad", transcribieron los comentarios de los principales periódicos de referencia mundial, editados con posterioridad al 24 de marzo de 1976. Todos ellos, por la elocuencia de los términos empleados, no hacían más que reflejar con fidelidad, el mayoritario sentimiento nacional e internacional que provocaba el hecho, considerado desde mucho antes por los observadores políticos, como imprescindible e inevitable y visto como el despertar de una esperanza luego de una larguísima noche de pesadilla, donde el ejercicio de la violencia llevada a la máxima expresión por las organizaciones armadas clandestinas, mayoritariamente de izquierda, a lo largo y ancho del país, teñían de rojo el suelo patrio con la sangre de sus hijos.

Fuera del país, los primeros comentarios acerca de la fractura institucional

En EE.UU. "The Washington Post" afirmaba que... (los militares) ... "merecen respeto por su patriotismo, al tratar de salvar un barco que se hunde. El fin del gobierno civil, normalmente un hecho lamentable, era en éste caso una bendición"... "la Argentina"... "Es un país desesperadamente enfermo, de una manera casi imposible de comprender o de curar". "La única alternativa, ahora, es esperar lo que los militares sean capaces de hacer".

También en EE.UU., "The New York Times", escribía: ..."nadie puede discutir con seriedad la declaración de la Junta militar de que el régimen depuesto creó un tremendo vacío de poder que amenazó con lanzar a la Argentina al abismo de la desintegración económica y la anarquía política".

Desde Francia, "Le Monde" hacía saber que... "rara vez un golpe de estado ha sorprendido tan poco como éste". "La intervención militar era deseada por grandes sectores de la opinión". "Esta vez las Fuerzas Armadas han dado la impresión de haber cruzado el Rubicón sólo cuando se sintieron forzadas a hacerlo".

En Brasil, O Globo explicaba que "no hubo destrucción del poder porque no había poder, ni usurpación de un mandato porque la Presidente ya no gobernaba"...

Diario Clarín

(Artículo principal: Diario Clarín)

Desde sus páginas se apoyó abiertamente el accionar del gobierno militar (1976-1983), denominada Proceso de Reorganización Nacional.

El 25 de marzo de 1976, en el diario se leía: "Se abre ahora una nueva etapa, con renacidas esperanzas. Y, si bien el cuadro que ofrece ahora el país es crítico, no hay que olvidarse que todas las naciones tienen sus horas difíciles y que el temple de sus hijos es capaz de levantarlas de su ruinosa caída". Asimismo, el día siguiente, en el diario aparecía lo siguiente:

"Favorable repercusión tuvo en el exterior la asunción por parte de la Junta Militar del gobierno de la Nación. Quizá el mejor indicador se reflejó en el mercado de cambios de Montevideo donde el peso argentino experimentó ayer un alza del 15% con respecto a la jornada anterior".[1]

Medidas adoptadas con los partidos políticos

Ese mismo día, la Junta Militar había ilegalizado a cinco partidos marxistas con connotaciones revolucionarias (maoístas o trotskistas): P. Comunista Revolucionario, P. Comunista Marxista Leninista, P. Socialista de los trabajadores, P. Obrero Trotskista y P. Política Obrera. En cambio, sólo suspendió las actividades de otros cinco partidos marxistas como eran: El Partido Socialista Popular, el Movimiento Socialista Para la Liberación Nacional, el Partido Socialista Unificado y el Partido Comunista.

Esta decisión legal, demuestra plenamente que el gobierno de las FF.AA, si bien era de facto, no perseguía ni penaba las ideas -en el marco de la guerra en que estaban inmersos- que no hicieran apología de las organizaciones terroristas ni de sus métodos violentos.

Tanto los partidos políticos tradicionales como los partidos marxistas mencionados en segundo término, fueron suspendidos hasta que se dieran las condiciones para reinstaurar la democracia representativa.

En ningún caso hubo operaciones militares ni de seguridad contra estas estructuras ni contra sus partidarios, a no ser que estuvieran relacionados o integrando las organizaciones armadas terroristas.

