África

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África
Mapa de África.
Países 53
Extensión 30.272.922 km²
Población 910.844.133 hab.
Densidad 33,52 hab/km²

África es el tercer continente en extensión. Colinda al norte con el Mar Mediterráneo, al oeste con el Océano Atlántico y al este con el Mar Rojo, el Océano Índico y Asia a través del canal de Suez.

Posee una superficie total de 30.272.922 kilómetros cuadrados (621.600 en masa insular), la cual representa el 22% del total terrestre, la población es de 910.844.133 habitantes.

El continente se organiza en 53 países, siendo todos ellos miembros de la Unión Africana, con excepción de Marruecos.

Contenido

Historia

Prehistoria

África es considerada como la cuna de la humanidad y actualmente es el continente con más pueblos prehistóricos. Es fácil concluir que la Prehistoria de África es la más larga y compleja de todo el globo.

En el África Mediterránea

En la Edad de Piedra tiene una periodización equivalente a la Europea: Paleolítico y Neolítico. Después, la influencia de la civilización Egipcia y la llegada de colonizadores fenicios acelera el ritmo evolutivo respecto a Europa.

La Edad de Piedra: El Paleolítico Inferior y Medio está bien representado y desde fechas muy remotas.Así, hay numerosas evidencias del Olduvayense y del Achelense (más en el Magreb que en la zona del Nilo), pudiendo añadir a las industrias líticas, diversos tipos de restos humanos (la Mandíbula de Ternifine en Argelia), que podría ser atribuida a Homo heidelbergensis, o, el cráneo de Jebel Ihroud (Marruecos), de aspecto neandertaloide). Durante este periodo existe bastante similitud entre las culturas norteafricanas y las de Europa occidental.

El Ateriense, sin embargo, es una cultura que parece romper esa tendencia y separa la evolución cultural, especialmente en la zona del Sáhara, de la de sus vecinos. Aunque es similar al musteriense en algunas de sus técnicas líticas, tiene particularidades que lo separan, como la costumbre de elaborar utensilios pedunculados o una cronología que no podría ubicarse en las fases de la Prehistoria europea (48000 a. C.-30000 a. C., aunque hay constancia de su supervivencia durante al menos diez mil años más).

El Iberomaurisiense es otra de esas culturas exclusivas del norte de áfrica, especialmente de las costas magrebíes. Su prolongada cronología se solapa con el Ateriense, y parece abarcar el equivalente a todo el Paleolítico Superior europeo, apreciándose en él una clara evolución. Se trata de una cultura con industria ósea bien desarrollada y una industria lítica a base de hojas, es decir, leptolítica. Con el tiempo tiende a la microlitización, primero laminar y luego geométrica, atestiguándose un temprano empleo de la técnica del golpe de microburil. En cuanto a los restos humanos, destacan los de Mechta el-Arbi (Argelia) y otros, todos ellos de tipo cromañoide.

El Capsiense es una cultura magrebí que, de nuevo, rompe molde con respecto a los patrones europeos. Comienza siendo claramente epipaleolítica, hacia el 8000 a. C., con una gran riqueza material. Además de útiles laminares y microlíticos los hay foliáceos de bella factura, junto a sus características botellas fabricadas en huevos de avestruz y sus abundantes concheros. La caza, la recolección y el marisqueo debieron ser las fuentes principales de sustento. Pero, hacia el quinto milenio, se adoptan la ganadería (complementada con una agricultura muy rudimientaria), el semisedentarismo y la cerámica. Por todo ello, se habla de un Neolítico de tradición capsiense.

Principales yacimientos del Iberomaurisiense y del Capsiense en el Magreb:

El Neolítico de la zona del Nilo es particularmente avanzado, con dos focos pricipales con sendas culturas: Merimdé, en el Delta, y Badariense en el alto Egipto. Aunque ambas tienen particularidades y diferencias, comparten ciertos rasgos que permiten sostener que había cierta relación. Tienen grandes asentamientos completamente sedentarios, cuya economía se basa en la agricultura y la ganadería. Sus cabañas, hechas con barro, ramas y cañas, contienen hogares, silos para el grano e incluso inhumaciones en fosa con ajuar. La cerámica se desarrolla desde modelos monócromos hasta otros pintados, y la cultura material es demasiado rica como para analizarla aquí (cuchillos de sílex con una talla primorosa, tal vez ceremoniales, paletas de esquisto para la mezcla de pigmentos, productos para la confección de tejidos, puntas de flecha, ornamentos en piedras semipreciosas, a menudo importadas, estatuillas de animales y de personas y, al final, piezas de cobre). Estas culturas se inscriben en el llamado periodo predinástico de Egipto y son la antesala de una nueva civilización.

