Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo

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El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) es un organismo nacional del Estado argentino que dice tener como fin combatir la discriminación en todas sus formas.

Contenido

Origen

El 3 de agosto de 1988, durante la presidencia del marxista y sionista Raúl Alfonsín, se sancionó la Ley 23.592, conocida también como Ley Antidiscriminatoria.

El 5 de julio de 1995, durante la presidencia de Carlos Menem, se sancionó la Ley 24.515 creando el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, que comenzó sus tareas en 1997.

Desde setiembre de 2006, el organismo es presidido por María José Lubertino, a quien acompañan un Directorio y un Consejo Asesor que integran representantes del Gobierno nacional y de las Organizaciones de la Sociedad Civil.

En la actualidad, Lubertino integra Espacio Abierto, organización identificada con la izquierda marxista.

Defensa de Israel

En febrero de 2009, después de una marcha contra Israel en Argentina en repudio al ataque genocida a Gaza, la comunidad judía presionó tanto que el gobierno argentino expulsó al obispo Richard Williamson y el INADI presentó un proyecto de ley para penar con carcel a los argentinos que cuestionen el supuesto holocausto judio.

El Inadi se ha transformado en la herramienta preferida del sionismo a la hora de desvirtuar la realidad y callar las voces disidentes del sionismo en Argentina.

Artículos de opinión

El INADI en el imaginario popular, por Cristián Rodrigo Iturralde


Para el común denominador de la población, el intitulado INADI es una suerte de instituto nacional, más o menos filantrópico, equitativo, tolerante, consultivo, informativo y/o pedagógico; consagrado a la promoción de la no discriminación y la protección de los DDHH de los ciudadanos; particularmente de aquellos que integran minorías aparentemente oprimidas y/o ignoradas por el Estado y parte de la sociedad.

¿Qué hay de cierto en esto?

Si bien ya algo hemos adelantado en la nota introductoria a este ensayo y resta todavía fundamentar nuestra postura crítica, añadamos una o dos cosas a este propósito.

Lo cierto e indubitable es que aún al escéptico, neófito u hombre poco versado para leer entrelíneas le bastará una fugaz mirada al sitio virtual del INADI –junto a sus documentos y Declaración de Principios- para advertir en éste tanto prioridades arbitrarias como una notoria y deliberada bicefalia . Digámoslo de otra forma: mientras una cabeza, la menor, promueve ciertas causas justas y universales como la protección de algunas minorías maltratadas, los desvalidos y/o personas o grupos provenientes de estratos sociales bajos; la otra –la cabeza de fuste–, cual piedra nodal, pareciera ocuparse paralelamente pero con mayor vigor en promover un nuevo orden socio-cultural, un homo novo al estilo soviético o nietzschiano, contranatura y contra cultural, descreído e indiferente, apático, superfluo, sin Historia ni convicciones trascendentes; desafiliado completa y definitivamente de sus valores tradicionales, de su propia identidad nacional y del Orden Natural, amante de las novedades y extravagancias y, finalmente, enemigo de todas las definiciones y precisiones.

Si bien es cierto que tales postulados –signados por la filosofía inmanentista[1] – no revisten originalidad alguna (vienen siendo predicados por Gramsci y los intelectuales de Frankfurt, ya a principios del siglo pasado, con alguna que otra variación/adaptación) lo verdaderamente novedoso y grave es que desde el INADI no se presenta ya tal cosmovisión como una corriente o idea más entre otras; como una alternativa que cada individuo es libre o no de aceptar sino como la ÚNICA válida y legítima. Así se llega al extremo de procurar la criminalización y persecución efectiva de todo aquel que resista estos cambios y/o comulgue con el ancien régime.

