Religión

De Metapedia

La expresión Religión (del latín Religio) es una palabra que en la actualidad se usa para referir el conjunto de creencias, usos y costumbres de diversos grupos en el mundo tales como los cristianos, los musulmanes, los judíos, etc. Ninguno de estos grupos, no obstante, son propiamente tal una religión, en el sentido prístino y originario de esta palabra.

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Discusión del Término

La afirmación de que ni el cristianismo, ni el Islam, ni el judaísmo son religiones, en el sentido estricto y original de esta palabra, podría resultar extraña para alguien que ha sido educado en alguna de estos tipos de creencia. Y con justa razón si se considera que todas ellas han modelado sin contrapesos nuestra comprensión del fenómeno religioso en los últimos veinte siglos. Pero he aquí que cabe corregir ciertas cosas en honor de la verdad y del rigor científico.

La palabra latina Religio, de la que deriva nuestra voz castellana Religión, en su significación lata y originaria, tiene muy poco que ver, o casi nada, con las ideas que nosotros asociamos hoy al término. Para ello, baste con estos dos ejemplos que pueden muy bien ilustrar este asunto. El primero está referido a la significación de la palabra Religio en el ámbito de la romanidad, esto es, a su étymos. El segundo, a la impresión que sobre el cristianismo tuvieron los primeros romanos que conocieron de este movimiento. Vayamos, pues, al primero de estos ejemplos.

Etimología

Existen, al respecto, tres opiniones diversas sobre el étymos de la palabra Religio: la que une la voz Religio con el étymos religere, la que lo vincula con el étymos relegere; y la que lo asocia, finalmente, con el étymos religare. De estas tres, sólo las dos primeras nos merecen confianza y legitimidad, por estar asociadas al ámbito propiamente tal de la romanidad; la tercera, en cambio, nos merece muchas dudas, pues no sólo es tardía en el tiempo, sino que, además, parece ser una invención que se inicia con el cristianismo y que busca justificar la expresión Religio en la serie de ideas que se asociarán posteriormente a esta palabra.

Religere y relegere son, a nuestro entender, los étymos legítimos de la palabra Religio. Religere significa propiamente tal escrúpulo. Hace referencia, por tanto, a una disposición interior “y no a una propiedad objetiva de ciertas cosas o un conjunto de creencia y prácticas” “En la época clásica -dice Maurice Sachot-[1] la religio Romana designa ante todo una actitud, hecha de escrupuloso respeto hacia lo instituido… Por ello se convierte en lo que fortalece a las instituciones y garantiza su duración, por medio de ese vínculo, por ese apego del ciudadano a respetar las instituciones de la ciudad” Esta cuestión nos pone sobre la pista de algo que hasta ahora se ignora casi en su totalidad –salvo, por cierto, entre círculos de historiadores, filósofos o especialistas-: el vínculo entre la Religio y las instituciones de la ciudad, o aquello que propiamente tal hace de un romano, en el mundo antiguo, ser romano. La Religio, en su acepción etimológica, hace referencia a la idea de escrúpulo.

Pero no de cualquier escrúpulo, sino, ante todo, del que cabe tener frente a lo que ha sido instituido en la ciudad, y, por tanto, engloba un sagrado respeto general hacia la urbe y todo lo que ella representa. Esta idea de Religio denota ya un carácter marcadamente local, no universal. Ello fue lo que llevó a Cicerón, el célebre filósofo romano, a decir sva cviqve civitati religio (cada ciudad tiene su propia religión).

Tenemos así los tres aspectos esenciales que supone el concepto original de religio: el escrúpulo (en el sentido de recogerse, de guardarse, de retenerse ante algo que se considera sagrado), la ciudad, la urbe, Roma (como el objeto hacia el que se dirige el escrúpulo de lo religioso y transforma toda forma de religio romana en una actividad social dirigida hacia los asuntos públicos –los res-publicas-, legales y de Estado); y el carácter local o nacional que distingue a cada pueblo según su propia religio, esto es, según la propia relación de escrúpulo (de respeto, de amor, de cuidado) que prevalezca entre el individuo y las instituciones (tradiciones, cultos y costumbres) de su país.

