Adolf Hitler

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"Los que se han encontrado con Herr Hitler cara a cara en asuntos públicos o en términos sociales han podido apreciar que se trata de un político altamente competente, ponderado, bien informado, de modales agradables y una desarmante sonrisa." (Winston Churchill, Great Contemporaries, Londres 1935)

Adolf Hitler
Adolf Hitler

Tabla de contenidos

[editar] Biografía

Adolf Hitler nació el 20 de abril de 1889 en Braunau am Inn, Austria y murió el 30 de abril de 1945 en Berlín. Fue un militar y político alemán de origen austríaco que estableció un régimen nacionalsocialista en el que recibió el título de Reichskanzler (canciller imperial) y Führer (caudillo, líder o guía).

Como jefe del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei o NSDAP), dirigió el gobierno del país de 1933 a 1945.

Llegó al poder el 30 de enero de 1933 cuando una gran crisis se abatía en Alemania luego de más de una década de la denominada República de Weimar. Hitler era un orador carismático. Centraba sus discursos en el nacionalismo, el antisemitismo y el anticomunismo. Reestructuró la desastrosa economía dándole trabajo a casi cuatro millones de desocupados en pocos años. Dejó sin efecto el vergonzoso Tratado de Versalles en el cual se humillaba a Alemania con cláusulas increíbles.

En los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, Hitler y su esposa, Eva Braun, se suicidaron en su búnker subterráneo de Berlín.

[editar] Primeros años

[editar] Infancia

Adolf Hitler nació en Braunau am Inn, una pequeña aldea cerca de Linz en la provincia de la Alta Austria, no muy lejos de la frontera alemana, en lo que entonces era el Imperio Austrohúngaro. Fue el cuarto hijo de seis. Su padre, Alois Hitler, (1837–1903), fue un agente de aduanas. Su madre, Klara Pölzl, (1860–1907), fue la tercera esposa de Alois. El nombre "Adolf" viene del antiguo alto alemán y significa "lobo noble" (Adel = nobleza + wolf = lobo).

La familia de Hitler se trasladó a menudo, de Braunau am Inn a Passau, Lambach, Leonding y Linz. El joven Hitler fue un buen estudiante.

Su padre quería que su hijo siguiera una carrera como agente de aduanas; en cambio, Hitler quería convertirse en pintor.

[editar] Adolescencia en Viena y Múnich

Hitler era un joven inteligente. En dos ocasiones suspendió el examen de entrada a la universidad de Linz. Allí quedó cautivado por las lecturas pangermánicas y antisemitas del profesor Leopold Poetsch, quien influyó notablemente en la mente del joven.

Hitler era devoto de su madre pero tenia problemas con su padre. Padre e hijo no compartían sus ideas políticas. Alois Hitler también deseaba que su hijo llegara a ser funcionario como él, empleo del que se sentía muy orgulloso y al que había llegado prácticamente sin una base académica. Pero al joven Hitler ese futuro no le seducía en absoluto, ya que estaba demasiado alejado de su objetivo, las artes. Se interesó por la pintura y la arquitectura.

Hitler, en su libro Mein Kampf (Mi Lucha), es respetuoso con su padre, aunque indica que había diferencias irreconciliables sobre su firme decisión de convertirse en artista. Alois falleció en enero de 1903 y Klara, madre de Adolf, murió de cáncer en diciembre de 1907.

Muchos pseudo-historiadores especulan que su odio extremo hacia los judíos era por la posibilidad de que el padre biológico de Alois (y por tanto su abuelo) fuera de origen judío, lo que fue desmentido luego. Otros lo atribuyen a que su madre murió al cuidado de un médico judío, pero el mismo Hitler mostró su agradecimiento al médico por sus atenciones (le regaló una pintura y más tarde como canciller le permitió salir de Austria).

La verdad es que el antisemitismo de Hitler se debía a que los judíos, además de fomentar el derrotismo durante la Primera Guerra Mundial y de ser los principales responsables del crecimiento de los partidos marxistas en la Alemania de pos guerra, eran los principales responsables de la extraordinaria miseria reinante en el país ya que culpaba a los empresarios y financistas judíos de los problemas económicos por los que pasaba Alemania en ese entonces. Algunos de sus primeros discursos versaban sobre lo que él llamaba "la esclavitud del interés". Hitler los desenmascaró y se lo hizo saber a su pueblo. Esto lo hizo acreedor del odio infinito de los judíos en todo el mundo. Desafió sus imposiciones, decidió ir más alla de una política de hipócritas oposiciones que busca canalizar al hombre hacia su degradación como humano. Toda la energía desatada en sus discursos buscaban despertar el espíritu del pueblo en cada alemán, y defender su dignidad e identidad.

