Dolchstoss

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Una caricatura ilustra la Dolchstoß: un judío con cuerpo de mujer apuñala por la espalda a un soldado alemán. Postal austriaca de 1919.

La Dolchstoß o Dolchstoss (o mal llamada Dolchstosslegende que en alemán es traducible por "leyenda de la puñalada por la espalda", ya que no es ninguna leyenda y sí la verdad histórica) hace referencia a la traición que recibió Alemania al final de la Primera Guerra Mundial debido a un determinado número de asuntos internos que desembocaron en la derrota alemana. En especial, dicha puñalada fue el resultado de que algunos alemanes como los judíos y los marxistas no respondieron a la "llamada patriótica" en el momento crucial de la guerra y sabotearon el esfuerzo bélico a propósito.

El Dolchstoß se tiene como uno de los factores más importantes, aunque no el único, para explicar el ascenso al poder de Adolf Hitler más adelante, ya que gran parte de la base política inicial del NSDAP la componían veteranos de la Primera Guerra Mundial y muchos de los que eran cercanos a la interpretación Dolchstoß de la historia reciente alemana.

Contenido

Motivación

Perspectivas de la Guerra, el Espíritu de 1914

El inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914 parecía que iba a borrar muchas de las diferencias políticas existentes en la sociedad alemana de principios del siglo XX; católicos, luteranos, socialistas, conservadores y liberales fueron sobrepasados por el fenómeno del Espíritu de 1914. Masas jubilosas se reunían para escuchar las noticias sobre la guerra y una fuerte ola de euforia tuvo lugar en todas las celebraciones públicas. El orgullo nacional había mostrado todo su potencial como fuerza de unión y cohesión; muchos consideraron que estaban en el inicio de una nueva era, basada casi por completo en la fe en una rápida y poco sangrienta victoria.

Muchos tenían la impresión de que la Triple Entente había anunciado la guerra, y desde esa perspectiva la causa alemana en la guerra estaba justificada. La Rusia Imperial era vista como una potencia con ambiciones expansionistas y el resentimiento de Francia contra Alemania por su derrota en la Guerra Franco-Prusiana de 1870 era bien conocido. Después, los alemanes quedaron sorprendidos al conocer que el Reino Unido había entrado en la guerra, y muchos sintieron que su país estaba siendo atacado en grupo; daba la sensación de que el Reino Unido usaba al asunto de la neutralidad belga como excusa para entrar en la guerra y así neutralizar las amenazas alemanas a los intereses comerciales británicos.

Según la guerra parecía no terminar nunca, las ilusiones de una victoria fácil se desvanecieron, y los alemanes comenzaron a sufrir las consecuencias de la que sería una guerra terriblemente costosa. Con la euforia inicial terminada, resurgieron las viejas divisiones. Las sospechas contra los socialdemócratas y judíos crecieron a la vez que el entusiasmo inicial decaía. En consecuencia las lealtades nacionales se pusieron en entredicho. Antes de la guerra existía bastante tensión política, especialmente ante la creciente presencia de socialdemócratas en el Reichstag. Esto generaba muchos temores en la aristocracia en el poder y sirvió para que se le negasen a Erich Ludendorff los fondos que reclamaba para el Ejército alemán.

Beneficio y desorden civil

Aquellos que se estaban beneficiando de la guerra fueron también objeto de críticas. El industrial Friedrich Alfred Krupp mismo fue acusado de fabricar armas para ambos bandos; una práctica extremadamente beneficiosa para él. Los intereses individuales aumentaron en otros sectores. Mientras los administradores hicieron frente a la economía de tiempos de guerra introduciendo nuevas medidas como los precios máximos fijos y otras, los productores respondieron en muchos casos haciendo nuevos productos y abandonando los "controlados", lo que dio paso a escaseces. Esto llevó a una gran tensión entre las ciudades y el campo y, aún más importante, privaciones exacerbadas y enfrentamientos entre clases. En 1917 las huelgas se habían convertido en algo común a lo largo de Alemania, y los responsables de esas huelgas, judíos y comunistas, fueron vistos con desdén por parte de la población alemana. Ese año hubo casi quinientas huelgas en el país dando como resultado más de dos millones de días de trabajo perdidos.

El desorden civil creció como resultado de la incapacidad para encontrar acuerdos entre las partes. A pesar de su superioridad individual, el potencial industrial y humano de Alemania eran igualados y superados por la Entente en su conjunto. La retirada de Rusia en 1917 apenas afectó al resultado global, en tanto que los Estados Unidos entraron en la guerra a partir del 16 de abril de 1917.