En el África Subsahariana

A pesar de que el hombre nació en esta zona de África, cuando los primeros exploradores europeos con intenciones culturales llegaron se encontraron un panorama tristemente desolador, eso alimentó la consideración de bárbaros y salvajes para los habitantes del África negra. Sin embargo, en el corazón del continente florecieron importantes culturas que fueron decayendo, en parte por su propia dinámica interna y, sobre todo, por la continua sangría de la explotación colonial y esclavista iniciada desde los tiempos de los cartagineses, pero que alcanzó dimensiones dantescas con la aparición de mercaderes árabes en la Edad Media y europeos en la Edad Moderna. El florecimiento de las civilizaciones africanas no dejó testimonios escritos, sólo relatos de marineros que hablan de culturas pujantes y armónicas que decayeron con escasa resistencia ante la agresión exterior continuada que acabó por convertirse en colonialismo en el siglo XIX. Es fácil caer en el tópico, pero cuando se profundiza se aprecia la diversidad y profundidad de las raíces culturales de África. No obstante, dado que este artículo se dedica a la Prehistoria, no podemos tratar esas grandes civilizaciones (Ifé, Benín, Ashanti, Sokoto, Shongai, Nupe, Mossi, Bushongo, y así, en una lista interminable).

La edad de Piedra del África Subsahariana

Edad de la Piedra Temprana: Se refiere al periodo comprendido desde la aparición del primer ser humano, hace más de dos millones y medio de años, hasta hace unos 200.000 años. Se divide en dos etapas: Olduvayense y Achelense.

  • El Olduvayense es la cultura más antigua del mundo, aunque recibe el nombre del yacimiento epónimo de Olduvai, en Tanzania, los hallazgos más antiguos aparecen, más al norte, en Etiopía, concretamente en la cuenca del río Omo, donde la investigadora francesa Hélène Roche ha datado herramientas talladas en el arroyo de Kada Gona (Afar), por medio del potasio-argón en 2,6 millones de años de antigüedad. El Olduvayense es una industria compuesta, fundamentalmente por cantos tallados y lascas. Se atribuye normalmente a Homo habilis o a Homo rudolfensis, aunque ciertos investigadores las especies más inteligentes de australopitecos también pudieron elaborar herramientas (por ejemplo el Australopithecus garhi), lo cual plantea numerosas controversias.
  • El Achelense de esta zona aparece hace 1,5 millones de años, al parecer de la mano de una nueva especie humana, probablemente Homo ergaster, aunque, a decir, verdad, existe un cierto hiato evolutivo en cuanto a los fósiles de este periodo. El Achelense Africano es, sin duda, la cultura originaria, caracterizada por el empleo del bifaz, el hendidor, el canto tallado, la raedera, los denticulados y una serie de técnicas y métodos de talla relativamente avanzados (método Levallois y sus variantes africanas, que son muchas más que las europeas).

Edad de la Piedra Intermedia: Es el periodo mediante entre el hace 200.000 AC y el 30.000 AC Se desarrollan industrias muy parecidas todas ellas, para las que se han establecido numerosas variantes regionales basadas, sobre todo, en la influencia de la materia prima local, que parece condicional la tecnología y la tipología lítica. En el África oriental y austral (Pietersburg y Bambata), destaca el Stillbayense, que se extiende por el sur de África hasta Rodesia y la zona oriental. Se caracterizan por las raederas, las puntas triangulares, las puntas foliáceas bifaciales y las lascas laminares. Otra industria bastante evolucionada es el Fauresmithiense, propio de las llanuras de Sudáfrica, tiene un fuerte componente Levallois y piezas de tradición achelense (bifaces, hendidores...), pero de pequeño tamaño. Las industrias de África central son mucho más arcaicas, como el Sangoense, que parece un Achelense tardío. Es difícil atribuir grupos humanos a cada una de esas industrias, quizá las más arcaicas correspondan a Homo rhodesiensis, y las más evolucionadas a los primeros Homo sapiens —o, mejor dicho, Primitivos Modernos (tal vez, Homo sapiens idaltu). En efecto, los Primitivos modernos nacen en África en esta fase (se documentan sus restos en los yacimientos de Border Cave y Klaisies River Mouth, Sudáfrica, y, sobre todo, en Herto, Etiopía).

