Ideología de género

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Un manual de la Asociación Estatal de Familias de Menores Transexuales, en España, intenta enseñar que "hay niños con vulva y niñas con pene".

La ideología de género (eufemisticamente "estudios de género", "perspectiva de género" o teoría de género) es un conjunto de ideas pseudocientíficas[1] y subversivas creadas con fines políticos y de ingeniería social, según las cuales las diferencias psicológicas y de comportamiento entre machos y hembras humanos no son producidas biológicamente, sino condicionadas y construidas por el entorno histórico, social y cultural. Apelando a las "libertades" y "derechos", afirma que estas características son opresivas y se deben "deconstruir" para que la realidad de género de cada persona se forme a partir de su propia autopercepción subjetiva, bajo la falacia de que la autopercepción genera realidad. De ese modo, y dependiendo su radicalidad, termina afirmando que no existen dos géneros sino una multiplicidad de ellos, los cuales sucesivamente son victimizados y colocados en la categoría de "minorías protegidas".

La ideología de género incluye dentro de su sistema ideológico al feminismo y la ideología LGBT[2], y recoge del feminismo el interés por aquello que ven como una discriminación de la mujer: "Ya no podemos justificar el mantenimiento de un sistema de clase sexual discriminatorio con el pretexto de que este tiene su origen en la Naturaleza"[3].

A diferencia de ideas pseudocientíficas como el terraplanismo, la ideología de género es peligrosa porque intenta legitimarse académicamente como una serie de "campos de estudio científicos y sociales" cuando no es más que una serie de postulados ideológicos que contradicen la ciencia natural y la ciencia social, pero especialmente porque intenta imponerse socialmente por medios políticos coercitivos de forma que toda la sociedad se someta a sus absurdas premisas.

Concepto de género

La palabra "género" no es usada como una categoría gramatical ni taxonómica, sino que es usada para referirse a los así llamados "roles, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad considera como inherentes o apropiados para hombres y mujeres".[4] Así, este término se utiliza para referirse al «conjunto de características diferenciadas que cada sociedad asigna a hombres y mujeres».

Según esta ideología, el género es absolutamente independiente del sexo biológico y estaría socialmente construido,​ es decir, sería el resultado de la educación y las convenciones sociales, y todas las diferencias no físicas entre los sexos es decir, aquellas que no pueden ser clasificadas como biológicas bajo los términos exclusivos de la anatomía y la fisiología, son una mera construcción social sin ninguna base biológica, implicando así que lo social tiende a imponerse ante lo biológico.

Puesto que el género es sólo producto de una "construcción social", entonces no hay razones para creer que los rasgos sociales que se consideran masculinos y femeninos sean conceptos consistentes con un orden orgánico y evolutivo, sino que son relativos, variables, arbitrarios y sobre todo, "impuestos" ("por el malvado sistema del patriarcado"), por lo que al aplicar una "deconstrucción" del género, el concepto de masculinidad y feminidad puede alterarse durante el curso de la vida y también variarían de acuerdo con la cultura, la comunidad, la familia, las relaciones interpersonales y las relaciones grupales y normativas, y con cada generación y en el curso del tiempo. De esa forma, para la ideología de género, el concepto de 'naturaleza humana' no existe, sino que cada ser humano se construye sólo mediante sus elecciones propias de lo que quiere ser. Así, se propugna como necesaria una revolución que "deconstruya" la cultura actual y construya una nueva, esta acción es principalmente política. En esta tarea el lenguaje tiene un papel importante para cambiar la realidad, mediante la manipulación del sentido de las palabras, y la creación de otras nuevas.

Con ello se deriva una relativización radical que considera que la autopercepción subjetiva es más significativa que la realidad objetiva, por lo que aquello que realmente importa para determinar la masculinidad o feminidad de una persona es lo que esa persona dice sobre sí misma (sexo psicológico), y no lo que esa persona carga o no carga sobre su cuerpo (sexo biológico), es decir, su disforia de género no es vista como un trastorno psiquiátrico sino como algo deseable para deconstruir al género. De este modo, si una persona afirma ser mujer, entonces debe ser considerada socialmente como mujer, independientemente de si existe o no algún tipo de componente biológico en sí misma que le permita validar o invalidar su declaración (y lo mismo se aplica para alguien que afirma ser hombre).

Se puede admitir que existen algunos rasgos de género que, en efecto, son producto de convenciones sociales o culturales, es decir, rasgos sociales que son en realidad neutros y que son considerados más "masculinos" o más "femeninos" dependiendo del contexto y circunstancias culturales en el espacio y el tiempo.

No obstante, considerar al género en su totalidad e inequívocamente como una mera construcción social es una conclusión sesgada y equivocada que disciplinas como la psicología evolutiva o la sociobiología pueden refutar, ya que desde tiempos prehistóricos los roles del padre y la madre han sido asignados naturalmente con el propósito de la preservación de la especie. De hecho, según investigaciones recientes, cuestiones que popularmente son consideradas como "influenciadas por la cultura", como la preferencia de colores en los niños, pueden en realidad tener una base biológica.[5]

Historia

El concepto de 'género', en el sentido moderno, es una invención reciente en la historia. El mundo antiguo no tenía una base para entender el género como se ha entendido en las humanidades y las ciencias sociales durante las últimas décadas. El término género se había asociado con la gramática durante la mayor parte de la historia y solo comenzó a hablarse de él como "construcción cultural" maleable en las décadas de 1950 y 1960.

El término procede del campo de la lingüística y designa una propiedad de algunos términos gramaticales. Así, en español, como en otros idiomas, los sustantivos, pronombres, adjetivos y algunas formas verbales pueden tener tres géneros: masculino, femenino y neutro. En los años cincuenta el término en inglés (gender) comenzó a utilizarse en el ámbito anglosajón para referirse a los dos sexos: masculino y femenino, de tal manera que en aquel entonces los términos gender y sex se consideraban sinónimos.

