El judío Suss

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Afiche de la película El judío Suss

El judío Suss (en alemán Jud Süß) es una película histórica alemana del año 1940, dirigida por Veit Harlan, y una de las más importantes de la propaganda del Tercer Reich. Fue realizada con una Alemania luchando en la Segunda Guerra Mundial, cuyo propósito era dejar claro quienes eran los verdaderos responsables de dicha guerra. Es un film clásico del cine histórico alemán, basado en un hecho real. La duración es de 89 minutos y es en blanco y negro.

En la película, el protagonista es Joseph Süss Oppenheimer, un siniestro y avaro judío que promueve la inmigración judía en la ciudad de Württemburg durante el Siglo XVIII, lo que da pie a la acechanza de la heroína Dorothea por el villano, que conduce a la violación de la misma y a su posterior suicidio.

El judío Suss es posteriormente juzgado y ejecutado. Un detalle interesante es la cantidad de correspondencia postal de mujeres conmovidas que recibiera el actor austríaco Ferdinand Marian, que encarna a Suss, lo que da a pensar en una analogía entre Marian-Suss con otro agresor sexual de la pantalla (aunque menos explícito) como el Bela Lugosi-Drácula.

La verdadera historia de Joseph Süss Oppenheimer

Una de las más conocidas películas alemanas para el esclarecimiento de la cuestión judía fue Jud Süss (El Judío Süss, 1940), del conocido director Veit Harlan, realizada por una Alemania nacionalsocialista muy consciente de esta problemática cuestión y que había sido ya empujada por el judaísmo internacional a una guerra de aniquilamiento sin cuartel contra el Reich y su innovador sistema económico, liberado de las garras de la servidumbre al interés usurero del dinero y la alta finanza internacional.

La cinta narra la vida de Joseph Süß Oppenheimer (1698–1738), consejero de origen judío de Carlos Alejandro, décimo primer duque de Württemberg. Se basa parcialmente en la novela homónima (1925) del autor judío Lion Feuchtwanger y la novela corta escrita en 1827 por Wilhelm Hauff.

El protagonista es Joseph Süss Oppenheimer, la viva imagen de un siniestro y codicioso judío típico de aquélla época que promueve la inmigración judía a la zona de Württemberg y que además se interesa por la heroína Dorothea, lo que conduce a la violación de la misma y a su posterior suicidio. El Judío Süss es posteriormente juzgado por su crimen y ejecutado ante la tristeza general de la población. La película nos presenta el aspecto característico del siglo XVIII de los judíos europeos, físicamente poco agraciados, manipuladores, materialistas, inmorales y taimados, de acuerdo con la realidad antropológica y los estereotipos dominantes de Europa en el siglo pasado. El mejor ejemplo de esto son los dos papeles interpretados por Werner Krauß, el rabino Loew y el secretario Levy. Los extras judíos fueron reclutados en Praga para ofrecerle una mayor autenticidad.

El judío Süß es, junto a El judío eterno y Los Rothschilds (ambas también de 1940), las tres únicas películas de propaganda antijudaica (hoy se diría antisemita) que fueron producidas durante el III Reich. Si comparamos estas tres producciones con los millares de películas anti-alemanas producidas por Hollywood, nos daremos cuenta de la exageración que supone encajonar al cine alemán de la época exclusivamente en esta temática.

La trama argumental

El protagonista del filme es Joseph Süß Oppenheimer, un funcionario de Hacienda judío nacido probablemente en 1698 en Heidelberg y ejecutado en 1738 en Stuttgart.

La cinta comienza con la coronación del duque de Württemberg Carlos Alejandro, mandatario querido por su pueblo y que jura defender las leyes del ducado. Carlos Alejandro manda a un enviado a Frankfurt para pedir un préstamo a Süß Oppenheimer para comprar joyas a la duquesa como regalo de coronación. Oppenheimer consigue mediante sucesivos préstamos hacerse con el favor del duque, al que también procura compañía femenina a espaldas de la duquesa. Posteriormente, le obliga a pagarle tomando decisiones desleales hacia su pueblo y las Cortes: primero le convence de que le deje entrar en el ducado (cuyas leyes raciales prohíben la entrada a judíos); más tarde consigue derecho de peaje en las calles de la ciudad, lo que encarece los precios y sume en la ruina al pueblo de Württemberg; finalmente, le convence de que le dé autoridad para tomar decisiones en su nombre. El duque termina permitiendo la entrada de todos los judíos en su territorio y enfrentándose a las Cortes.

De forma paralela, Oppenheimer intenta constantemente seducir a Dorothea, una joven alemana casada con uno de los detractores del duque. Al final, Süß termina violándola mientras varios hombres bajo sus órdenes torturan al marido. La muchacha termina suicidándose y estalla una revolución en el ducado.