Edad de la Piedra Tardía: Es el último periodo del Paleolítico de África subsahariana. Este periodo es el mejor conocido y, por ende, el más complejo de esquematizar, sin embargo nos centraremos solo en tres de las culturas más importantes, todas ellas bastante tardías (con menos de 20.000 años de edad). En África oriental destaca el Magosiense, caracterizado por industrias arcaicas, de aspecto musteroide, con numerosos núcleos discoides, piezas foliacieas bifaciales, pero también, microlitos geométricos. En África oriental tenemos el Lupembiense, cuyo útil más característico son unos espesos picos foliáceos finamente retocados. Por último en el sur de África encontramos la cultura aparentemente más avanzada, el Wiltoniense, de características microlíticas y laminares —o sea, leptolíticas— que irá extendiéndose hacia el norte y perdurará hasta épocas históricas, incorporando numerosas innovaciones (llegando incluso, a neolitizarse parcialmente). Al norte del África subsahariana hay industrias avanzadas emparentadas con las de la "Edad de la Piedra Intermedia" con rasgos protoneolíticos, como ocurre con el Gumbiense de Etiopía (un pueblo de pastores nómadas que conocen la cerámica pero que mantienen rasgos culturales muy primitivos). En muchos de estos lugares, la cultura de la edad de Piedra africana apenas evolucionó hasta expansión bantú o, incluso, hasta la colonización europea (por ejemplo, la cultura Gwisho).

La Edad de los Metales en el África Subsahariana

Todo parece indicar que los metales tuvieron poca incidencia en los pueblos del África subsahariana, pues eran principalmente gentes seminómadas, de economía cazadora-recolectora que, cuando se neolitizaron, prefirieron la ganadería a la agricultura. Los estudiosos parecen estar de acuerdo en que este tipo de pueblos podría pertenecer a la gran familia de los joisan (o khoisan). Sin embargo, la mayoría de estos pueblos se estancaron culturalmente.

Las primeras noticias de culturas en las que los metales tenían una importancia fundamental son del primer milenio antes de nuestra era, y probablemente se trata, de pueblos agrícolas protobantúes. Una de cuyas manifestaciones es, probablemente, la Cultura Nok, de Nigeria. Los nok, que vivían en los valles de los ríos Níger y Benué ya eran capaces de fundir y forjar el hierro hace 2.500 años (es de suponer, aunque no se conozcan, que hubo otras culturas anteriores conocedores de la metalurgia del hierro, pero, por el momento, los nok son la primera gran cultura de la edad del Hierro africana). Por otro lado, se relaciona a los nok con el origen de los bantúes, aunque no hay pruebas.

Lo que sí es cierto es que, poco después de la desaparición de la citada cultura, la expansión bantú se aceleró, en parte gracias a las epidemias que diezmaban el ganado de los joisan, y sobre todo, porque los bantúes tenían una tecnología superior avalada por el empleo de herramientas de hierro. Los bantúes acabaron ocupando prácticamente toda el África Subsahariana, salvo los reductos marginales en los que sobrevivieron los joisan, que seguían estancados culturalmente.

Por otro lado, los bantúes no dejan de ser pueblos muy primitivos, que no alcanzaron el desarrollo de los pueblos del norte del continente; de hecho, no avanzaron hacia estructuras más complejas que las tribales hasta la llegada de los musulmanes (al principio como meros exploradores, comerciantes o tratantes de esclavos y luego, como invasores): aunque las conquistas islámicas se limitaron al norte África, hubo numerosos viajeros y misioneros musulmanes que alcanzaron el centro del continente y, de hecho, la mayoría de los grandes reinos de la zona mantenían fuertes lazos de dependencia con el Islam. Por ejemplo, fundaron en Tombuctú la primera universidad islámica del África subsahariana: en el año 1323 y provocaron el nacimiento del imperio de Mali en el siglo XIV, del imperio Songhai en los siglos XV y XVI, y el reino Luba (siglo XVI), con influencias musulmanas y fuertes sincretismos. Por su parte, el imperio Imperio Monomotapa, floreciente entre los siglos XI y XV, vivía de los contactos comerciales con los musulmanes y otros pueblos del Índico.

