Campo de prisioneros de Belzec

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El campo de Polonia oriental Belzec estaba situado en el sudeste de Polonia, cerca de la ciudad de Lvov. Pertenecía al distrito de Lublin del Gobierno General de Hans Frank, el territorio no anexionado directamente ni por el Tercer Reich ni por la Unión Soviética. Era, de acuerdo con las publicaciones históricas ortodoxas, el tercer campo más grande de exterminio, y el primero en funcionar. La leyenda cuenta que ahí fueron gaseados de 400.000 a 600.000 judíos.

Historia

En 1940 los nacionalsocialistas construyeron un campo de trabajo para fortalecer las defensas de la Polonia alemana en torno al río Buh. A finales de 1940 el campo fue desmantelado y no se volvería a utilizar hasta noviembre de 1941.

Belzec se fundó finalmente en marzo del 1942. Servía de campo de tránsito para judíos radicados en Rusia. Muy pronto después de la inauguración del campamento se originaron rumores sobre matanzas masivas practicadas ahí, de las que sólo dos judíos habrían sobrevivido: Rudolf Reder (fallecido en la década de los 60) y Chaim Herszman (fallecido en 1946).

Actualmente, Belzec consiste en un campo abierto, sin rastros de construcciones, cenizas o restos humanos.

Las ocho variantes de exterminio en Belzec

El revisionista italiano Carlo Mattogno investiga estos rumores en su publicación sobre el mito del exterminio de los judíos[1] los cuales consistían básicamente en ocho distintas variaciones que intentaban explicar los asesinatos en este campo y el hecho de no hallar los restos de los supuestos asesinados.

  • Variante 1: A los judíos se los conducia a un galpón, donde debían pararse sobre una placa metálica: a través de ésta se enviaba luego una corriente eléctrica mortal.[2].
  • Variante 2: A los judíos se los fusilaba masivamente, los sobrevivientes eran gaseados o asesinados con corriente.[3]
  • Variante 3: Mataban a los judíos en un horno eléctrico mediante calor. Esta historia se la debemos a Abraham Silberschein.[4]
  • La variante 4 es relatada por el Dr. phil. Stefan Szende en su libro Der letzte Jude aus Polen (El último judío de Polonia)[5]:
El molino humano comprende un área con aproximadamente 7 km de diámetro. Esta zona está protegida con alambrados de púa y otras medidas de protección. Ninguna persona puede acercarse a esta zona. Ninguna persona puede abandonar esta zona... Los trenes cargados al tope con judíos ingresaban por un túnel a los ambientes subterráneos del lugar de ejecución... Se les quitaba todo... Los objetos se separaban ordenadamente, se inventariaban y se utilizaban para los fines de la raza superior. Para evitar este trabajo tan complicado y de gran insumo de tiempo, más adelante todos los transportes ya entregaban su carga desnuda. Los judíos desnudos eran llevados a inmensas salas. Estas salas tenian capacidad para varios miles de personas. No tenían ventanas, y eran de metal con piso sumergible. El piso de estas salas, con los miles de judíos encima, luego se bajaba a una pileta con agua, que se encontraba por debajo; pero solamente tanto como para que las personas sobre [a plataforma metálica no quedaran tapadas del todo por el agua. Cuando el agua ya les llegaba hasta las caderas, se activaba una línea de alta tensión a través del agua. Después de unos pocos instantes, todos los judíos, miles a la vez, habían muerto. Entonces el piso metálico volvia a elevarse. Sobre él yacian los cadaveres de los ejecutados. Se conectaba otra corriente eléctrica, y la plataforma metálica se convertia en un crematorio ' incandescente, hasta que todos los cadáveres se habían transformado en cenizas. Gigantescas grúas levantaban luego esta inmensa urna y descargaban las cenizas. Grandes chimeneas, tipo fabril, evacuaban el humo. El procedimiento había terminado. El próximo tren ya esperaba con más judíos delante de la boca del túnel. Cada tren traía de tres a cinco mil, y a veces aún más judíós. Hubo días en que el ramal a Belzec había transportado veinte o aun mas trenes. La técnica moderna triunfaba bajo la conducción nazi. Habían solucionado el problema de cómo ejecutar a millones de personas.
  • Variante 5: Los judíos eran asesinados en una ducha eléctrica, y luego transformados en jabón. Esta versión es original de Simon Wiesenthal:
La gente, hacinada, azuzada por las SS, letones y ucranianos, llegaba corriendo a través del portón abierto al "baño". 500 personas cabían por vez. El piso de la "sala de baño" era de metal, y del cielorraso pendían duchas. Cuando el espacio estaba lleno las SS conectaban corriente de alta tensión, 5.000 voltios, a la placa metálica. Al mismo tiempo, las duchas despedian agua. Un breve grito, y la ejecución había culminado. Un jefe médico de las SS, Dr. Schmidt, comprobaba a través de una mirilla la muerte de las victimas, a lo cital se abría la segunda puerta, por donde entraba "el comando cadáveres" y se llevaba rápidamente los muertos. Ya había lugarpara los próximos 500.
Der neue Weg ("El nuevo camino"), N· 19/20, 1946.

