Juan Chicharro Ortega

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El General Juan Chicharro
La España que se forjó en la lucha contra el Islam y que conquistó y cristianizó un nuevo mundo con la Cruz en la mano se encuentra enferma y a merced de doctrinas totalitarias que dominan los medios y se han adueñado de la calle.[1].

—General Juan Chicharro

Juan Chicharro Ortega (Madrid, 1950) es un General de División de Infantería de Marina (en situación de reserva desde 2010) y Presidente Ejecutivo de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF), así como profesor y escritor.

Biografía y trayectoria militar

Madrileño, cursa sus primeros estudios en el colegio jesuita de Nuestra Señora del Recuerdo, ingresando en 1969 en la Escuela Naval Militar. Cinco años después recibirá su Real Despacho de Teniente de Infantería de Marina. Ha sido buceador de combate, cazador paracaidista y especialista en Artillería. Su impresionante currículo incluye, entre otros, los siguientes cometidos, de muy variado signo:

  • Diplomado de Estado Mayor del Ejército de Tierra
  • Ha ocupado destinos en la Fuerza y en Estados Mayores.
  • Docente en la Escuela Naval Militar.
  • Ayudante de Campo de S.M. el Rey Don Juan Carlos I.
  • Jefe de la Fuerza de Protección de la Armada en su función de General.
  • Comandante General de la Infantería de Marina, de 2006 a 2010.

Misiones militares de alto riesgo

En virtud de su profundo conocimiento de la Geoestrategia, el General Chicharro ha participado en las operaciones de evacuación del Sahara, formando parte del contingente español de las NNUU para la desmilitarización de la “contra” nicaragüense. Al mando de un Batallón de Infantería de Marina participó en Bosnia Herzegovina durante la guerra en Kosovo.

Al frente de la FNFF

Emblema de la FNFF

En marzo de 2018, el General Chicharro es designado Presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco, adquiriendo en consecuencia pública notoriedad tras las pretensiones de gobierno ilegítimo del socialista Pedro Sánchez de profanar la tumba del Generalísimo Franco del Valle de los Caídos.

Artículo de opinión

El Alcázar no se rinde, por Juan Chicharro Ortega, en FNFF (on-line)[2]


"Es evidente el intento deliberado del PSOE y de sus acólitos comunistas y separatistas de no cejar en su persistente plan de darle la vuelta a la historia y retrotraernos a una ilegalidad inexistente, anterior al 18 de julio de 1936, dinamitando de paso todos los acuerdos consensuados durante la “Transición”. El medio y el camino pasan por la Ley de Memoria Histórica y aún más por la pretendida reforma de la misma. La iniciativa socialista cuenta con el dominio casi absoluto de los medios tanto audiovisuales como el de los diarios digitales. Reconozco que es de admirar la maestría con la que los responsables de esta iniciativa la están llevando a cabo ante la inocencia o puesta de perfil de una gran mayoría de la sociedad española.

El último paso –previo a otros– pasa por la exhumación de los restos del Generalísimo Franco del Valle de los Caídos y por ende el de la ilegalización de la única organización que defiende la figura y obra del Caudillo sin ningún tipo de complejo: la Fundación Nacional Francisco Franco.

En 1975 el Generalísimo murió en una cama en un hospital de la Seguridad Social y en aquellos días bastante más de media España lloró su muerte. Nada extraño tuvo entonces la decisión tomada de proceder a su enterramiento en un lugar simbólico como el Valle de los Caídos. Fue una decisión que a nadie extrañó entonces hasta el punto de que el propio Rey pidió a la Comunidad Benedictina que procediera a la custodia de sus restos. Algo totalmente lógico y normal en aquellos días. Hoy, 43 años después, el partido socialista cuyos dirigentes andaban aquellos días de paseo por Alemania, cuando no integrados en el propio Movimiento Nacional –la realidad es que la única oposición existente y activa en aquel momento era la del partido comunista de España- pretenden revertir la historia tergiversando la verdad de aquellos días en su afán destructivo de todo el sistema político actual para retomar el camino de una idílica República (sobran los datos y citas al respecto) llevándose por delante todo, incluída la propia Monarquía (no me lo invento yo, lo han dicho sin tapujos), a base de la descalificación de un largo periodo de la historia de España. Al tiempo. Y el paso previo es exhumar a Franco con el argumento de que se hace necesario para la definitiva reconciliación entre españoles, reconciliación que entienden como la victoria en una guerra que perdieron hace 80 años, así como la de la paz –también– por la inmensa obra social que transformó España bajo la capitanía de Franco.

