Metapedia está creciendo — y necesitamos de tu contribución para continuar así. Haz clic aquí para colaborar con nuestro fondo.

   1.418 EUR  5 000 EUR

Friedrich Nietzsche

De Metapedia

(Redirigido desde Nietzsche)
Friedrich Nietzsche (1844 - 1900)

Friedrich Wilhelm Nietzsche (Röcken, cerca de Lützen, 15 de octubre de 1844 – Weimar, 25 de agosto de 1900), filólogo clásico, filósofo y poeta alemán, fue uno de los pensadores modernos más influyentes del siglo XIX.

Contenido

Biografía

Federico Guillermo Nietzsche (nombre traducido al español) nació en Röcken, población de Turingia, el 15 de octubre de 1844. Su padre era pastor protestante, de lo que puede deducirse que conociera ya en su infancia y de cerca la moral cristiana. En julio de 1849, cuando tenía cinco años, murió su padre y la familia, su madre y su hermana, se trasladan a Naumburg.

A los 15 años ingresa en la escuela de Pforta y cursa en ella estudios secundarios; el ingreso en esta escuela lo obtiene mediante una beca. La superioridad intelectual de Nietzsche, que de pequeño se vislumbra, se hace ahora patente; sus compañeros se la reconocen a pesar del "pathos de la distancia' que mantenía con ellos y que será su sino durante toda su vida. Incluso al final de ella exclamará en Ecce homo: "¡Sobre todo, no me confundáis con otros!" Es una época en que el estudio le absorbe por completo, y causa admiración ver la multitud, variedad y profundidad de las lecturas de Nietzsche, que a los 18 años tenía ya una filosofía propia, influenciada por Emerson y Fichte y más tarde la definitiva influencia la recibirá de Arthur Schopenhauer.

En las materias que más destaca es en el latín, el griego antiguo y en el cristianismo romántico. En la cultura griega y en el cristianismo fija su atención en el problema moral, que no dejará de analizar y ser su problema a resolver durante toda su vida. Al mismo tiempo, aumenta su afición por la música, tanto como intérprete como compositor. Tocaba el piano con brillantez, siendo a la vez un gran improvisador. Richard Wagner llegó a decir de él más tarde 'que era demasiado buen músico para ser profesor".

A pesar de sus esfuerzos por ser sociable, no parece haber tenido mucho éxito en el empeño. Su mejor amigo, que lo seria durante toda su vida, era Paul Deusen, que más tarde se convirtió en reconocido orientalista debido a su obra sobre la "Vedanta', que sigue siendo clásica. En 1864, terminados sus estudios secundarios en Pforta, ingresa en la Universidad de Bonn para seguir estudios de filología clásica y teología, pero pronto abandona esta ultima materia para dedicarse por entero a la filología y a la fisiología, donde encuentra unos puntos de apoyo esenciales que, junto con su intuición del problema moral, darán a su filosofía la clasificación, si es que se la puede encajar en un solo molde, de "filosofía vitalista".

Su fe en este periodo había ya naufragado. Es el año 1865 decide trasladarte a Leipzig para proseguir y perfeccionar sus estudios de filología clásica al lado de la máxima figura alemana en este campo, el profesor Ritschl. Son años de total entrega a estos estudios; funda una Asociación filológica en la que da conferencias, lo que será definitivo para su futuro inmediato.

Pero decisivo para él es el encuentro, en una librería de Leipzig, de la obra cumbre de Schopenhauer, "El mundo como voluntad y Representación". El mismo nos dice: "Yo no sé qué demonio me sopló volver a casa con aquel libro. Apenas estuve en mi habitación, abrí el tesoro que había adquirido y comencé a dejar obrar sobre mi a este sombrío y enérgico genio". Se dice que durante quince días estuvo absorto en su lectura, releyéndolo diez veces.

Aunque la originalidad y profundidad de Nietzsche se han demostrado incomparablemente superiores a las del viejo rival de Hegel, no cabe duda de que aquella obra abrió la brecha por la que tenía que penetrar, más tarde, el viento demoledor del "Zaratustra".

En 1868 conoce, por mediación de la esposa de Wagner, Cósima, al famoso compositor, que cree ver en el joven filósofo al ideal teorizador de sus monumentales dramas musicales, como así será, en parte, con 'El nacimiento de la tragedia". Este mismo año, el profesor Ritchls, que le tenía en gran estima, logró que la Universidad de Basilea, en Suiza, le ofreciera la Cátedra de Filología Clásica. Aceptó, y cuando tan solo tenía 24 años Facultad de Leipzig le concedía, sin previo examen, y sin tesis, el título de Doctor, como premio a los relevantes estudios realizados y de las conferencias dadas sobre filosofía. El discurso que, como lección de principio de curso , pronunció ante el auditorio de la Universidad de Basilea, que esperaba con expectación la palabra del sabio de 24 años, versó sobre la personalidad de Homero y satisfizo a los más exigentes.

