Facebook

De Metapedia
Saltar a: navegación, buscar
Logo de Facebook

Facebook es una red social creada por el judío Mark Zuckerberg. Este se basó en la idea plagiada a sus amigos Divya Narendra y los hermanos Tyler y Cameron Winklevoss, que en el año 2003 le habían encargado que desarrollara un sitio para que los estudiantes de la Universidad de Harvard pudieran mantener contactos sociales con otros estudiantes y egresados del centro. A partir de esa idea, Zuckerberg creo paralelamente su propio sitio web que le convirtió en millonario.

En 2014, Facebook adquirió la aplicación WhatsApp, de mensajería instantánea para teléfonos inteligentes (smartphones), por un precio final de 21.800 millones de dólares.[1] La gran popularidad de WhatsApp, aunada al éxito de la propia red social, sitúa a Facebook en una posición dominante en el mundo de las comunicaciones online.

Características

Para finales de 2011, Facebook contaba con 800 millones de usuarios de todo el mundo. Su infraestructura principal está formada por una red de más de 50 000 servidores. En noviembre de 2010 la empresa fue valuada en U$s 41.000 millones, superando levemente a eBay y convirtiéndose en la tercera compañía de Internet mas grande de los Estados Unidos después de Google y Amazon. Para 2016 rondaba ya los 1.600 millones de usuarios.[2]

En lo religioso, un 60% de los usuarios prefieren no especificar de qué religión son.

Así como Facebook ha resultado atractivo para millones de personas, no se salva también de fuertes criticas.

Juicios

En 2004 los verdaderos autores de la idea de Facebook iniciaron una demanda por U$s 140 millones. En 2008 alcanzaron un acuerdo por el cual recibieron U$s 65 millones como indemnización. Sin embargo ante el crecimiento de Facebook que multiplicó las ganancias y el valor de la empresa, los demandantes iniciaron un nuevo juicio para obtener más dinero, la cual fracasó en 2011. El juez falló que las conversaciones que mantuvieron los demandantes con Zuckerberg en la universidad no tenía el valor de un contrato, desestimando el recurso presentado.

Censura

Las personas que expresan libremente sus ideas políticas y su orgullo racial blanco son constantemente víctimas de censura. Sus perfiles son eliminados para así impedir la organización y la libre asociación política. Esta censura es llevada a cabo mediante la libre formación de grupos "antifascistas" o "antirracistas" que tienen núcleos en diversos sitios ajenos a Facebook y que bajo el pretexto de defender la "democracia, la tolerancia y los derechos humanos", denuncian perfiles y páginas de usuarios que expresan sus ideas políticas. Una vez realizada la denuncia, la administración de Facebook se ocupa de revisar el perfil para posteriormente darlo de baja junto con su correo electrónico, impidiendo la creación de una nueva cuenta. Las páginas "antifascistas" y "antisistema", que por lo general son mucho más intolerantes, violentas y verdaderamente inmorales, no son censuradas.

En 2009 Facebook hasta censuró a un grupo de mujeres activistas a favor de alimentar bebés a pecho. Las fotografías de bebés amamantando fueron denunciadas como "obscenas" por otros grupos de activistas censores. Este caso demuestra que Facebook suele prestar oídos a quienes piden censura, sin importar si el material a censurar es ilegal o no, y pese a que esto vaya en desmedro de la libertad de expresión del resto de sus usuarios.

El mismo año, los activistas en favor de la propaganda del Holocausto políticamente motivados, usaron el cierre antes mencionado como munición para pedir también la censura de los revisionistas del Holocausto ("Facebook Says No to Nursing Mothers, Yes to Anti-Semitism"). Una vez mas, usando como arma el rótulo de "antisemitismo" lograron que Facebook cerrara los grupos "Based on the facts…there was no Holocaust" y "Holocaust is a Holohoax".

El acceso a Facebook se encuentra bloqueado en China, Corea del Norte, Irán, y a veces también Arabia Saudí.[3]

Artículo de opinión

La dictadura de Facebook, por La Tribuna de España & Ramiro Grau Morancho, en La Tribuna de España, 24 de agosto de 2018 (on line) [4]

"Facebook ha intensificado su diabólica política de decidir qué es bueno y qué es malo compartir en la red social; hoy nos hemos enterado, incluso, que Facebook hace una valoración de los usuarios en función de los contenidos que comparten.

En La Tribuna de España (lo mismo que La Tribuna de Cartagena) nos vemos diariamente censurados por alguien que nadie ha elegido para filtrar los contenidos que debemos o no compartir en las redes sociales; así las cosas, cualquier noticia publicada por este periódico sobre "invasión islámica", "femiestalinismo" o dictadura de la perversa "ideología de género" se ve censurada por Facebook cada vez que es subida a esta red social.

