Martin Heidegger

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Martin Heidegger
"El judaísmo no necesita involucrarse en acciones militares para seguir desplegando su influencia, mientras que nosotros sacrificamos la sangre de nuestros mejores hombres" (Martín Heidegger)

Martin Heidegger nació en Messkirch, Alemania, el 26 de septiembre de 1889 y murió en Friburgo de Brisgovia, el 26 de mayo de 1976. Es considerado el filósofo más importante del siglo XX y nada menos que Jürgen Habermas (uno de sus más acérrimos enemigos) califica su obra principal "Sein und Zeit" (1927) como "el mayor acontecimiento filosófico desde la "Fenomenología del Espíritu" (de Hegel)". En su juventud, Heidegger se incorpora a la organización Bündisch el Gralbund, para luego en 1933 llegar al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, donde tendría una estrecha relación con las SA y los elementos de "izquierda" del partido.[1]

Fue durante (1933-1934) rector de la Universidad de Friburgo, pero abandona el cargo exactamente un año después de haber tomado posesión al exigírsele la destitución del socialdemócrata Eric Wolf y Von Möllendorff. Esta renuncia no evitó que en 1945 fuera destituido como docente tras la ocupación de Alemania por los aliados al final de la Segunda Guerra Mundial.

Contenido

Biografía

Martin Heidegger

Nace en Messkirch, Baden, un pequeño pueblo rural en el sudoeste de Alemanía, entre el lago de Constanza, los Alb suabos y el alto Danubio. Su padre Friedrich Heidegger (1851-1924) es sacristán católico y maestro tonelero, su madre es Johanna Heidegger, de soltera, Kemp (1858-1927), ambos profesan la fe católica. Una hermana, Mariele, murió prematuramente. Su hermano Fritz, será un continuo colaborador (se encargará de dactilografiar sus textos) y confidente.

Estudió teología católica y luego filosofía en la Universidad de Friburgo de Brisgovia, donde fue discípulo de Edmund Husserl, el fundador de la fenomenología. Comenzó su actividad docente en Friburgo en 1915, para luego enseñar durante un período (1923–1928) en Marburgo. Retornó a Friburgo en ese último año, ya como profesor de filosofía.

En 1927 publicó "Sein und Zeit" (Ser y tiempo), cima del pensamiento del siglo XX. Esta obra es un intento de tematizar racionalmente el fenómeno de una subjetividad trascendental de tipo kantiano pero de carácter no teórico, sino existencial. Utilizando el método fenomenológico que aprendió de Husserl, el Heidegger de esta "ontología fundamental" sistematiza y desarrolla temas que habían sido anticipados por filósofos como Nietzsche, Kierkegaard y Bergson sin contar con dicha herramienta metódica. Gracias a Heidegger podemos pensar la vida no como conciencia teórica, sino como espíritu preteórico y activo inmerso en el mundo ("ser en el mundo"). La subjetividad, que desde Descartes se había erigido en fundamento último de toda certeza ("pienso, luego existo") no es ya una sustancia pensante intelectual, sino un proyecto constituyente de mundo desde el plexo de significaciones que se articula como lenguaje. Tampoco es un individuo este sujeto, como en Descartes, sino un "nosotros" que se identifica con la comunidad del pueblo (Volksgemeinschaft). Para Heidegger, esta comunidad activa y preteórica que es la existencia o Dasein, tiene dos posibilidades fundamentales, a saber, la de la caída en la charla de la vida cotidiana (das Man) o la resolución auténtica que asume la muerte como "verdad de la existencia" en el "ser para la muerte" heroico("Sein zum Tode"). Se ha dicho que esta filosofía de Heidegger se inspira en la comunidad del frente ("Frontgemeinschaft") de los soldados alemanes durante la Primera Guerra Mundial. El pensamiento occidental no ha superado esta aportación, por lo que se dedica, por boca de supuestos pensadores progresistas, a difamarla (es el caso de Mario Bunge) o bien a manipularla (Jacques Derrida) al servicio de planteamientos políticos totalmente contrapuestos al sentido de la filosofía heideggeriana.

