Asamblea Nacional (Revolución francesa)
La Asamblea Nacional (1789-1791), surgida del Tercer Estado, marcó el inicio de la Revolución francesa al abolir el feudalismo, proclamar la igualdad civil y limitar la monarquía con la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.
La Revolución puso fin al absolutismo, pero a costa de una inmensa violencia y caos económico. Sus crímenes principales derivaron de la radicalización posterior (Convención), destacando el uso masivo de la guillotina, las ejecuciones sin juicio, la represión en Vendée y la "descristianización" forzosa. Este periodo finalizó con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte en 1799, estableciendo una nueva forma de dictadura.
Desarrollo
Período 1789-1791
El 9 de julio de 1789, el Tercer Estado se autoproclamó Asamblea Nacional Constituyente, desafiando al rey Luis XVI de Francia. La Asamblea abolió el sistema feudal, los privilegios de la nobleza y estableció la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, el 26 de agosto de 1789. También creó la primera Constitución de Francia, transformando al país en una monarquía constitucional.
Período 1792-1794
Aunque al principio la Asamblea Nacional fue moderada, su radicalización posterior bajo la Convención llevó a actos violentos, a menudo englobados en el Reinado del Terror (1793-1794). Más de 16,594 personas fueron guillotinadas oficialmente en toda Francia, sin contar las 10,000 que murieron en prisión. Este fue un periodo caracterizado por la suspensión de libertades, el uso del Tribunal Revolucionario para perseguir sospechosos y la ejecución de opositores políticos (como Danton o los girondinos).
Las "columnas infernales" de soldados republicanos llevaron a cabo una matanza indiscriminada en la región de la Vendée, con decenas de miles de muertes. Las masacres de septiembre de 1792 incluyeron ejecuciones arbitrarias de prisioneros en París y violencia contra la Iglesia: se confiscaron bienes, se prohibió el culto católico y se obligó al clero a jurar la constitución.
Luis XVI fue ejecutado el 21 de enero de 1793, y María Antonieta el 16 de octubre de 1793. La Revolución puso fin al absolutismo, pero a costa de una inmensa violencia y caos económico. El periodo finalizó con el golpe de estado de Napoleón en 1799, estableciendo una nueva forma de dictadura.