Religión

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El término religión (del latín religio) puede definirse como un sistema o conjunto cultural de creencias, usos y costumbres, comportamientos y prácticas, cosmovisiones, códigos morales y organización social, que relaciona la humanidad a una categoría existencial.

Muchas religiones tienen narrativas, símbolos e historias sagradas que pretenden explicar el sentido de la vida o explicar el origen de la vida o el universo. A partir de sus creencias sobre el cosmos y la naturaleza humana, las personas pueden derivar una moral, ética o leyes religiosas o un estilo de vida preferido. Según algunas estimaciones, existen alrededor de 4200 religiones vivas en el mundo e innumerables extintas.

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Definiciones

Definir qué es religión ha sido y es motivo de controversia entre los especialistas. Según el sociólogo G. Lenski, es «un sistema compartido de creencias y prácticas asociadas, que se articulan en torno a la naturaleza de las fuerzas que configuran el destino de los seres humanos». Por su parte, el antropólogo Clifford Geertz propone una definición alternativa: «La religión es un sistema de símbolos que obra para establecer vigorosos, penetrantes y duraderos estados anímicos y motivaciones en los hombres, formulando concepciones de un orden general de existencia y revistiendo estas concepciones con una aureola de efectividad tal que los estados anímicos y motivaciones parezcan de un realismo único».

Debido al amplio uso del término, resulta especialmente complejo ofrecer una definición exhaustiva de la religión o del fenómeno religioso. Sin embargo se puede afirmar que como hecho antropológico engloba, entre otros, los siguientes elementos: tradiciones, culturas ancestrales, instituciones, escrituras, historia, mitología, fe y credos, experiencias místicas, ritos, liturgias, oraciones, etc.

La palabra «religión» en ocasiones se usa como sinónimo de «religión organizada» u «organización religiosa», es decir, instituciones que respaldan el ejercicio o la actividad de ciertas creencias y ceremonias, frecuentemente bajo la forma de entidades legales.

Diversas ciencias humanas se han interesado por el fenómeno religioso desde sus respectivos puntos de vista como por ejemplo la antropología, la sociología, la psicología y la historia de las religiones. Por otro lado, disciplinas como la fenomenología de la religión estudian específicamente sus manifestaciones intentando dar con una definición exhaustiva del fenómeno y mostrar su relación con la índole propia del ser humano.

Filosóficamente, la religión puede ser un estilo de vida, un camino hacia la plenitud, una plenitud que inicia desde el mismo instante que se cobra conciencia de la misma. En un sentido más amplio, también se utiliza para referirse a una obligación de conciencia que impele al cumplimiento de un deber.

Concepto original del término

En el sentido estricto y original de la palabra, ni el cristianismo, ni el Islam, ni el judaísmo son religiones, lo cual podría resultar extraño para alguien que ha sido educado en alguna de estas creencias. Y con justa razón si se considera que todas ellas han modelado sin contrapesos nuestra comprensión del fenómeno religioso en los últimos veinte siglos.

La palabra latina religio, de la que deriva nuestra voz castellana 'religión', en su significación lata y originaria, tiene muy poco que ver, o casi nada, con las ideas que nosotros asociamos hoy al término. Para ello, baste con estos dos ejemplos que pueden muy bien ilustrar este asunto. El primero está referido a la significación de la palabra religio en el ámbito de la romanidad, esto es, a su étymos. El segundo, a la impresión que sobre el cristianismo tuvieron los primeros romanos que conocieron de este movimiento. Vayamos, pues, al primero de estos ejemplos.

Etimología

Existen, al respecto, tres opiniones diversas sobre el étymos de la palabra religio: la que une la voz religio con el étymos religere, la que lo vincula con el étymos relegere; y la que lo asocia, finalmente, con el étymos religare. De estas tres, sólo las dos primeras nos merecen confianza y legitimidad, por estar asociadas al ámbito propiamente tal de la romanidad; la tercera, en cambio, nos merece muchas dudas, pues no sólo es tardía en el tiempo, sino que, además, parece ser una invención que se inicia con el cristianismo y que busca justificar la expresión religio en la serie de ideas que se asociarán posteriormente a esta palabra.