Introdujo a Friedrich Nietzsche en la filosofía académica. Después de la Segunda Guerra Mundial, la presión contra su persona le obligó a utilizar un lenguaje críptico para referirse a las cuestiones que antes había planteado con toda franqueza. Esto hace del llamado "segundo Heidegger" una lectura harto difícil si no se conoce a fondo el primero. Heidegger recupera la tradición filosófica del Ser, pero en una dirección opuesta a la metafísica. El ser no es ninguna abstracción, sino el apertura de sentido lingüístico e histórico en la que todos nos encontramos. En nuestro siglo, dicha apertura de sentido se encuentra lo más alejada posible de la verdad, en un estado de caído característico de las sociedades hedonistas y consumistas contemporáneas. Para Heidegger, la cuestión de la muerte es fundamental, pues la muerte es el único absoluto que de alguna manera se manifiesta fenoménicamente y nos interpela en medio del presente hundimiento existencial.

Heidegger influyó en el existencialismo del siglo XX, aunque éste, en su versión francesa encabezada sobretodo por J.-P. Sartre, tomó una dirección totalmente distinta a la del fundador, convirtiendo la angustia en una coartada para la negación de todo principio moral. Heidegger, que ha sido "utilizado" o "insultado" pero raramente comprendido de forma leal por los intelectuales del sistema llamado "democrático", marcó su huella, a pesar de todas las prevenciones políticas, en el gran aporte al Giro Linguístico (linguistic turn) que ha transformado la filosofía del siglo XX.

Su único discípulo directo es el conservador Hans-Georg Gadamer, autor de la obra clásica "Verdad y método". Pero la presencia de un Heidegger previamente depurado de sus aspectos políticos heroicos, en un auténtico saqueo de sus conceptos y hallazgos, se detecta en infinidad de autores de filosofía: Sartre, Foucault, Derrida, Habermas, Apel, Levinas, Marcuse, Tugendhat, etcétera.

Antes de su muerte desarrolla una fuerte amistad con Ernst Jünger.

Polémica en torno al nacionalsocialismo

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Su preeminencia dentro de la filosofía —llamada filosofía continental por algunos autores angloamericanos—, se ha visto marcada por la polémica, sobre todo acerca de su adhesión al Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores y sus relaciones con el ala de "izquierda" como a su vez lo manifestado, en unos discursos que pronunció en la Universidad de Friburgo (1933) hasta el abandono del cargo el 23 de abril 1934. Terminada la Segunda Guerra Mundial fue destituido como docente en Friburgo, tras la ocupación de Alemania por los aliados.

Este hecho ha generado distintas discusiones sobre el grado de su adherencia política, un tema entre los especialistas sobre el que no hay consenso.

Algunos, como el historiador chileno Víctor Farías[1] sostienen que Heidegger apoyaba a Ernst Röhm y las SA ya que Heidegger era un "populista nacional socialista hasta el final, un revolucionario" junto a otros como el historiador francés Emmanuel Faye[2], afirman que esta militancia en el NSDAP perduró hasta el final de su vida.[3]. Estas opiniones, sobre todo las de Faye (que las hace extensivas a autores como Carl Schmitt, Ernst Nolte o Ernst Jünger), son hechas partiendo siempre desde un punto de vista parcializado en el que se intenta desprestigiar la obra de Heidegger a causa de esta militancia.

Estas opiniones han obtenido respuesta del académico François Fédier, ya que se basaban principalmente en su apoyo anterior a 1934 y unos sucesos narrados por terceros que intentaban calumniar a Heidegger.

Según una reciente publicación en alemán de la edición llamada "integral" para los años 1933-1944 [4], sin considerar posturas parcializadas o no de los autores, su adherencia se observaría en discursos pronunciados después de su renuncia al rectorado en 1934.[5]

De acuerdo a estas publicaciones reveladas por su hijo, Heidegger reconoce su error de haberse integrado al NSDAP en 1933.[6] Faye traduce unos extractos a conveniencia (sus detractores afirman que eran materiales conocidos de antaño y estaban exquisitamente mal traducidos y manipulados por Faye) en donde Heidegger pronunciaría a estudiantes de filosofía en Junio de 1933 un elogio de la reeducación en el mundo nacionalsocialista donde según Farias Heidegger tomaría prestada la terminología de los hermanos Strasser. En base a evidencias indirectas citadas por Edmund Husserl veinte años después, Faye arguye que Heidegger favorecía la esencia de la raza originalmente germánica y la voz de la sangre y que propone la eliminación total del enemigo interior y en 1940 evoca "la fuerza de la esencia oculta de lo aún no purificado de los alemanes" legitimando el "ser-raza" (Rasse-sein).[5]