A partir de aquí, su vida es accidentada y llena de acontecimientos. Desde la Guerra Franco-Prusiana, en que se alista en un cuerpo de ambulancias (los estatutos de Suiza le prohibían empuñar las armas), hasta sus amores con Lou Salomé, su ruptura con Wagner, sus visiones y su amargo final psíquico y finalmente su muerte física.

En un día de Otoño de 1889, el gran filósofo, preso de un ataque de apoplejía que terminaría con su vida, se abraza al cuello de un caballo en los arrabales de Turín para preservar al noble bruto de los malos tratos que le aflige un carretero. A partir de aquí, Nietzsche, el filósofo, ya no existe. Tenía 45 años, la edad dorada de la madurez y de la experiencia. Finalmente, y sin lograr recuperarse jamás de este último ataque, muere el 25 de agosto 1900 a la edad de 56 años.

Pensamiento

Friedrich Nietzsche y su pensamiento

Nietzsche vive en una época crucial para la historia de Occidente; después de haber desbastado los residuos feudales con la revolución francesa, la burguesía, por pura dinámica social, tiende a imitar y restablecer, aunque inconscientemente, las normas antiguas. Pero éstas se basaban en la sacralidad de todas sus formas y, por tanto, adaptadas por todas las conciencias. El orden burgués se basa por el contrario en el democratismo y lógicamente en el poder económico; por tanto, todas las normas de convivencia que invoquen a la moral, pueden ser -en este caso si- dialécticamente discutidas, luego devienen irreversiblemente heridas hasta ser demolidas.

Dios ha muerto

En estos momentos de convencionalismos es cuando Nietzsche exclama: "¡Dios ha muerto!" ("Gott ist tot"). Esta exclamación, que a las derechas clericales les ha parecido en el mejor de los casos una declaración de ateísmo, una caprichosa y excéntrica afirmación, cuando no una blasfemia, expresa en realidad algo mucho más profundo y al mismo tiempo dramático.

A partir de la Revolución Francesa, el Dios cristiano fue perdiendo progresivamente su credibilidad, debilitándose la autoridad de las instituciones religiosas. El ateísmo moderno aparece para combatir al cristianismo teniendo como arma a la razón. La secularización marcó el fin de la función estructuradora de la religión en el seno de la sociedad. El Dios al que Nietzsche proclama "muerto" en 1886 no es otro que este Dios moral, el Dios de la metafísica Occidental dominada por las concepciones judeocristianas de lo sagrado. Pero su muerte en la conciencia colectiva volvió desdichada a esta misma conciencia y resultó en una sociedad nihilista y espiritualmente deprimida. El "Dios muerto" dejó una ausencia y un hueco. Para llenar este vacío, la modernidad utilizó una serie de sustitutos profanos: "progreso", "ciencia", "revolución", "dinero", etc.

Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado. ¿Cómo podríamos reconfortarnos, los asesinos de todos los asesinos? El más santo y el más poderoso que el mundo ha poseído se ha desangrado bajo nuestros cuchillos: ¿quién limpiará esta sangre de nosotros? ¿Qué agua nos limpiará? ¿Qué rito expiatorio, qué juegos sagrados deberíamos inventar? ¿No es la grandeza de este hecho demasiado grande para nosotros? ¿Debemos aparecer dignos de ella?
Friedrich Nietzsche, La gaya ciencia, sección 125


Tal como hemos visto, por el advenimiento del factor económico como conformador no sólo de la vida social sino incluso como "cosmovision", la idea de Dios, que hasta entonces impregnaba toda la existencia humana, desaparece. El orden antiguo debe, pues, ceder su puesto a un orden nuevo. Pero, ¿qué tipo de orden debe ser este?, este es el problema fundamental con el cual Nietzsche se enfrenta y trata de esclarecer a lo largo de toda su vida y su obra. El esfuerzo gigantesco que realiza para la adivinación de la nueva era que debe venir le hace decir en sus postrimerias: "no es la duda, es la certeza lo que vuelve loco".

En Así hablaba Zaratustra, Nietzsche considera la muerte de Dios como un requisito previo al advenimiento del Übermensch ("Superhombre"). La noticia de la muerte de Dios es la primera enseñanza de Zaratustra. En el primer encuentro que Zaratustra tiene, apenas ha abandonado su retiro en la montaña, con el que resulta ser un religioso, se sorprende:

¡Será posible! ¡Este viejo santo en su bosque no ha oído todavía nada de que Dios ha muerto!.
Friedrich Nietzsche, Así hablaba Zaratustra


Moral de señores y moral de esclavos

Nietzsche piensa que hay dos clases de hombres: los señores y los siervos, que han dado distinto sentido a la moral. Para los señores, el binomio «bien-mal» equivale a «noble-despreciable». Desprecian como malo todo aquello que es fruto de la cobardía, el temor, la compasión, todo lo que es débil y disminuye el impulso vital. Aprecian como bueno, en cambio, todo lo superior y altivo, fuerte y dominador. La moral de los señores se basa en la fe en sí mismos, el orgullo propio, en la fuerza, en lo bello y lo sano.

