Ignacio B. Anzoátegui

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Ignacio Braulio Anzoátegui Sáenz (25 de julio de 1905, La Plata, Argentina - 2 de abril de 1978, Buenos Aires, Argentina) fue un escritor y jurisconsulto argentino. Era un hombre con un fuerte espíritu católico, un profundo sentimiento nacional y un infinita pasión hispánica.

Biografía

Anzoátegui pertenecía a una familia de vieja estirpe criolla, cuyas raíces llegaban hasta los tiempos de la colonización de América.

Estudió en el Colegio San José y en el Colegio La Salle, para luego ingresar en la Universidad de Buenos Aires con la intención de formarse como jurisconsulto -se doctoraría con una tesis del campo del derecho romano acerca del concepto de adopción en el periodo clásico. En los Cursos de Cultura Católica recibió instrucción intelectual por parte de pensadores como Leonardo Castellani, Julio Meinvielle, Zacarías de Vizcarra y Tomás D. Casares, quienes ejercerían su influencia en él.

Fue uno de los creadores de la revista Criterio en 1928 y de Número dos años después, publicaciones desde las que se defendían y difundían los valores cristianos tradicionales pero apelando al vanguardismo estético. Sus artículos aparecieron asimismo en las páginas de El Hogar, PBT, Caras y Caretas, Poesía, Baluarte y Megáfono, como también en las de los diarios La Nación y La Fronda.

Apoyó a la Revolución del 6 de Septiembre de 1930 que llevó al poder a José Félix Uriburu. Debido a ello acompañaría a Atilio Dell'Oro Maini a Corrientes por unos meses, mientras éste se desempeñó como interventor federal de la provincia.

Al regresar se convirtió en empleado del Consejo Nacional de Educación, en donde trabajaría hasta 1937 habiendo sido responsable de actualizar el Digesto de Instrucción Primaria. Posteriormente ingresaría al Poder Judicial como secretario de un juzgado y se incorporaría como docente a la Universidad de Buenos Aires, institución en la que llegaría a dirigir el Instituto de Derecho Comparado Latino y Americano. Como parte de un grupo de estudios que coordinaba el juez Miguel Jantus se especializó en materia de aplicación de la Ley de Residencia, una normativa legal que facultaba al país a expulsar de su territorio a inmigrantes que representasen un peligro para la sociedad y el Estado.

Anzoátegui fue un ferviente defensor de la Cruzada de Liberación de España. Junto con personalidades como Ramón Doll, Carlos Ibarguren y Gustavo Martínez Zuviría firmó un manifiesto de apoyo a la acción del Bando Nacional, que fue publicado en el diario Crisol. Además defendió abiertamente a Francisco Franco, motivo por el cual en los años siguientes sería convocado por el gobierno español para que se incorporase al Instituto de Cultura Hispánica y visitara en varias ocasiones al país en calidad de invitado de honor del Movimiento Nacional.

Fue cercano al grupo de jóvenes intelectuales nacionalistas que editaba las revistas Sol y Luna y Nueva Política. En 1943, al igual que sus compañeros, adhirió a la Revolución del GOU. En julio de 1944 el ministro Alberto Baldrich, a la sazón titular del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, lo designó Subsecretario de Cultura de la Nación, cargo que ocupó hasta abril de 1945.

Ante el peligro de que la Unión Democrática facilitase la penetración del comunismo en la Argentina, Anzoátegui escogió a Juan Domingo Perón para presidente en las elecciones de 1946. Su buena relación con el régimen le permitió ser nombrado asesor de menores en 1948 y juez nacional en lo civil en 1950. Durante su paso por la magistratura judicial cobró notoriedad por la redacción de sus sentencias en un español castizo.

Cuando se desencadenó el conflicto entre el peronismo y el catolicismo en 1954, públicamente Anzoátegui se mantuvo neutral, aunque en privado anhelaba que el bando católico triunfara. A causa de ello celebró el derrocamiento de Perón que lideró Eduardo Lonardi en septiembre de 1955. De todos modos, tras el ascenso de Pedro Eugenio Aramburu a la presidencia, Anzoátegui se tornaría un opositor de la Revolución Libertadora. Por esa época escribiría su famosa columna satírica "La cárcel de papel" en las páginas de la revista humorística Tía Vicenta, en la que con total desparpajo se burlaba de las principales figuras políticas de la época.

Ya jubilado siguió activo defendiendo la causa nacionalista católica a través de su participación en publicaciones como Nuestro Tiempo, Patria Bárbara, Azul y Blanco, Jauja, Tiempo Político, Cabildo y Mikael, y a través de su adhesión al Ateneo de la República que encabezaba Mario Amadeo, al Movimiento de la Revolución Nacional que dirigía Marcelo Sánchez Sorondo y a la Comisión Nacional pro Repatriación de los Restos del Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas que impulsaba Manuel de Anchorena.

Anzoátegui fue padre de once hijos, entre los que se destaca el músico y poeta Ignacio B. Anzoátegui (h).