Religere y relegere son, a nuestro entender, los étymos legítimos de la palabra religio. Religere significa literalmente "escrúpulo". Hace referencia, por tanto, a una disposición interior y no a "una propiedad objetiva de ciertas cosas o un conjunto de creencia y prácticas". "En la época clásica -dice Maurice Sachot-[1] la religio Romana designa ante todo una actitud, hecha de escrupuloso respeto hacia lo instituido. Por ello se convierte en lo que fortalece a las instituciones y garantiza su duración, por medio de ese vínculo, por ese apego del ciudadano a respetar las instituciones de la ciudad" Esta cuestión nos pone sobre la pista de algo que hasta ahora se ignora casi en su totalidad –salvo, por cierto, entre círculos de historiadores, filósofos o especialistas-: el vínculo entre la Religio y las instituciones de la ciudad, o aquello que propiamente tal hace de un romano, en el mundo antiguo, ser romano. La Religio, en su acepción etimológica, hace referencia a la idea de escrúpulo.

Pero no de cualquier escrúpulo, sino, ante todo, del que cabe tener frente a lo que ha sido instituido en la ciudad, y, por tanto, engloba un sagrado respeto general hacia la urbe y todo lo que ella representa. Esta idea de Religio denota ya un carácter marcadamente local, no universal. Ello fue lo que llevó a Cicerón, el célebre filósofo romano, a decir 'SVA CVIQVE CIVITATI RELIGIO' (cada ciudad tiene su propia religión).

Tenemos así los tres aspectos esenciales que supone el concepto original de religio: el escrúpulo (en el sentido de recogerse, de guardarse, de retenerse ante algo que se considera sagrado), la ciudad, la urbe, Roma (como el objeto hacia el que se dirige el escrúpulo de lo religioso y transforma toda forma de religio romana en una actividad social dirigida hacia los asuntos públicos –los res-publicas-, legales y de Estado); y el carácter local o nacional que distingue a cada pueblo según su propia religio, esto es, según la propia relación de escrúpulo (de respeto, de amor, de cuidado) que prevalezca entre el individuo y las instituciones (tradiciones, cultos y costumbres) de su país.

De estos tres sentidos originales de la palabra religio el primero viene atestiguado, como ya lo hemos visto, por el étymos Religere; el segundo y el tercero se fundamentan en el étymos relegere. Este segundo étymos de religio nos es, todavía, más legitimo, toda vez que la palabra relegere es la que propiamente tal da lugar a la formación del sustantivo religio –la voz latina religere forma el sustantivo relictio y la expresión religare (famosa únicamente a causa del cristianismo) forma el sustantivo religatio (que se aparta ostensiblemente de las dos primeras)-. Relegere, así, proviene de legere: 'leer', pero también 'recolectar' y está íntimamente asociado al campo y la recolección de la cosecha, lo mismo que el término 'pagano', de pagus, paganus: 'hombre del campo', 'campesino'. La religión surge así, del vínculo de sangre y suelo partiendo del concepto relegere.

Religio Romana

La palabra latina relegere es un derivado del verbo legere, lego, que significa, entre otras cosas, 'leer', pero principalmente, su significación es la de 'recoger', 'reunir', 'recolectar'. Por lo tanto, la religio romana hace referencia a una actividad que se realiza, propiamente tal, en el campo; recoger las espigas, los frutos del campo, de la tierra. He aquí que la expresión lego, en su sentido original, hacía referencia a una actividad del campo propiamente tal, a un "hacer" ligado a la tierra.