Por el contrario, la moral de los siervos nace de los oprimidos y débiles, y comienza por condenar los valores y las cualidades de los poderosos. Una vez denigrado el poderío, el dominio, la gloria de los señores, el esclavo procede a decretar como «buenas» las cualidades de los débiles: la compasión, la mansedumbre —propios del cristianismo—, la paciencia, la humildad. Los siervos inventan una moral que haga más llevadera su condición de esclavos. Como tienen que obedecer a los señores, los siervos dicen que la obediencia es buena y que el orgullo es malo. Como los esclavos son débiles promueven valores como la mansedumbre y la misericordia. Critican el egoísmo y la fuerza.

Critica del orden antiguo y de la moral judeocristiana

Nietzsche ve en el cristianismo el fermento de debilitación de Occidente. Según él, el cristianismo no ha hecho más que reanudar, disfrazándolo, los temas del judaísmo, el odio a las clases aristocráticas, el odio a las individualidades superiores. Hace reanudar en el cristianismo todos los traumas de una comunidad judía dominada por los sacerdotes, quienes para ser perpetuamente dirigentes necesitan de una masa de oprimidos, de fracasados y de paranoicos. Más que a esta partida de apóstoles de Jesús, Nietzsche acusa directamente a San Pablo de esta transfusión venenosa de judaísmo transformado en cristianismo y trasplantado a Occidente.

¿Qué es entonces el cristianismo? Y Nietzsche responde: "Es la forma decadente del mundo antiguo". Pero hasta llegar hasta sus últimas consecuencias, el cristianismo ha tenido que engendrar debilitación en el espacio y en el tiempo, así dice seguidamente "Porque la Revolución Francesa es la hija y la continuadora del cristianismo... tiene ese mismo instinto hostil a las castas, a la aristocracia, a los últimos privilegios. A consecuencia de la Revolución Francesa, el socialismo, tiranía extrema ejercida por necios y mediocres, disimula mal su voluntad de negar la vida".

Así todo se concatena: de Sócrates al cristianismo, de éste a la Revolución Francesa y de ésta al socialismo, en formas y ropajes diferentes es el mismo fenómeno de debilitación; en una palabra: Decadencia.

¿Pero no lo comprendéis? ¿No tenéis ojos para ver algo que ha necesitado dos milenios para alcanzar la victoria?… No hay en esto nada extraño: todas las cosas largas son difíciles de ver, difíciles de abarcar con la mirada. Pero esto es lo acontecido: del tronco de aquel árbol de la venganza y del odio, del odio judío -el odio más profundo y sublime, esto es, el odio creador de ideales, modificador de valores, que no ha tenido igual en la tierra- brotó algo igualmente incomparable: un amor nuevo, la más profunda y sublime de las especies de amor. ¿Y de qué otro tronco habría podido brotar?... Mas, ¡no se piense que brotó acaso como la auténtica negación de aquella sed de venganza, como la antítesis del odio judío! ¡Lo contrario es precisamente la verdad! Ese amor nació del odio como si fuera su corona, como una corona triunfante, dilatada con amplitud siempre mayor en la más pura luminosidad y plenitud solar, y en el reino de la luz y la altura ese amor perseguía las metas de aquel odio, perseguía la victoria, el botín, la seducción, con el mismo afán, por así decirlo, con que las raíces de aquel odio se hundían con mayor radicalidad y avidez en todo lo que poseía profundidad y era malvado.


Ese Jesús de Nazaret, evangelio viviente del amor, ese "redentor" que trae bienaventuranza y la victoria a los pobres, a los enfermos, a los pecadores —¿no era él precisamente la seducción en su forma más inquietante e irresistible, la seducción y el desvío precisamente hacia aquellos valores judíos y hacia aquellas innovaciones judías del ideal? ¿No ha alcanzado Israel, justamente por el rodeo de ese "redentor", de ese aparente antagonista y liquidador de Israel, la última meta de su sublime ansia de venganza? ¿No forma parte de la oculta magia negra de una política verdaderamente grande de la venganza, de una venganza de amplias miras, subterránea, de avance lento, precalculadora, el hecho de que Israel mismo tuviese que negar y que clavar en la cruz ante el mundo entero, como si se tratase se su enemigo mortal, al auténtico instrumento de su venganza, a fin de que "el mundo entero", es decir, todos los adversarios de Israel, pudieran morder sin recelos precisamente de ese cebo? ¿Y por otro lado, se podría imaginar en absoluto, con todo el refinamiento del espíritu… algo que iguale en fuerza atractiva, embriagadora, aturdidora, corruptora… a aquella horrorosa paradoja de un "dios en la cruz", a aquel misterio de una inimaginable, última, extrema crueldad y autocrucifixión de Dios para salvación del hombre?… Cuando menos, es cierto que sub hoc signo [bajo este signo] Israel ha venido triunfando una y otra vez, con su venganza y su transvaloración de todos los valores sobre todos los demás ideales, sobre todos los ideales más nobles.
Genealogía de la moral, Tratado Primero, 8.


