Ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29

De Metapedia

Caídos por la Patria
El domingo 5 de octubre de 1975 la organización terrorista Montoneros realizó un ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29, al Casino de Suboficiales de dicha fuerza y al Aeropuerto "El Pucú" de la ciudad de Formosa en la provincia homónima, Argentina. En el asalto, al que suele denominárselo Operación Primicia, participaron siete pelotones de combate compuestos por más de 50 terroristas, en su mayoría vestidos con uniforme militar, empleando casi 20 automóviles que utilizaron para la fuga. Conducidos por el soldado entregador, el santafecino Luis Roberto Mayol, sabían bien dónde se hallaban las diversas armas. En el hecho se produjo un enfrentamiento armado que le ocasionó al Ejército 12 bajas, entre muertos y heridos, en su mayoría soldados que estaban realizando el servicio militar obligatorio.

Luego de robar cincuenta fusiles automáticos FN FAL, los atacantes se dirigieron al Aeropuerto local, desde donde, previa confrontación armada con algunos militares que se hallaban en esa zona, escaparon en una avioneta Cessna que aterrizó en un campo correntino; y en un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas que bajó en una pista improvisada en las cercanía de Angélica, Provincia de Santa Fe. Al día siguiente el entonces presidente provisional Ítalo Luder dio a conocer los decretos 2770, 2771, y 2772 creando un Consejo de Seguridad Interior integrado por el presidente y los jefes de las fuerzas armadas, y extendiendo a todo el país la orden de "aniquilar el accionar de los elementos terroristas".

En 2006, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación incluyó a todos los terristas muertos en los listados de la CONADEP como víctimas de “ejecución sumaria”.

Contenido

Los hechos

Los terroristas contaban con una inteligencia previa dentro del mismo Regimiento; se trataba de un joven soldado santafesino llamado Luis Roberto Mayol.[1]

En la tarde del 5 de octubre, mientras algunos conscriptos dormían y otros estaban ya duchándose, Mayol le arrebató el fusil a su compañero del Puesto de Guardia Nº 2 y abrió los portones para permitir el ingreso de 5 camionetas que transportaban unos treinta Montoneros fuertemente armados. El primer vehículo se dirigió al Puesto de Guardia Nº 1, cerca de la Guardia Central, donde el sargento Víctor Sanabria estaba intentando operar una radio, y al descubrirlo lo asesinaron para cortar toda comunicación con el exterior. Simultáneamente, otro pelotón de montoneros entró al dormitorio de la Guardia y mató a 5 soldados que estaban durmiendo. Otros conscriptos fueron asesinados en las duchas, alcanzados por las granadas arrojadas desde las ventanas del baño.

Conducidos por Luis Mayol, los asaltantes del regimiento sabían bien dónde se hallaban los depósitos de armas y de municiones. Cuando se acercó un subteniente que había oído los disparos, Mayol le apuntó con su FAL pero el arma se trabó y el oficial abatió al conscripto.

En el ataque fallecieron los soldados conscriptos Antonio Arrieta, Heriberto Ávalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomás Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torales, Alberto Villalba y Hermindo Luna, como así también el subteniente Ricardo Massaferro y el sargento Víctor Sanabria.

Soldado Luna

Durante el ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29 se destacó la actitud en combate que tuvo el soldado conscripto clase '55 Hermindo "Negro" Luna quien contaba con veinte años. Era analfabeto y provenía de una familia muy humilde y se encontraba haciendo guardia en la Compañía Comando. Repentinamente se le aparecieron cinco terroristas que habían bajado fuertemente armados de una camioneta que le dijeron: -Rendite, negro, que con vos no es la cosa. Luna respondió ¡Acá no se rinde nadie carajo! y fusil en mano trató de replegarse hacia el fondo de la Compañía, con la intención de advertir a sus compañeros del asalto y darles la posibilidad de reaccionar cuanto antes. Luego de iniciar un tiroteo Hermindo Luna fue alcanzado por una ametralladora desde una de las ventanas del baño.

Una vez fracasado el intento de los terroristas de copar el Regimiento la madre y el padre de Luna fueron a retirar el cuerpo de su hijo vestidos de luto y descalzos, debido a que eran gente muy pobre, provenientes de un paraje del interior de la Provincia de Formosa. En su honor, hoy en día el Salón de Eventos del Regimiento lleva el nombre de "Soldado Luna".

