Evo Morales

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Evo Morales

Juan Evo Morales Ayma (Orinoca, Oruro, 26 de octubre de 1959), es un político y ex presidente de Bolivia entre el 22 de enero de 2006 hasta el 10 de noviembre de 2019, donde renunció en su tercer mandato consecutivo por motivo de intensas protestas y presión social ante las escandalosas elecciones presidenciales llevadas a cabo mediante fraude comprobado, elecciones en las que Morales pretendía ser electo por cuarto periodo seguido de manera inconstitucional.

Fue uno de los fundadores del Movimiento al Socialismo (MAS), que encabezó las protestas de octubre de 2003, las que, financiadas por George Soros y Hugo Chávez, desalojaron del poder a Gonzalo Sánchez de Lozada. En las elecciones de 2005, Morales obtuvo casi el 54% de los votos, convirtiéndose en el primer presidente de origen indígena, aunque habló siempre en español. El sindicalista Evo Morales pasó entonces de vivir en un piso compartido en Cochabamba, al Palacio Presidencial.

Desde 1996, preside el Comité de Coordinación de las seis federaciones de productores de coca de la zona del trópico de Cochabamba (Chaparé).

En 2009, mientras defendía a Cuba dijo "Yo también soy marxista-leninista" y subrayó que los "principios" del marxismo "son parte de la lucha del movimiento indígena por la liberación, por la igualdad, por la dignidad y, sobre todo, por el territorio".[1]

En junio de 2013, el presidente boliviano anunció que llevaría adelante su sueño de exportar té de coca a otros países del mundo.[2][3] Para ello se plantarían miles de hectáreas a ser usadas con "fines legales".

En septiembre de 2018, el Alto Tribunal de la ONU rechazó obligar jurídicamente a Chile a entablar negociaciones con Bolivia que le reclama una salida al mar. Derrotado, la imagen de Evo Morales sufre las consecuencias de su virulento discurso que lo llevó a transformar la demanda en uno de los símbolos de su Gobierno.[4]

Llegada al Poder

Para la propaganda oficialista en Bolivia, Evo Morales se destaco como líder desde 1996 gracias a su discurso reivindicatorio indígena-campesino, pero en los últimos años quienes fueran sus compañeros de lucha han revelado que Evo Morales fue financiado directamente por distintas ONGs.[5], dicha financiación se había camuflado bajo supuestas 'clases de formación socio-política', pero también gracias al apoyo económico de ONGs como Ibis y Unitas, Evo Morales pudo competir abiertamente contra Gonzalo Sánchez de Lozada en las elecciones generales de junio del 2002, donde logró un sorpresivo 20.9% frente al 22.5% de Sánchez de Lozada. Durante el gobierno de Sánchez de Lozada, Evo Morales fue líder de oposición junto a otros lideres izquierdistas.

Para partidarios antiguos e incluso el fundador del Movimiento al Socialismo, Evo Morales fue siempre un líder oportunista, nunca se interesó en formarse intelectualmente, en sus primeras entrevistas Evo Morales plagiaba discursos de otros lideres izquierdistas, desde el principio la prensa la dio cobertura especial como con ningún otro líder político.

Doble discurso indigenista y anticapitalista

Evo Morales es conocido internacionalmente por su discurso de reivindicación indígena y retórica anticapitalista, para muchos sociólogos y analistas políticos Evo Morales representa la lucha y victoria de los pueblos indígenas, pero lo que dichos sociólogos no mencionan es que Evo Morales en mas de una vez ha repudiado y reprimido a indígenas Orientales y Occidentales, incluso en su propio seno cada vez son mas las voces que piden un cambio de líder.[6]

“Es un acto de traición en contra de los indígenas, nosotros habíamos pensado que esto ya había pasado, pero continúa la discriminación de ambos lados”
Domingo Cuentas, líder de Conamaq, ante la negativa del Gobierno de incrementar los escaños indígenas en el congreso (2009).[7][8]

En septiembre del 2011, Evo Morales ordeno directamente la represión a la Marcha Indígena Campesina en defensa del Tipnis, ante la negativa de los indígenas de la construcción de una carretera en su territorio.[9]

Intento de perpetuación en el poder

En el año 2014, en vísperas a una nueva elección presidencial, Morales llevaba dos mandatos seguidos y no podía presentarse a una nueva elección. Por tal motivo, se impulsó una reforma de la Constitución, mediante la cual se eliminó el apartado que limitaba la reelección inmediata a una sola vez, convirtiendo a Evo Morales en el presidente nuevamente siendo reelegido y ganado los comicios.

