Marcial Maciel

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Marcial Maciel
"¡Cuánta suciedad hay en la Iglesia!", clamó Ratzinger antes de ordenar que Maciel fuese castigado[1].

Marcial Maciel Degollado (Michoacán, México, 10 de marzo de 1920 – Florida, Estados Unidos, 30 de enero de 2008) fue un sacerdote mexicano, fundador de la asociación seglar Regnum Christi y de la congregación católica Legión de Cristo.

No sólo fue un notorio pederasta y drogadicto, también tuvo hijos (al menos cuatro, quizá seis) con varias mujeres, plagió descaradamente el libro de cabecera legionario, titulado "El salterio de mis días" e impuso a toda la organización un cuarto voto de silencio para guarecerse de denuncias[1].

Escándalos

Macial Maciel fue condenado tres veces, por el testimonio de sus víctimas en 1997, por el Vaticano en 2006 y por los mismos Legionarios de Cristo que en 2010 optaron finalmente por reconocer la verdad de las acusaciones en su contra.

Las desviaciones del fundador legionario ya fueron investigadas entre 1956 y 1959, sin resultado conocido. Durante ese tiempo, Maciel fue suspendido como superior general y expulsado de Roma. El cardenal Alfredo Ottaviani, entonces gran inquisidor, encargó al claretiano vasco y futuro cardenal Arcadio Larraona que dirigiese la investigación. Éste envió a sus visitadores al seminario de Ontaneda, pero no resolvió nada.

En 2004 el Vaticano comenzó una nueva investigación. En aquella oportunidad Luis Garza Medina contrató a un detective privado para vigilarle. Cuando el Vaticano comprobó la veracidad de las acusaciones de pederastia contra Maciel, le instó a retirarse a una casa en Los Ángeles para orar. Fueron a buscarle a un hotel, frente a Central Park en Nueva Cork –en donde estaba con Norma, una de sus mujeres y su hija, también del mismo nombre–. Allí estuvo durante dos años[2].

En 2006, como resultado de un proceso canónico interrumpido y tras haber hallado importante evidencia de sus comportamientos inmorales, el Vaticano ordenó su retiro del ministerio sacerdotal.

En 2009 saltó a la luz la noticia de que Maciel era padre de una joven española.

A través de un comunicado en febrero de 2010, la Legión de Cristo reconoció las acusaciones de abuso sexual a menores y se desvinculó de su fundador.

Estamos sorprendidos, entristecidos y desconcertados. No podemos negar la existencia de esos hechos, pero no deseamos entrar en más detalles por respeto a la privacidad de las personas afectadas.
Paolo Scarafoni, portavoz de los Legionarios de Cristo

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El 25 de marzo de 2010 mediante un comunicado Los Legionarios de Cristo indicaron que el 19 de mayo de 2006, la investigación canónica que la Congregación para la Doctrina de la Fe inició contra Marcial Maciel, “llegó a una certeza moral suficiente para imponer sanciones canónicas graves, correspondientes a las acusaciones hechas en contra de Maciel, entre las cuales se incluían actos de abuso sexual a seminaristas menores. Por lo tanto, profundamente consternados, debemos decir que estos hechos sucedieron... Expresamos una vez mas nuestro dolor y pesar a todas y cada una de las personas que hayan sido dañadas por las acciones de nuestro fundador... Y queremos pedir perdón a todas aquellas personas que lo acusaron en el pasado a quienes no se dio crédito o no se supo escuchar pues en su momento no podíamos imaginarnos estos comportamientos. A su vez aceptamos que ante la gravedad de sus faltas no podemos mirar su persona como modelo de vida cristiano o sacerdotal”[3].

Ese mismo año, la investigación del Vaticano sobre los Legionarios de Cristo reveló que «los gravísimos y objetivamente comportamientos inmorales» de Marcial Maciel habían sido «confirmados por testimonios incontrovertibles»[4].

El Vaticano ordenó que las fotografías de Marcial Maciel fueran retiradas de todos los edificios propiedad de la orden religiosa fundada por el sacerdote mexicano en 1941[5].

Durante la regencia de Juán Pablo II, Maciel trató de conseguir la canonización (es decir, que la Iglesia Católica lo declarara Santo), proceso que sería cancelado al confirmarse muchas de las acusaciones en su contra.