Después de 1945, en el seminario inédito sobre el Estado hitleriano, que Faye publica parcialmente, Heidegger identifica la relación ontológica entre el ser y el existir y la relación política entre el Estado y el pueblo, definida como "unidad de raza". Philippe Lacoue-Labarthe que en 1987 había considerado a Farías como un impostor, reconoce luego de la lectura del libro de Faye, que Heidegger era un nacionalsocialista por convicción profunda.[5]

Sin embago, Faye continúa aquí emitiendo su sesgo político diciendo que la presencia masiva de tales enunciados en decenas de volúmenes "me condujo a reflexionar como filósofo sobre los fundamentos de una obra que debido a su racismo y su hitlerismo ataca al ser humano como tal", y añade que los libros de Heidegger se deben retirar de las bibliotecas de filosofía por considerarlos "un gran peligro para el porvenir del pensamiento y para la humanidad"[5], esto a pesar de que Heidegger no fue nunca un ideólogo del nacionalsocialismo.

Otros, en cambio, aseguran que Heidegger abandonaría la militancia política luego de la Noche de los cuchillos largos[7], episodio al que se opuso por representar el aniquilamiento físico del Strasserismo [8] dentro de la organización, por lo que Heidegger calificaría al episodio como el que conduciría a la paralización de la "revolución". Aún así, mantuvo su tarjeta de militancia con el número 3125894.

Alain Renaut escribía, por ejemplo, en 1988:

... su hipótesis principal (por lo demás, me parece, totalmente nueva), a saber que Heidegger adhería a la tendencia ‘SA', populista, radicalmente ‘revolucionaria' del partido nazi y que su retiro (relativo) en 1934 corresponde al fracaso, en el seno del partido, de Röhm y sus partidarios, me parece luminosa. Heidegger permaneció siendo miembro del partido y hasta al final de la guerra pagó escrupulosamente sus cotizaciones, pero pertenecía, después de la ‘noche de los largos cuchillos' al campo de los vencidos

La defensa de Heidegger la ha llevado a cabo François Fédier. En 1966 publica el artículo señalado en respuesta a Adorno y otros antiheideggerianos alemanes. Posteriormente, responderá a la segunda "cruzada" (Farías) con la obra Heidegger: anatomie d'un scandale (1988) y, finalmente, pero ya con graves problemas para encontrar editorial (Gallimard rechaza su libro en el último momento), a la tercera oleada: Heidegger à plus forte raison (2007). Esta interpretación proviene de distintos frentes tanto de aquellos que lo quieren desprestigiar cómo quienes pretenden desvincularlo del nacionalsocialismo, o bien porque los strasseristas lo ven como pieza fundamental en su ideología ya que Heidegger se identificaba con esta corriente de "izquierdas"[9]; por lo que, según esta interpretación, habría dicho que "después del 30 de Junio de 1934 era imposible ignorar el carácter criminal del Régimen."[10]

Otros autores afirman que la razón de Heidegger para aceptar el rectorado era porque deseaba convertirse en el filósofo del movimiento nacionalsocialista. A pesar de que, los nacionalsocialistas siempre recibieron sus ideas con escepticismo Ser y Tiempo fue calificada como "judía y degenerada" y aunque advirtieron algunas coincidencias entre la doctrina y la filosofía de Heidegger, se percataron de que éstas eran superficiales. El ministro Wacker sostenía, por ejemplo, que Heidegger tenía un "nacionalismo privado", que no compartía algunas ideas del programa del partido y que no se fundamentaba en la ideología racial. Después de que sus intentos por convertirse en el filósofo guía del régimen encontraban muy poca respuesta en el mando nazi, Heidegger experimentó una profunda decepción. Uno de sus biógrafos afirma que Heidegger sólo tenía un valor decorativo para el Partido Nacionalsocialista. Tras su renuncia, Heidegger prefirió el aislamiento.[11]

Sólo en el año 1951 se reincorporó, si bien su actividad académica fue ya mucho menos constante. Su primer curso en la Universidad tras su reincorporación —para cuya concreción tuvo que ser nombrado profesor emérito, tal como lo indica Heinrich Wiegand Petzet en Encuentros y diálogos con Martin Heidegger, 1929–1976, ha sido recogido en el libro ¿Qué significa pensar?. Aunque recibió de algunos de sus discípulos, como Herbert Marcuse, la sugerencia insistente de que se retractara públicamente de su discurso de 1933, el filósofo desestimó el consejo y nunca quiso dar explicaciones en los términos pedidos por Marcuse.

Para algunos no es posible abordar su obra sin reservas de carácter político y han hecho extensivo el pensamiento Heideggeriano al fundamentalismo islámico, a indigenas del Perú y al que sería asesor de Hugo Chávez, Norberto Ceresole.