La compasión pone trabas a esa ley de la evolución que es la selección. Conserva lo que ya está maduro para perecer; constituye una resistencia que milita a favor de los desheredados y los sentenciados de la vida. A causa del gran número y de la gran variedad de cosas fracasadas que conserva en la vida, confiere a ésta un aspecto sombrío y dudoso.


Multiplicar la miseria y conservar todo lo miserable, significa uno de los principales instrumentos para incrementar la decadencia.
El Anticristo, 7.


El cristianismo sólo puede ser entendido si se parte del ámbito en el que apareció: no fue un movimiento de reacción contra el instinto judío, sino su consecuencia lógica, una deducción más de su terrible lógica. Por decirlo con las palabras del Redentor: "La Salvación viene de los judíos."
El Anticristo, 24.


La incapacidad de ofrecer resistencia se traduce en una moral ("no resistas al mal" constituye la frase evangélica más profunda, y la que, en cierta medida, nos ofrece su clave).
El Anticristo, 29.


El cristianismo ha difundido de la manera más intensa el veneno de esa doctrina que afirma que "todos tenemos los mismos derechos". El cristianismo ha hecho una guerra a muerte, desde los más recónditos rincones de los malos instintos, a todo sentimiento de respeto y de distancia posible entre los seres humanos; es decir, ha combatido el fundamento y la base de toda elevación, de todo avance de la cultura. Ha convertido en su arma principal el resentimiento de las masas contra nosotros, contra todo individuo aristocrático, alegre y generoso que pueda haber en la Tierra; contra nuestra felicidad en la Tierra. Conceder la "inmortalidad" a cualquier hijo de vecino ha supuesto el atentado mayor y más perverso que se ha cometido hasta hoy contra la humanidad aristocrática.


El cristianismo es una rebelión de todo lo que se arrastra por el suelo contra todo lo que tiene altura.
El Anticristo, 43


Para no perder de vista el hilo, consideremos ante todo que estamos entre judíos. La elevación de lo personal a la categoría de lo "santo", que alcanza en este caso un nivel de genialidad no logrado jamás por ningún otro libro ni por ningún ser humano, esa falsedad de palabra y de obra hecha arte, no es el fruto casual del don de un individuo, de un carácter personal fuera de serie. Es el producto de una raza. Todo el judaísmo, con su aprendizaje y su técnica seculares y rígidos, logra su obra maestra en el cristianismo en cuanto al arte de mentir santamente. Esa última ratio de la mentira que es el cristianismo representa al judío elevado al cuadrado e incluso al cubo…


Toda esa falsedad sólo fue posible por el hecho de que ya existía en el mundo una especie semejante, radicalmente semejante, de delirio de grandeza: el delirio de grandeza característico del judío. Cuando se abrió el abismo entre judíos y judeocristianos, no les quedó a estos últimos otra alternativa que utilizar contra los judíos los mismos procedimientos para sobrevivir que había dictado el instinto judío, mientras que los judíos habían estado hasta entonces empleando esos procedimientos contra los no-judíos exclusivamente.
El Anticristo, 44.


En el momento en que los estratos enfermos y corrompidos de los parias (chandalas) se cristianizaron en todo el Imperio, existía, en su manifestación más hermosa y madura, su tipo contrapuesto: la aristocracia. La mayoría acabó dominando; el espíritu democrático de los instintos cristianos se impuso. El Cristianismo no tenía un carácter "nacional", ni estaba determinado por la raza: se dirigía a todas las variedades de desheredados de la vida, contaba con aliados en todos los sitios. El cristianismo se fundó en ese rencor característico de los enfermos que se dirige instintivamente contra los sanos, contra la salud. Todo lo que está bien constituido, lo altivo, lo soberbio y, sobre todo, lo hermoso, le hiere los ojos y los oídos.
El Anticristo, 51.


El cristianismo fue el vampiro del Imperio Romano; en una noche aniquiló esa obra ingente llevada a cabo por los romanos de conquistar un terreno sobre el que construir un imperio perdurable.


Efectivamente, San Pablo representó el odio del chandala a Roma, al "mundo", encarnado, convertido en genio; el eterno judío por antonomasia. Él fue quien intuyó la forma como se podría provocar "un incendio a escala mundial", con ayuda de la reducida secta cristiana, al margen del Judaísmo; el modo como se podía concentrar en un ingente poder, bajo el símbolo del "Dios crucificado", todo lo inferior, lo clandestinamente rebelde, la herencia entera de las intrigas anarquistas existentes en el seno del imperio. "La Salvación proviene de los judíos". El Cristianismo podía ser la fórmula que superar a todos los tipos de culto subterráneo (los de Osiris, los de la Gran Madre, los de Mitra, por ejemplo).
El Anticristo, 58.


