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En su acepción más estricta y objetiva, la [[nación]] es un ente orgánico colectivo, contrariamente a la visión estática y mecanicista del contractualismo (establecido por la judeomasonería y la "Ilustración" durante la "Revolución Francesa", mantenida después de la "Independencia de México" y fervientemente defendida por el Sistema político actual), que percibe a la nación anclada a una extensión territorial. Por lo tanto, la nación es el conjunto de individuos racial y culturalmente homogéneos que pueden contenerse dentro de un Estado. La homogeneidad racial y cultural es una condición fundamental que permite una identidad propia y la unión solidaria entre los miembros de la nación. La nación es una realidad racial y no un contrato social. La nación no debe ser percibida como una ficción jurídica o contrato social (es decir, que se es nacional de un Estado, por el simple hecho de haber nacido en él), sino como una cuestión étnica, una cuestión de derecho de sangre.
La mayoría de los países de Iberoamérica, como [[México]], son multiculturales y multirraciales dentro de los cuales, por definición, cohabitan varias naciones (realidades raciales) unificadas en torno a un Estado y una nacionalidad contractual, sintética, antinatura y etnocida. Además, en la gran mayoría de los países de Iberoamérica la realidad racial predominante es la del [[mestizo ]] o mulato, el blanco por regla general representa una minoría; minoría que a pesar de haber fundado históricamente dichos Estados, actualmente no es libre de autodeterminar su propio Destino, se enfrenta a un reemplazo demográfico (genocidio), carece de representación oficial y encima es tratada con hostilidad por parte de los demás pueblos.
Ante esta situación y la contundencia de la realidad en la cual estamos inmersos, al ser imposible para nosotros identificarnos con la realidad racial del país donde radicamos, nos hemos visto en la imperante necesidad de encontrar nuestra propia identidad.
Nosotros somos eurodescendientes que hemos nacido en México y vivimos bajo la nacionalidad contractual de este Estado, pero dicho país está compuesto por tres principales grupos étnico-raciales diferentes: la del [[criollo ]] ó [[eurodescendiente ]] (10%), el indígena o [[amerindio]] (30%) y el [[mestizo ]] (60%). La realidad racial de este país, es que es mestizo ya que representa la mayoría. Dicho Estado asume una IDENTIDAD MESTIZA identidad mestiza y aboga por los intereses de la mayoría mestiza, tratando de asimilar a las minorías mediante el [[mestizaje]]. Los eurodescendientes que habitamos en México somos una comunidad étnica minoritaria que está amenazada de ser absorbida por este mestizaje promovido por el propio Estado mexicano mediante la consigna oficial que considera a todos sus habitantes como "mestizos", lo sean o no. Nuestra realidad racial y cultural es muy diferente a la de la nación mexicana, y por lo tanto, somos una nación completamente diferente a la nación mexicana. Hay dos caminos posibles: mezclarse y perecer como realidad étnica, o asumirse como una realidad étnica diferente y defender nuestra herencia ancestral genética y cultural. Ya que elegimos lo segundo, nosotros nos identificamos como criollos. Criollo es todo aquél eurodescendiente o persona de raza blanca que vive en Iberoamérica, y que posee una cultura hispánica.
Por lo tanto, los eurodescendientes nacidos en México, no podemos considerarnos factualmente como "mexicanos", pues no compartimos el sustrato étnico (racial y cultural) mayoritario de la nación mexicana, es decir, el mestizo. En ese sentido, no somos "mexicanos blancos" o "mexicanos criollos", ya que esos términos contradictorios atentan contra el principio del concepto natural de nación que defendemos y favorece el concepto artificial de la nacionalidad masónica, y por ende, el mestizaje. Cabe añadir que sólo utilizamos la nacionalidad contractual mexicana por mera necesidad y por razones prácticas, por ejemplo en nuestros documentos legales, pero lo que para nosotros importa realmente son nuestras verdaderas raíces europeas. Asimismo, tampoco podemos considerarnos "españoles", "franceses", "ingleses", (como si se tratase de un "mercado" de nacionalidades, eligiendo la que más convenga o dependiendo de la ascendencia de cada quien), debido a la distancia territorial y generacional.