Guerra de Independencia de los Estados Unidos

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Escaramuza entre colonos armados y tropas británicas en 1775

La Guerra de Independencia de los Estados Unidos fue un conflicto que enfrentó a las trece colonias británicas originales en América del Norte contra el Reino de Gran Bretaña entre 1775 y 1783

La causa inmediata de este conflicto fue el injusto trato que Gran Bretaña infligía a los colonos, pues éstos aportaban riquezas e impuestos a la metrópoli pero no tenían los medios para decidir sobre dichos impuestos, por lo que se sentían marginados y no representados.

Finalizó con la derrota de la Corona Británica en la batalla de Yorktown y la firma del Tratado de París.

Antecedentes

Los antecedentes a la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos se remontan a la confrontación franco-británica en Norteamérica y a las consecuencias de la Guerra de los Siete Años que finalizó en 1763. El 10 de febrero, el Tratado de París ponía fin al imperio colonial francés en América del Norte y consolidaba a Gran Bretaña como la potencia hegemónica. En oposición sólo tenía a España, que controlaba Nueva Orleans, la ciudad más importante, con unos 10.000 habitantes.

Orígenes del conflicto

En 1765, el gobierno británico de Jorge III aumentó los impuestos, estableciendo primero un impuesto del timbre, sello que tenían que llevar los documentos jurídicos y que fue suprimido; y después un impuesto sobre el té, que acabaría desencadenando la revolución. Ambos impuestos habían sido promulgados sin consultar a las colonias y Gran Bretaña trató de mantenerlos haciendo uso de la fuerza.

Desarrollo

En abril de 1775, las fuerzas británicas al mando del general Thomas Gage intentaron marchar desde Boston hasta las aldeas cercanas de Lexington y Concord, con el fin de apoderarse de los suministros que los colonos habían almacenado allí para sus tropas. Los estadounidenses también atacaron a los británicos en su fuerte de Ticonderoga, en Nueva York. Este ataque, dirigido por Ethan Allen, tomo por sorpresa a los británicos.

En la batalla de Bunker Hill en junio de 1775, los rebeldes americanos tomaron un punto de alto de Boston e intentaron desalojar a las fuerza a los británicos. Los británicos sufrieron enormes bajas, pero finalmente tomaron la colina, cuando los estadounidenses se quedaron sin municiones y pólvora.

Iniciado el ataque britanico, el Segundo Congreso Continental debatió qué medidas tomar contra Gran Bretaña. Los delegados, reunidos en Filadelfia, nombraron a George Washington como general en jefe del ejército rebelde que obligó a los británicos a evacuar Boston.

El 4 de julio de 1776 el Congreso redactó la Declaración de Independencia de Estados Unidos de América, cuyo preámbulo fue escrito por Thomas Jefferson. El ejército colonial demostró no ser rival para las armadas británicas y sufrió una serie de embarazosas derrotas en la Batalla de Brooklyn Heights.

A finales de 1776, Quebec, la ciudad de Nueva York y gran parte de Nueva Jersey estaban en manos británicas. Sin embargo, durante la semana de Navidad, el general George Washington, que se había retirado a Pensilvania, atravesó el río Delaware y de nuevo en Nueva Jersey sitió las periféricas guarniciones británicas en Trenton y Princeton. Esto estableció un patrón que se mantuvo por el resto de la guerra. Los británicos controlaban el territorio que ocupaban con las principales fuerzas; sobre todo de Nueva York y Filadelfia.

Batalla de Saratoga

La Batalla de Saratoga es considerada por muchos historiadores como el punto de inflexión en la Guerra de Independencia de las Trece Colonias y la batalla decisiva del enfrentamiento.

En 1777, el general británico John Burgoyne con una fuerza de 10,000 hombres pretendía aislar a Nueva Inglaterra del resto de las colonias del norte y causar la mayor cantidad de bajas posibles entre las filas del ejército rebelde. Burgoyne descendió de los bosques canadienses y avanzó hacia el sur con la intención de reunirse con las tropas británicas asentadas en Nueva York, a la espera de que Howe hiciera lo mismo después de atacar Filadelfia.