Propaganda aliada

En sus memorias, Erich Ludendorff permanentemente señala que el liderazgo Hohenzollern falló a la hora de considerar el poder la propaganda Aliada y de saber manejar la propia. La prensa Británica y Americana tuvo un éxito espectacular con su campaña de folleto y tabloide. El punto de vista en que la autocracia alemana era una exportación del "militarismo Prusiano" y también culpable de crímenes contra la humanidad incluso tuvo efecto sobre la sociedad alemana. Tras la salida de la Rusia Imperial de la guerra, la reivindicación del contraste entre el "mundo libre" que quería la paz contra la "bárbara" autocrática Alemania que se suponía que sólo quería la guerra se convirtió en un tema recurrente.

Pese a que frecuentemente se consideraba en forma errónea a Alemania como la agresora y por tanto responsable de la guerra, todas sus propuestas de paz fueron rechazadas. Ludendorff estaba convencido de que la Entente únicamente quería una paz draconiana. Socialistas y liberales, especialmente los Socialdemócratas que integraban la mayor parte del parlamento, eran conocidos "agitadores" por el cambio social antes de 1914.

Cuando se firmó el armisticio en 1918, la profecía de Ludendorff pareció tomar forma en el acto; aunque los combates habían terminado, los británicos mantuvieron su bloqueo sobre el continente europeo todo un año provocando hambrunas y graves malnutriciones. La paz no negociable acordada por los políticos de la República de Weimar en el Tratado de Versalles no fue, ciertamente, lo que los alemanes partidarios de la paz habían esperado.

El Tratado de Versalles

Artículo principal: Tratado de Versalles

Como resultado del Tratado el territorio de Alemania se vio reducido en un tercio, la zona del Rhin se desmilitarizó y tropas Aliadas ocuparon diversas zonas del territorio. También hubo unas tremendas reparaciones de guerra que debían pagarse en un período de setenta años (hasta 1988). Quizá el aspecto más importante del Tratado en lo referente a la Dolchstosslegende fue la Claúsula de Culpabilidad de la Guerra, que forzó a Alemania a aceptar completamente ser la única responsable de la guerra. Lógicamente el Tratado fue enormemente impopular en Alemania, en buena medida porque penetraba mucho en la soberanía alemana. La Dolchstosslegende fue la antítesis aceptada contra la Claúsula de Culpabilidad de la Guerra, ya que esta se consideraba completamente contraria a lo que el pueblo consideraba lo real.

Reacciones y reflexiones de la Postguerra

Líderes conservadores, nacionalistas y ex-militares comenzaron a criticar tanto la paz como a los políticos de la República de Weimar. Los Socialistas, comunistas y judíos eran mirados con suspicacia debido a sus supuestas lealtades extra-nacionales. No habían apoyado la guerra y que habían tenido un papel importante en la venta de Alemania a sus enemigos. Estos Criminales de Noviembre, o aquellos que parecían beneficiarse de la nueva República de Weimar, eran vistos como aquellos que habían apuñalado por la espalda el frente interior, ya fuera por medio de críticas al nacionalismo alemán o instigando revueltas y huelgas en las industrias militares más importantes. En esencia la acusación era de haber cometido traición contra la causa común.

Estas teorías ganaron credibilidad al contrastarse con los hechos. Cuando Alemania se rindió en noviembre de 1918, sus ejércitos continuaban en territorio francés y belga. No sólo el ejército alemán estuvo en territorio enemigo durante toda la guerra en el Frente Occidental, en el Frente Oriental Alemania ya había ganado la guerra a Rusia, concluyendo en el Tratado de Brest-Litovsk. En el Oeste, Alemania estuvo cerca de ganar la guerra en la Ofensiva de Primavera. Contribuyendo a la Dolchstosslegende, el fracaso de esta ofensiva se explicó acusando de ello a las huelgas en la industria armamentística en momentos críticos de la ofensiva, dejando a los soldados sin el adecuado suministro de material. Se consideró que las huelgas fueron instigadas por elementos traicioneros, siendo los judíos los que recibieron la mayor parte de las acusaciones.

Este tema de la traición interna resonó entre la audiencia alemana, y sus acusaciones se codificarían como la base del impresionante apoyo social al emergente Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, bajo un nacionalismo de base racial. El antisemitismo fue intensificado por la República Soviética de Baviera, un gobierno comunista que gobernó la ciudad de Múnich durante dos semanas antes de ser aplastado por las patrióticas milicias Freikorps. La casi totalidad de los líderes de la marxista República Soviética de Baviera estaba integrada por judíos, un hecho que sirvió para que todos los alemanes hicieran la conexión con la "traición comunista".

El 11 de noviembre de 1918, los representantes de la recién formada República de Weimar firmaron un armisticio con los Aliados terminando así la Primera Guerra Mundial. El subsiguiente Tratado de Versalles implicó la pérdida de territorios y las reparaciones económicas a los vencedores. Como el Kaiser había sido obligado a renunciar y los militares renunciaron al poder ejecutivo, fue el "gobierno civil" el encargado de buscar la paz - la firma del documento de paz la realizó el católico Centrista Matthias Erzberger, un civil, que fue posteriormente asesinado por su traición. Esto llevó a la firma del Tratado de Versalles.