Además, Hitler consideraba a los judíos como una raza extranjera en territorio alemán.

En 1905 se fue de Linz para Viena, una ciudad cosmopolita y multicultural. En aquella época, en Viena existía un importante ambiente antisemita. Se trasladó a Munich en 1913.

[editar] Primera Guerra Mundial

Al inicio de la Primera Guerra Mundial (1914) decidió alistarse como voluntario en el ejército alemán. Realizó su servicio en Francia y Bélgica como mensajero del 16° Regimiento de Infantería Bávara de Reserva, que lo expuso al fuego enemigo. También aprovechó para dibujar algunas historietas y dibujos de instrucción para el periódico del ejército. Fue ascendido al rango de cabo y condecorado en varias ocasiones por su valor en combate, destacando especialmente la consecución de la Cruz de Hierro de segunda clase el 2 de diciembre de 1914, y la Cruz de Hierro, primera clase, el 4 de agosto de 1918, un honor raras veces dado a un soldado de tan baja graduación (ya que aún no era ciudadano alemán, no fue promovido más allá del grado de cabo). En octubre de 1916, en el norte de Francia, Hitler fue herido en la pierna, regresando al frente en marzo de 1917. Hitler era considerado como un excelente soldado.

El 15 de octubre de 1918, poco antes del final de guerra, Hitler fue trasladado a un hospital de campaña, donde quedó temporalmente ciego por un ataque con gases tóxicos. Hitler expresó metafóricamente que durante aquella experiencia, al quitarse la venda que cubría sus ojos, fue cuando descubrió que el objetivo de su vida era lograr la salvación de Alemania.

La capitulación alemana en noviembre de 1918 lo impactó de sobremanera, pues en la creencia popular alemana el ejército alemán permanecía invicto. Como muchos otros nacionalistas alemanes, Hitler culpó a los socialdemócratas («los criminales de noviembre») por la rendición. Una explicación sobre la capitulación era la Dolchstoßlegende («la leyenda de la puñalada por la espalda»), que demostraba que a espaldas del ejército, los políticos socialistas y marxistas, en su mayoría judíos, habían traicionado y apuñalado a los alemanes y sus soldados por la espalda. El Tratado de Versalles impuso reparaciones de guerra y otras sanciones económicamente muy perjudiciales para el país, declarando a Alemania culpable de la Primera Guerra Mundial. Durante la negociación del documento surgieron controversias entre el afán pacificador de W. Wilson, presidente de Estados Unidos y el vengativo revanchismo del premier francés, Georges Clemenceau. La reconciliación nunca estuvo dentro de los objetivos de Gran Bretaña y Francia porque, desde mediados del siglo XIX, Alemania siempre había rivalizado con estas dos potencias, por la hegemonía de Europa y el control sobre los territorios coloniales en África y Asia. El tratado fue considerado por los alemanes como una humillación y fue un importante factor en la creación de las reivindicaciones sociales y políticas demandadas por Hitler y su Partido Nacionalsocialista para llegar al poder.

[editar] Inicios en el Nacionalismo

Después de la guerra, Hitler permaneció trabajando para el ejército, siendo destinado a la supresión de levantamientos socialistas, que estallaron a través de toda Alemania, incluyendo Munich, lugar adonde Hitler regresó en 1919. Participó en el «pensamiento nacional», cursos organizados por el Departamento de Educación y Propaganda del grupo bávaro de la Reichswehr. Un objetivo clave de este grupo era encontrar a los verdaderos responsables de la derrota alemana. Estos eran el Judaísmo Internacional, los comunistas y los políticos liberales, especialmente los miembros de la coalición de Weimar, que eran considerados como los «criminales de noviembre».

En julio de 1919, Hitler se infiltró en un pequeño partido nacionalista de extrema derecha, el Partido Obrero Alemán (DAP). Allí, Hitler conoció a Dietrich Eckart, uno de los primeros miembros y fundador del partido.

Hitler comenzó a participar a tiempo completo en las actividades del partido. Ya a principios de 1921, Hitler era considerado como un gran orador con mucho carisma, hablando frente a muchedumbres cada vez más grandes. En febrero, habló ante seis mil personas en Munich. Para hacer pública la reunión, envió dos camiones de partidarios del Partido con esvásticas, para causar conmoción y distribuir prospectos; fue el primer empleo de esta táctica. Hitler ganó notoriedad fuera del partido por sus discursos polémicos, atacando el Tratado de Versalles, a políticos y grupos rivales (sobre todo marxistas) y a los judíos.

