Gnosticismo

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Representación de la deidad Abraxas en una gema usada como talismán. Era representado con cabeza de gallo y piernas en forma de serpiente, con látigo y escudo.

El gnosticismo (del griego Γνωστικισμóς gnostikismós; derivado a su vez de Γνωσις (gnosis): ‘conocimiento’) es un conjunto de doctrinas sincréticas religiosas y esotéricas que aparecieron durante los siglos II y III y que llegaron a mimetizarse con el cristianismo, convirtiéndose finalmente en una herejía de la Iglesia, después de una etapa de cierto prestigio entre intelectuales cristianos.

Aunque de raíces paganas, el más significativo pensamiento gnóstico se alcanzó como rama heterodoxa del cristianismo primitivo y la mayoría de las sectas gnósticas profesaban el cristianismo. El gnosticismo prometía a sus seguidores un conocimiento secreto del reino divino denominado gnosis.

Según esta doctrina los iniciados no se salvan por la fe en el perdón gracias al sacrificio de Cristo, sino que se salvan mediante la gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. Ni la sola fe ni la muerte de Cristo bastan para salvarse. El ser humano es autónomo para salvarse a sí mismo, negando así la esencia del Cristianismo que se basa en la redención mediante el sacrificio de Cristo y la posterior resurrección.

El gnosticismo es una mística secreta de la salvación en la que mezclan sincréticamente creencias orientalistas e ideas de la filosofía griega, principalmente neoplatónica. Es una creencia dualista: el bien frente al mal, el espíritu frente a la materia, el Ser Supremo frente al Demiurgo, el espíritu frente al cuerpo y el alma.

Aspira a que el ser humano se eleve a un estado superior mediante un conocimiento secreto y desarrolle la conciencia, la capacidad de conocer y comprobar, dejando de lado los dogmas y las creencias. A través de la llamada "revolución de la conciencia" tiene el propósito de regenerar facultades latentes que permitan integrar al hombre con su ser real y así alcanzar la autorrealización íntima.

El gnosticismo ha sido condenado por la Iglesia desde los primeros tiempos de la Roma cristiana (siglo IV) debido a que le atribuye una exaltación extrema de la soberbia (un pecado capital), ya que, al ser iniciática, la gnosis tendría como fin convertir al hombre en un ser superior por encima de las masas. Esto se suma a que algunas corrientes gnósticas, como el ofismo, toman como alegoría la actitud en la que Lucifer se rebeló por querer ser como Dios, convirtiéndose así, según el cristianismo, en Satanás por su pecado, éste a su vez produjo la misma caída en el ser humano ofreciendo el fruto prohibido a Eva (pecado original). En 1717, la masonería se apropió de algunos de estos conceptos gnósticos con el fin de atraer a laicos y humanistas seculares como prosélitos a su causa, enfatizando la elevación del hombre por encima de cualquier dogma religioso.

Gnosis

La gnosis es, según el gnosticismo, un conocimiento esotérico adquirido mediante la intuición, en lugar de la revelación religiosa tradicional, cuyos principios enseñan a buscar respuestas a estas preguntas, investigando por uno mismo las grandes verdades de la naturaleza y el cosmos. Existe una enorme diversidad de doctrinas y escuelas gnósticas, lo que hace difícil hablar de un solo gnosticismo.

Gnosticismo antiguo

Algunas de las figuras mas prominentes del gnosticismo en la antigüedad son: Bardaisan, Basílides, Carpócrates, Cerdón, Marción, Marcos el Mago, Ptolomeo el Gnóstico, Simón el Mago o Valentín el Gnóstico. Las corrientes gnosticas más importantes del mundo antiguo son:

  • Simonismo, de Simón el Mago, fundada por Simón de Gitta, un samaritano. La doctrina de Simón predicaba que existía un Dios de Luz creador máximo del Universo, de quien emana Sofía, una divinidad femenina madre del universo. Los ángeles a su vez emanan de Sofía y luego se rebelan encerrándola en el universo material así, Sofía se encarna a través de las épocas en diferentes formas (como Helena de Troya por ejemplo) hasta encarnarse como una esclava prostituta en la ciudad de Tiro. Entonces Dios se encarnó como Simón el Mago y la rescató volviéndose la pareja divina y adorados por los simonianos como a Zeuz y Atena. Lógicamente los cristianos paulinos predicaron contra Simón el Mago aduciendo que era un usurero y de allí proviene el término simonía (lucrar con la religión).
  • Marcionismo, de Marción (85-160), heresiarca griego que predicaba que Jesús era la encarnación de la divinidad y que el Jehová judío era un malvado demonio enemigo de Jesús. Marción aseguraba que el judaísmo y el cristianismo no estaban emparentados, que eran religiones paralelas cuyo único vínculo era haber surgido en Palestina, que Jesús no era el Mesías judío, pues éste se llamaría Emmanuel, sería sólo aceptado por los judíos, sería descendiente de David y se levantarían contra él pueblos e imperios. Que este Mesías no había llegado ni que su profecía se había cumplido en Jesús. Marción rechazó el Antiguo Testamento, otorgando importancia preeminente al Evangelio de San Lucas y adoptando una cosmovisión gnóstica con aires órficos y maniqueos. Éste es el primer intento histórico de "reforma", de "europeización", del cristianismo, intentando despojarlo de su origen judío. Aseguraba que debía separarse al cristianismo de cualquier influencia judía, que no existía tal Viejo Testamento y Nuevo Testamento, sino simplemente escrituras de religiones separadas, con dioses separados, y purgó los evangelios de toda escritura con influencia judía incluyendo la mayoría de las epístolas de Pablo[1]. Como la mayoría de las otras sectas gnósticas predicaba la abstinencia.
Yaldabaoth el leontoeides ("rostro de león"), imagen de la representación del Demiurgo encontrada en una gema gnóstica en Bernard de Montfaucon’s L’antiquité expliquée et représentée en figures.

A pesar de que suele atribuírsele el carácter de “gnóstico” nunca tuvo ese carácter, no obstante su cercanía, antes de elaborar su propio cuerpo doctrinal, con la herejía Docética.

