Margaret Thatcher

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Margaret Thatcher

Margaret Thatcher (Grantham, Reino Unido, 1925 - 8 de abril de 2013, Londres) cuyo nombre de soltera fue Margaret Hilda Roberts fue una política conservadora británica que se desempeñó como primera ministra entre 1979 a 1990. Era conocida como "La dama de hierro" por su férreo liderazgo que la condujo a la victoria contra Argentina en la Guerra de las Malvinas de 1982. También fue célebre por la dureza de las medidas, muchas veces impopulares que no dudó en aplicar en diversas ocasiones como por ejemplo durante la huelga de los mineros de 1984, los recortes en los gastos de las escuelas y hasta en los hospitales. En materia económica, Thatcher fue influenciada particularmente por el judío Milton Friedman, partidario del liberalismo económico. Se opuso al matrimonio homosexual y a promocionar el homosexualismo como una práctica aceptable por medio del sistema educativo público, lo que motivó ruidosas campañas en su contra por parte del lobby homosexual[1]. Tampoco apoyó las sanciones adoptadas por la mayoría de la comunidad internacional contra el apartheid en Sudáfrica, calificando a Nelson Mandela y a la ANC de terrorista.

Biografía

Estudió ciencias químicas en la Universidad de Oxford y trabajó cuatro años como investigadora química. En 1951 casó con Denis Thatcher, un alto ejecutivo de la industria petrolífera, quien la introdujo en la política. En 1953 comenzó a estudiar derecho tributario.[2]

Ingresó en el Partido Conservador, del que su marido ya era miembro, y en 1959 ganó un escaño en la Cámara de los Comunes. Dos años más tarde fue nombrada secretaria de Estado para Asuntos Sociales, y luego ministra de Educación y Ciencia, durante el mandato del conservador Edward Heath. Abolió la normativa que ordenaba la distribución gratuita de leche en las escuelas, lo cual provocó una oleada de protestas

En 1982, Thatcher intervino enérgicamente en el conflicto de las Malvinas. Su actitud fue bien vista por la opinión pública británica y ese mismo año volvió a obtener la victoria electoral, esta vez con la mayoría más holgada lograda por un candidato desde 1935.[2]

En 1984 se enfrentó a graves conflictos sociales, en especial la huelga de los mineros, que reprimió con dureza. En octubre de este mismo año, durante un congreso de su partido que se celebraba en el hotel Brighton, estalló una bomba colocada por un grupo de republicanos extremistas irlandeses, Thatcher apoyaba la retención del Úlster por el Reino Unido, atentado del que salió ilesa.

Thatcher padeció demencia senil aproximadamente desde el 2000. Trascendió que confundía la Guerra de las Malvinas con la de Bosnia, debía recordársele constantemente que su esposo Denis murió hace varios años y no era capaz de hablar durante más de diez minutos sin perder el hilo y olvidarse las frases. El político conservador Jonathan Aitken quién estaba escribiendo una biografía sobre Thatcher aseguró que esta no sabía quién era David Cameron cuando un invitado mencionó su nombre durante un almuerzo del partido[3].

En 2013, la Dama de Hierro falleció de un derrame cerebral a los 87 años[4][5].

Repercusiones del fallecimiento

Miles de manifestantes en Brixton festejaron la muerte de Thatcher.

Los conservadores británicos la despidieron con un sentido homenaje, mientras que sus críticos organizaron marchas y celebraciones en varios puntos del Reino Unido. Entre la multitud congregada en la londinense plaza de Trafalgar Square, habían ex mineros procedentes del norte de Inglaterra que vieron sus comunidades devastadas por el cierre de minas durante los 11 años que Thatcher estuvo en el poder, entre 1979 y 1990. David Douglass, exminero y miembro de la Unión Nacional de Mineros de Yorkshire, dijo que se puso "muy contento" al conocer la noticia de la muerte de Thatcher. Fue una "mujer horrible" y "estamos absolutamente furiosos por la imagen que se dio en televisión de que todo el país está de luto". También seguidores del Liverpool Football Club desplegaron pancartas anti-Thatcher durante un partido de la liga de fútbol inglesa en las que podía leerse "Vamos a hacer una fiesta" y cantaron "Maggie está muerta, muerta, muerta"[6]. Mientras tanto, en Brixton miles de personas salieron a la calle con música, elementos festivos y disfraces mientras portaban pancartas que decían "The Bitch is dead" (algo así como la "zorra" o "guarra" está muerta). En el parlamento la laborista Glenda Jackson despidió a Thatcher con duras críticas sobre los recortes en los hospitales y el sistema educativo, que dejaron a los enfermos en la calle y a las escuelas sin libros ni útiles escolares. Sus "virtudes" fueron "la codicia y el egoísmo", aseguró[7].