Morales lleva tres mandatos presidenciales consecutivos en el poder en Bolivia. El primero fue del 22 de enero de 2006 hasta el 22 de enero de 2010, el segundo del 22 de enero de 2010 hasta el 22 de enero de 2015, mientras que el tercer y actual mandato es desde el 22 de enero de 2015 y tenía programado finalizarse el 22 de enero de 2020.

En el año 2016, en pleno tercer mandato, intentó realizar una nueva reforma constitucional para lograr un cuarto mandato y así perpetuarse en el poder. Para ello se realizó un referéndum el domingo, 21 de febrero de ese año. El 51,3% de los bolivianos rechazó una nueva reforma constitucional para un nuevo mandato. Esto enfrentó a Morales al mismo desafío que el fallecido Hugo Chávez: hallar un heredero.[10] Tras la derrota, Evo Morales y funcionarios afines denunciaron una "estrategia conspirativa en su contra". Entre los supuestos culpables de su derrota en el referéndum de reelección, el mandatario puso a las redes sociales en el tope de la lista, pero también a los drones.[11][12]

Caída

El 7 de octubre de 2019, el departamento de Potosí se declaró en paro cívico indefinido bajo el liderazgo de Marco Pumari, presidente del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), con el fin de presionar al gobierno para que evite vender las reservas de litio a empresas extranjeras sin dar regalías al departamento. Esta medida había sido determinada una semana antes en la ciudad de Uyuni. Ante este rechazo frontal al gobierno, más adelante a mediados de octubre los seguidores de Morales serían rechazados fuertemente por los potosinos, quienes frustraron su cierre de campaña debido al descaro del partido de gobierno en no hacer caso a las demandas potosinas.

El 4 de octubre de 2019, el líder cívico del departamento de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, habló frente a casi un millón de ciudadanos para proponer medidas a realizarse en caso de que Morales siguiera perpetuándose en el poder. Allí tomaron la palabra también activistas de algunas plataformas, como Alejandra Serrate, y también bomberos que combatieron al fuego que había azotado los bosques de la Chiquitanía entre agosto y septiembre. El cabildo acordó desobediencia civil en caso de que Evo Morales quiera cometer algún acto de perpetuación en el poder de manera ilegal.

El 20 de octubre se realizaron las elecciones presidenciales para el periodo 2020-2025. Evo Morales y el historiador masón Carlos Diego de Mesa Gisbert eran los dos candidatos más votados, dándoles la oportunidad de enfrentarse en segunda vuelta. Durante la noche se cortó el cómputo online y al día siguiente se reanudó, mostrando a Evo como ganador definitivo en primera vuelta. Esto desató protestas en todo el país, al punto que turbas furiosas quemaron el Tribunal Electoral Departamental de las ciudades de Sucre y Potosí.

En Riberalta (Beni, noreste), los pobladores derribaron una estatua de Hugo Chávez, lo que representó la furia del pueblo boliviano contra el Socialismo del Siglo XXI. Como resultado de esta incertidumbre, se declaró paro cívico indefinido a partir del miércoles 23 de octubre: todo el departamento de Santa Cruz dejó de trabajar y se bloqueó las carreteras, calles y avenidas, para presionar al gobierno a que cumpla con las exigencias del pueblo.

En un principio se buscaba una segunda vuelta electoral, pero el gobierno insistía en mentir acerca de su triunfo, así que las demandas ciudadanas se elevaron a la anulación de las elecciones. Esto debido a que el ingeniero de sistemas Édgar Villegas, junto a su equipo de profesionales de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), reveló en un programa de TVU en La Paz que el sistema de cómputos electorales presentbaa muchos indicios de fraude. La periodista que lo entrevistó fue Ximena Galarza, y más adelante sufriría represalias por parte de las hordas de Morales.

Tras mucha insistencia y poca escucha del gobierno, al final de la segunda semana de paro, Camacho determinó exigir la renuncia del presidente en un plazo de 48 horas, ante lo cual propuso llevarle una carta de renuncia que leyó ante los cruceños en un cabildo el viernes 1º de noviembre. El lunes 3 de noviembre, Camacho se propuso ir a dejar la carta al presidente justo después de eso, pero cerca de la medianoche llegó al aeropuerto de El Alto cerca de La Paz y un grupo de seguidores de Morales cercaron la zona para que él no pueda salir.

Debido a ello, un operativo militar sacó a Camacho y a sus guardaespaldas en un avión que llegó a Santa Cruz a la mañana siguiente. Camacho habló mediante otro cabildo ante la población cruceña y propuso entregar esa carta días después, por lo cual viajó nuevamente a La Paz, esta vez con Marco Pumari, líder cívico del departamento de Potosí. Pumari y Camacho fueron recibidos junto a otros líderes opositores, como Waldo Albarracín, rector de la UMSA, en un cabildo celebrado en la sede de Apdecoca (Asociación de Productores de Coca).

