Concilio Vaticano II

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El concilio en plena celebración

El concilio Vaticano II ha sido el último concilio eclesiástico hasta la fecha. Se celebró en la Ciudad del Vaticano entre el 11 de octubre de 1962 y el 8 de diciembre de 1965. Fue convocado e iniciado por Juan XXIII, quien lo presidió durante la primera sesión, que abarcó el último trimestre de 1962. Las otras tres sesiones, que se extendieron desde 1963 hasta 1965, las presidió Pablo VI, que también fue quien clausuró el concilio.

Está considerado el concilio más importante para Iglesia en su Historia, tanto por sus repercusiones como por su tamaño (hubo más del cuádruple de participantes que en el más grande de los concilios anteriores). También se considera uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX a nivel mundial.

Desarrollo del concilio

Convocatoria y preparación

El papa Juan XXIII, comunista y masón de grado 33 [1], expresó sus intenciones de convocar un concilio el 25 de enero de 1959, decisión que asombró a los cardenales, pues el pontífice había sido elegido sólo tres meses antes.

El 15 de julio de 1959, Juan XXIII anunció que el concilio se llamaría «Vaticano II».

Se enviaron numerosas solicitudes de participación en el concilio a obispos, otros altos cargos eclesiásticos, profesores de teología... de las cuales, a día 30 de abril de 1960, 2.109 habían sido contestadas. También se invitó como observadores a los miembros de diversas Iglesias cristianas. Sólo la Protestante y la Ortodoxa aceptaron participar. La Iglesia Ortodoxa Rusa aceptó la invitación sólo tras recibir seguridades de que el concilio sería totalmente apolítico, pues temía represalias por parte del gobierno de la URSS si en el concilio se atacaba al comunismo.

El 25 de diciembre de 1961, se fijó la fecha exacta de celebración del concilio. El 6 de agosto de 1962, se completó y se oficializó el reglamento del concilio. El reglamento estableció que el único idioma utilizado durante las asambleas sería el latín, que se dividirían en comités algunos de los participantes, entre otras muchas cosas. También hablaba a cerca del protocolo a seguir para presentar y rechazar o aceptar las enmiendas presentadas por los comités.

Participantes

  • Los cardenales, y otros altos cargos de la Iglesia.
  • La totalidad de los obispos de la Iglesia Católica, excluyendo sólo a los obispos chinos. Hubo un total de 2.450 obispos participantes.
  • Teólogos invitados expresamente por el papa. No podían hablar, pero sí votar.
  • Observadores católicos laicos. Podían intervenir en las sesiones públicas del concilio, pero en las asambleas, no podían hablar ni votar.

También había periodistas de diversos países, encargados de informar al mundo sobre el concilio. No eran participantes propiamente dichos.

Resumen de las sesiones

  • Primera sesión (11 de octubre de 1962 - 8 de diciembre de 1962): el concilio comenzó en la Basílica de San Pedro, con una misa y un discurso dados por Juan XXIII. Tras haber sido aprobados, con abrumadora aceptación, un total de 75 esquemas (que luego fueron reducidos a 20), Juan XXIII dio un discurso que puso fin a la primera sesión del concilio convocado por él.
  • Segunda sesión: (29 de septiembre de 1963 - 4 de diciembre de 1963): fue Pablo VI quien presidió esta y las posteriores sesiones, pues Juan XXIII murió en la intersesión. Esta sesión comenzó tras un discurso dado por el papa, y fue, probablemente, la más complicada, pues durante ella surgieron más desacuerdos en las asambleas que en ninguna otra sesión. El motivo fue un esquema relacionado con la jerarquía eclesiástica, que finalmente fue aprobado. En esta sesión, se criticó a la Inquisición, causando protestas y disconformidad en los sectores más tradicionalistas de la Iglesia. En el discurso conclusivo, Pablo VI anunció que se incrementaría el número de participantes.
  • Tercera sesión: (14 de septiembre de 1964 - 21 de noviembre de 1964): la tercera sesión empezó con un discurso y una misa. En esta sesión, se aprobaron cuatro nuevos documentos, y el papa declaró que la Virgen María era la Madre de la Iglesia. Varios documentos tuvieron que ser reescritos casi por completo, tal fue el rechazo que causaron.
  • Cuarta sesión: (14 de septiembre de 1965 - 8 de diciembre de 1965): esta sesión empezó con un discurso de Pablo VI, en el que anunció sus intenciones posteriores de visitar la sede de la ONU. Se debatieron temas tales como el matrimonio, la natalidad, la libertad religiosa y las misiones. La sesión acabó con una misa dada por el pontífice, y con ella, acabó también el concilio Vaticano II.

Críticas y consecuencias

El concilio supuso múltiples cambios para la doctrina católica, por lo que no se ha librado de muchas críticas y polémicas. Podría citarse el caso de Floriano Abrahamowicz, un sacerdote italiano revisionista del Holocausto, que fue excomulgado por el papa por ese motivo, aunque posteriormente le levantó la excomunión, y pudo seguir ejerciendo como sacerdote. Abrahamowicz calificó al concilio de «Cloaca», y quemó en público un libro que contenía los documentos aprobados en el mismo [2].

Tras el concilio, la Iglesia perdió sus sentimientos identitarios, y sufrió un reblandecimiento moral; una intoxicación con los dogmas del marxismo cultural. El propio Benedicto XVI hizo referencia a concesiones excesivas en el campo ético y a malinterpretaciones que han hecho que la Iglesia sufra una secularización [3].

Referencias

Artículos relacionados

Enlaces externos