La historia es la que es y nada la puede cambiar. Desde esta FNFF defendemos el derecho al mantenimiento de la verdad histórica y el Valle de los Caídos es el símbolo que pretender pervertir.

Decía antes que reconocía la maestría con el que el PSOE y sus acólitos estaban llevando a cabo sus planes; de hecho la prodigiosa maquinaria mediática desarrollada en todos los ámbitos ha calado en la sociedad española hasta el extremo de que hay que reconocer que en la tarea de defender la presencia de los restos del Caudillo en el Valle, y posicionarse en contra de cualquier traslado de los mismos, está Fundación se encuentra sola en la brecha. Lamento reconocer que la inteligente labor del PSOE ha logrado adoctrinar a muchos españoles –incluso amigos y allegados- que encuentran positiva dicha medida. Sí, va a ser verdad lo que Carlos Herrera decía el otro día en la COPE respecto a que en España ya solo quedaban cuatro “franquistas” nostálgicos y a los que nadie hace caso.

Sucede que estos cuatro a los que se refería el Sr. Herrera somos personas con principios arraigados y conscientes de que el hecho simbólico de la remoción de los restos del Generalísimo no es más que el preludio de hechos que van mucho más allá del gesto material en sí. Allá los incautos que no quieran verlo así, incluido el citado y brillantísimo locutor, que, por otra parte, tiene toda mi admiración.

La triste imagen de cruces arrancadas en los pueblos de España con una saña y odio, digna del mayor de los talibanismos, no es un buen augurio para el futuro de la propia y grandiosa Cruz que domina el Valle de Cuelgamuros. Son ya más de uno y más de dos los que abogan por la demolición de todo el conjunto monumental como si con esa acción fueran a borrar la imagen de Franco en la historia. Y si eso es lo que quieren cabría decirles que en esa tarea de demolición de toda la presencia de Franco podrían añadir a la citada demolición: la de los 556 embalses, la de 27 universidades construidas, las casi 5 millones de viviendas sociales de protección oficial construidas, la de cientos de hospitales y ambulatorios de la Seguridad Social, la de la Organización Nacional de Ciegos, de la SEAT, de la Citroën, de la TVE, de la creación de numerosos pueblos en Badajoz, de los planes de colonización en el Ebro, o las de la energía hidráulica en Cataluña, etc. En definitiva, procedan a demoler todo lo que hizo Franco y luego me cuentan.

Sí, tal vez sea cierto que somos sólo cuatro en esta batalla ideológica pero, al igual que en El Alcázar, el Coronel Moscardó no se avino a la rendición, nosotros tampoco nos avenimos a ella porque creemos tener la razón y porque queremos preservar la memoria y el legado de un hombre que consideramos fue providencial para España y porque creemos, también, que los que lucharon por una España mejor no se merecen el olvido. Y lo hacemos pensando en el futuro de nuestra Patria. Nos llaman nostálgicos, sí, pero si esto significa ser leales a nuestros mayores y a la España que una vez vencido el comunismo llegó a ser una nación puntera en el mundo de los años 70 pues como diría un castizo: a mucha honra. Para nada pretendemos resucitar un régimen que murió con el Caudillo a estas alturas del siglo XXI pero no queremos que se borre parte importante de la historia de España.

Apostamos por la reconciliación entre españoles –una situación que creíamos ya superada– y lo hacemos desde la defensa de la verdad que todos los españoles deben conocer, porque solo desde esta será como se llegará a ese consenso que parecía haberse conseguido con la transición política y que ahora quieren destruir.

Y termino parafraseando al General Patton –admirador del Generalísimo y del Coronel Moscardó– cuando al preguntarle desde el Cuartel General aliado por la situación táctica en un momento determinado de la batalla en el frente occidental respondió aquello de “Situation normal, all fucked up” (sin novedad, todo está “jodido”).

Sí, el “Alcázar no se rinde” y lo digo a sabiendas de que a unos no les agradará este recuerdo y que otros me llamarán nostálgico y anclado en el pasado pero ¡caramba! ¡Qué le voy a hacer! Al igual que Patton soy admirador del Coronel Moscardó y rindo tributo a los valores por los que él luchó."

Referencias

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