Tras la repentina muerte del duque, Oppenheimer es detenido y condenado a muerte por violar las leyes raciales, que prohíben a un judío mantener relaciones con una cristiana. Al final del metraje, El judío Süß aparece en el cadalso suplicando por su vida.

La historia real

El martes 4 de febrero de 1738 es un día de fiesta en Stuttgart. Proveniente de la campiña vecina, la gente de Wurtemberg se vuelca en las calles. Sin embargo no se ve ningún judío: se les ha prohibido el ingreso a la ciudad, porque es un judío el objeto de la triste ceremonia a la que va asistir la muchedumbre. Detenido inmediatamente después de la muerte súbita de su soberano a causa de una infección pulmonar, Joseph Süss Oppenheimer está arrestado desde la noche del 13 de marzo de 1737. Dado que el tribunal lo había condenado el 13 de diciembre de ese mismo año a la pena de muerte, llegaba la hora de verlo colgado.

¿Por qué fue condenado? Los jueces estimaron que Süss había sido el monje negro de Carlos Alejandro; que había hundido al pueblo bajo el peso de los impuestos y fomentado la corrupción. E incluso que alentó un golpe de Estado contra la Asamblea Parlamentaria de las Corporaciones, violando la Constitución fundada en la separación de poderes, de acuerdo con el liberalismo.

Se lo acusó también de haber atentado contra el honor de numerosas muchachas. Al respecto, los jueces pensaron rehabilitar una disposición, caída en desuso, que castigaba las relaciones carnales entre los judíos y las cristianas. Pero el riesgo de generar un escándalo era tal que el tribunal decidió abandonar la idea. La ejecución de Joseph Süss Oppenheimer fue organizada de modo que se vilipendiara su vida disoluta: "El pájaro hebraico" que volaba de cama en cama, fue expuesto a la vista de los curiosos dentro de una jaula de hierro. Y entre los gritos de "¡Muerte al judío!", izado hasta el extremo de la horca, a 10 metros de altura.

En Wurtemberg, el judío Süss representa la figura emblemática de la decena de "judíos de corte" que durante el siglo XVIII accedieron a la cima de los pequeños Estados alemanes. Era hijo del negociante Süsskind-Oppenheimer, que llegó a ser recaudador de impuestos del Palatinado y estaba vinculado a uno de sus correligionarios influyentes, Isaak Landauer. En 1733 el duque Carlos Alejandro confía a Süss el cargo de asesor financiero.

Su drama tiene origen en la política a cuyo servicio se encuentra, orientada por la necesidad de una administración moderna y de una nueva economía capitalista, en beneficio del soberano. A pesar de que éste, convertido al catolicismo, también cuenta con consejeros católicos, sobre el judío se concentran las recriminaciones y la hostilidad de la población protestante de Wurtemberg, incitada por la Asamblea Parlamentaria de las Corporaciones, opuesta a Carlos Alejandro. Se le acusa de "vampiro", de "matar de hambre al pueblo", de ser un "parásito". Tanto más cuanto que entregó a la comunidad judía el monopolio del tabaco. Atrapado en medio de una querella de poderes y de oposiciones religiosas, terminó siendo víctima de una maquinación urdida por los dirigentes de la Asamblea de las Corporaciones. Como se negó a convertirse al protestantismo, quedó excluido de todo perdón.

Desde 1737 a 1739 abundan los libelos y panfletos contra el judío Süss. En 1827 el suabo Wilhelm Hauff, célebre autor de los cuentos orientales de La Caravana, le dedica un relato, como una forma de rendir homenaje a su antepasado, el secretario del Consejo Parlamentario, Johann Wolfgang Hauff, defensor de los derechos de la Asamblea de las Corporaciones. La tradición familiar predisponía al autor a una visión protestante de los acontecimientos y a trazar un perfil poco simpático del asesor de Carlos Alejandro, al que presenta como un extranjero de costumbres disolutas, instigador de una ruptura en el funcionamiento de las instituciones. El orden sólo podía ser restablecido mediante la muerte de Süss.

Su estreno mundial se realizó el 5 de septiembre de 1940, en la Bienal de Venecia. Veit Harlan, su esposa, la actriz Kristina Söderbaum, y Ferdinand Marian, intérprete del personaje central, estaban presentes.

Sólo en Alemania, el número de espectadores superó rápidamente los 20 millones. El film fue difundido en todos los países europeos bajo influencia alemana.

A partir de 1955 se autorizó su proyección en la República Federal de Alemania. El 3 de octubre de 1990 la prohibición fue levantada en todo el territorio alemán. Sin embargo, la película se proyecta muy rara vez, exclusivamente en el marco de coloquios o seminarios sobre la historia del Nacionalsocialismo. Y aun en esos casos suelen generarse polémicas.

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