De estos tres sentidos originales de la palabra Religio el primero viene atestiguado, como ya lo hemos visto, por el étymos Religere; el segundo y el tercero se fundamentan en el étymos Relegere. Este segundo étymos de la palabra Religio nos es, todavía, más legitimo, toda vez que la palabra relegere es la que propiamente tal da lugar a la formación del sustantivo Religio –la voz latina Religere forma el sustantivo Relictio y la expresión Religare (famosa únicamente a causa del cristianismo) forma el sustantivo Religatio (que se aparta ostensiblemente de las dos primeras)-.

El Concepto de Religio en Cicerón

La palabra latina relegere es un derivado del verbo legere, lego, que significa, entre otras cosas, leer, pero principalmente, su significación es la de recoger, reunir, recolectar. ¿Recolectar, recoger qué? Recoger espigas, uvas, frutos del campo y de las cosechas. He aquí que la expresión lego, en su sentido original, hacía referencia a una actividad del campo propiamente tal, a un “hacer” ligado a la tierra.

En su sentido más primitivo, Religio deriva de lego, relego, relegere. Esta es la etimología que propone, al menos, Cicerón. Pero en Cicerón relegere significa también tratar un asunto con diligencia, con escrúpulo. De ahí que el sentido de lo escrupuloso quede también integrado en este étymos del relegere.

Pero en su acepción más fuerte relegere está vinculado a los otros dos sentidos originales de la palabra Religio: el que dice relación con las instituciones de la ciudad y el que se vincula al carácter local de esas instituciones.

Las instituciones de la ciudad no son otra cosa que todo aquello que se ha instituido a lo largo del tiempo; por lo que, cuando hablamos de esas instituciones estamos haciendo referencia a aquello que ha permanecido, que ha logrado cristalizar en costumbres y tradiciones; y que, por lo mismo, también, constituyen hoy el fundamento de lo que son nuestras leyes, nuestra cultura, nuestro patrimonio patrio.

Las instituciones de la ciudad, tratándose de Roma, son sus costumbres, sus tradiciones, su derecho romano, sus dioses, su Re-pública. Ese es el sentido fuerte de la expresión Religio Romana; y es ese sentido el que nos viene dado por el propio testimonio de un filósofo romano, Marco Tulio Cicerón.

La Manipulación Cristiana

La idea de que la palabra Religión deriva de la palabra Religare –cuyo sustantivo legítimo forma la palabra Religatio y no Religio- se la debemos a un filósofo cristiano del siglo IV (o sea, por lo menos, 350 años después de Cicerón y en una época en la que ya, prácticamente, Roma no existe) de nombre Lactancio.

Esta etimología fue muy probablemente propuesta con el ánimo de justificar algo, que en tiempos de Cicerón, habría parecido un notable contrasentido: esto es, el hecho tan común en nuestros días de concebir al cristianismo como una religión. Por esa razón nos parece de poco valor revisar una etimología tan evidentemente arbitraria, que fuerza el sentido original de un término para hacerlo coincidir con un conjunto de creencias y prácticas originadas en otros suelos lingüísticos, en otras concepciones del mundo y de la vida.

Religio Romana

La religio romana hace referencia, en su sentido más primitivo, a una actividad que se realiza, propiamente tal, en el campo. Religio es relegere, palabra latina que deriva de legere, de lego. Lego es recolectar, recoger las espigas, los frutos del campo, de la tierra.

El campo romano es el fundamento de lo que después será la ciudad de Roma. Es en el campo donde los romanos forman su carácter, sus costumbres, sus tradiciones, y las instituciones que algún día harán grande a la urbe de Roma, a la ciudad.

Es en relación con esa tierra que cultivan en los campos de Roma, que se irá forjando el sentido de la Religio Romana, las instituciones a las que posteriormente el romano deberá sagrado y escrupuloso respeto.

Pero este escrúpulo, este respeto por lo que son las tradiciones y las costumbres de Roma que brotan de su tierra se completa, únicamente, en el vínculo que une todo esto a la sangre romana, a la sangre de los padres fundadores de Roma, a aquellos que fundamentarán el posterior patriciado. La religión surge cuando hay un vínculo entre la sangre y la tierra, entre la sangre y el suelo; la religio es el vínculo entre la sangre y el suelo.

Referencias

    Fuentes

    • Martín Genève, Ética y Religión (extractos)

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