El campo romano es el fundamento de lo que después será la ciudad de Roma. Es en el campo donde los romanos forman su carácter, sus costumbres, sus tradiciones, y las instituciones que algún día harán grande a la urbe de Roma, a la ciudad.

Es en relación con esa tierra que cultivan en los campos de Roma, que se irá forjando el sentido de la Religio Romana, las instituciones a las que posteriormente el romano deberá un sagrado y escrupuloso respeto.

Pero este escrúpulo, este respeto por lo que son las tradiciones y las costumbres de Roma que brotan de su tierra se completa, únicamente, en el vínculo que une todo esto a la sangre romana, a la sangre de los padres fundadores de Roma, a aquellos que fundamentarán el posterior patriciado. La religión surge cuando hay un vínculo entre la sangre y la tierra; la religio es el vínculo entre la sangre y el suelo.

La Religio entre los romanos no se basaba en la "fe", sino en el conocimiento y la correcta práctica. Religio fue la práctica de los cultos tradicionales de Roma, y fue uno de los pilares de la mos maiorum, las normas sociales tradicionales que regulaban la vida pública, privada y militar. Para los romanos, su éxito era evidentemente debido a su correcta y respetuosa práctica, que daba a los dioses lo que les debían y que era recompensado con la armonía social, la paz y la prosperidad.

El filósofo romano Marco Tulio Cicerón dejó testimonio de la etimología de religio, que en su sentido más primitivo, deriva de lego, relego, relegere. Pero para Cicerón, relegere significa también tratar un asunto con diligencia, con escrúpulo, en el sentido de una "estricta observancia del cultus tradicional".

Pero en su acepción más fuerte, relegere está vinculado a los otros dos sentidos originales de la palabra Religio: el que dice relación con las instituciones de la ciudad y el que se vincula al carácter local de esas instituciones.

Las instituciones de la ciudad no son otra cosa que todo aquello que se ha instituido a lo largo del tiempo: sus costumbres, sus tradiciones, su derecho romano, sus dioses, su Re-pública, por lo que, cuando hablamos de esas instituciones estamos haciendo referencia a aquello que ha permanecido, que ha logrado cristalizar en costumbres y tradiciones; y que, por lo mismo, también, constituyen hoy el fundamento de lo que son nuestras leyes, nuestra cultura, nuestro patrimonio patrio. Ese es el sentido fuerte de la expresión Religio Romana.

La manipulación cristiana

La idea de que la palabra 'religión' deriva de religare –cuyo sustantivo legítimo forma la palabra religatio y no religio- fue hecha por Agustín de Hipona siguiendo la interpretación de un filósofo cristiano del siglo IV de nombre Lactancio (o sea, por lo menos, 350 años después de Cicerón y en una época en la que ya, prácticamente, Roma no existe).

Esta etimología fue muy probablemente propuesta con el ánimo de justificar algo, que en tiempos de Cicerón, habría parecido un notable contrasentido: esto es, el de concebir al cristianismo como una "religión", cuando para los romanos era una superstitio, es decir, un culto fuera de la ley y notablemente pernicioso para la sociedad romana.

El cristianismo fue así denominado como superstitio iudaica; 'superstición judaica'. Etimológicamente la palabra superstición viene de superstare, que hace referencia al exceso de temor a los dioses y de sumisión a ellos. Por lo tanto, el significado real de superstición no es el del uso vulgar, "atribuir explicaciones mágicas a los fenómenos", sino precisamente, dejarse someter o esclavizar por un dios, característica inherente de los cultos abráhamicos.

Por esa razón, parece de poco valor revisar una etimología tan evidentemente arbitraria, que fuerza el sentido original de un término para hacerlo coincidir con un conjunto de creencias y prácticas originadas en otros suelos lingüísticos, en otras concepciones del mundo y de la vida.

Referencias

  1. Maurice Sachot, La invención de Cristo, 1999.

Fuentes

  • Martín Genève, Ética y Religión (extractos)

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