La intersexualidad como campo de cultivo para la ideología de género

A partir de los años sesenta, el término 'género', se empezó a utilizar en ámbitos psiquiátricos con relación a pacientes intersexuales para explicar cómo algunas personas sentían haber nacido con un cuerpo equivocado y que no correspondía al género con el que se identificaban. Se distinguía entre la dimensión biológica (el sexo) y la dimensión psíquica (el género) del sujeto.

La intersexualidad es una anomalía biológica por la cual un ser humano puede nacer con características sexuales de macho y de hembra en proporción variable y se manifiesta de formas diversas. La anatomía sexual de los individuos que son biológicamente "intersexuales" (anteriormente denominados 'hermafroditas) es ambigua por razón de anomalías genéticas y desequilibrios hormonales. Por ejemplo, el clítoris y el pene se derivan de la misma estructura embrionaria. Cuando hay un problema genético, puede ocurrir que una niña tenga un clítoris anormalmente grande o un niño con un pene anormalmente pequeño, lo que hace que el sexo biológico sea difícil de determinar, incluso mucho después del nacimiento. Sin embargo, estos casos son excepcionales y de una incidencia estadística muy baja, entorno al 1% de la población.

Pronto una parte del movimiento feminista se apropió de esta terminología pues resultaba muy útil para combatir el determinismo biológico o "biologicismo" en su intento de imponer en su lugar un 'determinismo social' y demostrar que muchas de las diferencias entre hombres y mujeres eran causadas por la sociedad y, por tanto, susceptibles de cambio.

John Money

El sexólogo John Money (1921-2006) introdujo la distinción terminológica entre el sexo biológico y el género como un rol en 1955.

En oposición al, así llamado, "determinismo biológico", Money estaba convencido de que la identidad sexual y de género estaban determinadas por la educación como varón o mujer y no por el sexo biológico dado al nacer. En la década de 1950 demostrar esta idea era de fundamental importancia para quienes buscaban despatologizar la homosexualidad.

Antes de su trabajo, era poco común usar la palabra género para referirse a cualquier cosa que no fueran categorías gramaticales. Por ejemplo, en una bibliografía de 12.000 referencias sobre matrimonio y familia entre 1900 y 1964, el término género ni siquiera aparece una vez. El análisis de más de 30 millones de títulos de artículos académicos de 1945 a 2001 mostró que los usos del término "género", eran mucho más raros que los usos de "sexo", se utilizaba a menudo como categoría gramatical a principios de este período. Al final de este período, los usos de "género" superaban en número a los usos de "sexo" en las ciencias sociales, las artes y las humanidades. Fue en la década de 1970 cuando las académicas feministas adoptaron el término género como una forma de distinguir los aspectos "socialmente construidos" de las diferencias entre hombres y mujeres (género) de los aspectos "determinados biológicamente" (sexo).

Simone de Beauvoir y el feminismo

La ideología de género tomó una primera etapa mediante los planteamientos de la marxista y feminista Simone de Beauvoir y sus seguidores, quienes utilizaron el término «género» para referirse a las (supuestas) «construcciones sociales y culturales» sobre la masculinidad y la feminidad.​ A partir de la década de 1950, la ideología de género adopta y es influido por las teorías del psicoanalista Jacques Lacan​, de filósofos como Michel Foucault y Jacques Derrida y las ideas de feministas como las judías Judith Butler y Shulamith Firestone.

Como doctrina articulada, la ideología de género terminó de elaborarse a fines del siglo XX. Por ese motivo no se puede señalar a un único creador, sino que la misma es el producto de una confluencia de corrientes de pensamiento subversivas que han surgido a lo largo de los años.

Por la relación personal que Simone de Beauvoir siempre mantuvo con su amante, el filósofo existencialista y marxista Jean-Paul Sartre, se produjo una influencia mútua entre sus planteamientos filosóficos.[6]

Sartre aporta el concepto de "utopía libertaria": "Si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido, y que este ser es el hombre (...) empieza por no ser nada, no hay naturaleza humana porque no hay Dios para concebirla." Es un crearse a sí mismo en su historia en su hacerse; por eso "el hombre no nace se hace".[7] Luego, Simone de Beauvoir reelabora la tesis de la metafísica sartreana de que la existencia precede a la esencia en su libro El segundo sexo (1949), escribiendo: "No se nace mujer: se hace"[8], fórmula que constituye uno de los pilares de la ideología de género. Esta idea, no se limita a un concepto moral o psicológico de desarrollo personal y libre albedrío (como en Nietzsche), sino que pretende establecer que el ser humano tiene un origen perfectamente indeterminado, lo que le permitiría escoger libremente sobre qué ser o qué no ser en cuanto a cualquier cosa, sin importar los límites naturales que existan, y de este modo, subyugar a la naturaleza; estar por encima de ella.

El existencialismo ateo –invención izquierdista de la Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial que precisaba del inagotable esfuerzo de sus habitantes para reconstruirse– dio paso luego a un pensamiento más sofisticado, cuyo eje era la crítica a las instituciones sociales. Se cuestionaba, básicamente, por qué se había reconstruido a Europa sobre sus bases tradicionales y no sobre otras diferentes. Allí se produjo una eclosión de subversión cultural, encabezada por el nuevo marxismo. Entonces el discurso intelectual de la izquierda pasó a enfatizar la idea de que las personas son lo que el medio social quiere que sean, por lo que para lograr autodeterminarse primero es necesario reconstruir la sociedad sobre instituciones que promuevan y no que coarten la libertad individual.

