Pseudociencia

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Pseudociencia es un término que da cuenta de un conjunto de supuestos conocimientos, metodologías, prácticas o creencias no científicas pero que reclaman dicho carácter.

En España, los creyentes y defensores de la pseudociencia reciben despectivamente el nombre de magufos.

El epistemólogo (quien estudia la producción y validación del conocimiento científico) argentino Mario Bunge ha definido brevemente la pseudociencia de la siguiente manera: "Una pseudociencia es un montón de macanas que se vende como ciencia. Ejemplos: alquimia, astrología, comunismo científico, caracteriología, creacionismo científico, grafología, ufología, parapsicología y psicoanálisis."[1]

El término tiene connotaciones negativas, porque se usa para indicar que las materias así etiquetadas son errónea o engañosamente presentadas como científicas. Por este motivo, aquellos que propugnan por determinada "pseudociencia" normalmente rechazan esta clasificación.

En general, la metodología científica exige que las teorías puedan someterse a pruebas empíricas rigurosas, mientras que las pseudociencias, o bien no será posible aplicarles sistemas de refutación (por tratarse de formulaciones ambiguas) o bien protegerán su teoría (por ejemplo, con hipótesis auxiliares o ad hoc, formuladas a posteriori), en lugar de someterla a ensayos que puedan refutarla.

Características de las pseudociencias

Los autores que diferencian entre ciencias reales y pseudociencias señalan algunas de las siguientes características para ayudar a reconocer a las pseudociencias como tales:

  • No aplican una metodología de carácter científico.
  • Son dogmáticas. Sus principios están planteados en términos tales que no admiten refutación, a diferencia de las ciencias, donde las condiciones de refutación de las hipótesis o teorías están determinadas con precisión.
  • Proclaman teorías para las que no aportan pruebas empíricas, que a menudo contradicen abiertamente resultados experimentales conocidos y aceptados por las ciencias bien establecidas.
  • Proclaman teorías inconexas con los conocimientos y teorías de la ciencia.
  • Son inmutables. Al no tener bases experimentales, no cambian incluso ante nuevos descubrimientos.
  • Utilizan lenguaje científico pero sólo en apariencia, desconociendo o malinterpretando su significado.
  • No cumplen la estrategia de la navaja de Occam (también conocido como principio de parsimonia), que es un método heurístico de búsqueda creativa de soluciones que propone que en igualdad de condiciones la explicación más sencilla se debe tomar como la más probable.
  • No buscan leyes generales.
  • Descalifican las críticas por parte de las ciencias, a menudo, utilizando falacias ad hominem, aduciendo conspiraciones o proclamándose objeto de persecución cuando sus planteamientos son rebatidos.
  • Invocan entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles a la investigación empírica, tales como fuerza vital, creación divina, inconsciente metafísico, etc.
  • Proclaman y exigen que se reconozca su carácter científico, pero sólo ante el público general, renunciando a poner a prueba sus explicaciones ante la comunidad científica establecida. El hecho de reclamar estatus científico las diferencia de otros campos, como la religión, el ocultismo o el esoterismo.

Referencias

  1. N. No obstante ni la alquimia ni la astrología reclaman un carácter científico.

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