Por entonces, sus principales enemigos eran los comunistas. Para combatirlos, creó la Sturmabteilung —la SA— comandada por Johann Ulrich Klintzich, aunque el verdadero jefe era el capitán Ernest Röhm. Toma como emblemas la Hakenkreuz —la cruz gamada o Esvástica— y el saludo del fascismo italiano del brazo en alto.

El grupo adquirió mayor preponderancia y en 1921 tomó el nuevo nombre de Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP). En 1923 Hitler preparó, con el apoyo de Erich Ludendorff, un fallido golpe de Estado, por lo que fue condenado a cinco años de prisión, de los cuales sólo cumplió ocho meses. En el proceso dejó a todos sorprendidos con su excelente oratoria, inclusive a algunos de los jueces. Durante su encarcelamiento, le dictó a Rudolf Hess su manifiesto político (Mein Kampf), en el que presentaba a Alemania y al mundo cuál iba a ser su política futura y su visión del Lebensraum. Fue puesto en libertad en diciembre de 1924.

El inicio de la Gran Depresión de 1929, el paro y el consecuente desencanto del pueblo alemán favorecieron, entre otras circunstancias, el incremento de sus seguidores.

Logró atraerse a las clases medias, los trabajadores en paro y a muchos comunistas desencantados con el marxismo. Logró que su partido se convirtiera en el grupo parlamentario más fuerte en 1932. Sin embargo, fue derrotado por Paul von Hindenburg en las elecciones de marzo de ese año.

[editar] Ascenso al poder

Hitler promovió una ola de revueltas y violencia callejera que forzó al débil e inestable gobierno al colapso. Debido a la situación reinante el presidente alemán Paul von Hindenburg nombró a Hitler como el nuevo canciller alemán el 30 de enero de 1933 con la colaboración de los católicos de Franz von Papen. Disolvió el Parlamento y convocó elecciones. Una semana antes de las votaciones, un comunista holandes incendió el Reichstag.

Consiguió la mayoría en las elecciones del 5 de marzo. En poco tiempo, logró afianzarse en el poder, detentando los cargos de canciller y presidente de la República a la muerte de Hindenburg (2 de agosto de 1934).

Hitler, como dirigente de Alemania, ordenó la creación de un automóvil asequible para todos los ciudadanos, al que pensaba llamar «el vehículo del pueblo» (Volkswagen). Dicho automóvil fue diseñado y creado por Ferdinand Porsche. De ésta forma nació el coche más vendido de la época, el Volkswagen (que ahora es una marca, y entonces era el modelo) conocido después como el Escarabajo.

Promovió un estado del bienestar cimentado sobre la creación de una seguridad social, controlando el precio de la vivienda para que fuera asequible a todos los ciudadanos (las hipotecas suponían aproximadamente un 7% del salario de un alemán medio) y apoyando un nuevo concepto consistente en las vacaciones para todo el pueblo.

Entregó a los campesinos arios tierras en propiedad que anteriormente pertenecían al Estado.

En 1935, Alemania exhibió una mejora sustancial en términos macroeconómicos, los índices de desempleo bajaron considerablemente asombrando a todo el mundo y la economía se vio fortalecida por un crecimiento interno superior al resto de las naciones europeas. Los marxistas y liberales del mundo entero no podían creer que Hitler y el nacionalsocialismo llevasen a Alemania y a los alemanes a un nivel de vida superior a las otras naciones.

Dueño absoluto de Alemania, mostró sus éxitos contra el paro y en política exterior (reincorporación del Sarre y remilitarización de la Renania en 1936), lo que le valió el apoyo popular. La inauguración de los espectaculares XI Juegos Olímpicos de Berlín, en agosto de 1936, dio el espaldarazo definitivo al régimen de Hitler.

En 1937, la Alemania de Hitler alcanzó el mayor nivel de desarrollo desde la Primera Guerra Mundial. Se ampliaron los programas de salud social parciales, se mejoraron los niveles de vida de la tercera edad (se aprobó la eutanasia selectiva no-voluntaria), los niveles de seguridad social parcial se vieron poderosamente reforzados. Aunados además a una mejor urbanización, los niveles generales de la clase media se vieron incrementados. La población en general percibió que la Alemania pos Versalles había desaparecido y surgía un potente Alemania con espíritu nacionalista.

En septiembre de 1938 se produjo el Acuerdo de Munich, que autorizó la anexión de los Sudetes a Alemania. Como resultado de la cumbre, la revista TIME declaró que Hitler era el Hombre del Año de 1938. El Primer Ministro británico, Neville Chamberlain, saludó este acuerdo como "paz en nuestro tiempo".