No parece de menor importancia que la expresión “¡Te voy a denunciar al INADI!” se haya vuelto una amenaza particularmente temida en nuestros días, en especial para aquellos que pretendan conservar sus puestos de trabajo y disfrutar de alguna vida social libre de difamaciones y fuera de la prisión. Así las cosas, profesores, académicos, periodistas, científicos, religiosos, políticos, sociólogos y muchos ciudadanos –a fin de evitar ciertas consecuencias– se ven forzados a omitir cualquier cuestionamiento de carácter público respecto de estas nuevas políticas socio-culturales, así como se guardan muy bien de objetar su aparente “conveniencia” para nuestra nación y la humanidad.

Lo llamativo del asunto es que Estados abiertamente anti religiosos (o al menos, indiferentes a toda concepción de trascendencia), autoproclamados “garantes” de la libertad absoluta, cuenten con ciertos dogmas que nadie puede poner en duda so pena de graves consecuencias, castigos y vejámenes. No resulta menos curioso el hecho de que el cumplimiento de estas medidas sea vigilado y monitoreado celosa y diligentemente por observatorios, creados a tal efecto.

En el caso concreto de nuestro país, Argentina, esta afirmación resulta particularmente veraz en algunos hechos puntuales. Quien presente objeciones a la institucionalización de cuestiones como el casamiento de homosexuales (y a su presunto derecho de adoptar niños), obstáculos a prácticas como el aborto, la eutanasia, argumentos contra medidas tales como la legalización de las drogas, u oposición a persecuciones por motivos religiosos, ideológicos y políticos… espera indudablemente un gran calvario. Mismo destino depara a aquellos que no suscriban, cuestionen y/o investiguen ciertos hechos históricos (particularmente de aquellos que puedan hacer peligrar al “relato oficial”, fruto del constructivismo ideológico e histórico reinante).

Hace unos años, Horacio Verbitsky, actual titular del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), declaraba a los medios de comunicación que se encontraba preparando –junto al INADI– una ley que prevé castigar con prisión y fuertes multas económicas a aquéllos que nieguen o cuestionen, parcial o totalmente, algunos aspectos relacionados al Proceso de Reorganización Nacional y al denominado Holocausto.[2]

Misma pena para quien hiciera notar, documentadamente, que los movimientos armados marxistas asesinaron en los años 70´ a más de 2000 personas en nuestro país;[3] semejante escenario para quienes mostraran que Israel viene cometiendo un verdadero genocidio en Medio Oriente contra el pueblo palestino. A este efecto, cabe recordar el caso de Monseñor Richard Williamson, expulsado de nuestro país en febrero del 2009 por haber cuestionado la versión de ciertos hechos históricos ligados al llamado Holocausto. Lo curioso del caso es que el religioso no había negado en ningún momento la existencia de una feroz persecución hacia judíos por parte del régimen alemán. Además, la entrevista en que dijo tal cosa tuvo lugar en Suecia. Aún así, el Estado Argentino –mediante Florencio Randazzo, a la sazón Ministro del Interior de la Nación– justificó entonces su decisión afirmando lo siguiente:

(Williamson) ha fraguado reiteradamente el verdadero motivo de su permanencia en el país (…) sus declaraciones agreden profundamente a la sociedad argentina, al pueblo judío y a la humanidad toda, pretendiendo negar una comprobada verdad histórica.[4]

Conocido fue también el caso del prestigioso historiador británico David Irving, procesado y condenado a tres años de prisión en Austria por declaraciones similares.[5] Conviene advertir que Irving, de procedencia inglesa, siempre ha sido crítico del régimen nacional socialista alemán. Igual trato se le dispensó al librero e historiador revisionista español Pedro Varela, encarcelado en el 2010.[6] En la misma línea de acontecimientos, recuérdese que hace pocos años, en nuestro país, dos dirigentes de una agrupación de izquierda no sionista (Convergencia Socialista) fueron procesados y castigados con prisión efectiva por manifestar públicamente su rechazo hacia las matanzas que Israel había acometido en Gaza.