La canción en recuerdo a Thatcher

Al igual que en el caso de Diana de Gales, Thatcher también tuvo una canción dedicada a su memoria. Pero en este caso fue la elegida por sus detractores. Estos animaron al público a festejar su muerte con "Ding, Dong, la bruja está muerta" del Mago de Oz[8] (en inglés: "Ding, dong, the whitch is dead"). La canción logró ventas récord situándose en el puesto número 4, con mas de 20.000 copias vendidas en unos pocos días. La BBC a pedido de miles de internautas decidió no censurarla y emitirla junto con las demás canciones de mayor éxito de la semana[9]. Posteriormente la canción escaló hasta el puesto número 1 en ventas en Internet[10]. El episodio volvió a generar una gran controversia entre aquellos que pedían la censura por considerarla una burla a una persona muerta durante su funeral y quienes exigían libertad de expresión. La BBC declaró su incapacidad para tomar tal medida, en gran parte porque la canción en si misma no contiene ninguna alusión a Thatcher ni está dedicada a ella. La letra fue compuesta por Yip Harburg para el filme de 1939, "El mago de Oz". Los detractores de la primera ministro simplemente se pusieron de acuerdo en comparar esa canción, como consecuencia es deber de BBC difundirla como una de las mas vendidas.

Puerto Margaret

Entre los altos funcionarios de los ministerios de Defensa y Relaciones Exteriores surgió la idea de rebautizar la capital de Malvinas, Port Stanley, como "Puerto Margaret", a manera de homenaje. La propuesta también goza de apoyo en el archipiélago, donde la ex primer ministro es considerada una heroína. Ante la noticia de su fallecimiento, el gobierno británico de Malvinas emitió un comunicado expresando su "tristeza" y su "agradecimiento" por haber conducido a las tropas británicas que desalojaron de allí a las argentinas en la guerra de 1982.

El legislador Tobias Ellwood, que asesora al Foreign Office dijo que él impulsará "cálidamente a los falklanders considerar que esto (el bautismo) es una manera de recordar su legado". "Ella ha sido una heroína política inspiradora en el siglo XX.", aseguró.

Otro parlamentario que se encuentra en su sintonía es Clair Perry, secretario privado del ministro de Defensa Philip Hammond. "Pienso que esta es una idea fantástica, en la medida en que la gente de las islas concuerde con ella". Entre tanto Andrew Rosindell, secretario del grupo parlamentario sobre las islas en el Reino Unido dijo que "los isleños querrán dejar una marca tras la muerte de Lady Thatcher". Y Zoran Zuvic, miembro de las Fuerzas de Defensa de las Islas Falklands, y quien se entrevistó cuatro veces con Thatcher señaló: "Cualquier cosa que recuerde a Maggie y lo que hizo es para nosotros una buena idea, y puedo imaginar que muchos faklanders van a apoyarlo también".

Reacción argentina

El canciller argentino Héctor Timerman expresó: "No me importa si le quieren poner puerto Margaret, Margarita o Margarona. La Argentina y las Naciones Unidas no lo reconocen" y se refirió a la iniciativa de renombrar a Puerto Argentino (o Port Stanley) en los siguientes términos:

Ninguna medida que tome el Reino Unido sobre la cuestión Malvinas es aceptada por las Naciones Unidas y aparte es violatorio de todas las resoluciones de la ONU, que dicen que las partes en conflicto deben abstenerse de realizar cambios en la zona del conflicto que alteren el statu quo al momento de comenzar el conflicto(...) Eso incluye el cambio de nombres(...) y también el referéndum.
Héctor Timerman, canciller argentino

A lo que agrega: "Siguen violando las resoluciones de las Naciones Unidas. Después usan las mismas resoluciones para ir y bombardear otros países."[11].

Referencias

Enlaces externos

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