La mayoría de los filósofos, estudiosos e investigadores actuales prefieren tomar el trabajo de Heidegger en su sentido estrictamente filosófico, que también es controvertido, aunque de otra manera. Desde la filosofía analítica, su obra ha tenido una buena acogida principalmente por los pensadores Richard Rorty y Hubert L. Dreyfus.

El pensamiento heideggeriano también ha suscitado adhesiones entusiastas. Una serie de representantes de la filosofía francesa— Jean-Paul Sartre, Maurice Merleau-Ponty, Emmanuel Lévinas, Michel Foucault, Jacques Derrida, Paul Ricoeur, Jean Beaufret, François Fédier e innumerables otros— admiraron la capacidad de precisión de su lenguaje, así como su aportación al discurso humanístico.

Cuadernos Negros

Los Cuadernos Negros (editados por primera vez en 2014) pueden ayudar a dirimir la cuestión viéndola desde la perspectiva del propio Heidegger. Pues en los cuadernos publicados hasta ahora (que registran reflexiones anotadas en privado -no publicadas- entre los años 1931 y 1938) queda claro que:

1. En algún momento de su vida Heidegger sin ninguna duda vió en el Führer a un líder capaz de cristializar en el campo social y político, aquello que buscaba en la especulación intelectual. El siguente texto de los Cuadernos lo deja claro:

La gran experiencia y el gran motivo de dicha es que el Führer ha despertado una nueva realidad que da a nuestro pensamiento el cauce y la fuerza de choque correctos. De lo contrario, a pesar de toda su hondura y minuciosidad, nuestro pensamiento se habría quedado por sí mismo extraviado y solo a duras penas hubiera hallado el camino para repercutir.

Eso, a su vez, es coherente con la idea de Heidegger de que la filosofía debía concretarse en una metapolítica, tal como en otra parte escribe:

Conforme a su ensambladura más íntima, la metafísica de la existencia tiene que ahondarse y ampliarse en una metapolítica del pueblo histórico.

Aunque se podrían decir más cosas, esas dos citas bastan para refutar la idea de algunos de que Heidegger adhirió al NSDAP sólo obligado por las circunstancias y para preservar la universidad de la crisis social que se vivía entonces. Pues queda claro que para Heidegger la filosofía no era una mera actividad académica sino una suprema aspiración espiritual, y esa aspiración debía concretarse en la historia por la mediación del pueblo y de sus líderes.

2. Por otra parte, los Cuadernos también muestran que Heidegger se decepcionó con el nacionalsocialismo y lo criticó. Pues en varias anotaciones de los Cuadernos, Heidegger critica las instituciones del nacionalsocialismo y las califica de "materialistas", y de "seguir un tipo de planificación técnica que se apartaba de las raíces espirituales del movimiento", de "mediocridad intelectual", de "gestión", etc. Y con respecto a su teoría racial dice que la misma derivó en un "biologismo turbio".

De modo que, la relación de Heidegger con el nacionalsocialismo podría resumirse así: Heidegger no fue un filósofo del nacionalsocialismo sino un pensador que vió en éste la posibilidad de concreción histórica de sus propias aspiraciones espirituales. Parece lo mismo pero no lo es. Pues lo que domina en su postura es la filosofía, de acuerdo a su propia interpretación de la metafísica occidental, y no el proyecto nacionalsocialista. Sin embargo, este último también tuvo para él una gran importancia.