Lo que queremos hacer notar es el peligroso precedente que sientan casos como los referidos, pues no ya sólo se veda o restringe severamente el derecho a la libre opinión sino que incluso se despoja a los historiadores de su leitmotiv. Se les restringe su derecho, función, su propósito esencial: investigar, interpretar, contrastar información, ratificar o rectificar ciertas aseveraciones; revisar libre, desprejuiciada y desapasionadamente el pasado y la Historia, tarea que particularmente llevan a cabo a través de la aparición de nueva documentación, técnicas de investigación y recursos científicos que a este efecto pueden prestar gran servicio a la comunidad. Así aspiran a una mayor aproximación –cada vez más veraz y certera– de los hechos pretéritos. Si el estudio de la Historia queda en manos de sociólogos, opinólogos y propagandistas del Orden de turno, no habrá Historia sino ideología e intereses. Y este pareciera ser el caso de Argentina.

Los casos que hemos mencionado son exponentes de una parcialidad manifiesta, pues, a guisa de ejemplo, ¿por qué no se propone una legislación similar para aquellos que nieguen hechos irrefutables y sólidamente documentados, como el genocidio[7] perpetrado por los regímenes comunistas a lo largo de todo el siglo XX, o el efectuado por los EEUU contra el Japón en 1945? Como estos, podríamos memorar decenas de otros casos.

Hechos como los referidos fuerzan a preguntarse lo siguiente: ¿Será exagerado y/o aventurado afirmar que el INADI es la nueva Police de Pensée? Lo cierto es que, tristemente, como iremos corroborando a lo largo de este ensayo, existen demasiadas similitudes.

El objetivo y misión primordial del INADI –según lo expresa su actual interventor, Pedro Mouratian– es “romper con obsoletas estructuras y paradigmas”.[8] Aquí pareciera encontrarse la clave que permitirá encuadrar y comprender los fines y procedimientos del INADI. Su derrotero demuestra fehacientemente que por “obsoletas estructuras” se refiere a la Iglesia Católica (junto con todo lo que ella representa y defiende), así como por “paradigmas” se entiende la identidad o ser nacional y las normas de conducta emanadas del Orden Natural[9] (No obstante, caerán también sobre su yugo los eventuales opositores políticos del oficialismo).

Hagamos notar, como corolario, que “INADI” es acrónimo de Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo; su alcance –de acuerdo a su manifiesto fundacional- debería abordar a todos aquellos cuyos derechos sean vulnerados, no sólo a personas pertenecientes a grupos minoritarios.[10]


INADI y Marxismo Cultural, por Cristián Rodrigo Iturralde


Debería resultar singularmente llamativo el hecho de que, en un lapso de sólo 15 años, el mundo –y particularmente nuestro país, Argentina- haya sido testigo de tan radical transformación social, invirtiéndose prácticamente todos los paradigmas conocidos y tenidos históricamente como verdades objetivas e inconcusas. Vano será rastrear en las crónicas de la Historia casos análogos –a excepción, claro, de los regimenes totalitarios-[11] de tan dirigidos, radicales, abruptos y cuantiosos cambios sociales reñidos tan alevosamente con la Ley Natural, la dignidad humana e incluso con la Ciencia.

De modo que no tratamos, pues, con variaciones comunes y hasta imperiosas de todo proceso histórico, fruto de una evolución natural de las cosas. No tratamos tampoco con un devenir casual sino –como decíamos– enteramente causal, deliberado, dirigido, producto de maniobras de reingeniería social minuciosamente diseñadas por distintas usinas de pensamiento –generalmente de cuño marxista– e internacionalmente promovidas y financiadas en forma suculenta; particularmente, a través del Foro San Pablo[12] y de la Organización de las Naciones Unidas y sus órganos laderos). Lo objetable y singular aquí –además del carácter subrepticio y forzado de estas políticas– son las irrisorias justificaciones esgrimidas a tal efecto; todas contrarias al más elemental sensus communis, al bien colectivo de la sociedad y al interés nacional.

Sin decir “agua va”, casi en un abrir y cerrar de ojos, el modelo tradicional de ciudadano y hombre de familia ha sido criminalizado y/o devenido en su prototipo antitético.