Facebook se ha convertido en una de las principales armas de la nueva "policía del pensamiento" de la que, de manera genial, trata nuestro columnista Ramiro Grau en este interesantísimo artículo.

  • Orwell, 2018, los comentarios en medios digitales

Cuando estudié la Licenciatura en la antaño prestigiosa Facultad de Derecho de la Universidad de Zaragoza, los profesores nos decían que solo delinquían las acciones, o las omisiones, en su caso, pero nunca el pensamiento.

Vamos, que el pensamiento era un territorio inmune e impune, donde uno podía pensar lo que le diera la gana, sin problema alguno. Que podías pasar por la puerta de un banco y pensar que a ese banco yo lo atracaría, y me llevaría todo el dinero, o ver a una señora cañón y pensar que a esa me la beneficiaría, sin problema alguno…, siempre que no lo hicieras.

Evidentemente, mis profesores eran unos bienpensantes, además de personas muy capacitadas y vocaciones, pero la realidad supera a la imaginación más encendida.

Ahora mismo, “gracias” a Ruiz-Gallardón, que entre mordida y mordida –presuntamente-, tuvo tiempo para perseguir penalmente a quienes osamos discrepar de lo “políticamente correcto”, el art. 510, establece lo siguiente:

“1. Serán castigados con una pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses:

a). Quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad”.

Y dos apartados más, el b). y el c)., que persiguen la publicación de escritos en este sentido, y la negación o trivialización de delitos de genocidio y similares, de forma que el holocausto, por ejemplo, se ha blindado, convirtiéndose en materia de fe.

Podrás ser creyente, ateo o mediopensionista, es decir, agnóstico, pero lo que no puedes es dudar de la versión interesada de la segunda guerra mundial escrito por los vencedores, -casualmente-, bajo penas de prisión… ¡Todo un alarde democrático y de “protección” de los derechos fundamentales y libertades públicas protegidas por la Constitución de 1978!

La jurisprudencia ha establecido que los medios son responsables, o por lo menos corresponsables, de lo que publican, tanto mediante artículos, firmados por su autor, o como simples comentarios a noticias o trabajos publicados…

Ello supone un gran esfuerzo revisor, por no decir censor, de los medios, ante expresiones que pudieran ser constitutivas de los delitos de calumnia o injuria, o, simple y llanamente, atentar contra los derechos al honor, a la intimidad y a la propia imagen de los agraviados.

En la práctica supone dedicar una o más personas a esa tarea, o “perder” muchas horas diariamente realizando esa labor de poda y limpieza, por no decir de autocensura.

¿Cómo han solucionado este problema muchos medios…? Pues acudiendo a plataformas como las de Disqus, Facebook, Twitter o Google, en las que tienes que estar previamente registrado –aunque sea con un nombre falso, o seudónimo-, y que te permiten acceder al apartado de comentarios.

Pero estas plataformas o servidores tienen un pequeño -o gran problema-: que almacenan todo, absolutamente todo lo que digas sobre cualquier asunto, y rápidamente lo facilitan a la policía, al fiscal o al juez que lleva la denuncia pertinente por delitos de odio o contra la discriminación racial.

En otras palabras, que si usted se aparta normalmente de lo políticamente correcto, y tiene opiniones propias, como por ejemplo que en España hay un exceso de extranjeros, que tenemos que proteger nuestras fronteras, que a los extranjeros que delinquen hay que expulsarles del territorio nacional, etc., mi consejo es que no utilice ninguna de esas aplicaciones.

Salvo que quiera acabar denunciado ante la fiscalía contra el odio y la discriminación racial, brazo ejecutor de la “policía del pensamiento único”.

Sí, es verdad que esa policía todavía no existe, pero en un país que se permite el lujo de tener la policía nacional, la guardia civil, los mozos de escuadra, los ertzainas, la policía foral navarra y las policías locales, ¿qué problema hay en crear una policía del pensamiento…, que vele por la persecución de los “delincuentes” que incurrimos en el vicio de pensar?"

Referencias

  1. «Facebook compró WhatsApp por 21.800 millones de dólares» - Semana, 07 de octubre de 2014.
  2. «Facebook ya tiene 1.590 millones de usuarios» - Trece Bits, 28 de enero de 2016.
  3. «Arabia Saudí bloquea Facebook porque no se adapta a sus valores conservadores» - El País, 13 de noviembre de 2010.
  4. "La dictadura de Facebook" latribunadeespana.com (Consultado el 13 de abril de 2019).

Artículos relacionados

Enlaces externos