Crisis de los misiles
La Crisis de los misiles en Cuba fue el conflicto diplomático desatado en octubre de 1962, entre los Estados Unidos y la Unión Soviética debido a la instalación de misiles soviéticos en Cuba. La maniobra fue descubierta por los estadounidenses y confirmada por fotografías aéreas tomadas por un avión espía volando a gran altitud.
Bloqueo de la OEA
Al constatarse la instalación de bases de cohetes teledirigidos soviéticos en la isla de Cuba, la Organización de los Estados Americanos, bajo presión estadounidense, impone sanciones al gobierno cubano y determina el virtual bloqueo de aquella, en una operación militar que se denominó "Cuarentena", y que tuvo como objetivo principal impedir la llegada de armas con el apoyo de armadas de países latinoamericanos como Argentina, Venezuela y República Dominicana.
Nikita Kruschev dirigió un mensaje a John F. Kennedy el 24 de octubre: "...la Unión Soviética ve el bloqueo como una agresión y no instruirá a los barcos que se desvíen"; pero en las primeras horas de la mañana, los buques soviéticos disminuyeron la velocidad y regresaron o alteraron sus rutas.
Ante la problemática de tal enfrentamiento en el contexto de la Guerra Fría, un desquiciado Castro, al que poco le importaba la suerte del pueblo cubano, en carta de 26 de octubre, le dice a Kruschev que emplee el armamento nuclear.
Resolución del conflicto
El 27 de octubre, la defensa antiaérea cubana, de tecnología soviética, logró detectar e interceptar un avión espía U-2, el cual fue derribado por un misil tierra-aire cuando este espiaba el oriente de la isla de Cuba, aumentando aún más la tensión. Sin embargo, el mismo día, el líder soviético Nikita Kruschev propuso al presidente estadounidense John F. Kennedy el desmantelamiento de las bases soviéticas de misiles nucleares en Cuba a cambio de la garantía de que Estados Unidos no realizaría ni apoyaría una invasión a la isla. Además, también debería desmantelar las bases de misiles nucleares estadounidenses en Turquía. Después de continuas negociaciones secretas; de las que estuvo excluido Fidel Castro, Kennedy aceptó. Este acuerdo se conoció más tarde, ya que Kennedy lo aceptó con la condición de que ni la no invasión a Cuba, ni el desmantelamiento llegaran a ser de público conocimiento en al menos seis meses. Kruschev apoyaba una coexistencia pacífica con los países democráticos.