Lo que otrora –y hasta hace muy recientemente– era considerado por el hombre y los estados como crímenes y desviaciones contranaturales –de consecuencias sociales devastadoras y contrarias al interés nacional y la dignidad humana– pasó lentamente a constituirse, por presión e imposición internacional, en derecho inalienable. Hechas las leyes en tiempo récord y desoyendo el sentir popular,[13] el Estado Argentino asumía como propia la tarea de velar por su consecución y cumplimiento efectivo, designando a tal efecto al INADI.

La voluntad consciente del Estado en fomentar y consolidar la subversión cultural en su totalidad –a cualquier precio y lo más rápido posible– dejó hace largo rato de manifestarse solapadamente para hacerlo en forma abierta; particularmente a partir del Plan Antidiscriminación que el entonces Néstor Kirchner (junto al INADI, designado como órgano de aplicación en el país) convino con la Organización de las Naciones Unidas en el 2005; también corresponde mencionar el convenio que, ya como presidente, Cristina Fernández de Kirchner firmó en el 2010 con la Escuela de Frankfurt (institución difusora del marxismo cultural, líder en ingeniería social), en cuya ocasión, sin escatimar elogios para dicha institución y sus objetivos, declaró:

Estamos ante un mundo sustancialmente diferente, que cambia con una gran velocidad y nos lleva a un gran desafío, darle marco teórico-político (…) nunca se produjeron cambios profundos en tan poco tiempo en el marco teórico político (economía, cultura, política, literatura).[14]

La virulencia de este proceso sociocultural fue clara y verificable. Primeramente, a través de las consecuencias derivadas de los tratados internacionales a los que el Gobierno argentino, sin demora, endilgó jerarquía constitucional (a las que luego aludiremos). Se ha llegado al extremo, verdaderamente irrisorio, de castigar a quien –apoyado en la ciencia y el sentido común más elemental– pretenda llamar a las cosas por su nombre. Uno de los casos más recientes, conocidos y resonantes a este respecto involucró al periodista Jorge Lanata. Fue denunciado por el INADI y el LGTB de haber incurrido en el delito de discriminación, puesto que afirmó públicamente que Roberto Carlos Trinidad (quien cambió su nombre por el de Florencia de la V) no podía ser madre (por ser hombre) y que no era una mujer sino un “travesti”.[15]

Otro ejemplo al respecto de las consecuencias socioculturales seguidas de la sujeción a los tratados de la ONU, por demás gráfico, aconteció el pasado año. En el año 2013 el Ministerio de Educación (que trabaja mancomunadamente con el INADI y la ONU) aprobó ciertas “obras literarias” para ser distribuidas en todas las escuelas secundarias del país. Una de ellas, la más polémica y ultrajante, fue la titulada El inspector Justo y otras historias, de Sanyú (seudónimo de Héctor Sanguiliano), que reproducía escenas de sexo explícito y de violencia inaudita: asesinatos, violaciones, lenguaje inapropiado, uso de drogas e insultos y burlas hacia la Iglesia Católica. No hemos registrado un sólo caso en el mundo (aún entre las naciones tenidas como de vanguardia progresista) donde el propio Ministerio de Educación llegara a tales extremos.[16]

En la misma entrega del Ministerio de Educación figuran libros de Peter Capusotto (¿?), uno titulado "Asquerosología en acción" y otro de Nicanor Parra: "Panancha larga, antología poética". De éste último citamos una de sus burlas al catolicismo, que el autor denomina “El padrenuestro de Nicanor Parra”.


Padre nuestro que estás en el cielo

Lleno de toda clase de problemas

Con el ceño fruncido

Como si fueras un hombre vulgar y corriente

No pienses más en nosotros.


Comprendemos que sufres

Porque no puedes arreglar las cosas.

Sabemos que el Demonio no te deja tranquilo

Desconstruyendo lo que tú construyes.


El se ríe de ti

Pero nosotros lloramos contigo:

No te preocupes de sus risas diabólicas.