Hoy, los extremistas de entonces y su "público periférico", así como la prensa izquierdista y "progresista" quiere formar opinión de que la acción de las fuerzas legales era ejercida sobre políticos disidentes y no, como lo fue, contra los militantes subversivos armados que ejercían el terrorismo asesinando irracionalmente.

Situación de la justicia en 1976

Según consta en el libro "Definitivamente nunca más" editado por el Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (FORES) en marzo de 1985, página 75: "Cuando las FF.AA. se hacen cargo del poder en 1976, la justicia estaba postrada, como hemos descrito con toda la gravedad que tenía en el Capítulo 2... En lo material carecía de elementos... en lo operativo: existencia de un elevado número de causas, dilaciones por mala gestión de los profesionales, excesivo ritualismo en el personal y empleados inadecuadamente preparados...

El Poder Judicial, que había sido tan afectado por el vaciamiento producido en 1973 (Ver Boletín Nro 15), en 1976 nuevamente tuvo profundos cambios necesarios, atento a lo ocurrido en 1973 que mejoraron su calidad humana.

Las primeras designaciones de jueces del Proceso fueron de una gran calidad, pues se llamó a experimentados jueces separados en el período anterior o que se habían jubilado ante la amenaza de destitución..."

Asume el Comandante General del Ejército como Presidente

El 29 de marzo de 1976, en breve ceremonia, asumió por acuerdo de los Comandantes de las restantes dos FF.AA (Junta de Comandantes) las funciones de Presidente de la Nación, el Comandante General del Ejército, teniente general Jorge Rafael Videla, quien en su mensaje al país, pronunciado al día siguiente, dio las razones de la intervención militar, señalándola como inevitable ante la situación general del país, descrita por todos los medios de comunicación de aquellos tiempos, como al borde de la desintegración, provocada por el desgobierno, la hostilidad de las organizaciones armadas ilegales, la corrupción y la complacencia.

Respecto al acceso al Poder de las FF.AA, ese 24 de marzo, Pierre de Villemarest, en su libro "Los estrategas del miedo" dice... "Todos los especialistas de problemas latinoamericanos, comenzando por los más hostiles a regímenes autoritarios, desde el momento en que son militares, han aportado la misma respuesta que nuestra propia encuesta".

Así Alain Rouquié, autor de varias obras y comentarista de la revista "Etudes" de la orden de los Jesuitas, admite en un opúsculo publicado el 29 de de diciembre de 1978, en París, bajo los auspicios de un organismo que depende de la Presidencia del Consejo: "Por una vez, y a diferencia de los golpes de Estado de 1962 a 1966, la intervención de los militares no había estado precedida por una intensa campaña de acción sicológica tendiente a desacreditar las decisiones del gobierno. Los hechos hablaban por sí mismos... El gobierno presidido por la viuda de Perón era tan impopular como impotente para hacer frente a una crisis nacional generalizada... El Estado sin autoridad, gangrenado por el gansterismo, estaba prácticamente falto de herederos naturales; una economía paralizada colocaba a la República al borde de la suspensión de pagos..."

Continúa diciendo el autor de "Los estrategas del miedo": ..."Como escribía en el Daily Telegraph, en junio de 1978, uno de los especialistas más conocedor de estos problemas contemporáneos y que vivió 17 años en América del Sur: Muchos de los que denigran a la Argentina desde 1976, parece que no han asistido a su drama más que a partir del segundo acto".

Para sintetizar la situación subversiva-terrorista que enfrentaba la Junta Militar al asumir sus funciones, baste con recordar que el día anterior, 28 de marzo, se realizó en una quinta de Moreno (Pcia de Buenos Aires), una reunión cumbre de dirigentes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y su brazo armado, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Acompañaban a los dirigentes locales, representantes del MIR (Chile) y Tupamaros (Uruguay), conjunto que en la práctica, constituían el núcleo dirigente de la Junta de Coordinación Revolucionaria, (JCR) conformando un grupo de 70 personas, con su correspondiente seguridad y logística, con la finalidad de unificar las estratégicas revolucionarias en el Cono Sur.