Obra

La obra de Anzoátegui abarca la poesía, la narrativa y el ensayo. Lo común a toda su producción es el cuidado de la expresión y el detalle humorístico que abunda en sus textos. Gilbert Keith Chesterton fue su modelo a imitar.

Romances y jitanjáforas (1932), su primer libro publicado, es una oda a la Edad Media pero también una oportunidad para explotar la belleza del idioma español. Obras posteriores como La rosa y el rocío (1943), Desventura y ventura de amor (1945), Mitología y víspera de Georgina (1949), Dulcinea y otros poemas (1965) y Poesía para 1973 (1973) -a las que habría que sumarle las colaboraciones con el compositor Carlos López Buchardo- confirman su enorme capacidad de versificador y su sensibilidad profundamente lírica.

En materia de narrativa debe destacarse que Anzoátegui intentó en un par de oportunidades redactar una novela, pero en ambas ocasiones sintió que no era capaz de desarrollar la técnica adecuada para ello y terminó desistiendo de la idea. Aún así escribió narraciones más breves como las recogidas en Georgina Arnheim y yo (1933), La niña del ángel (1935) y Nueve cuentos (1937).

Sus ensayos son piezas de ingenio, erudición y, en algunos casos, polémica, envueltas siempre en una prosa elegante y poética. Vidas de muertos (1934) y Vidas de payasos ilustres (1948), junto al epigramático De tumbo en tumba (1966), son joyas de la diatriba, enteramente incisivas, hirientes e hilarantes. Allí, por ejemplo, baja del pedestal a figuras como Domingo Faustino Sarmiento o Voltaire entre otros. Pero así como Anzoátegui era brillante para execrar, también era excelente para elogiar, tal y como lo demuestran las conferencias de Tres ensayos españoles (1938) -que en las ediciones en tierras ibéricas fueron prologadas por Juan Carlos Goyeneche-, o los textos dedicados a Manuel Gálvez (1961) y a los genios de España. Extremos del mundo (1942), Monólogos con Lady Grace (1953) y Allá lejos y aquí mismo (1968) constituyen una apología de la aristocracia espiritual frente al mundo moderno enfermo de materialismo.

Anzoátegui obró también como editor de libros clásicos del Siglo de Oro español para la editorial Espasa-Calpe. Entre los títulos que trabajó para la colección Austral se destacan novelas de caballería de autores anónimos como el Libro del esforzado caballero Don Tristán de Leonís, La historia de los nobles cavalleros Oliveros de Castilla y Artus d'Algarbe y La historia del rey Canamor y del infante Turián, su hijo, junto a El conde Partinuplés de Ana Caro de Mallén, el Viaje del mundo de Pedro Ordóñez de Ceballos, los discursos de Juan Francisco Aguirre, los coloquios de Erasmo de Rotterdam, los diarios y el testamento de Cristóbal Colón y la poesía de San Juan de la Cruz. Para la editorial Estrada elaboró una edición de las Égoglas de Garcilaso de la Vega.

Bibliografía

  • Romances y jitanjáforas. Buenos Aires: Colombo, 1932.
  • Georgina Arnhem y yo. Buenos Aires: Viau y Zona, 1933.
  • Vidas de muertos. Buenos Aires: Tor, 1934.
  • La niña del ángel. Buenos Aires: Colombo, 1935.
  • Buenos Aires, 1936 (junto a H. Coppola y A. Prebisch). Buenos Aires: Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, 1936.
  • Nueve cuentos. Buenos Aires: Comisión Argentina de Publicaciones e Intercambio, 1937.
  • Tres ensayos españoles. Buenos Aires: Colombo, 1938.
  • Don Pedro de Mendoza, el fundador de Buenos Aires. Buenos Aires: Ibero-Americana, 1940.
  • Genio y figura de España. Madrid: Escorial, 1941.
  • Extremos del mundo. Madrid: Espasa-Calpe, 1942.
  • La rosa y el rocío. Buenos Aires: Convivio, 1943.
  • España reconquistada. Madrid: Vicesecretaria de Educación Popular, 1944.
  • Desventura y ventura de amor. Buenos Aires: Convivio, 1945.
  • Olas y alas de España. Madrid: Departamento Nacional de Propaganda del Frente de Juventudes, 1946.
  • Manifiesto a las Juventudes de la Falange. Madrid: Frente de Juventudes de España, 1948.
  • Cielo y tierra: doce horas de España. Buenos Aires: Estudios Hispánicos, 1948.
  • Mitología y víspera de Georgina. Buenos Aires: Emecé, 1949.
  • Antología poética. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1952.
  • Monólogos con Lady Grace. Buenos Aires: Emecé, 1953.
  • Vidas de payasos ilustres. Buenos Aires: Theoria, 1954.
  • Manuel Gálvez. Buenos Aires: Ediciones Culturales Argentinas, 1961.
  • Dulcinea y otros poemas. Madrid: Cultura Hispánica, 1965.
  • De tumbo en tumba. Buenos Aires: Theoria, 1966.
  • Allá lejos y aquí mismo. Buenos Aires: Sudestada, 1968.
  • Poesía para 1973. Buenos Aires: José Luis Trenti Rocamora, 1973.

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