Padre nuestro que estás donde estás

Rodeado de ángeles desleales

Sinceramente: no sufras más por nosotros

Tienes que darte cuenta

De que los dioses no son infalibles

Y que nosotros perdonamos todo.[17]


Parece una ficción; lamentablemente, no lo es.

Urgirá preguntarse al respecto si son estos los valores con que queremos educar a las nuevas generaciones de jóvenes; si acaso estos valores que el INADI y los ministerios de Cultura y de Educación a la sociedad imponen (siguiendo lineamientos de la ONU y entidades internacionales varias) son los que el pueblo argentino desea y necesita.

Casi sin darnos cuenta, miles de años pretenden ser borrados de un plumazo por una malsana filosofía, antihumanista, extranjerizante y agnóstica, sostenida inexplicablemente por frágiles y pueriles sofismas. El siglo se ha erigido así en fiscal y juez de la Historia pretérita, declarándola prescindible y hasta criminal.

Los mismos grupos que hace algunas décadas levantaban las banderas del “prohibido prohibir”, hoy claman por el “prohibido disentir”. Realidad a la que en algún momento hizo expresa alusión el ya citado Orwell, desde otra de sus obras maestras: Rebelión en la Granja.

Referencias

  1. Inmanentismo: m. Fil. Teoría filosófica según la cual lo representado como contenido de la consciencia es la única realidad en oposición a lo que está fuera de ella (Diccionario Real Academia Española). Para un mejor entendimiento de su significado e implicancias, puede consultarse la conferencia de José Antonio Ullate ¨El modernismo en la teología¨ (publicada por la Revista Verbo y reproducida por el sitio virtual statveritas: El modernismo en la teología) y un artículo de Alberto Caturelli del año 2005 titulado ¨La Pascendi Dominici Gregis, una encíclica profética¨ (Una encíclica profética).
  2. Su ruta
  3. Su ruta
  4. Expulsan al obispo Richard Williamson de la Argentina
  5. David Irving condenado a tres años de prisión en Austria por negar el Holocausto
  6. Pedro Varela preso.
  7. Cabe recordar que el Diccionario de la Real Academia Española define al término genocidio como ¨exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad¨.
  8. Romper con viejas estructuras.
  9. ¿Y por qué habrían de combatir la idea de trascendencia y, muy particularmente, a su celosa guardiana: la Iglesia Católica? Porque sin religión no existen principios inmutables, innegociables, ni verdades objetivas e inconcusas, ni ningún orden que aquél propuesto por el hombre. Sin Roma –tomando Roma como el catolicismo- no existen dogmas ni principios perennes de obligado acatamiento para los fieles, so pena de excomunión ipso facto. Sin Roma desaparecen las fronteras y las ricas tradiciones de cada pueblo; sin ellas se desvanece en el hombre su vinculación con el pasado, su deuda de gratitud y responsabilidad hacia aquellos que lo precedieron, para amalgamarse todos en un Orden Mundial Centralizado políticamente -pero ante todo culturalmente; es decir, un Nuevo Orden Mundial fácilmente dirigible por unos pocos agentes trasnacionales de poder. Difícilmente podrá negarse la existencia de una clara voluntad de centralización mundial (política, económica y cultural) dado que la misma ya ha sido reconocida abiertamente por organismos como la ONU. Al respecto, recomendamos la lectura de algunos de los trabajos del P. Juan Claudio Sanahuja, particularmente ¨El desarrollo sustentable: la nueva ética internacional¨ (Editorial Vórtice Buenos Aires, 2003), ¨Poder Global y religión universal¨ (Ed. Vórtice, Buenos Aires, 2010) y ¨El Gran Desafío¨ (Ed. Vórtice, Buenos Aires, 2014). Consultar también la minuciosa y esclarecedora obra del analista argentino Adrían Salbuchi, ¨El cerebro del mundo. De la globalización al gobierno mundial¨ (Edición del Autor, Buenos Aires, 1996). La Revolución está en marcha. Un tipo de revolución algo más discreta y tal vez menos sangrienta –al menos a primera vista– que aquellas que le antecedieron, pero mucho más efectiva: la Revolución Cultural. Creación, casual o causalmente, de un marxista de fuste: Antonio Gramsci.