Se impuso la idea de que toda jerarquía natural en realidad es una arbitrariedad creada con la intención de oprimir a alguien, cuyo éxito yace precisamente en que la gente no puede distinguir su carácter artificial. Llevado esto al campo de las relaciones entre los sexos, la propuesta novedosa era convencerse de que la naturaleza es insignificante para los hombres o las mujeres: un hombre puede ser mujer o una mujer puede ser hombre no sólo si se lo propone, sino sobre todo si el resto de la sociedad convierte en realidad su deseo, aunque eso signifique sustituir lo falso por lo verdadero y castigar a quien lo señale.

El crecimiento del Lobby Gay a partir de la década de 1970 y la multiplicación del feminismo en el ámbito académico, volvieron factible la ideología de género. Autores como John Money, Robert Stoller y Judith Butler le dieron un notorio sustento discursivo, y fue consagrada en 1995 por la ONU en su Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer[9] celebrada en Beijing, desde la cual se ha ido imponiendo el término "género" con el significado de "constructo social", como las relaciones entre mujeres y hombres basadas en roles definidos socialmente que se asignan a uno u otro sexo.

Cuarta Conferencia sobre la Mujer, Beijing, 4-15 septiembre 1995

La transformación fundamental que se produjo en Beijing fue el reconocimiento de la necesidad de no centrar tanto la atención en la mujer sino en el concepto de género, concluyendo que tanto la estructura de la sociedad como las relaciones entre los hombres y las mujeres, tenían que ser revaluadas.[10] En esta Conferencia estuvieron presentes 184 países y cerca de 2000 organizaciones no gubernamentales.

La "perspectiva de género" fue el tema que supuso más debate y enfrentamiento, tanto entre los países como entre las ONG. La falta de acuerdo sobre la definición de género se trasladó a la definición de "perspectiva de género". Por eso mientras unos hacían referencia a la superación de las diferencias prácticas en los terrenos sociales, laborales y económicos entre los hombres y las mujeres, otros querían un cambio radical en la concepción del hombre y la familia. Estos últimos promovían una agenda de género que fuese estableciendo algunas metas como: el derecho al aborto, la igualdad de cualquier comportamiento sexual según la orientación, la posibilidad de "matrimonio" para cualquier orientación, la aceptación de diversos "modelos de familia". El embajador de Benín declararía: "Esta es una conferencia para asegurar la igualdad efectiva entre las mujeres y los hombres. Si los europeos quieren hablar de revolución sexual, se organizará otra conferencia".[11]

De Beijing salió, por una parte, la Declaración de Beijing, que puede considerarse como una declaración de "buenos deseos e intenciones"; y de otra parte, el llamado Programa de Acción, donde se recogen los compromisos de los gobiernos para desarrollar los acuerdos adoptados con la finalidad de implantar una igualdad efectiva y real entre hombres y mujeres. Este documento no consiguió la unanimidad y fueron 44 las reservas interpuestas, además de algunas declaraciones interpretativas, en su mayoría referidas al capítulo dedicado a la salud reproductiva.[11]

En la Declaración y en la Plataforma de Acción el término género aparece 122 veces. Sobre la definición del término género se creó un grupo de estudio que reafirmó que el vocablo "género", tal y como se emplea en la Plataforma de Acción, debe interpretarse y comprenderse igual que en su uso ordinario y generalmente aceptado. El grupo de contacto acordó también que el presente informe fuera leído por la Presidenta de la Conferencia con carácter de declaración de la Presidenta y que esa declaración formase parte del informe final de la Conferencia. Ahora bien su uso por los Estados miembros y en documentos aprobados siempre se ha referido a las diferencias entre hombres y mujeres, mientas que cuando lo usan algunos organismos de la ONU lo hacen referiéndose a la "construcción social" del género independiente de la constitución biológica de las personas.[11]

Después de Beijing

Terminada la Conferencia se trataba de pasar a la acción para aplicar El Cairo y Beijing.

Kofi Annan nombró un Consejero Especial para Cuestiones de Género, y le atribuyó un mandato que cubría la totalidad de la estructura de la ONU. Su oficina es la Office of the Special Adviser on Gender Issues and Advancement of Women (OSAGI). Su objetivo es desarrollar métodos e instrumentos que faciliten la integración de la "perspectiva de género" en todo el sistema (gender mainstreaming) y controlar los progresos que van realizando el Secretariado, las Comisiones Regionales y las distintas oficinas de la ONU en el mundo. Esta y otras oficinas de la ONU junto con diversas ONG, especialmente la International Planned Parenthood Federation (IPPF), son los promotores de la ideología de género a escala mundial.[12]

Al igual que otros organismos de la ONU, también la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2002 sus directrices: Integración de las perspectivas de género en la labor de la OMS: política de la OMS en materia de género[13], que debían servir para la orientación prioritaria de sus actividades y para enfocar las relaciones con los estados. Una aplicación práctica es su guía de "Estándares de Educación Sexual para Europa".[14]

Igualmente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo incorporó esta perspectiva tanto para la preparación como para el seguimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y su prosecución.

También la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) presentó ante la Asamblea General un Informe del Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la educación, donde el Relator Especial introduce el tema del derecho a la educación sexual situándolo en el contexto del "patriarcado" y del control de la sexualidad. Explica la interdependencia entre la sexualidad, la salud y la educación así como su relación con otros derechos, desde una "perspectiva de género y de diversidad".[15]

Se han llevado a cabo Conferencias para analizar la puesta en práctica de las anteriores:

  • Nueva York 1999: El Cairo + 5
  • Nueva York 2000: Beijing + 5
  • Amsterdam 2004: El Cairo + 10
  • Nueva York 2005: Beijing + 10
  • Los Principios de Yogyakarta

Los Principios de Yogyakarta

En noviembre de 2006 algunos miembros del comité de la ONU, relatores especiales y miembros de ONG se reunieron en Yogyakarta (Indonesia) para redactar los llamados "Principios de Yogyakarta", un conjunto de directrices sobre "aplicación del derecho internacional de los derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género". En marzo de 2007 los presentaron en la sede la ONU en Ginebra para darles una aureola de autoridad ya que no tienen fuerza obligatoria en el derecho internacional.