  • Ofismo, conjunto de sectas gnósticas pseudocristianas que se desarrollaron alrededor del año 100 en Siria y Egipto. Su nombre se deriva del griego ὄφις (ophis, "serpiente"). Común a estas sectas era la gran importancia que daban a la serpiente del Génesis (la del relato bíblico del pecado original de Adán y Eva), por su conexión con el árbol del conocimiento del bien y del mal, y la de éste con la gnosis ("conocimiento"). Contrariamente a la interpretación cristiana ortodoxa de la serpiente como Satanás, los ofitas veían en la serpiente una figura positiva, heroica; mientras que al Dios del Antiguo Testamento lo identificaban con una figura negativa, malvada (un demiurgo al que denominan Yaldabaoth el leontoeides -"rostro de león"-). La imposición de la doctrina cristana ortodoxa a partir del siglo IV implicó la destrucción de todos los textos de los ofitas; con lo que la mayor parte de la información acerca de estas sectas sólo puede ser obtenida de aquello que decían de ellas sus enemigos: Hipólito de Roma, Ireneo de Lyon, Orígenes y Epifanio de Salamis. Algunos textos ofitas, sin embargo, han sido recuperados en descubrimientos arqueológicos recientes, como los de Nag Hammadi (Evangelio apócrifo de Juan, Hipóstasis de los Arcontes o Sobre el origen del mundo).
  • Mandeísmo, (del arameo מַנְדַּע, /manda/, ‘[nosotros] sabemos’) fue una secta gnóstica que se desarrolló en los siglos I y II d. C. en las orillas del río Jordán. Después esta religión admitió otros elementos por sincretismo y en la actualidad, todavía quedan algunos creyentes en ciertas zonas de Irak, entre 5000 y 7000, e Irán, ya que las persecuciones por parte del integrismo islámico (sobre todo en Irak) han provocado una gran emigración y dispersión. Estaba dirigida por la casta sacerdotal de los nasoreanos (nombre por el que también eran conocidos). Esta casta sacerdotal se divide en dos tipos, los iniciados al más alto nivel denominados ganzibra (tesoreros) y otros con menor rango de iniciación, llamados tarmidia (discípulo) y utilizan como lengua litúrgica un dialecto arameo oriental hoy ya sólo entendido por sacerdotes. El alfabeto mandeo guarda el más estrecho paralelismo con las inscripciones elymaicas de Tang-i-Sarwäk en Juzestán (siglo II).
  • Maniqueísmo, de Mani (215-275), sabio persa que aseguraba que existían dos principios radicalmente opuestos; el Espíritu (Bien) y la Materia (Mal), y que diferentes profetas habían sido predicadores del espíritu; entre ellos Set, Noé, Abraham, Shem, Nikotheos, Henoc, Zoroastro, Hermes, Platón, Buda y Jesús, pero siendo él el mayor de todos los profetas. La doctrina maniquea fue duramente perseguida por los sacerdotes ortodoxos zoroastrianos que la veían como herética. Hubo comunidades maniqueas desde Roma hasta China. En China se llamó a Mani como “el Boddhisattva de la Luz” por lo que aparentemente tenía buenas relaciones con los budistas, no así con los cristianos y zoroastrianos. El Imperio Kushan (vecino de China), un imperio de arios que eran mayoritariamente budistas, tuvo el maniqueísmo como religión oficial por algunos siglos. Tuvo el beneplácito del emperador del Imperio Parto Sapor, y su hijo Ormuz I, hasta que este murió y fue sucedido por Bahram I, un enemigo suyo quien ordenó su muerte por crucifixión. Los maniqueos se dividían en dos grupos; los Elegidos (sacerdotes que practicaban la autoflagelación, el celibato, el ayuno y el ascetismo) y los Oyentes que podían casarse aunque se desaconsejaba tener hijos, y tenían menos rigidez en su vida diaria. Todos eran vegetarianos. San Agustín de Hipona fue un renombrado maniqueo antes de convertirse al catolicismo, su obra Confesiones, ayudó en gran medida a la desaparición de esta secta.
  • Basilideanismo, secta fundada por Basílides de Alejandría en el siglo II. Sus seguidores decían haber recibido sus doctrinas esotéricas de Claucias, un apóstol de San Pedro. Los basilideanos reconocían a Abraxas como su ser supremo. Su sistema tuvo tres grandes grados: material, intelectual, y espiritual, por los que los iniciados progresaban. Además, poseían dos estatuas alegóricas, hombre y mujer. Muchos puntos de su doctrina comparten resemblanza con la de los Ofitas y con la Cábala judía.
  • Valentinianismo, una de las más importantes sectas gnósticas del siglo II, constituida por discípulos del famoso Valentín. Hacia el año 160 existía una escuela valentiniana, que pudo haber sido fundada por el mismo Valentín una o dos décadas antes. Valentín tuvo numerosos discípulos, de los que quedan algunos escritos, y de los que nos dan noticias numerosos escritores cristianos: S. Ireneo en el Adversus haereses, Hipólito en los Philosophumena (o Refutatio), Tertuliano en el Adversus Valentínianum, etc. Su secta se dividió en dos ramas: la ítala y la anatolia. A la primera, más sobria, pertenecen Ptolomeo, Florino y Heraklion. La rama anatolia u oriental, más complicada y menos conocida, tiene como representantes a Marcos el mago, Axiónico y Ardesianes. Los pocos fragmentos que poseemos de los escritos de Valentín son insuficientes para reconstruir su doctrina, que sufrió algunas