Las tropas británicas, que constaban de 50.000 militares y 30.000 mercenarios alemanes, además de 7.800 regulares y milicianos, no fueron capaces de soportar el contraataque de 14.000 regulares y milicianos americanos al mando de George Washington obtenidos voluntariamente tras una leva de voluntarios que hizo en 1775. Hubo 8.000 muertos entre los americanos y 1.600 entre los británicos. Además, unos 6.000 británicos cayeron prisioneros.

Durante el invierno de 1777-78, los estadounidenses acamparon en Valley Forge (Pensilvania). Mientras que las tropas británicas al mando del general Howe seguian con la ocupación de Filadelfia. En 1779 la invasión británica a través de Georgia hacia las Carolinas, finalmente resultó ser un fracaso importante para los comandantes británicos.

Intervención extranjera

Los revolucionarios buscaron el apoyo y reconocimiento de potencias extranjeras. Una de las primeras en hacerlo fue España, que tenía colonias al sur de las colonias británicas. Uno de los mejores éxitos vinieron de los esfuerzos diplomáticos de Benjamin Franklin, que fue enviado a París para negociar con el enemigo tradicional de Gran Bretaña. El apoyo internacional jugó un papel importante en el éxito de la revolución de las colonias. Notable entre estos recién llegados fueron Baron Von Steuben de Prusia y el joven francés marqués de Lafayette. Ambas partes que desempeñan en la mejora de las capacidades de los militares estadounidenses. Después de la batalla de Saratoga, Francia considero que los Estados Unidos podían derrotar a los británicos y comenzó a enviar barcos cargados con armas de fuego, municiones, ropa, pólvora y otros bienes necesarios.

Derrota británica

Reagrupandose las fuerzas britanicas de Cornwallis en Chesapeake, el ejercito británico espero nuevos recursos provenientes de Europa. Sin embargo, Washington habia dejado Nueva York y se dirigio con sus fuerzas al sur, donde se colocó una trampa para el general británico. Mientras que en las Antillas francesas, el almirante francés de Grasse había notificado a Washington de la disponibilidad de su flota, que Washington aceptó, por lo que el francés se embarcó para Yorktown, en la costa de Chesapeake. Con Washington que avanza desde el norte y el ejército francés al sur, Cornwallis se vio obligado a renunciar a su comando entero, el principal ejército británico en América fue derrotado en Yorktown, el 19 de octubre de 1781. Los combates esporádicos continuaron después de que Cornwallis se rindiera en 1781. Negociadores coloniales empezaron a reunirse en París. Los delegados americanos negociaron en secreto con los británicos y un tratado de carácter temporal se alcanzó en 1782, pero el tratado final llegó un año después.

Consecuencias

En el Tratado de París de 1783, Reino Unido reconoció la independencia de Estados Unidos y les concedió territorios entre los Apalaches y el Mississipi. España recuperó la Florida. El nuevo Tratado reconoce las colonias como un ente independiente del gobierno británico y estableció una normalización de las relaciones que conduzcan a una estrecha relación de confianza y convivencia

Las colonias que se independizaron de Gran Bretaña edificaron el primer sistema político liberal y democrático, alumbrando una nueva nación, los Estados Unidos de América, incorporando las nuevas ideas revolucionarias que propugnaban la igualdad y la libertad. Esta sociedad colonial se formó a partir de oleadas de colonos inmigrados, y no existían en ella los rasgos característicos del rígido sistema estamental europeo.

Respecto a los colonos estadounidenses, la guerra modificó radicalmente el panorama anterior. Los francófonos católicos de Quebec, tradicionales enemigos de los colonos estadounidenses de las Trece colonias, recibieron un trato respetuoso por parte de las autoridades británicas. Trato que se confirmó en 1774 cuando se dotó a Canadá de un estatuto particular dentro de las colonias estadounidenses, llevándose sus fronteras hasta la confluencia del río Ohio y el Misisipi. Asimismo su población conserva un derecho civil propio y la Iglesia Católica es reconocida. Todos estos movimientos fueron mal aceptados por la población de las Trece colonias.

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