Cada uno de los 29 principios aparece bajo el título: "Los Estados adoptarán los principios... en sus constituciones nacionales o en cualquier otra legislación relevante...", a continuación vienen las reivindicaciones específicas para el objetivo propuesto. Este documento viene acompañado por una extensa "Guia del activista para usar los Principios de Yogyakarta"[16], donde se les muestra las acciones a tomar para cambiar la cultura donde esos principios no sean aceptados.

Se trata, por tanto, del cambio de una cultura basada en una ideología por otra cultura bajo la protección de expresiones de los derechos humanos a las que se les ha cambiado su significado o que se les hace ir más allá de lo que propiamente significan. Todo ello bajo la apariencia de la autoridad de Naciones Unidas, pero sin que haya una resolución que los haya aprobado.[17]

Consecuencias

Destrucción de la nación, la familia y el matrimonio

Puesto que el género "tradicional" occidental es visto por los ideólogos de género como una "invención cultural impuesta por el patriarcado opresor", entonces hay que subvertir a este sistema patriarcal desde sus raíces y sabotear todos los principios y elementos que le son propios como lo son la familia y el matrimonio, porque tales instituciones sociales reproducen la estructura patriarcal "opresora".

Para ello, la ideología de género proclama que la familia formada y encabezada por un padre y una madre, denominada "familia nuclear", es en realidad una construcción social obsoleta que hay que erradicar, y en su lugar se proponen todo tipo de estructuras familiares aberrantes basadas en los últimos cambios sociales de fines del siglo XX en Occidente. De ese modo, surge el gaymonio como una forma de subvertir los conceptos de matrimonio y familia. El objetivo final es que la familia sea eliminada y reemplazada por household, una especie de hogar comunal formado por personas que no guardan vínculo sanguíneo. Así, después de "unas pocas generaciones", se logrará también que las relaciones sexuales entre niños y adultos, se conviertan en algo común según el ideario de género feminista y LGTB. Cabe decir que tales "nuevos modelos" de familia son incompatibles con millones de años de evolución de la psicología humana, por lo que están destinadas al fracaso y tarde o temprano conducirán al colapso social.

Negacionismo de la ideología de género

Un juez español ordenó la retirada del autobús de Hazte oír con el mensaje "los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen", que el juez entiende que incurriría en un posible delito de odio.

Actualmente quienes niegan rotundamente la existencia de la ideología de género son justamente aquellos que la promueven. Las feministas y los homosexualistas hablan de "estudios de género", para intentar mostrar que lo suyo no se trata de una construcción ideológica sino de una investigación científica: de ese modo todo lo vertido sobre la no determinación biológica de las identidades sexuales no sería un dogma, sino meramente una hipótesis. Según ellos, habrían sido los sacerdotes e intelectuales católicos los que habrían producido la confusión entre ciencia e ideología.[18]

Beneficiados

Son varios los principales beneficiados de esta manipulación.

  1. Compañías farmacéuticas que proporcionan los procedimientos hormonales para alterar antinaturalmente el cuerpo y asegurarse así el consumo continuo de por vida, ya que en el momento de dejar de administrar las hormonas, el cuerpo regresa a su equilibrio natural. Cabe señalar que estos procedimientos conllevan un alto riesgo de contraer cáncer.
  2. Clínicas de cirujía plástica cuyos procedimientos son de alto costo.
  3. Clínicas de aborto que están distribuidas por todo el mundo y financiadas por magnates globalistas como George Soros.

Como puede apreciarse, la ideología de género representa un negocio multimillonario en perjuicio incluso de los propios grupos minoritarios de transexuales, travestidos y resto de los aberrosexuales quienes han sido manipulados y confundidos para aceptar estas patrañas.

Sin embargo, los principales perjudicados por la doctrina son aquellos jóvenes que no han terminado de vivenciar y comprender los límites de su sexualidad (es por ello que los ideólogos de género tienen tanto interés por colonizar los sistemas educativos de los diversos países en los que operan), así como toda la gente de a pie que paga sus impuestos ya que la ideología de género exige que los procedimientos clínicos necesarios para alterar antinaturalmente el cuerpo sean subvencionados por el Estado, que a final de cuentas implica un gasto a través de los impuestos de la gente.

Esta negación flagrante del sentido común más elemental es promovida por los movimientos igualitaristas, feministas y homosexualistas como si se tratase de un dogma, por lo que para ellos su verdad no puede ser cuestionada y no admite refutación: aquel que critica a la ideología del género es calificado como "ignorante", "machista" y "homófobo" para ser estigmatizado y censurado.

Refutaciones y opiniones científicas

El caso de David Reimer

El sexólogo John Money, mismo quien trasladó el término «género» de las ciencias del lenguaje a las ciencias de la salud cuando estaba investigando problemas de hermafroditismo en el Departamento de psiquiatría y pediatría del hospital de la Universidad Johns Hopkins, era un fervoroso creyente de la idea de que la identidad de género era adquirida y no innata.