remodelaciones a través del tiempo por sus discípulos. Sin embargo podemos deducir por los escritos de Ireneo, sobre todo, que su creencia se basaba en un sistema de emanaciones (eones) que componían el mundo divino o pléroma. Dividía a los hombres en hílicos (materiales), psíquicos (animales) y pneumáticos o gnósticos (espirituales). Sólo estos últimos podían aspirar a la perfección y al desposorio con los ángeles. Tras el proceso de degradación provocado por Sophía (el eón último más imperfecto del pléroma, origen del pecado) viene el proceso de redención que culmina en la bajada del Logos (Cristo) al mundo. El Salvador ilumina a los gnósticos en el «descubrimiento» de su realidad divina. Con la muerte, el elemento divino presente en el gnóstico se reintegrará al pléroma; también a los psíquicos se les ha reservado una salvación inferior, extrapleromática, mientras que los hombres materiales caerán en una disolución total. Posteriormente el sistema valentiniano fue complicándose aún más por innumerables discípulos hasta alcanzar el culmen de lo confuso que muestran, p. ej., la Pístis Sophía y los Libros de jeu. La Carta doctrinal de los Valentinianos, reseñada por San Epifanio (Panarion, 31 ), es una muestra de ese valentinianismo barbarizado.
  • Setianismo, los setianos eran herejes del siglo II y III que honraban particularmente al tercer hijo de Adán y Eva, Set, a quien le atribuían su gnosis, así como a Norea, esposa de Noé, y quien también juega un papel en el mandeísmo y maniqueísmo. Junto los valentinianos, fueron una de las principales formas de gnosticismo. Su pensamiento, aunque predominantemente judaico en su fundación, estaba fuertemente influenciado por el platonismo. Enseñaban que dos ángeles habían criado uno a Caín y el otro a Abel; que después de la muerte de éste, la gran virtud había hecho nacer a Set de una semilla pura. Sin duda, entendían por la gran virtud el poder de Dios, pero no se nos dice si la habían producido los ángeles, de los cuales unos eran buenos y otros malos. Estos sectarios añadían que de la mezcla de estas dos clases de ángeles había nacido la raza de hombres viciosos que la gran virtud había hecho perecer en el diluvio; que una parte de su maldad penetró en el arca y de allí se extendió por el mundo. Era sacada de las diferentes sectas de gnósticos. Teodoreto confundió a los setianos con los ofitas y quizá no había entre ellos otra diferencia que la supersticiosa veneración de los primeros al patriarca Set. Decían que su alma había pasado a Jesucristo y que era el mismo personaje. Forjaron muchos libros con el nombre de Set y de los demás patriarcas.
  • Catarismo, casi indistinguible del maniqueísmo y que no tiene fundador claro, el catarismo, inspirado en el movimiento de los bogomilos, se difundió rápidamente por la Europa medieval desde Languedoc hasta Bulgaria. Los cátaros (cuyo nombre significa "puro" o "perfecto" en griego) creían en dos principios opuestos; Dios y Satán, y que todo lo material provenía de Satán. Estaban tan en contra de la materia que llegaban al extremo de condenar la supervivencia de la especie, tanto los sacerdotes como los creyentes tenían prohibido tener hijos. Predicaban contra la jerarquía y los lujos de la Iglesia Católica. En Languedoc tenían protección de señores feudales, pero debido a sus fuertes críticas a la iglesia y su doctrina ascética que les ganó mucha popularidad, fueron brutalmente perseguidos. Se les conocía como albigenses debido a que en Albi, Francia, tuvieron una de sus mayores comunidades. El Papa Inocencio III llamó a la Cruzada contra los albigenses asesinando a todos los cátaros; hombres, mujeres y niños, de forma brutal. Los cátaros también se dividían en Elegidos y Oyentes como los maniqueos.
  • Paulicanismo, del sirio Costantino de Manamali, fundado en el 650 en Anatolia, gozaría de buenas relaciones con León II rey de Siria, y luego emigrarían hacia Armenia, teniendo un estado en el oeste. Aliados de los turcos musulmanes su religión dualista consideraba el universo material producto de Satán aunque eran más moderados en sus prácticas que los cátaros.
  • Bogomilismo, de Bogomilo, un monje búlgaro del siglo X, derivación del paulicanismo armenio. El bogomilismo predicaba, al igual que el catarismo, la renuncia a lo material y la abstinencia sexual. Prohibían o desaconsejaban la procreación.[cita requerida] Creían que Dios procreó dos hijos; Miguel y Satán, principios del Bien y del Mal, negaban que Jesús tuviera parte humana y que sus milagros fueran literales, y negaban los sacramentos y el bautismo. Fueron perseguidos por toda Bulgaria hasta refugiarse en Bosnia donde llegaron a ser mayoritarios, pero asediados por los croatas católicos y los serbios ortodoxos vecinos. Se aliaron a los turcos musulmanes en su guerra balcánica y gradualmente se convirtieron al Islam.
  • Priscilianismo, de Prisciliano en el siglo IV predicaba la pobreza y la austeridad de los clérigos (lo que enfureció a la opulenta iglesia) predicaba la igualdad de sexos, la abolición de la esclavitud y aceptada gran cantidad de evangelios apócrifos incluyendo el Libro de Henoc.