El 1 de octubre de 1938 se verifica la Anexión de Austria, Anschluss y de los Sudetes al territorio alemán. Estos territorios eran ocupados por alemanes propiamente dichos y descendientes de alemanes. La entrada de Hitler a Austria fue apoteótica.

Hitler, promovió y apoyó las investigaciones sobre la televisión, primero instalando en Berlín un estudio de televisión (llamado Paul Nipkow, que emitió hasta el año 1944) dotado de la televisión electromecánica de diseño Baird, luego requiriendo los servicios del propio John Logie Baird y más tarde apostando fuerte por la televisión electrónica (con tubo de imagen o iconoscopio). A mediados de los años 40 Alemania contaba con la mayor red de televisión del mundo, teniendo sus distintas sedes unidas por cable.

El 23 de agosto de 1939, Hitler recibió la confirmación de la firma del Pacto Ribbentrop-Molotov. Alemania firma como medida de emergencia este pacto con la Unión Soviética.

[editar] Segunda Guerra Mundial

El famoso "corredor" polaco, de polaco tenía muy poco. El mismo estaba formado por las muy germánicas comarcas de Posen y West-Preussen (Prusia Occidental) y la "Ciudad Libre" de Danzig había sido fundada, desarrollada y habitada por Alemania desde hacía siglos. Tan alemana era toda esta zona que a los artífices del Tratado de Versalles no les quedó otra alternativa que permitir la existencia de Prusia Oriental aunque ésta estaba físicamente aislada del resto de Alemania, pues la separaba -justamente- el famoso "corredor" polaco.

En largas negociaciones llevadas a cabo por el Tercer Reich con Polonia, Alemania le había propuesto que se le permitiera construir un complejo ferrovial extraterritorial a través del Corredor y que Danzig se reincorporara al Reich. A cambio de esto, Alemania garantizaría a Polonia el uso libre y preferencial del puerto de Danzig, aceptaría las fronteras existentes y formalizaría un pacto de no-agresión por 25 años.

Polonia pareció querer aceptar estos términos en diversas oportunidades pero la presión externa, particularmente del gobierno británico la azuzaban para que no aceptase absolutamente ninguna propuesta alemana y que -todo lo contrario- tomara medidas brutales contra la población alemana bajo su control. Casi tres millones de personas. Llegóse así a la firma de un pacto de asistencia mutua militar entre Gran Bretaña y Polonia a principios de 1939 que fue rapidamente seguido por otro tratado semejante entre Francia y Polonia. El cerco alrededor de Alemania estaba tendido.

Las negociaciones germano-polacas se ven totalmente frustradas a fines de agosto de 1939 elevándose la tensión política al máximo al conocerse las nuevas matanzas de alemanes, bajo control polaco, entre la que se destaca la masacre de Bromberg verificada luego por la Cruz Roja Internacional.

Tendido el cerco a su alrededor, Alemania firma como medida de emergencia un pacto con la Unión Soviética (que los más altos dirigentes alemanes consideraban como provisorio), para poder así recuperar por las armas sus derechos sobre sus antiguas provincias en el Este ya que Polonia instigada por Inglaterra y Francia, no se avenía a negociar pacificamente.

Así llegamos a la madrugada del 1 de Septiembre de 1939, cuando las Fuerzas Armadas alemanas recuperan Posen, Prusia Occidental y Danzig, continuando sus operaciones militares invadiendo Polonia y tomando su capital, Varsovia. Ante este hecho, Inglaterra envía un ultimátum a Alemania que exigía que Alemania retirara sus tropas a sus posiciones previas al primero de setiembre, cosa que era inadmisible para Alemania y que -lógicamente- no aceptó. Inglaterra arrastró a una renuente e insegura Francia para que enviara un ultimátum idéntico. Al rechazar Alemania ambos ultimátums, Inglaterra y Francia le declararon la guerra a Alemania el 3 de septiembre de 1939, en virtud de los pactos de asistencia mútua que ambos habian suscripto con Polonia. Así se empezaba una guerra -que terminaría siendo mudial- para "defender a Polonia".

Pero la pobre Polonia -que parece se habia creído todo lo que les decian los ingleses- no recibió ayuda alguna de sus "aliados". Ni en forma directa: apoyo militar franco-británico en Polonia; ni indirectamente: un ataque franco-británico contra Alemania por Occidente. No. Polonia quedó total. La batalla duró apenas 16 días. Ante la inminente caída de Varsovia, su gobierno se exilió en Londres desde donde esperaba continuar la lucha con el apoyo de sus "aliados" para la final reconquista de su Patria....o por lo menos eso era lo que creían.

