Dopaje deportivo

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El dopaje deportivo es el uso fraudulento de medicamentos, principios activos, fármacos, sustancias de origen farmacognóstico, modificaciones, alteraciones de los fluidos biológicos por modificaciones físico químicas o, muy genéricamente, ayudas para conseguir mejoría en el rendimiento deportivo.

Hay un par de axiomas básicos en la medicina pericial forense, que pudieran ser aplicables a éste campo “Sólo se ve lo que se busca y lo que se tiene en mente”, si nos limitamos a “seguir” una serie de recetas de screening analítico sin poner los cinco sentidos en ello, difícilmente encontraremos lo que buscamos. Si no tenemos una idea clara de qué es lo que buscamos, difícilmente lo encontraremos.

Se podría definir el dopaje como la administración a una persona sana, o la utilización por la misma, y por cualquier vía de entrada, de una sustancia ajena al organismo, o de una sustancia fisiológica, pero en cantidad o pro vía de administración anormales, con el sólo objeto de aumentar artificialmente y de manera desleal su rendimiento con ocasión de una competición deportiva.

Olaizaola, el presidente de la Federación Española de Atletismo, da una definición mucho más realista, "es todo lo que está prohibido".


Historia

Ya Homero cita en el cuarto canto de la Odisea un bálsamo llamados "Nepentes" (mezcla de hierbas egipcias) que liberaba de la bilis negra y de los malos pesares a su personaje, Belereofonte. Podría ser el primer caso de utilización de una ayuda farmacognósica para superar un estado depresivo.

Etimológicamente la palabra doping parece proceder de unas tribus guerreras de África, los "kaffiors", que llaman "dop" a unas mezclas de hierbas que les ayudan en sus ceremonias. Este concepto de medicina chamánica que utiliza sustancias de origen farmacognósico para sus ceremonias mágico-tradicionales está ampliamente distribuido a lo largo del planeta. En la Polinesia se utilizan las semillas del Piper Methisticum, con alto contenido de kavaina y dihidro kavaína. En América del Sur, se utilizan la Ayahuasca, el Tabernanthe Iboga y la Adadenantera peregrina, entre otras, por no citar las archiconocidas Cocaína del Erithroxylum coca.

En 1964 el COI hace su primer informe, en 1967 se elabora la primera lista de sustancias prohibidas, y se realiza por vez primera el control antidopaje en la Olimpiada de Verano de México 68.

Sin embargo, ha sido en los últimos años cuando ha aparecido la eclosión del dopaje, muy especialmente durante las tres últimas olimpiadas (exceptuando en Sydney, donde hubo un férreo control, con pocos positivos, puesto que de los cerca de 8,000 analíticas efectuadas, dieron positivo escasamente una docena.

En la Olimpíada de 1984 en Los Ángeles se empezó a detectar (off the record) la hormona somatotropa, que es sumamente difícil de detectar, como todas las hormonas protéicas. Y es en ese año cuando el Consejo de Europa elabora el proyecto de la Carta sobre el dopaje.

En 1987 se detecta el uso de la hormona gonadotropa (HCG) y en Seúl 88 aparece en bombazo periodístico ampliamente cubierto por los mass media de Ben Johnson y su dopaje con Estanozolol. Siendo éste posiblemente el caso de dopaje más famoso y más ampliamente publicado a lo largo del Olimpismo.

La tendencia creciente del dopaje (que en el fondo, no es más que fiel reflejo del consumo de drogas en nuestra sociedad) parece haberse estabilizado en Sydney 2000, probablemente por que se aireó previamente que se iba a ser extremadamente estricto en el tema y porque el COI decidió enfrentarse al problema seriamente y sin ambigüedades. Al fin y al cabo, los lemas del movimiento olímpico son de sobra conocidas y etimológicamente atleta proviene del griego ("athioli", el que sufre) dando a entender que en esta vida, solamente con esfuerzo se consiguen las metas, y que en el ideal del espíritu olímpico así debe de ser, evitando a los tramposos y a los que buscan el camino corto, pero de recompensa rápida frente al largo y sacrificado del entrenamiento.

En España, la lista de sustancias prohibidas está reflejada en la Resolución 7129 de marzo de 1999, que se va modificando regularmente.