Partidos políticos participantes en el gobierno de facto

Fuentes consultadas por este tema aseguran que dirigentes de la UCR (Unión Cívica Radical) de Córdoba tuvieron activa participación en la planificación del golpe de Estado, sin descartar que lo mismo no hubiera sucedido a nivel nacional u otras provincias. Lo concreto fue que esta agrupación política aportó 310 intendentes a lo ancho y largo del país, mientras que el Partido Justicialista lo hizo con 192 intendentes de otros tantos municipios. También fueron designados varios embajadores que eran conocidos dirigentes de distintos partidos políticos.

La revista "Gente" publicó su visión del período: 25 de mayo de 1973 al 24 de marzo de 1976.

La editorial Atlántida, unos días después de la asunción del poder por el gobierno militar de facto, publicó un número especial con 240 páginas en cuya tapa se leía el lapso que abarcaba y a continuación:

Fotos-Hechos-Testimonios de 1035 dramáticos días.

En su primera hoja, en grandes letras decía: "PORQUÉ ESTE LIBRO" y en su presentación expresaba: "...Este libro es una crónica cruda, seca, de lo que pasó, Sin ataques. Sin acento. Este libro cuenta y muestra. Quiere ser un testimonio que viva cuando en la memoria se borren las tristes imágenes. Cuando las heridas estén cicatrizadas. Por eso está este libro."

Apoyando al Gobierno Militar

Los comunistas y la nueva situación Argentina

Declaración del P.C.:

Ayer, 24 de Marzo, las F.F.A.A. depusieron a la presidenta María E. Martínez, reemplazándola por una Junta Militar integrada por los comandantes de las tres armas. No fue un suceso inesperado. La situación había llegado a un límite extremo "que agravia a la Nación y compromete su futuro", como dice en uno de los comunicados de las F.F.A.A.

Cargan por esta situación, inmensa responsabilidad el lopezrreguismo reaccionario y su protectora María E. Martínez, que habían pisoteado el programa por el cual había votado el pueblo en 1973, y que en la etapa anterior había empezado, aunque con timidez e inconsecuencias, a realizarse. Comparten la responsabilidad jerarcas sindicales que sofocaron al movimiento obrero.

La movilización de tropas del 24 de Marzo había sido precedida de una intensa campaña que reclamaba "rectificar el rumbo". Efectivamente, era necesario y urgente cambiar el rumbo pero no en la dirección indicada por La Prensa y Clarín, por APECE (ex ACIEL de infausta memoria), el MID frigerista, Alsogaray y Manrique; la alianza del poder del dinero con políticos inescrupulosos sin respaldo popular.

En víspera de los dramáticos sucesos del 24, bandas fascistas impunes asolaron con sus crímenes el país. La muerte rondaba las calles y caminos, fabricas, universidades, hospitales; penetraba en la intimidad de los hogares. Nunca se había visto en nuestro país nada tan cruel.

El P.C. siempre se pronunció contra los golpes de estado. La experiencia indica que desde 1930 los golpes de estado tuvieron por objeto defender el latifundio improductivo y aumentar el grado de dependencia del país. Esta vez, ¿se romperá esa nefasta tradición?

El P.C. esta convencido de que no ha sido el golpe de estado del 24 el método mas idóneo para resolver la profunda crisis política y económica, cultural y moral. Pero estamos ante una nueva realidad. Estamos ante el caso de juzgar los hechos como ellos son. Nos atendremos a los hechos y a nuestra forma de juzgarlos; su confrontación con las palabras y promesas.

Los actores de los sucesos del 24 expusieron en sus primeros documentos sus objetivos, que podríamos resumir de la siguiente manera:

"...Fidelidad a la democracia representativa con justicia social; revitalización de las instituciones constitucionales; reafirmación del papel del control del Estado sobre aquellas ramas de la economía que hacen al desarrollo y a la defensa nacional, defensa de la capacidad de decisión nacional...".

