Jorge Manuel Vizoso Posse

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Jorge Manuel Vizoso Posse nació en 1951, en la cuidad San Miguel de Tucumán, Argentina. Es mayor retirado y veterano condecorado de la Guerra de las Malvinas.

Biografía

Está casado, con María del Huerto Pinto, tiene dos hijas. Ingresó al Colegio Militar en el año 1970 y egresó como subteniente de infantería en 1974. [1]Su primer destino militar fue el Regimiento 19, con asiento en San Miguel del Tucumán.

Desempeño en Malvinas

Según sus relatos, el comando argentino nunca olvidará el Combate de Cola del Dragón en la noche del 9 al 10 de junio de 1982 en las Islas Malvinas. Era Teniente 1° entonces y brillaba la luna llena sobre la "Cola de Dinosaurio", situado entre los montes Dos Hermanas y Kent. Cerca del río Murrell, en medio de las rocas, se distribuían 50 Comandos Argentinos, que había ido a montar una emboscada contra los Comandos Británicos. "Hacía muchísimo frío" recordó. A sus lado el Sargento Mario Cisneros, catamarqueño sostenía la ametralladora MAG esperando que el enemigo se internase en el tramo que los comandos llaman "Zona de Muerte". De repente aparecieron, Cisneros alcanzó a disparar una ráfaga antes que los británicos, que sin duda los tenían detectados ya con visores nocturnos, le dispararon un cohete LAW.

El impacto rompió la ametralladora de Cisneros y lo mató en el acto, mientras que la onda expansiva hacía volar por los aires a Vizoso Posse, ya herido en la cabeza por las esquirlas. Entonces, el hombre buscó en la oscuridad su fusil FAL, cuando los susurros le indicaron que los británicos ya estaban encima de el. "No me quería rendir, así que resolví hacerme el muerto" relató años después.[2]Se tiró boca abajo junto al exánime Cisneros, y rápido sintió las botas de cuatro comandos británicos junto a su cabeza.

Con total desprecio por las Convenciones de Ginebra, un británico remató al oficial herido, con una ráfaga de fusil SLR. "Es el fin" pensó Vizoso Posse, mientras desfilaba por su mente toda su vida. Una bala de calibre 7.62 le entró arriba del omóplato derecho y le salió por el hombro izquierdo: era trazadora, de manera que le causó quemaduras de tercer grado, pero impidió que se desangrara. Las otras picaron en las piedras, junto a su cabeza. Pero ya los comandos argentinos empezaron a tirar, y los comandos británicos decidieron bajar para ponerse a cubierto.

Antes, asestó a Vizoso Posse un brutal puntapié en el muslo para darlo vuelta. Después ni bien se alejaron, el comando argentino manoteó su fusil. Les disparó a los cuatro comandos británico por las espaldas un entero cargador.

Sentía una puntada fuerte en el hombro, y podía tocarse la sangre, pero no sabía que gravedad tenía la herida. Trabajosamente, caminó 60 metros que lo separaban del Capitán Médico Hugo Ranieri, él tirador especial del Comando Táctico. "Tenés una esquirla", creyó Ranieri, al ver que sangraba poco. Vizoso Posse siguió tirando. Gracias a la luminosidad de las balas trazadoras, logró derribar al comando británico que hacia fuego contra su nueva posición.

Al empezar a tronar la artillería, se les ordenó el repliegue. El combate había durado unos 20 minutos, ya la herida dolía atrozmente. Desde allí, fueron 6 horas de caminata de Vizoso Posse, asistido por el capitán médico y el Capitán Andres Ferrero, hasta el Hospital de Puerto Argentino. "Cuando entré y en el vidrio me vi tan pálido y ensangrentado, me senté en una silla de ruedas y dije: mi mayor, voy a desmayarme".

Esta accion le valio la Medalla La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate.

Según los británicos dirían luego, los comandos argentinos les causaron 4 muertos (Sargento Robert Leeming, Cabo Andrew Uren, Cabo Peter Fitton y el Soldado Keith Phillips) y 3 heridos en la noche del 9 al 10 de junio.[3][4]

El historiador militar británico Bruce Quarrie escribiría más tarde:

Se realizó una constante serie de patrullas en la noche para explorar y hostigar al enemigo. Típico fue la patrulla enviada en las primeras horas de la mañana del 10 de junio. El teniente David Stewart de la Compañía Rayo X, 45 Commando, había informado a sus hombres durante la tarde del día anterior, y antes de la medianoche estaban listos. Fuertemente armados con dos ametralladoras por sección más lanzadores de cohetes de 66 mm y morteros de 2 pulgadas [81 mm], la Tropa se alejó sigilosamente en la noche iluminada por la luna hacia una loma a unos 4 km, donde se había observado el movimiento argentino. Manteniéndose bien esparcidos debido a la buena visibilidad, se movieron por el terreno rocoso aprovechando los numerosos cráteres de artillería como cubierta, y para las 04:00 [1 de la mañana hora local] estaban listos para cruzar el tramo final del campo abierto frente a las posiciones enemigas. Usando un arroyo poco profundo como cubierta, se movieron hacia arriba la pendiente y se despliegan en su posición entre las rocas en frente de las trincheras argentinas. Con la ayuda de un visor nocturno de intensificador de luz, pudieron ver a centinelas moverse alrededor. De repente, una ametralladora argentina abrió fuego y los Marines lanzaron un par de destellos de su mortero, retornando el fuego con sus propias ametralladoras y fusiles En cuestión de segundos tres soldados argentinos y dos Marines habían muerto. Otras figuras podrían verse corriendo en la colina a la izquierda, y cuatro soldados argentinos más cayeron ante la precisión de fuego de los Marines. En ese momento, las tropas argentinas más arriba en la ladera estaban bien despiertos, y una lluvia de fuego obligó a los Marines agacharse en la cubierta de las rocas. La situación se estaba volviendo decididamente insalubre y el teniente Stewart decidió retirarse, con el objetivo de matar y hostigar al enemigo realmente logrado. Sin embargo, una ametralladora a la derecha de los Marines estaba haciendo fuego sobre su ruta de huida, y Stewart envió a su sargento veterano, Jolly, con un par de hombres para eliminarlo. Después de un difícil acceso con poca cobertura, hubo una corta ráfaga de fuego y la ametralladora argentina quedó silenciada. Retrocediendo por secciones, la Tropa se retiró al arroyo, y para ese entonces el fuego argentino estaba cayendo corto y no hubo más bajas.
Bruce Quarrie The Worlds Elite Forces, pp.53-54, Octopus Books Limited, 1985

Referencias

  1. Las Malvinas: pasado, presente, porvenir, 3 de enero de 1983, Juan Traba, p. 128, Escuela de Artes Gráficas del Colegio Salesiano San José, 1983
  2. Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados, Congreso de la Nación, p. 8673, Imprenta del Porvenir, 1986
  3. Marines shot comrades in Falklands conflict
  4. Commando Veterans Association

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