Resulta extraño comprobar como, por ejemplo, cuando la Unión Soviética -en virtud del pacto con Alemania- invadió la mitad oriental de Polonia el 17 de setiembre de 1939, ninguna de las "democracias" se dió por enterada. Como tampoco se parecen haber enterado de las invasiones de la Unión Soviética a Estonia y Letonia en junio de 1940, Lituania en agosto del mismo año y de la brava Finlandia en noviembre de 1939. Por alguna razón oculta las "democracias" occidentales no consideraban al régimen soviético como un peligro. A pesar de haber masacrado a millones de personas en Rusia y sus invasiones a naciones soberanas. Y cuya ideología internacionalista oficial proclamaba la intención de crear un estado mundial comunista a través de un proceso revolucionario violento.

Sí, en cambio, consideraban como un peligro mundial a la territorialmente diminuta Alemania cuyo propósito oficialmente proclamado era el de recuperar los territorios europeos que le fueron arrebatados por el vergonzoso Tratado de Versailles; combatir al bolchevismo; formalizar una alianza con Inglaterra; olvidar las querellas territoriales con Francia por Alsacia y Lorena y renunciar a recuperar sus colonias de ultramar que tambien fueron arrebatadas por el Tratado de Versailles.

En abril de 1940, las fuerzas alemanas entran en Dinamarca y Noruega. Francia se rindió el 22 de junio de 1940. Esta serie de victorias convenció a su principal aliado, Benito Mussolini de Italia, para unirse a la guerra al lado de Hitler.

Gran Bretaña, cuyas fuerzas habían sido derrotadas en Francia fueron evacuadas de la ciudad costera de Dunkerque. Hitler dió ordenes expresas de no atacar a los británicos y permitirles la huída. Este hecho es vergonzosamente ocultado por la "historia oficial". Después de sus gestiones en pro de la paz llevadas a cabo por Hitler y sistemáticamente rechazadas por el Gobierno británico, ahora conducido por Winston Churchill, Hitler ordenó el ataque a las Islas Británicas, dando lugar a la Batalla de Gran Bretaña.

El 22 de junio de 1941, tres millones de soldados alemanes atacaron la Unión Soviética, rompiendo el pacto de no agresión. Esta invasión fue conocida como la Operación Barbarroja. Los alemanes llegaron a Moscú en diciembre de 1941 pero el terrible invierno ruso y el gran desgaste alemán en varios frentes ocasionaron la no entrada de los alemanes a Moscu. A todo esto Estados Unidos, presionado por el judaísmo internacional, también entró en guerra contra Alemania. Y la ayuda italiana no fue suficiente para cambiar el rumbo de la guerra.

[editar] La muerte de Hitler

La versión dada por la secretaria personal de Hitler, Traudl Junge, en el libro Hasta la última hora: la secretaria de Hitler cuenta su vida (Bis zur letzten Stunde: Hitlers Sekretärin erzählt ihr Leben), indica que Hitler renunció a intentar huir de Berlín y se suicidó con un tiro de pistola en su Führerbunker, a 15 metros de profundidad en el subsuelo del edificio de la Cancillería en Berlín, junto a su esposa Eva Braun y rodeado de sus incondicionales, el 30 de abril de 1945, cuando el Ejército Rojo, dirigido por el mariscal Zhúkov, entraba en Berlín y se encontraba a menos de 300 metros del búnker.

Hitler se retiró a eso de las 16 horas junto con Eva Braun a su despacho privado contiguo a la sala de mapas y Otto Günsche se paró frente al despacho esperando el momento de entrar; le acompañaba Linge. Se sintió un disparo ahogado y Günsche esperó unos 15 minutos de acuerdo a instrucciones; posteriormente Linge ingresó a la habitación de dos ambientes.

Hitler estaba recostado a un extremo del sofá con un tiro en la sien, con salida de proyectil, de la cual aún manaba sangre.

Según Günsche y Linge, Eva Braun estaba recostada al otro extremo con los ojos abiertos, una pistola estaba en la mesa a su disposición, pero no alcanzó a usarla, pues el cianuro suministrado por el médico personal de Hitler, Ludwig Stumpfegger, había sido rápido.

En efecto, Linge siguió a Günsche al entrar al compartimiento de Hitler, y una vez confirmada su muerte, levantó los cuerpos envueltos en una alfombra y los sacó al patio trasero de la Cancillería, en unos momentos en que llovían obuses rusos por doquier.