África y el Mundo

Durante toda la antigüedad y hasta los primeros siglos de la era común, la historia del África del norte se conjuga con la del Mediterráneo. Entre tanto las regiones del áfrica subsahariana viven desarrollos diferentes entre sí.

El metal y la entrada en la Historia del norte de África

El Nilo: Como es sabido, la eclosión de la civilización egipcia se inicia ya en el IV milenio a. C. con el surgimiento de numerosas ciudades, los primeros jeroglíficos y la aparición de dos grandes estados (el Alto y el Bajo Egipto) en el periodo llamado Protodinástico, que acabarán siendo unificados por el primer faraón, el rey Narmer, aproximadamente en el 3150 a. C.. De este modo, la zona oriental de África entra muy tempranamente en la Historia y, además, se convierte en un foco de irradiación cultural que no sólo afectará al Mediterráneo, sino también a gran parte del continente africano.

El Magreb: En cambio es un caso muy diferente, mientras que durante el segundo milenio antes de nuestra era el Mediterráneo comenzaba a ser recorrido por exploradores en busca de materias primas, principalmente cobre y oro, provocando una serie de contactos culturales que a su vez permitieron el nacimiento de numerosos culturas en toda la cuenca (por ejemplo El Argar en España); el Magreb parece estancarse entre un neo-eneolítico tardío y pasar su propia "edad oscura". Este fenómeno podría coincidir con la presencia de la etnia bereber, de la que se desconoce su procedencia y la fecha de aparición, aunque los estudiosos parecen coincidir con sus rasgos afroasiáticos. La primera noticia que tenemos de estos pueblos en el Magreb procede de textos egipcios datados en el 2300 a. C., donde se les denomina "téhménow". Los egipcios citan más veces a estos pueblos, ya que en el año 1227 a. C. parece que atacaron el delta, pero esta vez ya se les llama "libou", es decir, libios. En fechas parecidas, 1300 a. C., los libios aparecen representados en los frescos de la tumba del faraón Seti I (XIX dinastía), donde se aprecia claramente que son de piel clara. Lo cierto es que los textos clásicos se referirán, desde entonces, a los indígenas del Magreb como pueblos líbicos, aunque tuviesen diversos linajes. Salvo los textos, estas gentes apenas han dejado restos, y casi todos son de tipo funerario: cistas bajo túmulo, dólmenes (mucho más tardíos que los de otros pueblos mediterráneos o atlánticos) y, al final, unos pequeños hipogeos llamados "haouanets" (por ejemplo, los de Debbabsa, en Túnez). Realmente no es posible hablar de una auténtica edad del Bronce en el Magreb, por el momento.

El norte de África entra en la Historia

Sí es importante tratar el impacto feno-púnico en la zona. Se sospecha que los fenicios frecuentaban las costas del Magreb desde finales del segundo milenio, y se supone que las primeras factorías fundadas fueron Útica (cerca de Bizerta), Oea (cerca de Trípoli), ambas en torno al 1100 a. C., y sobre todo Cartago, en el 814 a. C. Lo cierto es que las factorías y colonias fueron siendo más numerosas, pero Cartago se convirtió en la más importante; tanto, que acabó siendo capital del estado púnico.

