Organización Nacional Armada Secreta
Historia
En 1970 la población argentina era hostigada por la actuación de grupos armados que, empleando la violencia, pretendían desestabilizar al gobierno y acceder al poder. Dichas organizaciones contaban con financiamiento y entrenamiento de gobiernos extranjeros, ya que su existencia era producto de la estrategia global soviética para vencer a sus enemigos en la Guerra Fría. Sin embargo, pese a que las autoridades nacionales sabían del peligro que implicaba la presencia de aquellos grupos armados, no existía la voluntad de aniquilarlos abiertamente por la serie de consecuencias que ello podía traer.
En ese contexto, un grupo de jóvenes militares que integraban el Ejército Argentino decidieron ellos mismos asumir la lucha contra la subversión. Para ello crearon la Organización Nacional Armada Secreta tomando el modelo de la OAS. Su objetivo era combatir a los comunistas, pero también a quienes los controlaban, es decir a los masones y a los judíos.
Realizaron dos atentados: el primero contra la sede de la AMIA de La Plata y el segundo contra la oficina del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata. En ambos casos utilizaron bombas de trotyl que destruyeron parte de las edificaciones, pero no ocasionaron víctimas fatales.
La ONAS fue desarticulada cuando una inspección dentro del Ejército Argentino detectó que sus miembros profesaban una forma muy explícita de nacionalismo, lo que llevó a que se los investigara con detenimiento.
Los líderes de la organización eran los tenientes Osvaldo Antinori y Julio Ianantuoni. También Edward Schmoll, Daniel Polano, Fernando Otero, Juan Antonio Cejas, Norberto Boyer, Alberto Arana, Juan Carlos Ortiz y Julio Gatti eran hombres de la ONAS. El oficial con mayor rango involucrado en la ONAS fue el Capitán Jorge Becerra, quien en realidad no era un miembro activo pero si colaboraba con el grupo.
Pese a que hubo un Consejo de Guerra en contra de los integrantes de la ONAS que terminó por condenar a los imputados a la expulsión de la institución y al encierro en prisiones militares, Alejandro Agustín Lanusse, que a la sazón era la autoridad máxima del Ejército Argentino, indultó a todos los involucrados. Antinori se destacaría luego en la Guerra contra la subversión en Argentina y Polano combatiría en la Guerra de Malvinas, en tanto que Ianantuoni, Otero y Arana, que eran peronistas, volvieron a la vida civil y militaron en la Concentración Nacional Universitaria.