Günsche depositó ambos cuerpos en un orificio de obús, los roció con unos 200 litros de gasolina y les prendió fuego. Mientras se consumían, unos cuantos testigos, entre ellos Martin Bormann, Joseph Goebbels, realizaron un saludo militar.

[editar] Perfil Psicológico

El gran interés que despierta la figura de Hitler se debe precisamente a los ribetes de su extraordinario tipo de personalidad y su halo de impenetrabilidad. Hitler poseía un extraordinario carisma capaz de envolver no sólo a las personas, sino también a las masas, además de poseer una gran oratoria gesticular muy estudiada. Una persona única e inigualable.

Muy pocas personas integraban su séquito personal, se pueden citar a Albert Speer, el fotógrafo Heinrich Hoffmann, Martin Bormann, Hermann Goering, Wilhelm Bruckner, Joseph Dietrich, Joseph Goebbels, Julius Schaub, Julius Schreck y el arquitecto Geisler y sus secretarias personales. A ellos les exigía lealtad a toda prueba y discreción.

Vegetariano y ecologista, promulgó las primeras leyes de la historia que penaban el maltrato a los animales. No permitía a sus colaboradores fumar y beber frente a él.

Una de las secretarias personales de Hitler, Traudl Junge, describió así la esencia que emanaba de la persona de Hitler: «Cuando estaba presente (Hitler), todo el edificio bullía de actividad, todos corrían, los teléfonos sonaban, los radioespectadores no cesaban de enviar y recibir notas de comunicados (...) Cuando él estaba ausente, todo volvía a una monótona normalidad, Hitler era como una especie de dinamo». Traudl Junge describió a Hitler como una persona muy considerada y afable.

Una de las características más relevantes de la personalidad de Hitler era la capacidad de impresionar a quienes lo rodeaban; había personas que podían ser muy fuertes y seguras en sus campos de acción, pero en presencia de Hitler estas personalidades se veían sorprendidas por la capacidad intelectual del Führer y sus conocimientos generales.

Cita Junge en sus remembranzas: "Hitler era vegetariano, gustaba del té y además no soportaba el calor; no se podía fumar en su presencia. Hitler se acostaba muy tarde".

Hitler predicaba con el ejemplo pagando sus propios costes personales sin derogar ningún fondo del Estado. Los ingresos de Hitler, hábilmente administrados por su secretario personal Martin Bormann, sucesor de Rudolf Hess, provenían de los derechos por su imagen postal y por su libro Mein Kampf.

Cuando le tocaba tratar temas variados sobre aspectos técnicos o militares, mostraba un acabado conocimiento de estos, llegando a sorprender a sus interlocutores.

Hitler era muy condescendiente con quienes mostraban valor y arrojo en combate; llegó a diseñar él mismo la Cruz de Brillantes, Espadas y Robles para Hans Ulrich Rudel, el célebre piloto de Stukas.

El Führer, en uno de sus encuentros masivos con los partidarios
El Führer, en uno de sus encuentros masivos con los partidarios

[editar] Hitler según Bochaca

Mucho se ha escrito sobre la personalidad de Hitler, despues de su muerte. No han faltado los "estudios psicológicos" con pretensiones científicas, alusivas a una supuesta tendencia psicopática del caudillo alemán, aunque de dudosa veracidad. Según varios psiquiatras vinculados al sector aliado vencedor de la Guerra, dedicados a la Literatura y a la Historia Contemporánea, Hitler fue un loco sangriento. Un loco!... Pero, por Dios!, para dominar a un loco basta con dos guardianes forzudos. Para reducir a un loco no hace falta organizar la mayor coalición mundial que el mundo ha visto. No parece muy razonable creer que pueda llegarse a las alturas que alcanzó Hitler, siendo un paranoico. No se salta del anonimato a Canciller del mayor país de Europa en unos años, sin el respaldo de una fabulosa fortuna y sin otra influencia que el peso de su propia personalidad, siendo un loco criminal que dirige una asociación de malhechores. Tal versión solo puede ser apta para el cerebro subdesarrollado del pitecántropo demo-marxista. A base de miles de millones y de lavado cerebral publicitario puede, en Democracia, fabricarse un estadista, pero no puede hacerlo un movimiento antimarxista que no sólo no cuenta con el apoyo de la Alta Finanza, sino que se enfrenta a ella.