  10. Cabe aclarar que no se podrá objetar la justicia y utilidad de un organismo que proteja los intereses de la totalidad de la ciudadanía, rechazando todo tipo de discriminación, siempre que sea arbitraria e infundada. No obstante, y por lo mismo, siempre será lícito –e incluso cívica, patriótica moralmente obligatorio– denunciar a cualquier ente (gubernamental o no) que deje sin su debida protección a gran parte de la población, en base a cuestiones ideológicas, políticas, religiosas, etc., criminalizando incluso sus convicciones y sentimientos.
  11. Un antecedente de semejante persecución y metamorfosis sociocultural contranatura nos lleva forzosamente a los regímenes marxistas o al Kulturkampf alemán; algo más allá en el tiempo, nos encontramos con los jacobinos de la Revolución Francesa y a los reformadores de la Suiza zwinglista.
  12. El Foro San Pablo fue creado en 1990 con la intención de continuar e implementar el programa revolucionario del comunismo en el continente americano mediante la acaparación e infiltración de las estructuras educativas y culturales de los países americanos. Varios mandatarios de países hispanoamericanos fueron y/o continúan siendo parte del mismo; en los casos que no fuese así, se encuentran o estuvieron estrechamente vinculados, como por ejemplo Lula Da Silva, ex presidente de Brasil, los presidentes extintos Néstor Kirchner y Hugo Chávez, y finalmente su actual presidente, Nicolás Maduro. Consultar al respecto el informe elaborado por la Unión de Organizaciones Democráticas de América – UnoAmérica-, titulado de El plan del FORO DE SÃO PAULO para destruir las FUERZAS ARMADAS. Compilación elaborada por UnoAmérica, septiembre de 2009. Cfr. Remitimos también a los trabajos mencionados de Juan Carlos Sanahuja.
  13. Ejemplo palmario de ello fue la legalización del denominado “matrimonio homosexual” (con derecho a adopción de niños), más tarde llamado matrimonio igualitario, al que la mayor porción del pueblo argentino se opuso y opone (bastará consultar al respecto algunas encuestas y salir a la calle a hablar con la ciudadanía). El tema hubiera merecido un debate prolongado y serio, donde se escucharan todas las opiniones con el mismo interés y por la misma cantidad de tiempo, gozando de la misma difusión en los medios de comunicación. Esto no sucedió.
  14. Convenio firmado el 5 de octubre del 2010.
  15. Florencia de la V es un travesti y punto. Diario Perfil, 18/8/2014.
  16. Diario La Nación 8/8/13. Consultar el libro completo en: Los libros eróticos que el ministerio de educación mandó a escuelas de Mendoza. En el texto que reproduce el Ministerio de Educación con la recomendación y uso obligatorio de estos libros, se lee lo siguiente: “El proceso de evaluación de las obras incorporadas al Operativo de Entrega de Libros está a cargo de una Comisión Asesora Nacional, integrada por especialistas en literatura infantil y juvenil designados por cada una de las 24 jurisdicciones (…) Esta colección ha sido pensada para acercar a los alumnos del ciclo básico y del ciclo orientado de la Escuela Secundaria múltiples lecturas de los géneros tradicionales y de los nuevos géneros -tales como la historieta, la novela gráfica y el libro-álbum- que involucran lenguajes y formatos poco explorados hasta hoy en la escuela y, muchas veces, lejanos en apariencia al mundo adulto (…) No es su objetivo trabajarla en el aula, sino que los alumnos, orientados por un bibliotecario o por los profesores de distintas áreas, puedan recorrerla desde distintos itinerarios posibles”. El documento completo es reproducido por el diario La Nación.
  17. Hemos tomado la información e imagen del sitio ArgentinosAlertas.org. Cfr. Ministerio de Educación: Pornografía, violencia y discriminación para todos y todas.

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