Tratado de Ámsterdam
El Tratado de Ámsterdam firmado el 2 de octubre de 1997, consolidó la reforma izquierdista y socialdemócrata de la Unión Europea. El acuerdo que entró en vigor desde el 1 de mayo de 1999, impulsó políticas como el inmigracionismo, la ideología de género y el feminismo radical.
Entre otras cosas incluyó ideas supremacistas de la mujer, como la concepción de que una "igualdad real", solo podría lograrse discriminando a los varones a través de la autodenominada discriminación positiva.
El Tratado de Ámsterdam transfirió la política de asilo e inmigración al ámbito comunitario, en lugar de que cada país la gestione como lo considere necesario. Para ello buscó la consolidación de la cooperación policial y judicial en materia penal, la incorporación del Acuerdo de Schengen, un mayor protagonismo para el Parlamento Europeo y la introducción del concepto de cooperación reforzada entre Estados miembros.