En 1966, una circuncisión mal realizada dejó sin pene a David Reimer (nacido con el nombre Bruce) de 8 meses. Bajo recomendación de Money, y convencido en su teoría, catorce meses después Reimer es reasignado como "mujer", sus testículos son extirpados y se le construye una vulva de forma artificial, finalmente se le cambia el nombre a "Brenda". Money recetó además el tratamiento hormonal, que fue realizado también. Money también recomendó una cirugía para crear una vagina artificial, a lo que los padres se negaron. Money le indicó a la familia que nunca le dijesen sobre su cambio de sexo y que lo educaran como una niña normal, cosa que fue realizada por la familia. Money publicó una serie de artículos con informes de la reasignación presentándola como "exitosa" y la exhibió como la prueba irrefutable de su teoría.

Durante las citas médicas subsecuentes con Reimer y su hermano gemelo, Brian, Money forzó a los dos a realizar actos sexuales, con David haciendo el rol de pasivo mientras su hermano "[presionaba] su entrepierna contra las nalgas de David". Money también forzaba a los dos niños a desnudarse para realizar "inspecciones genitales", ocasionalmente tomando fotografías. Money justificó estos actos alegando que los "juegos sexuales en la infancia" eran importantes para una "identidad de género saludable en la adultez"

Por varios años, Money informó del progreso de Reimer como el "caso John/Joan", describiendo un desarrollo del género femenino aparentemente exitoso y usando este caso para apoyar la viabilidad de la "reasignación de sexo" y la reconstrucción quirúrgica incluso en casos de personas no intersexuales. Las notas de un ex-estudiante del laboratorio de Money expresan que, durante las visitas anuales consecuentes, los padres de Reimer mintieron al personal sobre el éxito del procedimiento. El hermano de Reimer, Brian, más tarde desarrolló esquizofrenia.

En 1997, Milton Diamond informó que la reasignación había sido todo un fracaso. Pese a la educación recibida como mujer, Reimer nunca se había identificado como mujer o comportado de una manera típicamente femenina, después de haber sido cambiado su sexo a femenino. A los 14 años, después de años de terapia y varios intentos de suicidio, contaron a Reimer todo lo sucedido y decidió someterse a tratamientos con hormonas masculinas, cambió su nombre a David cuando era un adolescente y se sometió a una serie de cirugías que le permitieron volver a tener un pene.

En 2002, el hermano gemelo de David, Brian, fue encontrado muerto por una sobredosis de los medicamentos utilizados para tratar la esquizofrenia. El 5 de mayo de 2004 David Reimer se suicidó, posteriormente su padre también se suicidó por sentimientos de culpabilidad.

Money argumentó que la respuesta de los medios a la revelación del fracaso del experimento fue debida "al sesgo de los medios hacia la derecha política y al movimiento antifeminista". Dijo que sus detractores creían que "la masculinidad y la feminidad estaban en los genes para que las mujeres pudieran regresar a la cama y a la cocina". Sin embargo, activistas intersexuales también criticaron a Money, declarando que su fracaso no admitido había llevado a la reasignación quirúrgica de miles de bebés.

A pesar de que se había demostrado el fracaso de este experimento, las teorías de Money fueron un potente acicate para consolidar la separación entre sexo y género, entendiendo que el género podía ser construido exclusivamente por el entorno social.

Paul R. McHugh

Basado en su experiencia profesional, el psiquiatra estadounidense Paul R. McHugh se ha opuesto a la cirugía de "reasignación sexual" para los transexuales. En 1979, cerró la clínica de identidad de género en Johns Hopkins, explicando que un estudio encontró que la mayoría de las personas que se habían sometido a este tipo de cirugía «tenían los mismos problemas con las relaciones, el trabajo y las emociones que antes. La esperanza de que pudieran resurgir de sus dificultades emocionales para florecer psicológicamente no se había cumplido».[19][20]

Así mismo, concluye que la identidad sexual es condicionada biológicamente y no socialmente:

En el departamento de psiquiatría del Johns Hopkins llegamos finalmente a la conclusión de que la identidad sexual mayoritariamente es incorporada en nuestra constitución por los genes que heredamos y la embriogénesis que experimentamos. Las hormonas masculinas sexualizan el cerebro y la mente. La disforia sexual (un sentimiento de desasosiego hacia el rol sexual propio [llamada por el DSM-5 'disforia de género']) surge de forma natural en los raros casos de hombres que han sido criados como mujeres en un intento de corregir un problema estructural de sus genitales en la infancia.[21]

El experimento del Dr. Trond H. Diseth

El psiquiatra y profesor noruego Trond H. Diseth, de la Clínica Infantil del Hospital Nacional y quien ha trabajado con niños con malformaciones genitales congénitas, ha sistematizado el estudio del fenómeno por el cual niños y niñas juegan con objetos diferentes, desarrollando un test para saber si existen diferencias de género a temprana edad. Para determinar si un bebé es niño o niña, ha diseñado un test-juego en el cual se seleccionan 10 juguetes diferentes. Hay 4 juguetes considerados "femeninos", 4 "masculinos" y los dos restantes considerados como "neutros". Estos juguetes se colocan de una manera concreta, luego se observa al infante y cómo se relaciona con ellos. Notó que hay claras diferencias entre niños y niñas saludables con edades de 9 meses, en cuanto a que los niños eligen juguetes masculinos y las niñas juguetes femeninos, con lo cual, Diseth concluye que "los niños nacen con una clara disposición biológica de género y comportamiento sexual, después será el entorno, la cultura, los valores y expectativas que los rodean los que se encargarán de favorecer o atenuar esto". De este modo, cree que la sociedad es capaz de forzar ciertos cambios, pero sólo hasta cierto punto y no de una manera tan decisiva que pueda modificar la identidad inherente y la predisposición de género.