El P.C., aunque no comparte todos los puntos de vista expresados en los documentos oficiales, no podría estar en desacuerdo con tales enunciados, pues coinciden con puntos de su programa, que se propone el desarrollo con independencia económica; la seguridad con capacidad nacional de decisión, soberanía y justicia social. No se concibe la seguridad a la brasileña, la que MAC NAMARA propuso a los países latinoamericanos. El triste ejemplo de Brasil; es elocuente: allí se logro la "seguridad" con injusticia social, con asesinatos y presos, con dependencia y agresividad exterior. Este camino no puede dar apariencia de fuerza a una nación intrínsecamente débil, podrida por dentro.

Subrayamos este concepto porque no se puede ignorar la aspiración estadounidense y su socio, la cúpula brasileña, a dominar la Cuenca del Plata, controlar la pampa húmeda, la costa sudatlántica y la Antártida; no se puede ignorar su apetito de petróleo de la plataforma submarina, de uranio y de otras riquezas nacionales. ¡ Es inconcebible la sola idea de la Argentina factoría !. Entre los objetivos expuestos por la Junta Militar está el de combatir la corrupción que pudre donde penetra; y en nuestro país ha penetrado hondo en ciertos medios. Nada tan necesario. El P.C. advierte empero el peligro de que se poden las ramas y se deje el tronco, se ataquen las consecuencias y no las causas, se quede en la superficie sin llegar a la fuente. Así se podrá castigar a un corrompido o a muchos corrompidos; pero no a erradicar la corrupción; la fuente es el cáncer del latifundio y de los monopolios internacionales.

También expuso su propósito de poner fin a la subversión. Es conocido el punto de vista del P.C. sobre las actividades de la supuesta ultraizquierda, que siempre repudió. La guerrilla se combate, sobre todo, suprimiendo las causas sociales que la generan, como se reconoce en documentos militares. Pero, ¿ se sobreentiende también investigar y castigar con el máximo rigor a las bandas hasta ahora impunes de criminales fascistas ?. De no ser así, además de defraudar la expectativa popular, quedaría flotando el peligro de la guerra civil. El P.C. considera que es un serio error suspender la actividad de los Partidos Políticos. Los Partidos Políticos democráticos pueden y deben, en esta nueva situación, contribuir sólidamente a encontrar las mejores soluciones, a encauzar el proceso por vía constitucional respetando los derechos del hombre y del ciudadano, sobre todo la libertad de expresión.

La opinión publica espera sean puestos en libertad todos los presos sin causas ni proceso y sea abolida la pena de muerte. La lucha por la multipartidaria ha sido un gran aporte a las soluciones nacionales. Y el hecho que se hayan podido plasmar, aunque aun de manera inconclusa, es alta expresión de la madurez política. Si la multipartidaria no pudo todavía jugar su papel es porque surgió al borde del abismo. Lo que no invalida su enorme significación política.

El P.C. considera auspicioso que la Junta Militar haya desechado una solución "Pinochetista". Sin embargo, nadie tiene derecho a desarmarse. En el seno de las F.F.A.A. y fuera de ellas se esconden también pinochetistas. El enemigo interno y externo está en acecho. Los imperialistas y fascistas sueñan con el pinochetazo, con un baño de sangre.

Buenos Aires, 25 de marzo de 1976

Muertos y desaparecidos antes de asumir el poder la Junta Militar

(Artículo principal: Desaparecidos por el Proceso de Reorganización Nacional)

Si bien la cifra de muertos y desaparecidos durante los gobiernos constitucionales anteriores al 24 de marzo de 1976 está detallada en el Boletín Nro 28, a continuación, recordamos su número en forma aproximada para que sea más fácil su recordación:

MUERTOS: 850 (500 a manos de grupos antimarxistas. Triple A y otros).

DESAPARECIDOS: 900.

Nos preguntamos ¿porqué el Presidente Alfonsín no juzgó a los responsables políticos de estos hechos?... ¿Por qué se juzgó por hechos similares a las Juntas Militares partir del 24 de marzo de 1976?, ¿Esto es justicia y equidad o parte de un plan político ideológico?.

Referencias

  1. "La lucha antisubversiva. Ninguna persona responsable negará que dicha acción fue necesaria, puesto que la guerrilla había puesto al país en trance de disgregación". ("Algo insoportable". Diario Clarín, 19 de febrero de 1982, Pág. 4)

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