A diferencia del Dr. phil. Stefan Szende, Simon Wiesenthal refiere que, en lugar de que los cadáveres de los asesinados se "quemaban en un horno crematorio, incandescente, hasta convertirse en cenizas", los verdugos confeccionaban de ellos jabón, de la marca RIF, Rein jüdisches Fett ("grasa pura judía") Pero RIF significaba Reichsstelle für industrielle Fettversorgung (Departamento para aprovisionamiento de grasa industrial).

  • Variante seis: Los judíos eran asesinados con cal viva. El responsable de esta historia es el polaco no-judío Jan Karski, autor del libro Story of Secret State, publicado en 1944, que contenía el párrafo siguiente:
El piso del tren (en el cual habían sido abarrotados los judios) estaba cubierto con una gruesa capa de polvo blanco. Era cal viva. Cualquiera sabe lo que pasa cuando se vierte agua sobre cal... Por el contacto, con la cal, la carne se deshidrata rápidamente, se "quema". A los ocupantes del tren se les iba "carcomiendo" lentamente la carne de los huesos... El atardecer comenzaba cuando se habían llenado los 45 vagones (yo los había contado). El tren, con su carga torturada de carne humana, basculaba y resonaba de los aullidos desgarradores.
Citado según Robert Faurisson, Réponse á Pierre Vidal-Naquet, 1982, págs. 43-44.
  • Variante siete: Se mataba a los judíos con Zyklon B que se introducía mediante un sistema de cañerías en las duchas. Esta versión fue la adoptada por un tribunal alemán en el proceso de Belzec, en 1965, y en consecuencia también por Adalbert Rückerl, antiguo jefe de la central de Ludwigsburg para el esclarecimiento de "crímenes nazis", en su libro Campos de exterminio nazi, a través de los juicios penales alemanes[6]. Pero, así lo aclaran el tribunal y el señor Rückerl, a las pocas semanas habrían pasado a usar gases de combustión de motores. Según esto, los miembros de las SS habrían necesitado varias semanas para darse cuenta de que el granulado de Zyklon B de ninguna manera podía introducirse en un sistema de cañerías. En otros campos, según los exterministas, las SS siguieron el camino inverso, cambiando de los gases de combustión a Zyklon B.
  • Variante ocho: Los judíos eran asesinados con gases de escape de motores Diesel. Esta variante se origina en el informe Gerstein.

De todas estas variantes de asesinato, puesto que no todas podían ser verídicas, la historia oficial decidió que la versión correcta era la octava, el informe Gerstein. La necedad del informe Gerstein ya se revela sólo por el hecho de que ninguna persona podría tener la idea de cometer asesinatos en masa con un motor Diesel, puesto que los gases de combustión de este tipo de motor contienen muy poco del gas venenoso CO (monóxido de carbono). Los encerrados en la cámara, abarrotada, hubieran muerto seguramente por falta de oxigeno antes de actuar el gas CO, y entonces los nazis podrían haberse ahorrado el motor Diesel. Cualquier motor naftero hubiera servido mejor como instrumento de asesinato que un motor Diesel. En realidad, si los alemanes hubieran querido realmente gasear personas humanas en masa, habrían usado uno de los gases altamente tóxicos que producia su industria, y no un motor.

Referencias

  1. Carlo Mattogno, The Myth of the Extermination of the Jews, Primera parte, Journal of Historical Rewiew, Volumen 8, Nº 22, verano de 1988. Segunda parte en Volumen 8, Nº 3, otoño de 1988.
  2. Variante divulgada en diciembre de 1942 por la revista polaca en el exilio Polish Fortnightly Review
  3. Declaración del Comité Interaliado de Informaciones, del 19 de diciembre de 1942.
  4. Abraham Silberschein Die Judenausrottung in Polen ("El exterminio de los judíos en Polonia"), 1944.
  5. Stefan Szende Der letzte Jude aus Polen, Editorial Europa Zürich/New York, 1945, p. 290 y sgtes.
  6. Adalbert Rückerl, Nationalsozialistische Vernichtungslager im Spiegel deutscher Strafprozesse, dtv, 1977, p. 133

Enlaces externos

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