Aunque la influencia de los cartagineses debió ser importante, no causó cambios tan drásticos (como en la Andalucía protohistórica, por ejemplo), y el Magreb siguió siendo una zona con cierto retraso cultural, al parecer, debido a la resistencia de los libios a las innovaciones. No obstante, éstas comienzan a notarse a partir del siglo V a. C. Así, aparecen las primeras monarquías indígenas en la propia Cirenaica (los colonos griegos hablan del rey Battus, fundador de la dinastía de los Batíadas), en Ghana y en Numidia (donde uno de sus reyes, Masinisa se hizo legendario por sus cambios de bando en la Tercera Guerra Púnica). Otros rasgos de la influencia fenicia fueron las mejoras agropecuarias, la introducción del hierro y del torno de alfarero, la acuñación de monedas y, finalmente, la invención de un tipo propio de escritura: el "alfabeto Líbico", que, aunque incorporaba algún signo fenicio, la mayoría son grafías originales, propias. El alfabeto líbico ha sobrevivido hasta la actualidad entre ciertas tribus de tuaregs con el nombre de Tifinagh.

Según el historiador griego Heródoto (484 a. C.), una expedición fenicia auspiciada por el faraón Necao (616 a. C.) circunnavegó el continente africano por primera vez.

Los orígenes del tráfico comercial entre el oeste y el centro de África y la cuenca mediterránea se pierden en la prehistoria. Los primeros relatos históricos datan de la antigüedad y cuentan de los nómadas que organizaban el comercio entre Leptis Magna y el Chad. Este comercio vivió su primer auge en el siglo I a. C. con el ascenso del Imperio Romano. Sobre todo se comerciaba con oro, esclavos, marfil y animales exóticos para los juegos de circo en Roma en intercambio con bienes de lujo de Roma. De hecho es en esta época en la que se gesta el propio nombre de África. Tras la derrota de Cartago por Roma en la tercera guerra púnica se establece la provincia romana de África que abarcaría aproximadamente el Túnez actual. Fue una generalización territorial de la provincia lo que dio nombre a todo el continente. Una importancia crucial tuvo también la mayor utilización del camello a partir del siglo I en el norte de África.

Penetración Islámica

A partir del siglo VII los árabes invaden el África del norte. El comercio caravanero y la expansión islámica alimentan el establecimiento de nuevas relaciones entre las "dos Áfricas".

El Imperio Kanem-Bornu existió en África entre el siglo XIII y la década de 1840. En su momento de mayor esplendor abarcó el área de lo que actualmente es el sur de Libia, Chad, noreste de Nigeria, este de Níger y norte de Camerún.

El Reino del Congo fue un estado situado en lo que actualmente constituye la zona norte de Angola, el enclave de Cabinda, la República del Congo y la parte occidental de la República Democrática del Congo. Su esfera de influencia abarcaba también a los estados vecinos.

Penetración Europea

La total repartición colonial de África por las potencias europeas, iniciada desordenadamente a partir del siglo XVII tuvo lugar, aproximadamente, en 1885, con la Conferencia de Berlín y el comienzo de la Primera Guerra Mundial, época en la cual los imperios coloniales se extendieron más rápidamente en África que en cualquier otro lugar del mundo, si bien dos países, Liberia y Etiopía, consiguieron mantener su independencia. Es un ejemplo del Nuevo Imperialismo generado por la necesidad de los países europeos de obtener materias primas para el rápido crecimiento de su producción manufacturera después de la Revolución Industrial, iniciada en Inglaterra a fines del siglo XVIII.

El África con influjo latino: Corresponde a los países que fueron conquistados y colonizados por naciones latinas europeas (Francia, Portugal, Bélgica, España o Italia).

Países con inlujo francés: Argelia, Benín, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Congo, Costa de Marfil, Chad, Comoras, Congo, Gabón, Guinea, Guinea Ecuatorial, Madagascar, Malí, Marruecos, Mauricio, Mauritania, Níger, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Ruanda, Senegal, Seychelles, Togo, Túnez y los territorios ultramaritimos franceses de Isla Europa, Mayotte y Reunión.

Países con influjo portugués: Angola, Cabo Verde, Guinea Bissau, Mozambique, Santo Tomé y Príncipe y los territorios portugueses de Madeira y Azores.

Países con influjo español: Guinea Ecuatorial, Sáhara Occidental, los enclaves coloniales de Ceuta y Melilla, Islas Canarias, Marruecos, las ciudades de Cocobeach en Gabón, Luena en Angola, Orán y Tinduf en Argelia.

Países con influjo italiano: Eritrea, Etiopía, Somalia y Libia.