En todas las épocas se ha querido "mejorar" a los hombres, y a esto se le ha llamado por antonomasia "moral". No obstante, en esta misma palabra se encierran las más diferentes tendencias. A la doma de la bestia humana y a la cría de una determinada clase de hombres se le dio el nombre de "mejoramiento": sólo estos términos zoológicos designan realidades, y realidades que precisamente el "mejorador" característico, el sacerdote, ni conoce ni quiere conocer... Llamar "mejoramiento" a la doma de un animal es algo que a nosotros nos suena casi como una burla. Quien sepa lo que pasa en los lugares donde se doma a animales salvajes dudará mucho de que éstos sean "mejorados". Se les debilita, se les hace menos dañinos, se les convierte en unos animales enfermizos, a base de deprimirles mediante el miedo, el dolor, las heridas y el hambre. Lo mismo pasa con el hombre domado que ha "mejorado" el sacerdote.


En la Alta Edad Media, cuando la Iglesia era realmente un lugar de doma de animales, se daba caza por todas partes a los mejores ejemplares de la "bestia rubia"; se "mejoró", por ejemplo, a los aristócratas germanos. Pero, ¿qué aspecto presentaba luego este germano "mejorado" a quien recluían con engaños en un monasterio? El de una caricatura de hombre, el de un engendro: lo habían convertido en "pecador", encerrado en una jaula y aprisionado por terribles ideas. Allí yacía enfermo, sombrío, aborreciéndose a sí mismo, con un odio mortal a todos los impulsos que incitan a vivir, recelando de todo lo que seguía siendo fuerte y dichoso: en suma, había sido convertido en un cristiano. Hablando en términos fisiológicos, en la lucha con la bestia, la única forma de debilitarle puede ser conseguir que enferme. Así lo entendió la Iglesia; echó a perder al hombre, lo debilitó, pero pretendió haberlo mejorado.
El ocaso de los ídolos, 5.


…los Evangelios constituyen un documento de primer orden; más incluso que el libro de Henoch. El cristianismo, surgido de raíces judías y sólo explicable como planta característica de este suelo, representa el movimiento opuesto a toda moral de cría, de raza y de privilegio. Es la religión antiaria por excelencia. El cristianismo es la inversión de todos los valores arios, el triunfo de los valores chandalas, el evangelio dirigido a los pobres e inferiores, la rebelión general de todos los oprimidos, miserables, malogrados y fracasados dirigida contra la "Raza"; la venganza eterna de los chandalas convertida en religión del amor.
El ocaso de los ídolos, 4.


Volundad de poder

Una de las concepciones más hondas en Nietzsche es la "voluntad de poder". Pero la expresión alemana "Das Wílle zur Macht" parece que tiene mas fuerza, viene a significar "la voluntad tensa hacia el poder actuante".

¿En qué consiste el poder? Nietzsche dice: "La lucha por la existencia, esa fórmula designa un estado de excepción. La regla es más bien la lucha por el poder, la ambición de tener más y mejor, y más aprisa y más a menudo".

En toda su obra, Nietzsche no razona como filósofo o filólogo simplemente; aporta además sus profundos conocimientos como fisiólogo y como biólogo. Así concibe la historia como biólogo pero rechaza tanto el científico como la religión por su parcialidad y reduccionismo. Para él, la vida no es ni una combinacion de partículas elementales ni el capricho de un Ser Sobrenatural. En sus fragmentos póstumos ya mencionados,recopilados por su hermana y por los editores, hasta concluir en la obra intitulada "Voluntad de Poder", dice lo siguiente: "Hay que ver en la vida una organización cualitativa que sólo puede captarse desde el interior. La influencia de las circunstancias exteriores" ha sido locamente exagerada por Charles Darwin. Lo esencial del proceso vital es, justamente, ea fuerza inmensa que crea las formas desde dentro, que utiliza, que explota, las circunstancias exteriores. Y continúa: "...Me adhiero al movimiento mecanicista que reduce todos los problemas de la moral y de la estética a problemas da fisiología, éstos a problemas químicos, éstos a problernas meca nicos, pero con la dife-rencia de que no creo en la materia".

Si rechaza tanto el mecanicismo materialista que describe los fenómenos desde el exterior sin esclarecerlos, y también las simplistas exposiciones religiosas del cristianismo que usan y abusan de la Fe como única vía de conocimiento, resulta que para explicar la evolución de la Humanidad tiene forzosamente que existir una fuerza interna que obedezca a una lógica. Para Nietzsche esa fuerza interna no es otra que la Voluntad de Poder (véase también a Arthur Schopenhauer), de la cual la vida no es más que una forma particular. La decadencia por lo tanto os un fenómeno psicológico no un acciden te, sino un momento 'necesario' de toda la manifestación de la vida. Contra la decadencia nada se puede "una sociedad no es libre de permanecer joven".

No puede impedirse la decadencia, como tampoco se puede mantener una planta, un animal o un hombre en perpetua juventud. En esta certeza sobre la caducidad, en toda la obra de Nietszche se notan las coincidencias con gobineau en cuanto a la muerte de las sociedades por efectos de los mestizajes raciales. En unos párrafos de Aurora, Nietzsche establece estos principios, así como el posible renacimiento mediante la depuración racial: labor Ardua y de tiempo. ¡Una tarea para el futuro!