Tipos de dopaje

Taxonómicamente, podríamos clasificar a las sustancias dopantes:

Estimulantes del Sistema Nervioso Central, tipo Bemigride, Leptozol, Pemolina, Niketamida o las Xantinas o bases xánticas di y trimetiladas. Sobre estas últimas indicar que se considera que cuando sobrepasan en orina los 12 microgramos por mililitro se da como positivo el dopaje para cafeína. Se hacen dos tipos de clasificación, estimulantes clase A y B. No creemos que tenga mucho sentido esta subdivisión, puesto que todos ellos actúan impibiéndose en las estructuras lipoideas del SNC y todos son estimulantes. Una subdivisión particularmente interesante son los estimulantes psicomotores que actúan de forma predominante sobre el nucleus accumbens. Aquí nos encontraríamos el Metil fenidato, la Fendimetrazina, el Prolintano (el famoso Katovit, de la factoría de investigación del Dr. Essig, del Abteilung Forschung und Entwiklung de Boehringuer Ingelheim). Sobre éste último grupo nos gustaría hacer una incidencia especial desde el momento en que se ha detectado su uso de forma extremadamente frecuente (entre otros, el llamado “cóctel belga”). Su acción estimulada sobre el sistema nervioso central va a ir motivada por su elevado coeficiente de partición en lípidos, que le permiten un paso fácil a través de la barrera hemato-encefálica.

Las combinaciones más frecuentemente usadas son con Efedrina (otro estimulante del SNC), con la Fenciclidina (PCP o “ángel dust” o “rocket fuel”), una devastadora sustancia que actúa sobre los receptores NMDA del cerebro, haciendo trizas la personalidad del atleta o del individuo que lo tome), o mucho mas frecuentemente, combinándolas con cafeína (con mas de 300 mg, son las llamadas “ovnis” o “soviéticas” o “fido-didos”).


Efectos del dopaje

Independientemente de lo inmoral y poco ético de su uso, decir que también hay descrita una psicosis anfetamínica de efectos muy graves sobre la personalidad. Además se conoce que estas sustancias, a través de la activación de una proteína (la HSP 70), lo que van a producir es un desacople de los procesos de termorregulación en el organismo (a nivel del hipotálamo), por lo que se va a producir el llamado “golpe de calor" de pronóstico incierto, que si además lo unimos al hecho de que se produce en un deportista que ya de por sí tiene una depleción de agua y electrolitos, pues las consecuencias pueden ser graves.

Hoy día la Medicina se ha “popularizado”, por denominarla de alguna manera hasta extremos tales de que la información sensible es relativamente fácil de obtener. Surgen como hongos los "gurús", los santones y los falsos profetas ( curiosamente, uno de los detectado recientemente: profesor de Filosofía que se dedica a postular el uso del hac hachísh como "supuesta droga inteligente", psicotrópica "buena" y nootrópicos... en el ajedrez. Declinamos decir el nombre del irresponsable.

Basta una simple conexión a Internet para encontrarse una avalancha de información que a menudo no está absolutamente contrastada. Otras veces las “fuentes “de esa información están viciadas en origen. Muy frecuentemente los artículos y referencias que aparecen en la Red no están validados o suficientemente contrastados. No se ponen los réferes, no se quedan claramente definidos los parámetros clínicos de la investigación desarrollada. No olvidemos que todos los Ensayos Clínicos deben de cumplir unas determinadas normas con rango de ley y que es necesaria la existencia de las figuras legales del Comité de Ensayos Clínicos, la figura del Monitos, la figura del promotor, los Comités de Ética, los estudios han de ser a doble ciego, etc...

En Internet no nos encontramos con éste tipo de cortapisas y el internauta accede a información muchas veces sin ningún tipo de garantías. Se pueden encontrar o conseguir potentes medicamentos con acciones farmacológicas muy potentes sin ningún control administrativo.

La Administración Sanitaria Española, como en ella es habitual, va varios años luz por detrás de los “mercaderes” y los vendedores de éste tipo de remedios. Podemos encontrar en la Red incluso métodos de fabricación casera de determinadas drogas de síntesis. Desde el puesto de Inspector farmacéutico de la Delegación del Gobierno he luchado dentro de la legalidad contra este tipo de prácticas y en otros libros previos (“Drogodependencias en Murcia, año 1997 y “¿Doping o entrenamiento?”, Año 2001), hemos intentado poner claro cuales son las reglas del juego limpio y que no hay atajos farmacológicos para obtener resultados deportivos.

Algunas veces hemos realizado las pertinentes inspecciones para evitar que nuestras Oficinas de Farmacia se conviertan en gigantescos supermercados donde los culturistas de toda Europa se “cargan las maletas” con esteroides de libre venta que son muy fáciles de obtener aquí, pero muy difíciles de comprar en Suecia, Noruega o Alemania.

También es verdad que creemos que ésta es una batalla perdida de antemano, pues no es fácil luchar contra el dopaje. No olvidemos que nuestra sociedad está basada en el hedonismo y en los últimos años se nos está inculcando la “cultura de la pastilla”. Somos lo que el psiquiatra Enrique Rojas describe acertadamente como “La generación del Hombre light”.

