Biblia

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Biblia de Gutemberg

La Biblia (del griego antiguo τα βιβλία: "los libros"), es el libro sagrado del cristianismo. Consiste en una recopilación de libros anteriores de diversos autores. Por ello la Biblia es un híbrido que mezcla tradiciones muy distintas. Está dividida en dos grandes partes: El Antiguo Testamento que es un libro perteneciente a la tradición judía, y el Nuevo Testamento que corresponde propiamente tal a la tradición cristiana.

Contenido

Historia

Para ser rigurosos con la Historia de la Biblia habría que decir que ésta nace recién en el año 393 de la Era Común (E.C.) tras la celebración del Concilio de Hipona. Antes de esta fecha la Biblia no es más que un conjunto de libros y cartas consideradas sagradas y usadas por los cristianos para transmitir su doctrina. En el Concilio de Hipona se sancionarán cuáles de estos libros deben ser incluidos en un canon oficial que constituirá, a partir de entonces, la verdad última de la cristiandad.

El Canon sancionado por el Concilio de Hipona incluyó un total de 73 libros, 46 de los cuales no pertenecían propiamente tal al cristianismo, sino que formaban parte de la tradición judía. Consecuentes con el espíritu de darle una continuidad histórica al cristianismo (en el sentido de demostrar que la venida del Cristo había sido proclamada siglos antes por la tradición de los profetas judíos) el Concilio de Hipona forzó la conformación del Canon incluyendo estos libros judíos y dándole así un muy desigual sentido al contenido de la Biblia y un muy irregular valor como obra literaria.

De los 46 libros de la tradición judía incluidos en el Canon por el Concilio de Hipona siete no eran reconocidos por el Canon judío y no fueron luego, tampoco, aceptados por el Canon protestante. Estos libros, llamados hoy Deuterocanónicos, son: Tobías, Judith, I de Macabeos, II de Macabeos, Sabiduría, Eclesiastés y Baruch. El Canon de Hipona fue ratificado en el Concilio de Cartago en el año 398 y vuelto a ratificar en el Concilio de Trento en el año 1546.

Composición de la Biblia

La Biblia es un libro extraordinariamente desigual en cuanto a su contenido y su valor literario. No posee ninguna coherencia doctrinal interna: los libros de la tradición judía que incluye la Biblia son tan distintos a los libros de la tradición cristiana que uno no puede dejar de caer en la cuenta de que se trata, en cada caso, de divinidades muy dispares. Por una parte, el celoso dios Yahve, divinidad de los judíos, que no escatima en recursos, esfuerzos y voluntad de ejercer sobre los pueblos enemigos de Israel toda su cólera y odio; y, por otra, el Cristo, que es una divinidad que proclama el amor incluso para con los enemigos, y que fundamenta su ética en la compasión y el perdón de los pecados.

El Antiguo Testamento

En estricto rigor el Antiguo Testamento no es un libro cristiano, sino judío. Más todavía, ni siquiera es un libro, sino la conjunción de dos libros judíos muy desigual en relevancia, también, para los propios judíos. Estos dos libros son: La Torá (el libro propiamente tal sagrado para los judíos) y la Tanaj o Tanak (un libro menor en importancia que incluye los Escritos y los Profetas). En un sentido general la Tanak incluye a la Torá: De hecho, la expresión Tanak se deriva de las iniciales, en hebreo, de las palabras Torá (libro de la Ley), Nevi'im (libro de los Profetas) y el Ketuvim (Libro de los Escritos). Pero, por su relevancia para la tradición judía, la Torá constituye, en verdad, un libro aparte para esta religión. De hecho, es el único libro judío considerado como sagrado, en la medida que se piensa que la Torá fue escrita inspirada directamente por Yahve, el dios de los judíos.

En el cristianismo se ha referido históricamente a la Torá como el Pentateuco debido a que los libros canónicos que la componen son cinco, a saber: El Génesis (Bereshit), el Éxodo (Shemot), el Levítico (Vayikrá), Números (Bemidbar), Deuteronomio (Devarim).

