Raza y crimen

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Estadísticas sobre homicidios en 2005. Los índices de homicidios cometidos por negros es siete veces más alto que los índices para blancos.[1]
Estadísticas de 2001 sobre incidencia criminal por grupos étnicos. Se representan tres grupos étnicos: blancos, mestizos hispanohablantes y negros

Se ha demostrado, bajo estudios estadísticos y psicológicos, que la agresividad y la tendencia a la criminalidad y delincuencia en poblaciones urbanas es diferente entre las razas. Al igual que en el caso de las diferencias entre razas en el coeficiente, este hecho es objeto de controversia y tabú y no es aceptado políticamente, y si se acepta, se asumen y atribuyen causas socio-económicas y no raciales, aún cuando no haya pruebas que lo confirmen y cuando todos los estudios al respecto indican el mismo patrón en diversos lugares.

De acuerdo con el profesor J. Philippe Rushton, en Raza, evolución y comportamiento, este patrón racial en el crimen es constante en todo el mundo. Los registros anuales de Interpol demuestran que el promedio de crimen violento (homicidio, violación y asalto agravado) es cuatro veces más bajo en países asiáticos y de la costa pacífica, que en países africanos o caribeños. Los blancos en los EE.UU. y países europeos están en una posición levemente por encima de los asiáticos pero aún muy por debajo de los africanos. Los promedios en crimen violento, de Interpol en 1996, muestran claramente este patrón: los países asiáticos, 35 crímenes violentos por 100.000 personas; los países europeos, 42; y los países africanos, 149.

En Estados Unidos los negros son aproximadamente del 13% al 15% de la población, pero tienen un 50% de todos los arrestos por asalto y homicidio. En Londres, Inglaterra, el patrón es el mismo, los negros componen el 13% de la población, pero tienen el 50% de los índices criminales. Una comisión gubernamental de 1996, en Ontario, Canadá, informó que los negros eran 5 veces más proclives de terminar en la cárcel que los blancos.

Un informe de febrero de 1997 sobre violación y crímenes sexuales, publicado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos (USDJ) concluyó que de los crímenes registrados, 56% de los arrestos correspondían a caucásicos, 42% a afroamericanos, y 2% a otros grupos étnicos. Tómese en cuenta que la población negra en ese país es de tan sólo el 13% y, no obstante, los negros casi se aproximan al porcentaje de arrestos entre caucásicos, que son la mayoría de la población.[2]

De acuerdo con otro documento del USDJ, en 2005, de las 111.590 mujeres blancas agredidas sexualmente o violadas, 37.460 fueron víctimas de un negro, es decir, el agresor era caucásico en un 44.5% de los casos y negro en un 33.6%. Mientras que entre 0 y 10 mujeres negras fueron agredidas sexualmente por un hombre blanco.[3]

Un informe subsecuente del USDJ en el cual se registraron estadísticas de homicidios entre 1974 y 2004, se determinó que de los crímenes registrados, 52.1% de los agresores eran personas de raza negra, 45.9% eran de raza blanca, y 2% eran de otros grupos étnicos. De las víctimas de esos mismos crímenes, 51% eran personas de raza blanca, 46.9% eran negros, y 2.1% de otros grupos étnicos.[4]

70% de los prisioneros en Estados Unidos son no-blancos, siendo que éstos representan cerca del 30% de la población.[5] En 1998, uno de cada tres negros entre los 20 y 29 años de edad estuvieron en prisión.[6]

Gráfica basada en el reporte del Bureau of Justice Statistics sobre crímenes interraciales en 2018.

Un documento del Bureau of Justice Statistics reportó que en 2018 hubo 3.581.360 incidentes violentos cuyas víctimas fueron personas blancas, de los cuales 2.224.024 fueron a manos de victimarios blancos (62,1%) y 547.948 victimarios negros (16%). De los 563.940 incidentes violentos cuyas víctimas fueron personas negras, 396.449 involucraron a victimarios negros (70,3%) y 59.777 a victimarios blancos (10,6%). Esto indica que los crímenes cometidos por negros contra blancos son muchos más que los crímenes que blancos cometen contra negros.[7]

Estados Unidos tiene severas legislaciones contra los llamados "crímenes de odio", que engloban crímenes de índole racial, pero existe un significativo doble rasero en estas legislaciones. La abrumadora mayoría de los crímenes interraciales consisten en víctimas blancas y victimarios negros o mestizos hispanohablantes, a pesar de ello, muy pocos de estos crímenes son clasificados como "crímenes de odio".[8] Sin embargo, cuando el victimario es blanco y la víctima es miembro de otro grupo étnico, siempre se asume como "crimen de odio".[9]

Referencias