El experimento de Simon Baron-Cohen

Desde la óptica de la ideología de género, se podría argumentar contra los resultados de Diseth, que incluso a los 9 meses los niños pudieran haber estado expuestos a la influencia de los padres. Sin embargo, el psicólogo clínico judeo-británico, Simon Baron-Cohen, experto en autismo, ha observado y descubierto, desde ese campo, importantes diferencias innatas de género entre niños y niñas. Sus investigaciones involucran a recién nacidos de tan solo 1 día de edad. Su experimento consistió en colocar a la vista del bebé un objeto mecánico o un rostro, y se grabó cuánto tiempo pasaban los bebés observando cada uno de estos objetos. Encontró que eran más los niños los que miraban más tiempo el objeto mecánico mientras que eran más las niñas las que miraban más tiempo el rostro, incluso desde el primer día de vida, desde antes de que el bebé conociera algún juguete y antes de ser expuestos a diversas influencias culturales. Sus hallazgos indican que estas diferencias de intereses surgen antes del nacimiento en el útero materno.

Los niveles de testosterona en el útero parecen aportar diferentes capacidades e intereses desde el inicio de la vida, pero aún quedaba por saber qué tan duradero es su efecto. El equipo de Baron-Cohen dio seguimiento a los niños hasta los 8 años, con interés en observar su desarrollo y se descubrió que al crecer, "aquellos que poseían más altos niveles de testosterona, tenían más dificultades con la empatía, con reconocer las emociones de otras personas o apreciar sus puntos de vista. Sin embargo, se mostraban más interesados en "sistemas"; en entender cómo funcionan las cosas. De manera que, aún ignorando las grabaciones en video y sólo midiendo su nivel hormonal, puedes predecir su patrón de intereses". De este modo, los distintos niveles hormonales inducen a las diferencias que vemos entre hombres y mujeres. Estas diferencias hormonales están determinadas por varios genes en los cromosomas X y Y.

Anne Campbell

La profesora británica Anne Campbell, especialista en psicología evolutiva, explica respecto a la psicología femenina que:

Si las mujeres son las que dan a luz, amamantan y crían a los hijos, sería muy sorprendente que no hubiese algún tipo de mecanismo psicológico que les ayudase a cumplir sus tareas, y haciendo que esas labores resultasen placenteras para ellas. Así que, rasgos femeninos tales como la empatía, o el evitar confrontaciones peligrosas donde podrían resultar heridas; el evitar la exclusión social que podría alejarlas del grupo; son todas cualidades positivas que suponen que serán más capaces de sobrevivir, reproducirse y dejar hijos, los cuales a su vez puedan también reproducirse. (...) Sabemos gracias a muchos estudios psicológicos, que una de las mayores diferencias sexuales se observa si pones a las personas en situación de estrés, diciéndoles, por ejemplo: "En media hora le vamos a aplicar unas descargas eléctricas muy dolorosas". Y preparamos el equipo, diciéndole: ¿Desea esperar sólo o en compañía de alguien?". Las mujeres elegirán estar acompañadas. Comúnmente, los hombres bajo estrés quieren estar solos; no quieren estar con nadie.

Según Campbell, es probablemente por eso que las mujeres están más orientadas que los hombres hacia intereses donde la empatía juega un papel importante, como por ejemplo, la enfermería, la medicina, el trabajo social, la enseñanza y todas esas áreas donde existe el intercambio cooperativo, donde las mujeres parecen sentirse más cómodas. La tendencia a elegir profesiones típicamente más femeninas se ve acentuada, paradójicamente, en sociedades más prósperas y donde existen más libertades porque las mujeres eligen en base a sus preferencias y no por la sola necesidad.

Por supuesto que existen mujeres destacadas en ingeniería, física o química, pero en esencia, diría que son intereses típicamente masculinos y menos femeninos.
Anne Campbell, Hjernevask

Larry Cahill

Larry Cahill, neurocientífico de la Universidad de California (EE UU), afirma que el sexo de la persona influye marcadamente en la función cerebral y rechaza la hipótesis de un cerebro sin diferencias funcionales entre hombres y mujeres:

La evolución ha producido cerebros de mamífero con similitudes y diferencias biológicas (...). Insistir en que de alguna forma, mágicamente, la evolución no produjo influencias biológicas de todo tipo y clase basadas en el sexo en el cerebro humano, o que esas influencias no produjeron apenas efectos en la función cerebral –comportamiento– equivale a negar que la evolución se aplica al cerebro humano.
Larry Cahill

Respuestas críticas

Actitudes estatales y gubernamentales

En Europa central y oriental están aumentando los movimientos contra la ideología de género, especialmente en Hungría, Polonia y Rusia.

En Noruega se anunció el cierre del NIKK (Instituto Nórdico de Género) a finales de 2011, tras una decisión unánime del Consejo Nórdico de Ministros. Esta decisión fue influenciada por el debate público como reacción a la serie documental de siete capítulos "Hjernevask" ('lavado de cerebro') del comediante y sociólogo Harald Eia , que fue transmitida por la televisión noruega NRK en la primavera de 2010. En su informe anual de 2010, la "Red Noruega de Estudios de Género" estableció una conexión entre "Hjernevask" y aumentó los debates sobre la investigación de género.

En Hungría, los programas de la ideología de género fueron prohibidos en octubre de 2018. En un comunicado emitido por la oficina del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, un portavoz afirmó que "el punto de vista del gobierno es que las personas nacen hombres o mujeres, y no consideramos aceptable para nosotros hablar de géneros socialmente construidos en lugar de sexos biológicos". La prohibición ha atraído críticas de varias universidades europeas decadentes que ofrecen el programa, entre ellas la Universidad Centroeuropea con sede en Budapest, cuyo estatuto fue revocado por el gobierno.

En Rumania el Senado rumano aprobó por amplia mayoría en junio de 2020 una actualización de la Ley de Educación Nacional que prohibiría las teorías sobre la identidad de género según las cuales el género es un concepto separado del sexo biológico.