Impacto en la sociedad

Una de las finalidades de la Operación Primicia era lograr un alto impacto psicológico en la sociedad formoseña de esos días; y lo lograron: durante esa jornada del 5 de octubre, se escuchaban solo ruidos de sirenas y gente que lejos se encontaba, huyendo rápidamente hacia el centro o hacia sus hogares.

Por eso, se consideró el hecho como una catástrofe y se montó un operativo sanitario en el Hospital Central, en donde tuvieron que reorganizar todo el sistema de emergencias y de personal; y hasta crear un Banco de Sangre. Según lo que el mismo personal de salud cuenta, tuvieron que operar a los heridos hasta en el suelo, porque los quirófanos se veían desbordados, pero la atención fue un éxito al punto de no falleció ninguno de los heridos que llegaron al lugar.

A pesar de esto, cabe destacar la activa participación de médicos y enfermeros que realizaron su trabajo con los pocos materiales con los que contaban; y la acción solidaria de la gente que ese día desbordó las afueras del Hospital queriendo donar sangre y "ayudar en todo lo que se pueda".

Indemnizaciones

En una nota publicada en el diario Perfil se señala que los nombres de algunos montoneros que resultaron muertos en el ataque se incorporaron al REDEFA, el Registro de Fallecidos de la Ley 24.411, que es la norma que estableció el pago de una indemnización de alrededor de 150.000 dólares para los parientes de los desaparecidos y muertos antes del 10 de diciembre de 1983, como víctima de “ejecución sumaria”, una categoría creada en 2006 por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación del gobierno Kirchner que incluye caídos en ataques a comisarías y cuarteles como el de Formosa, y a fusilados por los propios Montoneros acusados de traidores y delatores. En consecuencia, sus parientes percibieron esa indemnización y sus nombres se incluyeron tanto en la “actualización” de los listados de la Conadep, que fueron presentados en la Feria del Libro de 2006 como en la nómina del Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado que se levanta en la Costanera Norte porteña.

La Cámara de Diputados aprobó el 29 de noviembre de 2012 un proyecto que establece que las familias de 16 personas muertas por los integrantes de Montoneros en el ataque al regimiento de infantería Monte 29 de Formosa —diez conscriptos, dos policías provinciales, dos civiles y un subteniente y un sargento pertenecientes al Ejército—, percibirían como indemnización por única vez, un millón de pesos.

Se aprobó con 135 votos a favor, 18 en contra y 43 abstenciones. Entre los que se opusieron estuvieron Remo Carlotto, hijo de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo y ex-secretario de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, Leonardo Grosso y Adela Segarra, miembros del Movimiento Evita, y los dos legisladores sabbatellistas.[2]

Hubo declaraciones de rechazo al otorgamiento de indemnizaciones de la agrupación H.I.J.O.S. y de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.

Homenaje y Reconocimiento

En la provincia de Formosa desde el año 2002, a partir de la sanción de la ley provincial Nº 1395, los días 5 de octubre de cada año se conmemora el "Día del Soldado Formoseño". En dicha fecha se realiza un acto homenaje en la plaza de armas “De la Victoria” del Regimiento de Infantería de Monte 29, encabezado por el gobernador de la provincia y las autoridades de las fuerzas armadas, con la participación de todos los sectores políticos y sociales.

Artículos de opinión

Operación Primicia


En la calurosa tarde formoseña del domingo 5 de octubre de 1975, se fraguaba una traición.

Los conscriptos del Regimiento 29 volvían al retén luego de un partido de fútbol. Eran jóvenes de no más de 20 años que se hallaban realizando el Servicio Militar Obligatorio en cumplimiento de una ley de la Nación.

Algunos de ellos tenían un buen nivel de instrucción formal, como el santafesino Luis Roberto Mayol, que estudiaba Derecho; otros, como el "Negro" Luna, en cambio, estaban aprendiendo a leer y escribir en el cuartel.

Pero todos, en toda la geografía del país, así tuviesen padres empresarios o muy humildes, usaban el mismo uniforme que los convertía en camaradas y juraban la misma bandera que los hermanaba.

Mientras iban derecho a las duchas seguían con las "gastadas" por el resultado del partido. Pero uno de ellos no reía...