Versiones de la Dolchstoss

El nacimiento oficial del término Dolchstosslegende o Dolchstoss posiblemente se puede datar a mediados de 1919, cuando Ludendorff estaba celebrando una comida con el general Británico Sir Neil Malcolm. Malcolm le preguntó a Ludendorff cómo había sido posible que la dura Alemania perdiese la guerra. Ludendorff contestó que el frente interior falló. Entonces, Sir Neil Malcolm dijo que "eso suena como si les hubiesen dado una puñalada por la espalda, ¿no cree?" La frase le gustó a Ludendorff y él mismo la extendió entre los otros generales alemanes, y después se expandió por toda la sociedad alemana. Esta idea fue adoptada por las facciones políticas nacionalistas y usado como una forma de ataque contra el gobierno socialdemócrata de Weimar, el cual había llegado al poder en la Revolución de Noviembre de 1918.

Richard Steigmann-Gall dijo que la leyenda de la puñalada por la espalda se remonta al sermón predicado el 3 de febrero de 1918 por el Capellán Protestante de la Corte Bruno Doehring, seis meses antes de que la guerra hubiese terminado. El erudito alemán Boris Barth, al contrario que Steigmann-Gall, insinuó que Doehring no usó exactamente ese término, sino que sólo habló de "traición". Barth rastrea el primer uso documentado del término en una reunión de políticos centristas que tuvo lugar el 2 de noviembre de 1918 en Múnich Loewenbraeu-Keller, en la que Ernst Müller-Meiningen, un miembro de la coalición Progresista del Reichstag usó el término para exhortar a sus oyentes para que continuasen luchando: "Mientras el frente se mantenga, nosotros tenemos la obligación de seguir resistiendo en nuestra patria. Nos avergonzaremos delante de nuestros hijos y nietos si atacamos al frente de batalla por la espalda y le damos una puñalada. ("...wenn wir der Front in den Rücken fielen und ihr den Dolchstoß versetzten.")

Barth también demostró que el término se popularizó cuando el periódico patriótico alemán Deutsche Tageszeitung citó el 17 de diciembre de 1918 un artículo del Neue Zürcher Zeitung que resumía dos artículos previos del general británico Maurice con la frase de que el ejército alemán había sido "apuñalado por la espalda por la población civil" ("von der Zivilbevölkerung von hinten erdolcht.").

Las acusaciones de que la izquierda había sido cómplice de la derrota alemana señalaron duramente a figuras como Kurt Eisner; un judío alemán nacido en Berlín que vivía en Múnich. Este había escrito reiteradamente desde 1916 acerca de la naturaleza ilegal de la guerra y fue una figura importante en la revolución de Múnich hasta que fue asesinado en febrero de 1919. La legitimidad de la República fue atacada constantemente alegando cosas como "la puñalada por la espalda". Muchos de sus representantes, como Matthias Erzberger y Walther Rathenau fueron asesinados, y los líderes fueron tildados de "criminales" y judíos por la prensa que dominaba Alfred Hugenberg.

El historiador alemán Friedrich Meinecke intentó señalar el origen del término en un artículo del periódico vienés Neue Freie Presse de fecha 11 de junio de 1922. En las elecciones nacionales de 1924 el diario cultural muniqués Süddeutsche Monatshefte publicó una serie de artículos acusando al SPD y a los sindicatos comunistas de ser los culpables de la derrota alemana en la guerra. El editor de un periódico del SPD demandó al diario por difamación, dando lugar a lo que se conoce como el Munich Dolchstoßprozess desde el 19 de octubre al 20 de noviembre de 1924. Muchas figuras relevantes testificaron en ese juicio, incluyendo a miembros del comité parlamentario encargado de investigar las causas de la derrota, por lo que algunos de los resultados de dicho comité se hicieron públicos mucho antes de que se publicase el informe oficial del comité en 1928.

El Dolchstoß fue la imagen central que produjeron muchos de los partidos políticos que surgieron en los primeros momentos de la República de Weimar, incluyendo el NSDAP de Hitler. Para el propio Hitler, este modelo explicativo de la Primera Guerra Mundial fue de una importancia personal crucial. Él se enteró de la derrota de Alemania mientras estaba siendo tratado de una ceguera temporal producida por un ataque con gases en el frente. En Mein Kampf describe una visión que tuvo que fue la que le impulsó a entrar en política. A lo largo de su carrera política atacó sistemáticamente a los "criminales de noviembre" de 1918 quienes habían apuñalado por la espalda al ejército alemán.

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