Desde el tradicionalismo

La ideología de género es vista por algunos autores como un producto del socialismo igualitarista y del liberalismo utilitarista, que tiende a ser impuesta de manera violenta a diversas culturas a través de la globalización. En 1955 el italiano Julius Evola abordó el tema de la mujer que quería devenir hombre[22]. Según él, los seres humanos tenemos una dimensión externa (la máscara) y otra profunda (el rostro). La primera es adquirida, en tanto que la segunda es heredada. La civilización Occidental contemporánea, al darle preeminencia a lo práctico, magnifica la máscara y minimiza el rostro. Debido a ello las mujeres se han equiparado materialmente a los hombres, ejerciendo las mismas labores y cumpliendo los mismos roles sociales. Sin embargo Evola advertía que, con la renuncia a los rostros, la humanidad iba camino a construir una civilización de parias, donde nadie es fiel a sí mismo y todos intercambian funciones y vocaciones de acuerdo a los mandatos de los mercados.

Desde la religión

Para el sacerdote y psicólogo Tony Anatrella no caben dudas de que la doctrina es un arma que el Lobby Gay utiliza para materializar su agenda[23], y mientras que el Papa Benedicto XVI ha manifestado que el uso actual del término "género" aplicado a las personas sólo contribuye a promover la cultura de la muerte, el Papa Francisco ha destacado que la ideología de género representa una amenaza para la institución familiar.[24]

La ideología de género en acción

En 2012 el parlamento argentino aprobó la Ley de Identidad de Género, que permite que cualquier ciudadano del país modifique sus documentos oficiales para alterar su género con sólo manifestar su voluntad de producir dicho cambio ante una autoridad pertinente. La norma provocó toda clase de absurdos descalabros: presidiarios que pasaron de cárceles para hombres a cárceles para mujeres[25], problemas por la existencia de contratos a nombre de otro[26], reportes de la prensa sobre hombres dando a luz a sus hijos[27], etc.

En 2014 la empresa Facebook modificó su sistema para permitir que sus usuarios escojan entre más de cinco decenas de variantes de género, cuando antiguamente sólo permitía optar por identificarse sólo como hombre o mujer.[28] Ello constituye un claro ejemplo de propaganda a favor de la causa gay.

Artículo de opinión

Ideología de género: ¿dictadura internacional?, por Agustín Laje


El pasado 9 de enero conocimos que la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una Opinión Consultiva apoyando con determinación la ideología de género. La opinión fue peticionada por Costa Rica, con claros objetivos políticos: el oficialismo es consciente de que le costará imponer la ideología de género en su estructura legal sin apoyo externo. Hace algunas semanas, valga recordar, miles de ciudadanos costarricenses —pueblo de escasa efervescencia política— salieron a las calles a marchar contra la ideología de género.

En resumidas cuentas, la Corte manifestó que la llamada "identidad de género" es "la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento", para luego insistir en que existe un "derecho a la identidad de género". Sabemos bien que, en este contexto, "derecho" no significa libertad de vivir su sexualidad e identidad como le plazca a cada quien, sino obligación para los demás de ser partícipes de lo que es, en rigor, una fantasía personalísima.

Así por ejemplo, la Corte nos dice que es un “derecho humano” que el Estado modifique los registros y documentos de identidad de las personas, sin considerar nada más que su “auto-percepción”: ya no se le puede exigir a nadie siquiera acreditaciones médicas, quirúrgicas o psicológicas. Si la auto-percepción de un individuo pasa a condicionar la percepción estatal entera, esto significa que, por añadidura, condiciona la percepción de la sociedad toda. ¿Por qué un equipo de hockey femenino, por ejemplo, debería a excluir de su plantel a un hombre que, en virtud de su auto-percepción, el Estado lo ha consagrado como mujer?

Por otra parte, la Corte establece del mismo modo que cualquier unión constituye familia y, por lo tanto, que de cualquier unión entre personas, independientemente del género y la orientación sexual de sus partes, derivan los mismos derechos inherentes al matrimonio. ¿Qué es esto si no la imposición externa del “matrimonio” homosexual y la consiguiente adopción de menores por parte de éste?

En efecto, aquello de “Opinión Consultiva” es eufemístico. La “opinión” de la Corte tiene efectos jurídicos, políticos y administrativos en todos los Estados que son parte de la Convención Americana: 22 en total. La Corte lo deja muy en claro cuando, a colación de su apoyo a la ideología de género, sentencia que “se estima necesario que los diversos órganos del Estado realicen el correspondiente control de convencionalidad aplicando los estándares establecidos en esta Opinión Consultiva”. Por ello, el Tribunal insta “a esos Estados a que impulsen realmente y de buena fe las reformas legislativas, administrativas y judiciales necesarias para adecuar sus ordenamientos, interpretaciones y prácticas internos”.

El poder en la sociedad posmoderna, al decir de Toni Negri, está descentrado. La soberanía de los Estados-nación es cosa del pasado. Las realidades nacionales son hoy un producto de la doble determinación de un poder interno y otro internacional. En este caso, el poder no se divide: se multiplica. En virtud de su dimensión internacional, se vuelve ineludible.

No se trata, desde luego, de un poder democrático. Si el ideal democrático puede definirse a partir de un régimen político que hace emanar el poder desde el pueblo para gobernar al pueblo, y que en la práctica se traduce en la determinación de la voluntad ciudadana con arreglo al uso de instrumentos electorales, el actual orden internacional carece de todos estos componentes. Todavía más: destruye los regímenes democráticos de los Estados que han optado por ellos, en la medida en que las decisiones de las Organizaciones Internacionales se imponen sobre nuestras sociedades en un movimiento que va de arriba abajo, no de abajo arriba.