[editar] Desocupación

Un loco ? ... Sea. Pero un loco que en menos de tres años dio trabajo a seis millones y medio de desocupados que le había dejado en herencia la democrática República de Weimar y aun pudo dar empleo a dos millones de obreros extranjeros, procedentes de países democráticos como Francia, Polonia, Checoslovaquia, Lituania, la Austria de Dollfuss, que debían ira a ganarse el pan al "infierno nazi". La tesis oficial pretende que Hitler pudo emplear a sus desocupados gracias a la fabricación de armamentos. Falso: Inglaterra y Francia empezaron su rearme antes que Alemania -de hecho, no cesaron de armarse desde el Tratado de Versalles- y sin embargo tenian paro obrero y Estados Unidos tiene, hoy, fábricas de armamento (y de cohetes, satélites artificiales y bombas atómicas e hidrógenas) y tiene una masa flotante de ocho a diez millones de desocupados.

[editar] Conquistador

Un loco ? ... Bien. Pero un loco que fue el mayor conquistador de la historia. Dónde está Napoleón, el Aníbal, el César, el Alejandro que haya hecho algo parecido ? Hitler conquistó Polonia en quince dias, Dinamarca en siete horas, Noruega en un par de semanas, Holanda en cinco dias, Bélgica en una semana y media, una Francia xenófoba y orgullosa, armada hasta los dientes detras de su pacífica Línea Maginot, en tres semanas, la Isla de Creta sin utilizar una chalupa, Grecia y Yugoslavia en una campaña relámpago que costó menos sangre que uno solo de los innumerables bombardeos terroristas de la RAF.

La Wehrmacht se paseó victoriosa desde el Cabo Norte hasta las montañas del Cáucaso. Y cuando, frente a la mayor coalición de que habla la Historia, luchando en proporción adversa de casi uno contra diez, mientras sus débiles aliados le traicionaban o le abandonaban uno tras otro, no fue un nuevo Beresina, allí donde Napoleón se hundió sin remisión, Hitler, dirigiendo personalmente las operaciones se mantuvo en pie, asestando golpes terribles y causando a su adversario veinte millones de bajas.

Un loco ? ... Sí. Eso decía Churchill, el humanitario promotor del terrorismo aéreo sobre Europa. Pero un loco homicida que ofreció nueve veces una paz-empate cuando era vencedor absoluto, desde 1940 hasta 1942. Un loco homicida que con garantía de su voluntad de paz con Occidente envió a Inglaterra a su lugarteniente Rudolf Hess (ver el artículo Rudolf Hess, mensajero de la paz).

[editar] Nuevo Orden

Un loco ? ... Sí. Un loco que señaló antes que nadie el peligro comunista a escala mundial, reconocido por todos y como prueba de ese reconocimiento ahí tenemos a la N.A.T.O. Un loco que puso los cimientos de un Nuevo Orden Europeo cuando los satisfechos burgueses de nuestro actual Mercado Común seguían aferrados a las ideas de la Revolución Francesa. Un loco que instauró la legislación social más avanzada del mundo, sin necesidad de robar a los patrones. Un loco que redujo al mínimo la delincuencia y las lacras sociales de su Patria. Será, si se quiere, debido a la pura coincidencia, pero los propagadores, activadores y beneficiarios del vicio organizado, la pornografía y los delitos en gran y pequeña escala eran judíos. Judío el abogado Magnus Hirschfeld, que batalló durante años por la legalización de la Sodomía. Judíos Brecht, Leonhardt, Frank, Werfel, Mann, Ludwig y todos los profesionales de la pluma que trabajaron contra Alemania. Judíos Barnat y Katzmarek, agiotistas y estafadores. Judíos los únicos "ciudadanos alemanes" que defendieron al el Tratado de Versalles.

Un loco que afirmaba que tanto el Liberalismo como todos sus sucedáneos el Marxismo y el Bolchevismo, son todos de origen judío. Algo, al fin y al cabo, autentificado por la confesión de parte de eminentes judíos. Un loco que venció, ideológicamente, a todos sus adversarios cuerdos.

Desde 1945 hasta hoy, por la televisión, la radio, el cine, la prensa, de todas las tendencias, se denigra sistemáticamente, todo lo aleman. Todo son críticas contra el nacionalsocialismo, las SS, las SA, las Juventudes Hitlerianas, los "campos de exterminio", etc. Por qué esa obsesión? Tal vez porque Hitler ganó ideológicamente la guerra, como lo prueba el hecho de que todas sus ideas y planes estan siendo llevadas a la práctica. Y no saben más que imitar mal -y con otros nombres- al Nacionalsocialismo. Y ahora hablan del peligro comunista. Del peligro amarillo y el crecimiento demográfico de los pueblos de color. Del derecho de los pueblos a disponer de sí mismos. De la necesidad de la asociación Capital-Trabajo, como únicos diques contra el comunismo. De la primacía del Estado sobre los pequeños egoísmos particulares. De una Europa Unida. De un Mercado Común Europeo. Sí. Hitler ganó ideológicamente la guerra.