Gnosticismo cristiano

El gnosticismo cristiano, pagano en sus raíces, llegaba a presentarse como representante de su tradición más pura.

Algunos judeocristianos intentaron resolver la inherente contradicción en la tradición hebrea acerca de la naturaleza del mundo. Tal vez Yahvé no era un dios bueno y perfecto; tal vez era inepto, indiferente o malo. Si se juzga un árbol según sus frutos, ¿cómo se podría juzgar al creador de un mundo repleto de sufrimiento y de mal? La respuesta de la última fase judeocristiana fue la aceptación de un universo inherente malo, creación de un dios inferior, un "demiurgo" incompetente, y que por primera vez en la historia, el verdadero Dios Supremo, Trascendente e Inefable, se había comunicado con los hombres por medio de Jesús para despertar en ellos la consciencia de su naturaleza real. Estos razonamientos se basan en una mala interpretación de las escrituras, algo que como aparece en las cartas de los apóstoles se solía producir, con los consecuentes conflictos que aparecían entre comunidades cristianas. El catolicismo afirma que Satanás es el señor de este mundo, de lo terreno, pero la materia no es mala por si misma como afirmaban los gnósticos, sino que Satanás mediante el pecado original la percirtió y Jesucristo mediante la redención hizo posible restablecer el Reino De dios en la Tierra.

Al reconocer que éramos chispas divinas del Dios Supremo, y que estábamos atrapados en un mundo denso, imperfecto, el hombre se liberaría y se salvaría a sí mismo. Este fue el surgimiento del gnosticismo cristiano: una respuesta radical ante el fracaso estrepitoso de la apocalíptica, y el anquilosamiento mediocre de las corrientes cristianas paulinas.

El Gnosticismo cristiano se conoce ahora muy bien gracias a los textos descubiertos cerca de la población egipcia de Nag Hammadi, en 1945. Es una serie de códices escritos en copto copiados cerca al 320 EC, que después de Qumrán, es uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX. Esta biblioteca incluía entre otros textos paganos, judíos, y cristianos, apócrifos tan importantes como El Evangelio de Tomás y el de Felipe.

A partir de este punto, las especulaciones gnósticas comenzaron a generarse a ritmo creciente: incorporando elementos del platonismo medio, retornando en ocasiones a elementos de sus raíces judías, y con elucubraciones febriles, los gnósticos empezaron a tratar de justificar la imposible Teodicea: cómo a partir de un ser inefable y perfecto, pudo surgir el mal del mundo. Las respuestas con diversos matices, van en la línea de señalar la perfección de las cualidades divinas: por su perfección estas cualidades deberían tener existencia por sí mismas, y emanarían desde la Divinidad Inefable. A estas emanaciones se las llamaba "Eones"; entre ellos se encontraban el Silencio de Dios, la Soledad y la Sabiduría Divina (Sofía).

Al parecer, tras la emanación inicial del Pleroma (conjunto de todos los eones divinos) se habría producido una catástrofe que en algunas ramas del gnosticismo, se debían al anhelo de algún Eón (a veces Logos, a veces Sabiduría) de conocer antes de tiempo la Naturaleza Divina. Este anhelo justo y bueno, pero en un momento erróneo, hizo que el Eón saliera del Pleroma a la manera de una especie de Pecado Original. Sería este Eón caído el que después de complejas interacciones habría creado la materia y el cosmos. Este Eón, en algunas corrientes gnósticas, sería identificado con el imperfecto Demiurgo o creador del Universo, y se igualaría al dios de varios pasajes de las escrituras Judías, es decir, del Tanaj.

Estas teorías del inicio del mundo y de los eones fue refutada por San Ireneo de Lyon en su obra "Contra los Herejes (Exposición y refutación de la falsa gnosis), Doctor y Padre de la Iglesia, considerado por muchos fundador de la teología cristiana.

Posibles rasgos comunes

Algunos denominadores comunes del pensamiento gnóstico cristiano podrían ser:

  • Su carácter iniciático, por el cual ciertas doctrinas secretas de Jesucristo estaban destinadas a ser reveladas a una élite de iniciados. De esta forma, los gnósticos cristianos reclaman constituir testigos especiales de Cristo, con acceso directo al conocimiento de lo divino a través de la gnosis o experimentación introspectiva a través de la cual se podía llegar al conocimiento de las verdades trascendentales. La gnosis era pues la forma suprema de conocimiento, solamente al alcance de iniciados.
  • El mismo conocimiento de las verdades trascendentes producía la salvación. Según las diversas corrientes, la importancia de practicar una vida cristiana podía variar, siendo en cualquier caso algo secundario.
  • Su carácter dualista, por el cual se hacía una escisión tajante entre la materia y el espíritu. El mal y la perdición estaban ligados a la materia, mientras que lo divino y la salvación pertenecían a lo espiritual. Por esa razón no podía existir salvación alguna en la materia ni en el cuerpo. El ser humano sólo podía acceder a la salvación a través de la pequeña chispa de divinidad que era el alma o espíritu. Sólo a través de la conciencia de la propia alma, de su carácter divino y de su acceso introspectivo a las verdades trascendentes sobre su propia naturaleza podía el alma liberarse y salvarse. Esta experimentación casi empírica de lo divino era la gnosis, una experiencia interna del alma. Aquí se puede ver en el platonismo un antecedente claro del gnosticismo, tanto en su dualismo materia-espíritu, como en su forma instrospectiva de acceder al conocimiento superior, siendo la gnosis una versión religiosa de la mayéutica de Sócrates. Este dualismo también prefigura el futuro maniqueísmo.
  • Su peculiar cristología: Siendo la materia el anclaje y origen del mal, no es concebible que Jesucristo pudiera ser un ser divino y asociarse a un cuerpo material a la vez, puesto que la materia es contaminadora. Por esa razón surge la doctrina del Cuerpo aparente de Cristo, según la cual la Divinidad no pudo venir en carne sino que vino en espíritu mostrando a los hombres un cuerpo aparentemente material (docetismo). Otras corrientes sostienen que Jesucristo fue un hombre vulgar que en la época de su ministerio fue levantado, adoptado por una fuerza divina (adopcionismo). Otras doctrinas afirman que la verdadera misión de Cristo era transmitir a los espíritus humanos el principio del autoconocimiento que permitía que las almas se salvaran por sí mismas al liberarse de la materia. Otras enseñanzas proponían incluso que Jesús no era un ser divino.
  • Peculiares enseñanzas sobre la divinidad. Entre éstas se encontraba la de que todo espíritu era divino, incluyendo la parte espiritual del hombre (el alma), que no necesitaba a nadie para salvarse a sí mismo, siendo Cristo enviado a revelar esa verdad. Por otra parte, el creador/ordenador de la materia (llamado Demiurgo), al multiplicar con su creación la materia, sería un ser malvado y opuesto al verdadero Ser Supremo del cual surgió.
  • Conclusiones éticas muy divergentes: Siguiendo la idea de la condenación de la materia, algunas corrientes afirmaban que era necesario el castigo y martirización del cuerpo para, a través del padecimiento de la carne, contribuir a la liberación del espíritu, propugnando un modo de vida ascético. Sin embargo, otras corrientes afirmaban que, siendo la salvación dependiente únicamente de la gnosis del alma, el comportamiento del cuerpo era irrelevante, disculpándolo de toda atadura moral y librándolo a toda clase de goces. Otras enseñanzas reprobaban la multiplicación de la materia, siendo así la procreación un acto condenable. También existían corrientes que, al igual que el platonismo y las filosofías orientales, creían en el retorno cíclico de las almas a la prisión de la materia a través de la reencarnación. El iniciado, igualmente, buscaba romper este ciclo a través de la gnosis (a través de la iluminación, en las religiones orientales).
  • Interpretación alegórica del cristianismo y de las escrituras. Así, se reinterpretan a la luz gnóstica las historias de la creación, etc. dándoles significados filosóficos.
  • Establecimiento de jerarquías espirituales: En la cima de los seres existe un Dios, un ser perfecto e inmanente cuya propia perfección hace que no tenga relación alguna con el resto de seres imperfectos. Es inmutable e inaccesible. Descendiendo en una escala de seres emanados de aquél llegamos al Demiurgo, antítesis y culmen de la degeneración progresiva de los seres espirituales, y origen del mal. En su maldad, el Demiurgo crea el mundo, la materia, encadenando la esencia espiritual de los hombres a la prisión de la carne. En este escenario se libra una batalla entre los principios del bien y el mal, la materia (apariencia) y el espíritu (sustancia). Podemos ver paralelismos claros con el zoroastrismo.
  • Establecimiento de jerarquías humanas: En la cima de la jerarquía humana estaban los iniciados, en los que es predominante el espíritu. Ellos pueden experimentar la gnosis y acceder así a la salvación. Por debajo está el resto de los cristianos, en los que predomina el alma sensible y que se pueden salvar siguiendo la guía de los primeros. En la parte más baja están aquéllos en que predomina el cuerpo y que, por tanto, no alcanzarán la salvación.