¿Qué rol puede tener un Congreso Nacional en la cuestión del “matrimonio” homosexual, después de esta “Opinión Consultiva” de carácter imperativo? ¿Qué facultades tendrá en otros asuntos como la adopción homoparental? Ninguno. Estas cuestiones fueron ya resueltas y decididas no por aquellos connacionales que la ciudadanía eligió como representantes del pueblo, sino por 9 personas extranjeras que tienen poder sobre 22 Estados americanos y sus respectivas sociedades.

Si las dictaduras modernas se caracterizan por constituir regímenes políticos que operan con autoritarismo al margen de la voluntad de la ciudadanía, es evidente que estamos en presencia de la formación de una dictadura internacional. El margen de maniobra de los Estados-nación es cada vez más reducido. A partir de ahora por ejemplo, un Estado que no reconozca la adopción homosexual podrá ser denunciado por el lobby LGTB en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y de ahí tener luego un problema en la propia Corte. ¿Qué gobierno querrá ganarse un problema de este calibre para el Estado bajo su gestión?

En las dictaduras modernas, la última evasión que un individuo tenía al alcance frente a los tentáculos del poder era el exilio. Escapar al poder suponía escapar del lugar donde ese poder tenía centro. La actual desterritorialización del poder supone, no obstante, la imposibilidad del exilio. La internacionalización borra todo límite territorial; el espacio se modifica quedando todo determinado por él, lo cual significa que paulatinamente se va borrando toda posibilidad de auto-determinación. ¿Cómo eludir un poder que, a partir de la opinión de 9 personas, condiciona el marco regulatorio, jurídico y administrativo de 22 Estados?

Todavía queda, empero, una esperanza. Dijimos anteriormente que las realidades nacionales son en este momento el producto de dos fuerzas que a veces colisionan y a veces se retroalimentan: el poder interno y el internacional. En un sistema democrático, el poder interno se estructura a partir del voto popular. Los políticos que se lanzan a la carrera democrática, si quieren ganar, necesitan adecuarse a lo que piensan que la ciudadanía piensa. Si se lograra generar movilizaciones de tal magnitud que los políticos percibieran que el precio a pagar por someterse a la Corte Interamericana es mayor al precio de tener eventualmente problemas de derecho internacional con ella, el poder interno podría barrer con el internacional.

Las movilizaciones ciudadanas son de vital importancia como mecanismo de información: en la masa de gente movilizada el político recibe el mensaje de qué tiene que hacer y decir si quiere seguir siendo votado. Allí donde la ciudadanía no se moviliza, los medios de comunicación, los grupos de género y las organizaciones internacionales son los que informan al político.

Hay razones para guardar todavía esperanzas. Lo que no hay son razones para pensar que, de no actuar con urgencia, esa esperanza pueda mantenerse por mucho tiempo más.

Referencias

  1. Jennifer Connellan, Simon Baron-Cohen, Sally Wheelwright, Anna Batki y Jag Ahluwalia "Sex differences in human neonatal social perception" sciencedirect.com. (Consultado el 29 de julio de 2019). Archivado
  2. «Gender Studies» (en inglés). Whitman College. Archivado desde el original el 12 de diciembre de 2012. Consultado el 24 de febrero de 2013.
  3. Shulamith Firestone, La dialéctica del sexo: en defensa de la revolución feminista, (1era ed. en Español es de 1976) - editorial Kairos, ISBN 8472450791
  4. WHO (2013). «What do we mean by "sex" and "gender"?». Gender, women and health (en inglés). Consultado el 22 de febrero de 2013.
  5. New Scientist: Women may be hardwired to prefer pink
  6. Puleo, Alicia (ed.) (2008). «El concepto de género en la Filosofía». El reto de la igualdad de género. Nuevas perspectivas en Ética y Filosofía Política, (Biblioteca Nueva): 15-36. ISBN 9788497428668. Consultado el 21 de septiembre de 2017.
  7. Sartre, Jean Paul, El existencialismo es un Humanismo. Barcelona: Edhasa, 1999. ISBN 9788435034722.
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  9. Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (pdf). Naciones Unidas: Nueva York, 1996
  10. Fumagalli, Arístide (2016). La cuestión del género. Claves para una antropología sexual. Cantabria: Sal Terrae. ISBN 978-84-293-2556-0.
  11. 11,0 11,1 11,2 Trillo-Figueroa, Jesús (2009). La ideología de género. Libroslibres. p. 164-170. ISBN 9788492654222.
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  20. Paul McHugh. «Transgender Surgery Isn't the Solution» (PDF). Courage International, Inc.. Archivado desde el original, el 23 de febrero de 2017. Consultado el 3 de marzo de 2017.
  21. McHugh, Paul (Noviembre 2004). «Surgical Sex: Why We Stopped Doing Sex Change Operations». First Things.
  22. Julius Evola. "La mujer trata de valer tanto como el hombre". Roma, 1955.
  23. Tony Anatrella. La teoria del "gender" e l'origine dell'omosessualità: una sfida culturale. San Paolo: Cinisello Balsamo, 2012
  24. Miguel Cuartero Samperi. "Teoría de género: ¿Qué opinan los papas Francisco y Benedicto XVI?". Aleteia. 25/06/15
  25. "Quiso volver a prisión con su marido, pero la Corte no la dejó". El Tribuno. 07/09/13
  26. "Denuncian que una empresa de sepelios de Jujuy se negó a dar servicio a una mujer transexual". La Gaceta. 25/11/14
  27. "Nació en Entre Ríos la hija del primer hombre embarazado". minutouno.com, 19/12/13
  28. "Las 50 opciones de identidad sexual según Facebook" BBC Mundo - Tecnología. 14/02/14

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