[editar] Los puntos esenciales

Hitler expuso en Mein Kampf, los puntos esenciales del Nacionalsocialismo: creencia en el principio aristocrático de la Naturaleza. En el valor del indivíduo, de la nacionalidad y de la Raza Aria. Superación de la lucha de clases, gracias a la creación de una colectividad nacional. Socialismo no marxista y Nacionalismo sin xenofobia. En el pleno de las realizaciones concretas: liberación de las cadenas impuestas al pueblo aleman en el Tratado de Versalles. Igualdad de derechos para Alemania en el terreno político y militar en relación con las otras potencias. Creación de una clase media sana, previsión para la vejez, facilidades para acceder al estudio de todos los jóvenes que demostraran capacidad para ello, independientemente de la clase social de los padres, protección para la Madre y los niños, lucha sin piedad contra la Criminalidad y la Vagancia. Una Economía al servicio del Pueblo Alemán y no del Montecarlo bursátil. Reforma agraria. Eliminación de los judíos de la dirección política del Pueblo Aleman y expulsión del territorio del Reich de todos los individuos o colectividades -gitanos en especial- que no pudieran acreditar la realización de un trabajo regular y productivo para el país.

En la última página del Mein Kampf puede leerse: "El Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán es partidario de un Cristianismo Positivo, aunque no se compromete políticamente en favor de ninguna confesión en particular, pero combate incondicionalmente el espíritu materialista judaico dentro de la esfera del pueblo aleman".

Hitler llegó, a base de estudio, reflexión y experiencia, a elaborar una doctrina nueva y vigorosa, basada en la Raza, la Jerarquía, la Disciplina y la Tierra. Deste 1920 hasta su fin, en 1945, en medio de las ruinas de la Cancillería del Reich, mantuvo una misma línea política: lucha a muerte contra el Bolchevismo. Nunca quiso la guerra con Occidente, pero siempre quiso luchar contra la Unión Soviética, por necesidades vitales para Alemania, para Europa toda y por antagonismo ideológico. Con la Rusia soviética, potencia de la mentira, usó el axioma formulado en Mein Kampf: el veneno violento solo que puede ser contrarrestado por otro veneno, más violento todavía. El pacto Ribbentrop-Molotov fue, segun feliz expresión del publicista canadiense Adien Arcand "el cloroformo del cirujano antes de la operación". Y cuando el 7 de mayo de 1945, por orden del Almirante Karl Dönitz, antes de la rendición incondicional, todos los cañones de la Wehrmacht quedaron apuntando a Oriente quedó patentizada, por enésima vez, la voluntad del Nacionalsocialismo de luchar contra el Marxismo, en beneficio de la Alemania evidentemente, pero de toda Europa tambien.

por Joaquín Bochaca - "La Historia de los Vencidos"

[editar] Pos Hitler

Durante los Juicios de Nüremberg, las potencias vencedoras montaron una especie de circo para juzgar a los vencidos. Se acusó a 611 personas, integrantes de las diversas instituciones del Tercer Reich, de cinco delitos: complot, crímenes de guerra, crimen contra la humanidad (exterminio), crímenes contra la paz y genocidio. Los principales jerarcas nacionalsocialistas apresados fueron condenados a la horca o a largas penas de prisión; otros murieron en los meses que siguieron a la caída de Berlín.

Las democracias prohibieron el nacionalsocialismo y cualquier reminiscencia ideológica afín en casi toda Europa; de hecho no se pueden publicar bibliografías, esvásticas y otros símbolos sin riesgo de cometer falta o delito punible.

La publicación del libro Mein Kampf de Hitler está prohibida en muchos países democráticos; no obstante, todavía es editado, entre otros lugares, como España y circula libremente por librerías de algunos países sin restricciones, en muchos idiomas y es objeto de estudios de todo tipo.

En la actualidad la figura de Hitler y el nacionalsocialismo, su personalidad y hechos son objeto de estudios de toda índole y es constantemente recordada por escritores en distintas biografías, siendo una de las más completas la publicada por el escritor americano David Irving, La guerra de Hitler, en la que afirma que Hitler ignoraba la tan comentada "Solución Final" en donde se acusa falsamente a Hitler y al Tercer Reich del supuesto Holocausto judío.

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