El África con influjo nórdico: Son aquellos países del continente que fueron colonizados por Gran Bretaña, Alemania u Holanda. Integran este grupo: Botsuana, Gambia, Ghana, Kenia, Liberia, Malawi, Namibia, Ruanda, Seychelles, Sierra Leona, Sudáfrica, Suazilandia, Tanzania, Uganda, Zambia, Zimbaue.

Descolonización

Al final de la Segunda Guerra Mundial los aliados no logran ponerse de acuerdo sobre el futuro de la antigua colonia italiana de Libia. En ese momento es un territorio más de cinco veces mayor que la propia Italia. Sin embargo, la población no sobrepasa el millón de habitantes, por lo que representaba un destino apropiado para la población desplazada de Italia por la guerra, que empezó a buscar lugares a los cuales emigrar. Los recelos entre Occidente y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) hacen que finalmente la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decida dar la independencia al país dejándolo en manos del rey Idris.

Aunque ya había 4 países independientes en África (Liberia 1847, Sudáfrica 1910, Egipto 1922 y Etiopía 1941) Libia se convierte así en la primera colonia africana en lograr su independencia, en 1951, a la que seguirá la de Ghana en 1957. Más adelante las potencias europeas lamentarían este hecho, pues contribuyó a desencadenar las diferentes luchas por la independencia africana. Además perdieron para sí la última oportunidad de construir un estado de estilo europeo en el litoral sur del Mediterráneo.

Actualidad

Geografía

En su mayor parte África es una enorme y antigua plataforma continental maciza y compacta, elevada entre 600 y 800 msnm, surcada por grandes ríos (aunque pocos) y escasa en penínsulas. Destaca por su regularidad orográfica y considerable altitud media.

Tres franjas climáticas sucesivas se repiten al norte y al sur del ecuador, abarcando los climas mediterráneo, desértico, subtropical e intertropical lluvioso, este último, en sus dos tipos principales, tanto de sabana como de selva. África es el continente con mayor índice de insolación anual, lo cual podría haber dado origen a su nombre (África, del latín ‘sin frío’).

Los suelos son excepcionalmente ricos en minerales y muy aptos para pastos allí donde la mosca tsetsé no prolifera. Las principales áreas cultivadas se encuentran en las tierras altas orientales y la zona de los Grandes Lagos, algunos deltas y riberas e incluso en el Sahel.

Principales ecosistemas

  • Magreb
  • Desierto del Sáhara
  • Sahel
  • Sabana
  • Desierto de Namibia
  • Desierto del Kalahari
  • Delta del Okavango
  • Grandes Lagos
  • Macizo Etíope
  • Tierras altas de Kenia
  • Gran Valle del Rift
  • Selva de la cuenca del Congo
  • Selva costera ecuatorial atlántica

Principales islas y archipiélagos

  • Bioko
  • Cabo Verde
  • Canarias
  • Comores
  • Madagascar
  • Mascareñas
  • Pemba
  • Santo Tomé y Príncipe
  • Seychelles
  • Socotora
  • Zanzíbar

Principales ríos

  • Congo
  • Limpopo
  • Níger-Benue
  • Nilo
  • Orange
  • Senegal
  • Volta
  • Zambezi

División política

África está compuesta por 54 países independientes, 19 dependencias y 4 territorios no reconocidos.

Países independientes

  • Angola
  • Argelia
  • Benín
  • Botsuana
  • Burkina Faso
  • Burundi
  • Cabo Verde
  • Camerún
  • Chad
  • Comoras
  • Congo
  • Costa de Marfil
  • Egipto
  • Eritrea
  • Etiopía
  • Gabón
  • Gambia
  • Ghana
  • Guinea
  • Guinea-Bissau
  • Guinea Ecuatorial
  • Kenia
  • Lesoto
  • Liberia
  • Libia
  • Madagascar
  • Malawi
  • Mali
  • Marruecos
  • Mauricio
  • Mauritania
  • Mozambique
  • Namibia
  • Níger
  • Nigeria
  • República Centroafricana
  • R.D. del Congo
  • Ruanda
  • Sahara Occidental (ocupado por Marruecos)
  • Santo Tomé y Príncipe
  • Senegal
  • Seychelles
  • Sierra Leona
  • Somalia
  • Sudáfrica
  • Sudán
  • Suazilandia
  • Tanzania
  • Togo
  • Túnez
  • Uganda
  • Yibuti
  • Zambia
  • Zimbaue