Sobre Jesús

El advenimiento de Jesús es cuestión de debate entre los pensadores gnósticos. Algunos consideran que Jesús era simplemente un judío y que su doctrina, el cristianismo, es ni más ni menos que una derivación obscena del judaísmo. Pero otros heresiarcas como Marción y modernos filósofos incluyendo a Miguel Serrano (1917-2009) han analizado la figura de Jesús más desde una perspectiva gnóstica y mediante los atisbos que nos dan los Evangelios Apócrifos donde se denota que quizás el Jesús que nos llega mediante las doctrinas de las iglesias no es el verdadero, sino que habría existido un Jesús total ó parcialmente ario, que odiaba a los judíos y que predicó una doctrina contraria al judaísmo y al Demiurgo.

Si bien diferentes herejes como Bogomilo, Simón el Mago, Prisciliano y otros jerarcas gnósticos predicaron la naturaleza luciferina de la doctrina de Cristo y de cómo el propio Jesús se oponía a los judíos y a su pacto con el dios del Antiguo Testamento a quien consideraban como el Demiurgo. La doctrina marcionista quizás es la más clara al argumentar que Jesús no sólo no era hijo del Demiurgo o el dios judío, sino que además era su acérrimo enemigo, lo que habría provocado la ira de los judíos que finalmente lograron crucificarlo:

Marción fue un heresiarca póntico del siglo II, que predicaba la existencia de dos dioses; uno del bien y otro del mal (típico dualismo zoroástrico) quien también aseguró que Jesús no era hijo sino enemigo del Demiurgo con los siguientes argumentos doctrinales:

  • El Dios del Nuevo Testamento es desconocido: «Nadie conoce al Padre, sino el Hijo», mientras que el Dios del Antiguo Testamento es conocido por Adán y por los demás impíos. Esta afirmación es una muestra de la falta de comprensión del Evangelio, ya que la cita se refería a que las autoridades judías no conocían bien a Dios, mientras que Jesucristo si. En muchas de las siguientes afirmaciones ocurre lo mismo.
  • Cristo conocía lo que hay en el corazón del Hombre; el Creador pregunta a Adán: ¿dónde estas?
  • Cristo era bueno con los ciegos, que David había mandado matar
  • Cristo da vista a los ciegos, mientras el Creador no cura la ceguera de Isaac.
  • Moisés se impone como juez entre sus hermanos que pelean. Cuando a Jesús le piden que resuelva una disputa, él se niega.
  • Los israelitas salieron bien equipados de Egipto después de despojar a los egipcios por orden del Creador Cristo manda a predicar a sus discípulos «sin nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni plata; ni tengáis dos túnicas cada uno».
  • El Creador legisla «ojo por ojo, y diente por diente»; el Hijo del Dios Supremo dice «si te pegan en una mejilla, presenta la otra».
  • La Ley declara que si uno toma un vestido ajeno, el culpable pagará el doble; Cristo declara «al que te quite el manto, no le niegues la túnica»
  • El Creador envía fuego sobre los enemigos de Eliseo; Jesús reprende a los discípulos que le piden que envíe fuego.
  • El Creador envía los osos que devoran a 42 niños que se habían burlado de Eliseo; Cristo dice a sus discípulos «dejad que los niños vengan a mí».
  • El Creador sanó sólo un leproso por medio de Eliseo, cuando en Israel habían muchos, y para ello necesitó que se lavara en agua siete veces; el Hijo del Dios Supremo sanó a diez, con su sola palabra, e inmediatamente; por otra parte, el que regresa glorificando a Dios no cumple la Ley.
  • El profeta del Creador dice «que no oigan los que tienen oídos»; Cristo dice «el que tenga oídos, que oiga».
  • La Ley dice «Maldito el que está colgado de un madero»; Cristo fue colgado en un madero.
  • El Cristo judío vendrá sólo para Israel; el Cristo de Dios viene para todos los pueblos de la tierra.
  • El Dios bueno es bueno ante todos; el Creador se preocupa sólo de los que le pertenecen. El Bueno salva a los que creen en Él, pero no castiga al resto; el Creador salva sus fieles y castiga al resto.
  • La maldición es la característica de la Ley; la bendición caracteriza al Evangelio.
  • En la Ley, el Creador ha dicho: «Yo hago al rico y al pobre»; pero Cristo sólo llama bienaventurado al pobre.
  • En la Ley se le da la fortuna a los ricos y la desgracia a los pobres; en el Evangelio es al revés.
  • La ley manda amar al prójimo y odiar al enemigo; pero es necesario amar a los enemigos.
  • El Creador ha establecido el Sábado, que Cristo no ha observado.
  • La Ley prohíbe tocar a una mujer con flujos de sangre; el Cristo de Dios no sólo la toca sino que la sana.