Cronología de su participación durante el Tercer Reich

  • En 1933 fue nombrado rector de la universidad de Friburgo y se afilia al NSDAP. Pronuncia la prelusión rectoral sobre Autoafirmación de la Universidad alemana. Organiza el campamento de la ciencia. Realiza apariciones propagandísticas en Leipzig, Heildelberg y Tubinga. Colabora en la reforma de la Universidad de Baden (introducción de principio del caudillaje). Y dicta regularmente sus cursos académicos.
  • En 1935 da un curso sobre Introducción a la metafísica que será publicado en 1953 con agregados y retoques.
  • En 1936 participa de la Conferencia de Roma sobre Hölderlin y la esencia de la poesía. Tiene un encuentro con Karl Löwith. Entre 1935 y 1936 pronuncia también, en dos ocasiones, en Friburgo y en Zurich, la conferencia sobre El origen de la obra de arte que constituye el núcleo del ensayo más amplio publicado luego en Caminos de bosque. Termina el intercambio epistolar con Jaspers.
  • Entre 1936 y 1942 se dedica casi en exclusividad a dictar cursos y seminarios sobre Friedrich Nietzsche, que serán publicados en 1961.
  • En 1938 la esencia de la técnica ocupa un lugar cada vez más importante en su pensamiento. Participa de la conferencia La fundación de la imagen moderna del mundo por la metafísica, primera versión de La época de la imagen del mundo.
  • En 1939 participa de la conferencia El himno de Hölderlin "Como cuando en día de fiesta".
  • En 1942 publica La doctrina platónica de la verdad.
  • En 1943 se publica De la esencia de la verdad (texto de una conferencia de 1930).
  • En noviembre de 1944 es llamado a la compañía popular de asalto (Volkssturm) para hacer trincheras a la orilla del Rin.
  • En abril de 1945 establece la Facultad de Filosofía en el castillo de Wildenstein. Ya en julio, Heidegger es llevado ante la comisión de depuración. Varios oficiales de la tropas francesas de ocupación, interesados en la filosofía, entran en contacto con Heidegger.

Albert Leo Schlageter

(texto de Heidegger sobre Schlageter, escrito el 26 de mayo de 1933)

Introducción del editor

El 26 de mayo de 1923 fue fusilado, en Golzheim, Albert Leo Schlageter (1894/1923), el llamado "primer soldado del Tercer Reich". Schlageter era un antiguo estudiante formado en la Universidad de Freiburg y teniente de artillería, fue acusado de participar en actos de sabotaje contra el ejército francés, la voladura de un viaducto, que había ocupado por la fuerza el Ruhr para presionar que Alemania pagara sus indemnizaciones de guerra atrasadas. El propio currículum de Schlageter lo ligaba políticamente al "National-bolchewismus" Schlageter había comenzado su militancia ingresando en la "Jungdeutscher Orden", la Jugdo, una de las más grandes organizaciones juveniles que se opusieron a la República de Weimar. La Jugdo pertenecía al amplio movimiento de la Bündisch Jugend. El líder de los Jugdo era el teniente Arthur Mahraun, con un pasado de "pájaro migratorio" (Vandervogel). Su organización llegó a alcanzar los 40.000 miembros.

Ex-miembro de los "Freikorps" (Cuerpos francos paramilitares de derecha) del Báltico que pretendían en 1919 colonizar y constituir un Estado alemán del Este englobando, como en los tiempos de los caballeros teutónicos, a Prusia y el Baltikum como baluarte antibolchevique.

Comenta Venner: "Incluso los comunistas celebraron la memoria de Schlageter, presentándolo como un héroe perdido. La política exterior soviética buscaba por esa época una alianza con Alemania contra Polonia, Francia y el Oeste en general. La idea de una alianza entre las naciones favorecía una posible revolución nacional-bolchevique en Alemania. El terreno parecía propicio para un nuevo asalto comunista contra la República de Weimar".

También como "Freikorps" participó en acciones militares en Riga, la Alta Silesia y en el Ruhr al lado de Ernst von Salomon en la Sturmsoldaten ("Soldados de Asalto") y el Bund ehemaliger Erhardt-Offiziere ("Liga de antiguos oficiales de Erhardt"; Erhardt era el Käpitan de corbeta Hermann Erhardt que había organizado en la base de Wilhelmshaven la II Brigada de Marina para reprimir a los espartaquistas y participar activamente en el putsch de ultraderecha de Kapp, en la época se lo consideraba como el enemigo número uno de la izquierda) que combatirán al KPD entre mayo y agosto de 1921. Schlageter va a transformarse en el héroe "deutsch-völkische" por excelencia, un mártir santo del nacionalismo extremo alemán, por lo que cada 26 de mayo se realizaban mítines conmemorativos en todas las organizaciones de la derecha radical.

El autor teatral oficial del régimen nacionalsocialista, Hanns Johst, le dedicó una obra trágica, titulada "Schlageter", que fue estrenada con pomposidad el día del cumpleaños de Hitler, el 20 de abril de 1933, y con la presencia personal del Führer y la jerarquía alemana. Es importante señalar que esta obra de teatro fue presentada con mucho suceso en toda Alemania por compañías del NSDAP hasta el año 1945.

El texto de Heidegger

En medio de nuestro trabajo, durante una pequeña interrupción en nuestras lecturas, nos permitimos recordar al estudiante de Freiburg, Albert Leo Schlageter, un joven héroe alemán quien hace una década atrás murió en la más dificultosa y grandiosa de todas las muertes.