Aquel era el día elegido por el grupo terrorista "Montoneros" para llevar a cabo un espectacular golpe contra el Ejército Argentino, con la intención de intimidar al gobierno constitucional de Isabel Perón.

Isabel estaba completando el mandato del fallecido Juan Domingo Perón, con quien integró la fórmula presidencial electa en 1973 con el 62 % de los votos. Además del hecho propagandístico, los subversivos se proponían dotarse de cuantas armas pudieran tomar del cuartel del Regimiento.

Montoneros habían apostado fuerte a esta operación, que denominaron "Primicia" : habían comprometido un centenar de efectivos fuertemente pertrechados, llevando ametralladoras, fusiles FAL con 5 cargadores por hombre, escopetas recortadas, granadas, minas vietnamitas y equipos de comunicación portátiles.

Vestían uniformes azules y contaban con una muda de ropa civil y documentos falsos. Para desplazarse disponían de 11 vehículos y una avioneta.

La operación, minuciosamente planeada, establecía un asalto simultáneo al Regimiento y al aeropuerto "El Pucú" de Formosa, cuyo control era vital para la posterior evasión de los terroristas, escape que se realizaría con un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas desviado de su ruta original Buenos Aires-Posadas.

La irrupción al cuartel se efectuaría mediante un ataque a la Guardia y una penetración por el área posterior de la unidad.

En cuanto a la inteligencia previa, los Montoneros tenían "ojos" dentro del cuartel.

Mientras algunos conscriptos dormían y otros en encontraban ya duchándose, el santafesino Luis Roberto Mayol -famoso por sus bromas- le arrebató el fusil a su compañero del Puesto de Guardia Nº 2 y abrió los portones para permitir el ingreso de 5 camionetas que transportaban unos treinta terroristas fuertemente armados.

El primer vehículo se dirigió al Puesto de Guardia Nº 1, cerca de la Guardia Central, donde el sargento Víctor Sanabria estaba intentando operar una radio, y al descubrirlo, lo mataron para cortar toda comunicación con el exterior.

Simultáneamente, otro pelotón de montoneros entró al dormitorio de la Guardia y mató a 5 soldados que se hallaban durmiendo. Otros conscriptos murieron en las duchas, alcanzados por las granadas arrojadas desde las ventanas del baño.

Conducidos por el conscripto entregador Luis Roberto Mayol, los subversivos sabían muy bien dónde se hallaban los depósitos de armas y de municiones.

Cuando se acercó un subteniente que había oído los disparos, Mayol le apuntó con su FAL, pero el arma se trabó y el oficial logró abatir al traidor.

El "Negro" Luna se hallaba de guardia en la Compañía Comando, cuando de repente 5 terroristas saltaron de una de las camionetas y lo encararon.

“¡Rendite, negro, que con vos no es la cosa!", le increparon.

"¡Acá no se rinde nadie, mierda!"

Hermindo Luna, Fusil en mano, mientras intentaba replegarse sobre el fondo de la Compañía, les diò tiempo a sus camaradas para reaccionar. Tuvo lugar un intercambio de disparos hasta que fue alcanzado por una ametralladora desde una de las ventanas del baño.

La tenaz resistencia presentada por los "colimbas" sorprendió a los Terroristas, que esperaban encontrarse con "provincianos adolescentes más interesados en levantar los brazos que en responder con balas", tal como escribiera luego uno de ellos.

Luego de un par de horas de feroces combates, los Montoneros debieron retirarse, sin poder llevar todas las armas que habían planeado, aunque lograron hacerse de 18 fusiles FAL.

Los Montoneros dejaron un total de 16 muertos en el cuartel, incluyendo al soldado entregador.

El Ejército Argentino y la Patria debió lamentar la muerte de:

  • Subteniente Ricardo Massaferro
  • Sargento Víctor Sanabria
  • Conscripto Antonio Arrieta
  • Conscripto Heriberto Ávalos
  • Conscripto José Coronel
  • Conscripto Dante Salvatierra
  • Conscripto Ismael Sánchez
  • Conscripto Tomás Sánchez
  • Conscripto Edmundo Sosa
  • Conscripto Marcelino Torantes
  • Conscripto Alberto Villalba
  • Conscripto Hermindo Luna

Todos ellos cayeron defendiendo a la Bandera Argentina, como lo habían jurado.

Referencias

Artículos relacionados

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