Pero hemos visto también que, sobre el fenómeno de degeneración por efectos raciales, añade -si es que todo no proviene de lo mismo (apuntamos nosotros)- efectos psicológicos. ¿Qué cabe hacer entonces? En lugar de resistir a la decadencia ineluctable y de obrar contracorriente, hay que precipitarla, o al menos mantenerse muy al margen y dejar pasar la marca (ver "Cavalgare el tigre" de Julius Evola). Cuando los valores ya no son vigentes, es preferible que desaparezcan cuanto antes pero esto ultimo, es labor para nihilistas, marxistas y demás chusma. Destruir! Ese es su trágico protagonismo.

Puestas así las cosas, pudiera creerse que la visión trágica de Nietszche conduce al suicidio y a la nada. Pero justo en este momento, pasa enseguida a otro plano. Del Nietzsche crítico, biólogo, fisiólogo, pasa al visionario:

"Lo que cuento es la Historia de los dos siglos próximos. Describo lo que vendrá, lo que ha de venir infaliblemente: el advenimiento del nihilismo. Esa historia puede ser contada ya desde ahora, pues la misma necesidad está manos a la obra".

Pero este esos necesita ser sobrepasado, la misma necesidad estará también manos a la obra en el momento oportuno. Nietzsche remata su pensamiento con dos visiones grandiosas: el superhombre y el eterno retomo.

El Superhombre

Algo tan complejo de definir y más de comprender hace que Nietzsche sólo pueda explicarlo metafóricamente en Así habló Zaratustra. Y es que las grandes visiones e intuiciones sólo pueden ser contadas de esta forma. Es como decía San Agustín hablando de los dogmas: "Cuando lo pienso lo comprendo perfectamente, pero no así cuando pretendo explicarlo". Sin embargo, puede deducirse que, para Nietzsche, el hombre es un ser inacabado, que. lo mismo puede tender a la superación que a la regresión; en el Zaratustra dice así:

El sobrehumano es el sentido de la tierra. Yo os lo conjuro, oh hermanos míos!, permaneced fieles a la tierra... El sentido de la tierra es la aceptación de la voluntad de poder, la toma de responsabilidad de la fuerza que está en el hombre.


Este "Superhombre", desprovisto de dioses, en el futuro tendrá que valerse únicamente de sus fuerzas, sin esperar para él acciones sobrenaturales (ángeles de la guarda). Sin embargo, existe para cada hombre sitiado así, ante el cosmos una posible 'salvación': aceptar la propia situación, dar un enérgico SÍ a los hechos y autoafirmarse por la acción la lucha y la voluntad de poder.

El eterno retorno de lo idéntico

En una célebre, parábola, Zaratustra describe las tres metamorfosis del espíritu, que coinciden evidentemente con lo. diferentes estados que el hombre ha adoptado en cada uno de los ciclos históricos: el espíritu se torna camello, en este caso es una bestia de carga que pone de rodillas para llevar la carga mas pesada, que le aplasta y uvas". (esta etapa puede coincidir con el periodo que va desde la Revolución Francesa hasta principios de nuestro, siglo, aunque no trata de dar una cronología exacta, sólo una situación de lugar). Luego el espíritu del camello se convierte en el espíritu del león. Este es el enemigo del último año y del último Dios: quiere medirse con. el 'gran dragón'. El nombre del gran dragón es 'debes', pero el alma del león dice 'quiero'. Todos los va-lores han sido creados en el pasado y la suma de todos ellos soy "yo" (el 'gran dragón" significa las viejas normas que perduran y en las que nadie cree realmente: religión, ética, moral, etc). El león - rebela, se liberta y en actitud de negación y de destrucción corresponde a la actitud nihilista. Pero si el león es capaz de destruir, en cambio no crea valores nuevos (véase lo que hemos dicho anteriormente sobre el trágico protagonismo que tienen asignados anarquistas y marxistas en la actualidad). La creación de estos nuevos valores será obra del niño.

"Porque el niño es inocencia pura y olvido, nuevo comienzo, Juego, rueda que se mueve sola, primer móvil y afirmación santa". Así es como con el retomo a la infancia será la auténtica evolución, con la superación del hombre por el Superhombre.

No es posible acercamos verdaderamente a la filosofía de Nietzsche olvidando esta teoría para él esencial del "eterno retorno y, por el contrario son numerosos los que no la tienen en cuenta, con lo cual toda su filosofía se reduce en este caso a crítica y destrucción simple. Así se comprende que el nihilismo haya podido adjudicar-selo".

Nietzsche había intentado dar a esta teoría un fundamento físico y metafísico y en 1882 hubiese querido, con ese propósito, emprender nuevos estudios. Ello no le fue posible debido a que la enfermedad que acabaría con él ya le estaba debilitando. Sin embargo, en la obra cumbre que preparaba: "Transvaloración de todos los valores", cuya primera pasto logró escribir en El Anticristo. Maldición sobre el cristianismo y los apuntes restantes -póstumos- que configuran "La volunntad de poder", aparecen varios intentos para darle solidez y continuidad: "El mundo seria un ciclo que ya se habría repetido un número infinito de veces y cuyo juego se desarrollaría infinitamente". "El movimiento circular no es devenido, es la ley original, al igual que la masa de fuerzas es la ley original sin excepción, sin in fracción posible".