El resto del Antiguo Testamento que los judíos denominan Tanaj o Tanaj son los libros de los Profetas o "Nevi'im" (consideradas por algunas tradiciones judías también como sagradas en el sentido de inspiradas por su dios), y los Escritos (Ketuvim). Algunos de los libros de los Profetas son: el libro de Josué, Jueces, Samuel, Reyes, Isaías, Jeremías, Exequiel, etc. Entre los Ketuvim se encuentran Los Salmos, Los Proverbios, El Eclesiastés, el libro de Ester, el libro de Daniel, etc.

El Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento es un libro propiamente cristiano. Escrito también de manera muy desigual y no teniendo tampoco la intención de constituirse en un libro, el Nuevo Testamento trata sobre la vida y las enseñanzas del Cristo, las andanzas de los Apostoles, las cartas de Pablo, Pedro y Santiago; y el Apocalipsis o libro de la Revelación. En rigor, el Nuevo Testamento se compone de 27 libros que están divididos del modo que sigue:

  • 4 Evangelios (que tratan sobre la vida y las enseñanzas del Cristo)
  • 1 Libro de los Apostoles llamado "Hechos de los Apóstoles" (que trata sobre las andanzas de los discípulos de Jesús)
  • 1 Libro de Revelación o Apocalipsis (que trata sobre el final de los tiempos y el Juicio de Dios)
  • 19 Epistolas (13 de las cuales son Cartas de Pablo y tratan de cuestiones doctrinarias)
  • 2 Epistolas (I de Juan y Hebreos, que tratan también cuestiones de doctrina)

El contenido de todos estos libros es también muy desigual en cuanto a la relevancia doctrinaria y la calidad literaria. El hecho de no haber sido escritos con la finalidad de convertirse en una obra única le dan al Nuevo Testamento un ritmo literario muy dispar. Por ejemplo, los evangelios sinópticos son en finalidad, estructura, riqueza literaria y contenido doctrinal muy distintos al evangelio de Juan, en cuya doctrina se sustenta la casi totalidad de la cristología (esto es, la idea según la cual, el Cristo es dios, junto con el Padre y el Espíritu Santo). Persisten también entre los evangelios dificultades de autentificación. La estilografía ha revelado, por ejemplo, que en el evangelio según San Juan hay por lo menos evidencias de la pluma de dos autores distintos, cuando mínimo.

Se sabe también que la parte final del evangelio según San Marcos (Mc 16, 8) es un agregado que no figuraba en el texto original. Lo curioso es que este añadido es un texto fundamental en el espíritu de probar la divinidad del Cristo, pues trata de las apariciones de Jesús ya resucitado ante la Magdalena, sus discípulos y la ascención al cielo (en la Cristología la prueba de que el Cristo es Dios la constituyen la inmaculada concepción, la resurrección y la ascención al cielo). Mateo y Lucas también son textos muy dispares. Mateo se centra mucho en cuestiones de valor histórico y trata de probar la mesianidad del Cristo a través de una genealogía que lo vuelve descendiente del rey David.

Lo curioso es que esa genealogía va desde David a José, el carpintero padre de Jesús, pero al mismo tiempo la cristología sostiene que Jesús no era hijo de José, sino encarnación de la divinidad en María, la esposa de José. Lucas también crea su propia genealogía, muy distinta de la de Mateo. Todas estas irregularidades y contradicciones dan cuenta de un texto muy desigual y de una doctrina que ha necesitado de un sin fín de concilios para garantizar una noción mínima de coherencia y unidad.

Apócrifos

Los Apócrifos (del latín apocryphus y éste del griego άπόκρυφος apokryphos, "oculto") o Evangelios Apócrifos son todos aquellos escritos cristianos de los primeros siglos de la Era Común que no fueron aceptados en el Canon sancionado en el Concilio de Hipona del año 393. Entre ellos se incluyen los Evangelios Gnósticos, los Evangelios de la Natividad y la Infancia de Jesús, los Evangelios de la Pasión y la Resurrección del Cristo, y los Evangelios Pseudos que incluyen versiones de evangelios cuya autoría no puede comprobarse. Algunos de estos evangelios forman también parte del Códice de Nag Hammadi. Entre los apócrifos más conocidos tenemos:

Evangelios Gnósticos

  • Evangelio de Felipe
  • Evangelio de Tomás
  • Evangelio de María Magdalena
  • Evangelio de Judas
  • Evangelio apócrifo de Juan
  • Evangelio de Valentín o Evangelio de la Verdad
  • Evangelio de los egipcios

Evangelios de la Natividad

  • Evangelios de la infancia de Tomás
  • Evangelio árabe de la infancia
  • Evangelio armenio de la infancia
  • Evangelio de la natividad de María
  • Protoevangelio de Santiago
  • Evangelio del pseudo-Mateo

Evangelios de la Pasión y Resurrección

  • Evangelio de Bartolomé
  • Evangelio de Nicodemo, (Acta Pilati) Conocido también "Hechos de Pilatos"
  • Evangelio según Judas Iscariote

Evengelios Pseudos

  • Evangelio secreto de Marcos
  • Evangelio de Pedro
  • Evangelio del Pseudo-Santiago
  • Evangelio cátaro del pseudo-Juan
  • Evangelio de los hebreos
  • Evangelio de los ebionitas
  • Evangelio de Bernabé
  • Evangelio Taciano
  • Evangelio de los nazarenos
  • Evangelio de Ammonio
  • Evangelio de la Venganza del Salvador
  • Evangelio de la muerte de Pilato
  • Evangelio apócrifo de Galilea

Libro Polémico

La Biblia ha sido históricamente un libro que ha dado lugar a muchas controversias. Su peculiar e hibrida constitución ha provocado tantos debates al interior de la cristiandad, que no es exageración decir que es su esencia polémica la que ha hecho germinar la casi totalidad de herejías que registra la historia de la religión cristiana. Una de esas herejías se entronca directamente con la interpretación de la Biblia: trátase de la herejía de los cátaros.

La Biblia, dos libros

Para los cátaros la Biblia es un libro imposible pues mezcla y conjunta dos cuestiones injuntables: el Antiguo y Nuevo Testamento. Para los cátaros, el Antiguo Testamento era obra del Diablo, y el Nuevo Testamento, Obra de Dios. Cabe destacar que para el catarismo el Nuevo Testamento lo constituye únicamente el Evangelio de San Juan, siendo el resto del libro obra de la misma entidad que inspiraba el Antiguo Testamento. Para los cátaros el dios del Antiguo Testamento, el Yahveh de los judíos, en realidad era el Diablo, una especie de Demiurgo creador de la materia. El Dios bueno, el Cristo, una entidad puramente espiritual, era el dios del Nuevo Testamento (estrictamente hablando, el dios del Evangelio según San Juan). Por esa razón, los cátaros se oponían a la Iglesia de Roma, la Iglesia Católica, pues al aceptar esta última el Antiguo Testamento estaban aceptando una obra que, en verdad, venía del Diablo. Ese fue el motivo, también, por la que los cátaros calificaron a la Iglesia Católica como la Sinagoga de Satán.

Evangelio dirigido a gentiles

Siguiendo el hilo del razonamiento cátaro es posible establecer que una de las disparidades del Nuevo Testamento viene marcada por el hecho de que mezcla y conjunta cuestiones venidas de la tradición judía y otras extraídas de otras tradiciones. Por de pronto, muchos de los giros de lenguaje en los textos de Mateo, Lucas y Marcos son de origen judío. También la doctrina que predominantemente parece prevalecer en estos textos es de carácter judío. Las cartas paulinas y las de los otros apóstoles están repletas de referencias a la tradición judía y a la forma de pensar de este grupo religioso. Pero, pese a que también el evangelio según San Juan contiene algunos pasajes que hacen remontar a la tradición judía, hay otros pequeños indicios en este texto que responden a un pensamiento semi-pagano y gnóstico y que no pudieron venir del mundo judío. Particularmente el capítulo I y el capítulo III del evangelio según San Juan son textos que responden al helenismo gnóstico. Expresiones tales como "Nacer dos Veces", "Dios era la Palabra", o "Volver a nacer en el Espíritu", son clara muestra de una redacción inspirada en tradiciones del mundo gnóstico, que no tienen parangón con el mundo judío. Por ello es que el Evangelio de San Juan haya sido el más utilizado para convertir a los individuos que procedían de diversas tradiciones paganas.

Fuente

  • Martín Genève

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