Nos permitimos reflejar su honor, por un momento, sobre su muerte justa y en orden, y que esa muerte nos puede ayudar a comprender el significado de nuestras vidas.

Schlageter murió la más dificultosa de todas las muertes. No murió en el frente de combate como líder de su batería de artillería de campaña, no murió en el tumulto de un ataque, no murió en una rabiosa acción defensiva... no: él se paró inerme y sin defensa ante los fusiles franceses.

Pero él se mantuvo de pie y sostuvo la cosa más difícil que un hombre puede enarbolar.

Todavía se podía haber producido esto con un rápido final lleno de júbilo, tener una victoria ganada y que la grandeza del despertar de nuestra nación brillara adelante.

En lugar de esto... oscuridad, humillación, y traición.

Y así, en su hora más difícil, él pudo alcanzar también la cosa más grande a la que un hombre es capaz. Solo, girando sobre su propia fortaleza interna, tenía que colocar ante su propia alma una imagen del futuro despertar del "Volk" honorificado y engrandecido de tal manera que podría morirse creyendo en ese futuro.

¿De dónde sacó esa dureza de la voluntad, que le permitió soportar la cosa mas difícil de todas?

¿De donde sacó esa claridad del corazón, que le permitió vislumbrar lo que era más grandioso y más lejano y remoto?

¡Estudiante de Freiburg!, ¡Estudiante alemán!... Cuando en tus marchas y excursiones pisas las montañas, los bosques y valles de la Selva Negra, el hogar de este héroe, experimenta y aprende que: las montañas entre las que el joven hijo de campesinos creció son de piedra primitiva, de granito. Y ellas han estado mucho tiempo trabajando endureciendo la voluntad.

El sol de otoño de la Selva Negra se pone bañando las cordilleras y bosques en la más gloriosa y clara luz. Ella ha nutrido por mucho tiempo la claridad del corazón.

Cuando él estuvo de pié, parado indefenso frente a los fusiles franceses, la mirada interna del héroe sobrevoló sobre los orificios de las armas para alcanzar la luz del día y las montañas de su hogar para decir que se puede morir por el Pueblo Alemán y su Reich con el paisaje campestre germánico ante sus ojos.

Con una voluntad dura y un corazón claro, Albert Leo Schlageter murió su muerte, la muerte más difícil y la muerte más grandiosa de todas.

¡Estudiantes de Freiburg, permitan que la fuerza de las montañas maternas de nuestro héroe fluya dentro de sus voluntades!.

¡Estudiantes de Freiburg, permitan que la fuerza del sol otoñal de los valles maternos de nuestro héroe ilumine sus corazones! Preserven a ambos dentro de ustedes y llévenlos, dureza de la voluntad y claridad del corazón, a sus camaradas de las universidades alemanas.

Schlageter caminó estos lugares como un estudiante. Pero la ciudad de Freiburg no podía contenerlo por mucho tiempo. Él se obligó a ir al Báltico; él se obligó a ir a la Alta Silesia; él se obligó a ir al Ruhr.

Él no se permitió escaparse a su propio destino de manera que murió en la más difícil y grandiosa de todas las muertes con dureza de la voluntad y claridad del corazón. Honremos al héroe y levantemos nuestro brazo en un saludo silencioso.

¡Heil!.

Referencias

  1. 1,0 1,1 Víctor Farías, Heidegger y el Nazismo
  2. Emmanuel Faye, Heidegger, l'introduction du nazisme dans la philosophie. Autour des séminaries inédits de 1933-1935
  3. Heidegger escribió discursos para Hitler
  4. Sesenta y seis volúmenes aparecidos sobre el total de ciento dos, veinte volúmenes de cursos y siete volúmenes de notas a los ya aparecidos, muchos más que todos los que Heidegger había publicado en su vida.
  5. 5,0 5,1 5,2 5,3 La continuidad de una polémica Heidegger y el nazismo
  6. http://www.ldiogenes.buap.mx/revistas/16/7.pdf
  7. Alain Renaut, "La ‘déviation heideggerienne'?", en Le débat, No. 48, enero-febrero de 1988, París, p. 173.
  8. La Phénomenologie. Jean Francois Lyotard, Presses Universitaires, Paris, 1961 pg 122
  9. Heidegger: un filósofo fascista en la cumbre del pensamiento secular
  10. Osvaldo Salazar de León
  11. El rectorado del filósofo Martin Heidegger

Artículos relacionados

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