Como puede adivinarse, se trata de una teoría cósmica. Aquí hay que distinguir entre una teoría cósmica y una teoría científica. Una teoría científica sólo atañe a determinados fenómenos en muchos casos aislados de otros, sin ningún nexo en cuanto a la esencia de la existencia. En cambio, una teoría cósmica abarca globalmente al ser en su totalidad. Los filósofos presocráticos, cuyo pensamiento tanto influyó en Nietzsche, no eran científicos en el sentido moderno de la palabra. El sabio es un tipo ajeno a esta época que ignora también la especialización de las ciencias. Lo que aparece son tentativas de dominar el universo por el pensamiento.

Pero ¿qué es lo perecedero y lo eterno en esta ley cíclica? Y Nietzsche responde: Lo que es ajeno a lo mismo, lo transitorio, los fenómenos de degeneración, de decadencia y de caducidad. Su masa puede cubrir un cierto tiempo las fuerzas de la voluntad de poder, mas no las altera. El eterno retorno de lo mismo no es otra cosa que la promesa del eterno surgimiento de la juventud.

En el momento en que en Europa y en Occidente en general, toda literatura y todo ensayo sólo se reduce a la crítica, Nietzsche sobrepasa esta corriente y afirma que la vida y el pensamiento sólo pueden ser salvados por la vuelta a las antiguas fuentes (anteriores al cristianismo, se entiende) del pensamiento occidental.

Este pensamiento ha sido seguido posteriormente especialmente por Martin Heidegger. Oswald Spengler, cuando escribe su monumental "Decadencia de Occidente", no puede menos que tenerla muy presenta. Es también la ley básica de los esotéricos, con René Guénon y Julius Evola como máximos exponentes, Vintila Horia, el gran pensador rumano afincado en España es, hoy por hoy, en nuestra Patria, el hombre que más lejos ha llevado este pensamiento, aunque desde una perspectiva católico integrista, aunque parezca contradictorio si se mira superficialmente. Pero donde más vigor está tomando esta corriente es indudablemente entre los pensadores franceses -antes "intelectuales' del marxismo- con lo que hoy ya es una fuerza pensante de importancia considerable: la nueva filosofía; y en especial, y anterior a éstos, como auténticos 'precursores' en este siglo y en Francia, los componentes y colaboradores de las prestigiosas revistas francesas "Nouvelle Ecole" y "Etudes et Recherches".

De esta última, y como síntesis y broche de lo que acabamos de exponer, entresacamos un párrafo de un artículo de Alain de Benoist: Ya no hay absoluto, pero no podemos vivir sin lo absoluto, sin algo que nos traspasa y que motiva cada uno de nuestros comportamientos. Nadie se libra del problema de su trascendencia. Pero sobre todo, por primera vez, somos conscientes de qué se trata: conscientes del. relatividad de las normas y conscientes de su necesidad. De ahí deriva el que sólo podrá nacer una nueva objetividad de una subjetividad heroica, de una subjetividad afirmada conscientemente como norma para algunos, con tal poder que termine pareciendo natural a todos. ¿Es realmente sobrehumana la resolución de semejante contradicción? Sin duda.

Es que ha llegado el momento de sobrepasar al hombre por lo alto.

Influjos de su pensamiento

Adolf Hitler observando un busto de Nietzsche

El aparentemente paradójico antigermanismo de Nietzsche -quien se consideraba a sí mismo descendiente de polacos, no de alemanes- no impidió que expresiones como La voluntad de poder fuesen relacionadas con el nacionalsocialismo y proclamadas como paradigma del movimiento. Friedrich Nietzsche es considerado por muchos, un precursor (y hasta profeta) del nacionalsocialismo y muchos nacionalsocialistas vieron en Hitler un Zarathustra vivo. Hitler mismo fue un fervoroso lector de Nietzsche, a tal punto que le regala toda una colección de obras a Benito Mussolini.

Existe un debate de quienes afirman que Nietzsche era antijudío y otros quienes dicen que algunas veces se mostró con reparos frente a la oleada antisemita que se vivía en aquel entonces. Para llegar a una conclusión deben leerse sus libros. Su anticristianismo es a su vez antijudaísmo, pues afirma en "genealogía de la moral" que el cristianismo emana de un pueblo de esclavos y resentidos que luego se expande a Europa quitándole con esa nueva "moral de esclavos" todo su orgullo y grandeza que detentaba en el Imperio Romano.

