Teodoro Palacios Cueto

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Teodoro Palacios Cueto (10 de septiembre de 1912, Potes, España - 28 de agosto de 1980, Santander, España) fue un militar español que formó parte de la División Azul. Cayó prisionero después de la Batalla de Krasni Bor y estuvo detenido por once años en un gulag hasta ser liberado y enviado de regreso a su país.

Biografía

Juventud

Nacido en el seno de una familia humilde, fue estudiante de medicina en la Universidad Central de Madrid y en la Universidad de Salamanca. Por esa época entró en contacto con los miembros del Sindicato Español Universitario y se alineó con la Falange Española.

Combatiente de dos guerras

Al comenzar la Cruzada de Liberación Nacional, Palacios Cueto se sumó a una Bandera de Falange en Palencia. Combatió durante toda la cotienda, ascendiendo en el escalafón militar. Tras el triunfo del Bando Nacional, asistió a la Academia General Militar de Zaragoza, en donde validó su rango y se convirtió en un militar profesional.

En 1941 marchó como voluntario falangista a combatir al comunismo en la URSS. Siendo Capitán de Infantería, quedó encuadrado en la 5ª Compañía del 2º Batallón del Regimiento 262.

El 10 de febrero de 1943 participó de la Batalla de Krasni Bor, en las cercanías de Leningrado. Con sus extraordinarias dotes de mando y un coraje inigualable, Palacios Cueto condujo la contención del avance soviético por nueve largas horas pese a estar en desventaja numérica. Su tarea se centró en evitar que el enemigo ocupase la carretera de Kolpino. La ferocidad con la que combatían los españoles obligó a la infantería soviética a solicitar apoyo de la artillería y de la aviación.

Ya sin municiones, sólo había quedado en pie una décima parte de la compañía que comandaba Palacios Cueto. Fueron obligados a rendirse por los soviéticos, quienes pensaron en fusilarlos inmediatamente como venganza por el alto número de bajas que les habían ocasionado. Sin embargo los hombres españoles, catorce en total, fueron enviados a los campos de concentración administrados por los comunistas.

Once años de cautiverio

Siendo prisionero, Palacios Cueto trató siempre de no quebrarse ante el enemigo ni de abandonar sus tareas de líder. Por ello escribió un libro sobre la historia de España para que los oficiales en cautiverio no olvidasen las fechas patrias, creó un sistema de asistencia médica y alimentaria para asistir a los detenidos más debilitados, y organizó una escuela de idiomas para mejorar la comunicación entre los soldados de diversas nacionalidades que habían caído en manos de los soviéticos.

También asumió el papel de interlocutor de los prisioneros españoles ante los comunistas, lo que lo llevó a redactar varios petitorios dirigidos a diversas autoridades.

Durante su encierro circuló por diversos lugares de detención, y en muchos de ellos fue castigado: en Suzdal por denunciar que el trabajo forzoso al que se lo sometía violaba los Convenios de Ginebra, en Orekhovo por interactuar con unos anarquistas españoles que -detenidos por los alemanes en Francia- habían llegado a las URSS luego de la caída de Berlín, en Potma por defender a Miguel Altura Martínez mientras le daban una golpiza, en Járkov nuevamente por resistirse a realizar trabajos forzosos, en Borovichi por intentar que un alférez no sea castigado, y en Revda por infiltrar un texto en el que criticó a Andrei Vishinky.

En varias oportunidades se le dio la posibilidad de renunciar a su nacionalidad española para ser liberado y vivir como soviético, pero se negó siempre a hacerlo y recomendó a los demás que no lo hicieran tampoco. Acusado de saboteador y de agitador político por criticar al marxismo y vindicar al falangismo, fue juzgado para que se lo condenase a muerte. Sin embargo pudo defenderse ante el tribunal militar y salvar su vida y la de sus compañeros. Hizo al menos tres huelgas de hambre como protesta por las pésimas condiciones de vida y por las arbitrariedades que tuvo que padecer encarcelado.

Un año después del fallecimiento del dictador Stalin, muchos prisioneros de guerra extranjeros fueron liberados y devueltos a sus países de origen por órdenes del nuevo gobierno soviético. Gracias a ello Palacios Cueto viajó de Odesa hasta Barcelona en un barco alquilado por la Cruz Roja, llegando a suelo patrio el 2 de abril de 1954.

Testimonio

La historia de su resistencia conmovió al mundo occidental. Junto al periodista Torcuato Luca de Tena escribió el libro Embajador en el infierno, en el cual, de modo novelado, relata sus vivencias como prisionero de los comunistas (todas las cosas que relató fueron registradas por su interlocutor pero algunas fueron omitidas del texto final dado su carácter escabroso). La obra fue un éxito de ventas, y se tradujo posteriormente al portugués, alemán, francés e italiano.

José María Forqué dirigió la versión cinematográfica del libro en 1956. Sin embargo muchos hombres de la Falange Española se molestaron con la película, sosteniendo que se habían minimizado las simpatías joseantonianas que habían motivado en primer lugar a Palacios Cueto a alistarse para combatir en la División Azul.

Últimos años

Palacios Cueto fue reincorporado al Ejército de Tierra y retomó su carrera militar, ascendiendo en los rangos hasta retirarse como General de Brigada. Se casó con María Paz Ruiz, quien fuese su novia antes de partir a la URSS y que, pese a haberse vuelto a casar mientras el militar se encontraba en cautiverio, había quedado viuda. Su padrino de bodas fue Agustín Muñoz Grandes.

Francisco Franco y Juan Carlos de Borbón le otorgaron la Cruz Laureada de San Fernando en una ceremonia llevada a cabo el 7 de julio de 1968 en Santander.

Falleció a causa de un infarto cardiáco a fines de agosto de 1980. Sus años de cautiverio habían dañado seriamente su salud.

Bibliografía

  • Embajador en el infierno. Memorias del Capitán Palacios (junto a T. Luca de Tena). Madrid: Rivadeneyra, 1955.

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