El sábado 9 de noviembre, una caravana de mineros que partía desde Potosí hasta La Paz en bus, fueron increpados por francotiradores afines al gobierno, varios mineros resultaron heridos. Más tarde, cerca de las 18:00 Hrs, los policías de la ciudad de Cochabamba se amotinaron, provocando reacciones en todo el país: primero Sucre, luego Santa Cruz y más adelante el resto de las capitales de los 9 departamentos.

Al día siguiente, el domingo 10, muchas autoridades afines al gobierno renunciaron, entre ellos ministros, alcaldes, diputados, senadores y gobernadores. Evo Morales y su ministro de Gobierno, Carlos Romero, fueron captados orando tomados de las manos con pastores cristianos, cada uno por separado, lo cual reflejó la preocupación que tenían ante la furia de la población boliviana.

Durante la tarde, la Central Obrera Boliviana (COB), secuestrada por comunistas desde hace medio siglo y siendo un grupo poderoso muy afín a Evo Morales, pidió al presidente que renuncie para calmar la ola de protestas e insatisfacción ciudadana. Más adelante, Williams Kaliman, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, sugirió que Morales renuncie para pacificar el país.

Poco tiempo después, Morales y Álvaro García Linera, su vicepresidente, tomaron un avión que partió desde El Alto y pensaba escapar hacia Argentina, pero como el izquierdista Alberto Fernández aún no había asumido la presidencia, no se pudo otorgar el espacio aéreo. Debido a ello, Morales y Linera aterrizaron en Chimoré (Cochabamba, centro), municipio ubicado en el Trópico de Cochabamba, zona cocalera donde Evo tenía fuerte apoyo.

Desde ahí, Morales y Linera anunciaron oficialmente su renuncia ante todo el país, pero no han querido recibir la carta que les tenía preparada Camacho, así que leyeron sus propias cartas, donde acusaban a la oposición de golpe de Estado y violencia. Culparon a Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho de todo el desorden que se provocaba en el país.

Bolivia entera festejó la caída del socialismo, excepto sectores reducidos de militantes del partido de gobierno, que se movilizaron violentamente en contra de los principales opositores. Durante el domingo 10 y lunes 11, seguidores de Morales quemaron las casas del rector Albarracín, la periodista Casimira Lema y otros personajes incómodos para el gobierno. Ante ello, el ejército boliviano salió a acompañar a la policía en operativos que buscaron a los cabecillas del caos para hacer justicia con ellos. El lunes, Morales y Linera partieron hacia México, para lo cual tuvieron que usar espacio aéreo brasileño, ya que otros países se lo habían negado.

Tenía que asumir la presidencia la presidente de la Cámara de Senadores, Adriana Salvatierra, pero había renunciado; le seguía el primer vicepresidente, Víctor Borda, pero también había renunciado. En consecuencia, quedaba en la sucesión la cristiana evangélica Jeanine Áñez, abogada con maestría, nacida en el departamento del Beni (noreste); senadora por el partido opositor Unidad Demócrata (UD).

Para ello, se debía realizar cuanto antes una sesión en la Asamblea; llegó el martes 12 y los senadores de Morales no se quisieron presentar y se encerraron en un edificio contiguo al Parlamento para definir una estrategia de rechazo a la oposición. Ese mismo día, cerca de las 18:00 Hrs., ante la falta de los 2/3 (partido de Evo Morales) para iniciar el quórum en la Asamblea, Jeanine Áñez asumió de manera inmediata la presidencia interina. Dos artículos de la constitución boliviana lo avalaban, así que fue una sucesión totalmente legítima.

Tiempo después, los seguidores de Morales seguían provocando el caos en El Alto, Cochabamba y Yapacaní, las tres zonas donde Evo tenía mayor apoyo. Se encontró armas de calibre grueso y de mejor calidad que el del ejército en el bando de quienes protestaban, por lo que se procuró al decomiso de todo este material, incluyendo dinamitas. Un ex miembro de las FARC, Facundo 'Camilo' Morales, fue capturado, y al igual que él cayeron paramilitares cubanos y venezolanos.

Morales continúa ejerciendo presión y órdenes a sus seguidores a la distancia a través de llamadas telefónicas y mediante Twitter, asilado en México y no en Venezuela debido a que en tierras chavistas lo esperan sicarios para asesinarlo porque les debe dinero por droga. Mientras tanto, el líder del partido de gobierno, Andrónico Rodríguez, convoca a la violencia constantemente para que la presidente Áñez renuncie a su cargo.

Referencias

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