En cierta forma Nietzsche alimentó indirectamente, varias corrientes neopaganas antisemitas que veían al cristianismo como un invento judío para destruir la genuina moral del hombre blanco. La hermana de Nietzsche, adoptó fervientemente el ideario racista de los nacionalsocialistas y se ocupó de distribuir su obra por el Tercer Reich hitleriano. Filosóficamente este pensador era atractivo para el nacionalsocialismo, pues era un amante de la naturaleza y la Voluntad de Poder. Los nacionalsocialistas amaban la naturaleza y no pretendían especular sobre Dios o el más allá. Por esta razón el nacionalsocialismo venía a convertirse en una especie de religión sin dios, donde se predicaban todos los valores y tendencias que Nietzsche reflejaba en su Zarathustra, como el Orgullo, la voluntad de Poder y dominio iluminados por una moral de Amos y Señores, el espíritu anti-igualitario y antidemocrático, la lucha contra la piedad, el amor a la vida terrenal y la belleza espiritual que puede encontrarse en ella, la dureza y el espíritu aguerrido (que se emparentaba con un aspecto del darwinismo).

Veamos la siguiente máxima de Nietzsche y comparémosla con el pensamiento nacionalsocialista: "Hay hombres inferiores y hombres superiores, el superhombre pertenece a este segundo grupo; los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y además se debe ayudarlos a perecer" Esto mismo predicaban los nacionalsocialistas y el propio Hitler. El mejoramiento de la Humanidad sería alcanzado mediante la hegemonía de la Raza Blanca frente a las demás razas inferiores, mientras que el mejoramiento de la propia raza se lograría con un plan de eugenesia científicamente aplicada, superando incluso la antigua eugenesia espartana. Esto conduciría a la creación del Superhombre, tanto en su raíz física como en su perspectiva espiritual. No se trataba de crear solamente un Hombre biológicamente superior, sino que también se intentaba dotar al mismo con una cosmovisión ascendente y aristocrática.

Es posible afirmar que el arquetipo de Hombre brindado por la temible SS, fuese el mejor reflejo del arquetipo pretendido por Nietzsche para su superhombre, aunque no en su visión individual sino colectiva. Muchos de los valores y virtudes defendidos por Nietzsche fueron doctrina para la SS.

Obras

  • Fatum e Historia (1862)
  • Libertad de la voluntad y Fatum (1868)
  • Homero y la Filología Clásica (1869) (Homer und die klassiche Philologie. Ein Vortrag)
  • El drama musical griego (1870) (Das griechische Musikdrama)
  • Sócrates y la tragedia (1870) (Socrates und die Tragödie)
  • La visión dionisíaca del Mundo (1870) (Die dionysische Weltanschauung)
  • El Estado griego (1871)
  • El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música (1872) (Die Geburt der Tragödie aus dem Geiste der Musik)
  • Sobre el porvenir de nuestras instituciones educativas (1872) (Über die Zukunft unserer Bildungsanstalten. Sechs öffentliche Vorträge)
  • Cinco prefacios para libros no escritos (1872) (Fünf Vorreden zu fünf ungeschriebenen Büchern)
  • La filosofía en la época clásica de los griegos (1873) (Die Philosophie im tragischen Zeitalter der Greichen)
  • Sobre verdad y mentira en sentido extramoral (1873) (Über Wahrheit und Lüge im aussermoralischen Sinne)
  • Sobre la utilidad y los prejuicios de la historia para la vida (1874) (II. Unzeitgemasse Betrachtungen. Vom Nutzen und Nachteil der Historie fur das Leben)
  • Schopenhauer como educador (1874) (III. Unzeitgemasse Betrachtungen. Schopenhauer als Erzieher)
  • Richard Wagner en Bayreuth (1876) (IV: Unzeitgemasse Betrachtungen. Richard Wagner in Bayreuth)
  • Humano, demasiado humano (1878) (Menschliches, Allzumenschliches. Ein Buch für freie Geister)
  • El caminante y su sombra (1880) (Der Wanderer und sein Schatten)
  • Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales (1881) (Morgenröthe. Gedanken über die moralischen Vorurtheile)
  • La gaya ciencia (1882) Die Fröhliche Wissenschaft)
  • Así habló Zaratustra (1883, I y II; 1884, III; 1885, IV) (Also Sprach Zarathustra. Ein Buch für Alle und Keinen)
  • Más allá del bien y del mal (1886) (Jenseits von Gut und Böse. Vorspiel einer Philosophie der Zukunft)
  • La genealogía de la moral (1887) (Zur Genealogie der Moral. Eine Streitschrift)
  • El Anticristo (1888) (Der Antichrist. Fluch auf das Christentum)
  • Ditirambos de Dioniso (1888-1889) (Dionysos-Dithyramben)
  • El crepúsculo de los ídolos (1889) (Götzen-Dämmerung, oder: Wie man mit dem Hammer philosophirt)
  • Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es (1889) (Ecce Homo. Wie man wird, was man ist)
  • Nietzsche contra Wagner (1889) (Nietzsche contra Wagner. Aktenstücke eines Psychologen)

Nota: Lo que se conoce como "Voluntad de poder", se trata en realidad de escritos póstumos recopilados por su hermana Elisabeth y por los editores. Estos apuntes estaban destinados a formar lo que hubiera sido su obra cumbre: "Transvaloración de todos los valores". (Un resumen del contenido de todas estas obras de Nietzsche las encontrara el lector en el libro "Hitler y sus filósofos" de Ediciones BAUSP).

Artículos relacionados

Enlaces externos

Herramientas personales