La conspiración

El fundador de los Legionarios de Cristo había denunciado en diversas oportunidades la existencia de una supuesta conspiración que operaba en el Vaticano y que buscaba desacreditarle y atacar a los legionarios. Por otra parte y en sentido diametralmente opuesto, muchos son los sectores que a lo largo de las décadas acusaron al Vaticano de encubrir a sacerdotes pederastas[6].

Uno de sus acusadores (Alejandro Espinosa) dice en su libro “El prodigioso ilusionista” que cuando el padre Maciel tenía 18 años envenenó con cianuro a su tío, el famoso obispo Rafael Guízar y Valencia, y quedó impune.

Los actos de pederastia que se le achacan al padre Marcial Maciel se remontan a los años 50 y 60. Sin embargo, se recalcó que no fueron denunciados hasta 1996, después de que Juan Pablo II definiera al fundador de la Legión de Cristo como “guía eficaz de la juventud”. Esto colmó la paciencia de los que sufrieron sus abusos sexuales, quienes decidieron acusarle ante la Santa Sede. Sin embargo, el sacerdote mexicano ya fue investigado entre 1956 y 1959 después de que la Santa Sede recibiera varias denuncias por parte de seminaristas legionarios, quienes aseguraban que Maciel consumía drogas. El visitador apostólico —persona designada por El Vaticano para ocuparse de la investigación— fue monseñor Polidoro Van Vlieberghe.

En unas cartas reveladas en 1996, pocas semanas después de que surgieran las acusaciones pueden leerse las siguientes frases atribuidas a Van Vlieberghe: “Durante los años 50 se lanzaron muchas acusaciones contra el padre Maciel, pero ninguna de ellas era por desórdenes en materia sexual. Descubrí que todas las acusaciones hechas en su contra en ese tiempo eran infundadas”. Además asegura que la acusación de consumo de drogas quedó desacreditada “cuando Maciel se sometió a una serie de análisis médicos que demostraron la ausencia de cualquier dependencia o drogadicción”. No obstante, Miguel Díaz Rivera, que denunció y luego se retractó, no desdijo su testimonio sobre la adicción, observada en un viaje: “prácticamente por todas las ciudades más o menos grandes del recorrido teníamos que conseguir las mencionadas inyecciones (de Dolantina)”[7].

Los textos atribuidos a Van Vlieberghe continúan diciendo que en los tres años que duraron las pesquisas, “se interrogó a cada uno de los miembros de la Legión. Este interrogatorio fue directo y probatorio (...) En ningún momento de nuestras prolongadas y profundas entrevistas acerca del carácter y la actuación del padre Maciel emergió ni una sola afirmación de comportamientos incorrectos de carácter sexual”, concluyó.

Las dos cartas presentadas por la defensa de Maciel pretendían demostrar que durante la década de los 50s el resultado de la investigación del Vaticano fue completamente favorable a el. Sin embargo la enorme cantidad de contradicciones e impresiciones contenidas en ellas desde el principio hizo sospechar a los denunciantes de un posible fraude. Dos de ellos se trasladaron a Chile en enero de 2001 y localizaron a Van Vlieberghe de 96 años quién les confirmó ante testigos no saber nada de esos documentos[8].

Algunas personas que conocieron a Maciel y no le vieron con sus propios ojos participar en los actos de pederastia o consumo de drogas, le han defendido a lo largo de muchos años. Los altos jerarcas de los legionarios se mantuvieron fieles al fundador hasta su muerte, luego de la cual aceptaron la veracidad de las denuncias. Con respecto a esto, en 2010 cinco obispos de diferentes nacionalidades realizaron durante ocho meses indagaciones sobre la congregación Legionarios de Cristo. Llegaron a la conclusión de que "los comportamientos inmorales de Maciel se configuran, a veces, como verdaderos delitos y manifiestan una vida carente de escrúpulos y de genuino sentimiento religioso... Tal vida no la conocía gran parte de los legionarios, sobre todo por el sistema de relaciones construido por Maciel, que supo crearse aliados, obtener confianza, confidencia y silencio sobre circunstancias y reforzar su propio rol de fundador carismático". Agrega que los que dudaban de su comportamiento "crearon un mecanismo de defensa en torno a él que lo mantuvieron durante tiempo inatacable, convirtiendo en misión difícil el conocimiento de su vida verdadera"[9].

Referencias

Artículos relacionados

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