Guerra árabe-israelí de 1948

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La guerra árabe-israelí de 1948, también conocida por los israelíes bajo eufemismos propagandísticos tales como Guerra de Independencia o Guerra de Liberación, fue el primero de una serie de conflictos armados que enfrentaron al Estado de Israel y a sus vecinos árabes, en lo que se conoce globalmente como el conflicto árabe-israelí. La derrota árabe marcó para los palestinos el comienzo de la Nakba (en árabe: "Catástrofe") en donde los civiles palestinos fueron expulsados a la fuerza o asesinados por terroristas judíos.

Orígenes

La región de Palestina estaba habitada por población de origen árabe[1]. La llegada en masa de inmigrantes de todo el mundo, orquestada por el Sionismo internacional para fundar un estado gobernado por judíos en tierras árabes, provocó tensiones y enfrentamientos con los palestinos árabes y con las autoridades británicas, que intentaban mantener la paz en la región.

Partición de Palestina

Las Naciones Unidas acordaron la partición del Mandato Británico de Palestina en dos estados: uno judío, con el 55 % del territorio, y otro árabe, con el resto excepto Jerusalén, que sería considerada zona internacionalizada. Esta resolución fue aceptada por los dirigentes judíos, pero rechazada por las organizaciones paramilitares sionistas y por los árabes en su conjunto[2] que constituyendo la mayoría de la población en la región, deberían conformarse con menos tierras.

Dicho mandato expiraba el 15 de mayo de 1948. Seis horas antes (para no coincidir con el sabbat), durante la tarde del 14 de mayo, fue proclamada por David Ben-Gurión la independencia de Israel en Tel Aviv, reconocida rápidamente por Estados Unidos, la Unión Soviética y otros países.

Guerra

El mismo día de la retirada británica de la región, tropas libanesas, sirias, iraquíes, egipcias y transjordanas, apoyadas por voluntarios libios, saudíes y yemeníes, comenzaron la liberación del territorio usurpado por el recién creado Estado judío.

Los israelíes lograron sobrevivir e incluso ocupar una mayor porción de Palestina. La ONU desempeñó un importante papel al lograr poner fin a la contienda. El triunfo de Israel se debió en parte a su propia desesperada resistencia y al hecho de que los árabes se hallaban divididos entre sí y mal equipados. La consecuencia más trágica de la guerra fue la situación de los árabes palestinos que se encontraban dentro del nuevo estado de Israel. Después de que terroristas judíos asesinaron a la población entera de una aldea Palestina[1], casi un millón de árabes huyeron a Egipto, Líbano, Jordania y Siria donde se instalaron en miserables campos de refugiados[1].

Jerusalén quedó dividida entre Israel y Jordania, y a pesar de que los Estados Unidos, Reino Unido y Francia garantizaban las fronteras de Israel, los estados árabes no consideraron el alto al fuego como permanente; ésta era sólo la primera etapa en la lucha para destruir a Israel y liberar a Palestina.

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 Monografía sobre el conflicto árabe israelí
  2. López García, Bernabé (2000). El mundo árabo-islámico contemporáneo. Una historia política, primera edición, Editorial Síntesis, pp. 203-204. ISBN 84-7738-488-6.