A pesar de que suele atribuírsele el carácter de “gnóstico” nunca tuvo ese carácter, no obstante su cercanía, antes de elaborar su propio cuerpo doctrinal, con la herejía Docética.

Este primer canon de "su nuevo testamento", ayudó a la iglesia cristiana del segundo siglo a motivarse rápidamente para preparar el canon auténtico de los libros del Nuevo Testamento. Hasta entonces se leía el Antiguo Testamento, porciones del Nuevo Testamento y cartas del apóstol Pablo en las congregaciones, pero no había un canon del Nuevo Testamento como tal.

La evidencia que presenta Marción no puede ser más clara; el dios judío ó Demiurgo, el del Antiguo Testamento, es un ser sanguinario y cruel en algunos pasajes, que comete infanticidio, envía fieras a devorar niños inocentes, incapaz de curar una simple ceguera, maldice, ordena el robo, el asesinato y la violación (como cuando Moisés ordena a los hebreos tomar a las mujeres de los derrotados midianitas y repartirlas entre los hombres), un ser avaricioso y malvado, pero en otros pasajes del Antiguo Testamento es todo lo contrario, varios padres de la Iglesia como San Ignacio de Antioquía aseguraban que a veces los hebreos se dejaron guiar por Satanás, identificado como Demiurgo por los gnósticos, y otras por el Dios verdadero, además en las cartas de los padres de la Iglesia contra las herejías gnósticas aseguraban que éstos mal interpretaban conscientemente las escrituras para su interés.

Gnosticismo moderno

En el siglo XIX pensadores como Arthur Schopenhauer, William Blake, Lanz von Liebenfels y especialmente Helena P. Blavatsky (fundadora de la Sociedad Teosófica) se vieron influenciados por el gnosticismo, que aún era prácticamente desconocido. En 1890, Jules Doinel "reestableció" la iglesia gnóstica en Francia.

Durante las primeras décadas del siglo XX el gnosticismo siguió influenciando a varios pensadores como Carl Jung, Jorge Luis Borges (quien incluyó la gnosis en algunos de sus relatos cortos) y sobre todo Aleister Crowley. René Guénon fundó en 1909 la revista La Gnose, donde incluye temas como la antigua gnosis y la masonería. Pero aún faltaba un importante descubrimiento.

En diciembre de 1945 un mercader árabe llamado Muhammad Ali al-Samman descubrió una tinaja de barro en los campos de Nag Hammadi en el Egipto Superior. Lo que encontró dentro fue algo casi milagroso: los papiros de trece códices conteniendo cincuenta y dos textos sagrados de la tradición gnóstica, evangelios con una proclama a la legitimidad que desafiaba la Biblia estándar cristiana.

Miguel Serrano también hizo uso de una fuerte influencia gnóstica en su doctrina de hitlerismo esotérico también llamada serranismo. Serrano hace frecuentes alusiones al Demiurgo y se ve fuertemente influenciado por las doctrinas heréticas gnósticas de cátaros y bogomilos, identificando al Demiurgo como el dios judío y a los judíos como los esclavos al servicio de las tinieblas y la materia representadas en el Demiurgo.

También cabe destacar a otros autores gnósticos como José María Herrou Aragón, autor de La religión prohibida y otros textos gnósticos, y Luis Felipe Moyano, alias Nimrod de Rosario, creador de la llamada "Sabiduría Hiperbórea" también llamada "Gnosis Hiperbórea" o "Gnosis primodial".

Otro autor que suele relacionarse al gnosticismo moderno es Samael Aun Weor pero sus ideas son fuertemente criticadas por estudiosos del gnosticismo.

Rerefencias

  1. N. De modo marcadamente similar a la doctrina de transición promovida por el Tercer Reich denominada "cristianismo positivo"

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