Los aspectos hedonistas y epicúreos del hombre metrosexual de identidad ambigua se imponen cada día más. No está de moda el ser espartano. No está bien ser hombres y mujeres de carácter. El vocablo “carácter” etimológicamente procede el griego “karassein”, es decir, “marca indeleble “. De igual modo que se forja el acero toledano basándose en calor y sufrimiento, el carácter se adquiere a base de suprimir el hedonismo vacuo que lenta e insidiosamente nos impregna.

Hay pastillitas para dormir cuando queremos dormir. Pastillas para espabilarse cuando queremos estar atentos. Pastillas para abortar (verbigracia Mifepristona o Ru 486) cuando no interesa quedar encinta y cargar con la responsabilidad de educar y traer un hijo al mundo. Pastillitas para inducir la ovulación y favorecer la FIV o fertilización “in vitro” cuando nos conviene más a nuestra cada vez más egoísta actitud ante la vida. ¿Dónde están los héroes homéricos en este mundo globalizado, hedonista y en el cual priman los valores materiales en detrimento de la ética y la honestidad? Tenemos un arsenal formidable para casi todas las enfermedades infecciosas; Pastillitas a base de Estatinas para bajar el colesterol (eso sí, después de ponernos la botas con chorizos de Cantimpalo). No importa que dichas estatinas puedan producirnos una rabdomiolisis mortal). Pildoritas como el Alopurinol los alcaloides del Cólchico para bajar el ácido úrico (después de pegarnos una buena mariscada). Grageas para aumentar la libido (Sildefanilo). Tabletas para reducir la violencia y agresividad sexual de los violadores convictos y confesos (la Ciproterona en los países anglosajones ya se postula la castración química). En definitiva la sociedad se vuelve cada vez más hedonista y quiere "pastillitas" para todo. Que se le resuelvan los problemas y que se haga eficientemente.

Por lo tanto no nos debe de sorprender que si el deporte es un fiel reflejo de la sociedad y ésta sociedad está enferma de tanto tomar medicamentos, pues no debe de extrañarnos que el fenómeno del dopaje en el deporte se haya multiplicado en los últimos años.

Como decía Carl Sagan en su libro “Ciencia, pseudociencia y sus demonios”, también es signo de nuestros tiempos el que proliferen como setas los gurús, nigromantes, “chamanes” y hechiceros que postulen con ardor la obtención de fama, dinero, éxito profesional y deportiva y que prime conseguir por la vía del atajo farmacológico lo que no puede conseguirse con el entrenamiento espartano, exhaustivo y agonístico


La revolución de la THG( tetrahidrogestriinona)

La THG ha revolucionado el mundo del dopaje, y han aparecido más de 200 casos de presuntos positivos, con el correspondiente escándalo. Hay mucho silenciado igualmente por que no olvidemos que la Tetrahidrogestrinona se detectó no d eforma accidenta ,, sino porque hubo un “chivatazo” y un entrenador de atletismo llevó muestras de la misma por una vendetta personal. El caso de Víctor Conte y el Laboratorio Balco han revolucionado pues el concepto de dopaje en el atletismo. Nunca sabremos en realidad cuantos atletas de alta competición han quedado salpicados por el escándalo de la TGH pues el Gobierno Norteamericano ha lavado sus trapos sucios en la cocina y de modo preventivo se les ha evitado el bochorno de acudir a la Olimpiada de Atenas y dar el correspondiente positivo.

La AMA o Agencia Mundial Antidopaje. WADA en sus acrónimos en inglés ha mandado congelar las nuestras de plasma y orina para a posteriori estudiar la presencia de THG en los casos sospechosos. Esta medida es legalmente muy conflictiva pues supondría sancionar retroactivamente un hecho. Nosotros no vamos a entrar en la legalidad de la medida, sino tan sólo apuntar a que la decisión se ha tomado para atajar de raíz en caso THG. No olvidemos ése detalle que nos puede indicar lo muy por detrás que van siempre las contramedidas para detectar a los tramposos. Siempre va a coexistir una lucha continua entre las técnicas analíticas y los atajos farmacológicos para evitar la detección. Muy recientemente en España un diario deportivo de amplia tirada sacaba a la luz unas presuntas actividades extradeportivas de un corredor ciclista profesional usando EPO y Darbopoietina. El Consejo Superior de Deportes ha iniciado una investigación para determinar el grado de certeza de ésas acusaciones.

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Fuentes

  • Dr. Juan Carlos López Corbalán (2006). ¿Hay algo nuevo en dopaje?. Azarbe. ISBN 84-96299-44-9.Editorial Nausicaä
  • Dr. Juan Carlos López Corbalán; Dr. José María Esteban Fernández (2001). ¿Doping o Entrenamiento?. Diego Marin.ISBN 84-95095-58-0
  • Dr. Juan Carlos López Corbalán (1997). Drogodependecias, doping y drogas de diseño en Murcia.ISBN 84-605-6727-3 Depósito Legal Mu-1222-1997