Territorios nacionales de países no africanos

España

  • Ceuta
  • Chafarinas
  • Melilla
  • Peñón de Vélez de la Gomera
  • Isla de Perejil (estatus disputado con Marruecos)
  • Islas Alhucemas
  • Islas Canarias

Francia

  • Mayotte
  • Reunión
  • Bassas da India
  • Isla Europa
  • Islas Gloriosas
  • Juan de Nova
  • Tromelin

Gran Bretaña

  • Isla Santa Helena
  • Isla Tristán da Cunha

Portugal

Territorios no reconocidos

  • Camerún Meridional
  • Cabinda
  • Somalilandia
  • Sudán del Sur

Economía

En su condición de ex colonias, la mayoría de los países africanos mantienen estrechas relaciones económicas con la Unión Europea (UE).

Existe una organización supranacional, la Unión Africana, de la que forman parte todos los países del continente excepto Marruecos, incluida la República Árabe Saharaui Democrática.

La mayor parte de los países africanos están subdesarrollados o en vías de desarrollo y su economía se basa en la explotación intensiva de sus recursos naturales, cuyos precios son definidos por entidades transnacionales respecto de las cuales no tienen control alguno.

Población

Las estimaciones sobre la población no son precisas debido a lo obsoleto de gran número de censos nacionales, se calcula que viven en África no menos de 900 millones de personas. Entre el Trópico de Capricornio y el Trópico de Cáncer predomina el tronco racial negroide con cerca de un 80% del total de la población africana, dicho tronco racial suele ser sub-dividido en cuatro grupos principales, aunque siempre han existido en las zonas limítrofes entre estos grandes grupos, pueblos más o menos mixtos en todas sus combinaciones. Tales grupos principales son: Sudanés (Sahel y países del Golfo de Guinea), Nilótico (Nilo, desde Sudán hasta los Grandes Lagos), Kushitico (Macizo etíope y Cuerno de África) y Bantú, más extendido que ocupa toda el área al partír del cinturón selvático ecuatorial y que es propiamente un tipo mixto relacionado con dos tipos antaño muy extendidos y hoy en día minoritarios; los Twa (popularmente conocidos como pigmeos), habitantes de los bosques y los Khoi-San (conocidos como bosquimanos) de las zonas áridas del extremo sur.

En la franja costera mediterránea son mayoritarios, aunque no exclusivos, tipos humanos arabo-bereberes y caucasoides-mediterráneos. Migrantes de origen francés se hallan establecidos en el Magreb y escasamente en las grandes ciudades de África Occidental, los de origen español habitan Marruecos y el Sáhara Occidental.

En el extremo austral hay fuerte presencia de grupos raciales caucasoides, principalmente de orígenes nacionales germánicos, británicos y portugueses. También existe gran presencia de población de origen hindú y en la isla de Madagascar una fuerte inmigración indonésica.

Demografía

En África las características de la población y su esperanza de vida varía según las condiciones. En África del Norte o Sahara, la mayor parte de sus habitantes son adultos y superan a la población juvenil, aunque no se da tampoco un envejecimiento progresivo. En el África subsahariana la mayor parte de sus habitantes son jóvenes, aunque en las últimas décadas se ha experimentado un crecimiento en la población adulta y un progresivo envejecimiento. Esto se da principalmente en países como Etiopía y Somalia, aunque en Sudáfrica también se experimenta un crecimiento de población adulta pero no tan común el envejecimiento. Lo más preocupante en esta región del continente es la persistencia de crisis alimentarias periódicas.

Religión

La mayor parte de su población practica religiones tradicionales africanas de marcada orientación naturalista y animista.

El cristianismo copto-monofisita se profesa en algunas zonas de Egipto y del Sudán y es claramente mayoritario en Etiopía. A partir del siglo XX adquirirán una creciente importancia catolicismo y protestantismo.

El Islam tiene una presencia dominante en el Magreb y destacada en las costas africanas. Existen asimismo minorías que profesan el judaísmo (estudios recientes vinculan a enclaves como descendientes directos del "gen Cohen" o linaje sacerdotal judío) e hinduistas.

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