Woke

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Estatua de Winston Churchill en Londres, vandalizada por activistas de BLM.

Woke (del inglés: "despierto") es un término originario de los Estados Unidos que volvió a la popularidad a partir de 2013, cuando empezó a usarse para referirse a personas que se mantienen alertas contra cualquier manifestation sutil o imaginaria de racismo. Esta sobrerreacción incluye siempre ataques personales, estigmatización o censura al supuesto autor (véase cancelación). Posteriormente, llegó a abarcar un abanico de reivindicaciones que atañen al marxismo cultural, como la justicia social, corrección política, la ideología de género y el feminismo radical.

Individuos de todas las razas pueden adscribir a esta ideología. Pero en el caso de los blancos, generalmente terminan sometiéndose a un proceso de autodenigración que conduce al fenómeno conocido como culpa blanca.

Historia

Este término surge en la década de los años 1930s como sinónimo de mantenerse despiertos en lo que respecta cuestiones sociales y políticas. Martin Luther King en un discurso del 14 de junio de 1965, volvió a plantear la necesidad de "permanecer despiertos":

No hay nada más trágico que dormir durante una revolución [...] Soplan vientos de cambio, y vemos en nuestros días y en nuestra era un desarrollo significativo [...] El gran desafío que enfrenta cada individuo que se gradúa hoy es permanecer despierto durante esta revolución social[1].
—Martin Luther King, 14 de junio de 1965

Desde finales de la década de 2010, también se ha utilizado en general en referencia a los movimientos políticos progresistas que promueven las políticas del lobby homosexual, el racismo antiblanco y el feminismo. Pero su uso mas extensivo vino de la mano del movimiento Black Lives Matter en 2013, tras la muerte del afroamericano Trayvon Martin en Florida[2] a manos de un policía hispano que habría actuado en defensa propia según se determinó en el posterior juicio.

También se empleó en relación a las acusaciones de acoso y abuso que fueron denunciadas en el marco del movimiento Me Too. Finalmente los conservadores comenzaron a utilizar este término, en forma peyorativa.

Cancelación

Artículo principal: Cancelación


Los críticos de la cultura woke cuestionan, sobre todo, los métodos coercitivos que utilizan algunos "policías de la palabra" contra quienes dicen cosas o cometen actos que ellos perciben como misóginos, homófobos o racistas. En particular ha generado mucho malestar el método conocido como "cancelación": un boicot social y profesional, que suele realizarse a través de las redes sociales con el objetivo de destruir la imagen pública de personas que actuaron o dijeron algo para ellos intolerable.

La cultura woke ha traído consigo una preocupación excesiva por ser políticamente correcto en todos los ámbitos. Esto ha hecho, por ejemplo, que se eviten tocar, en conversaciones, obras de arte o películas, ciertas temáticas o bromas que pueden derivar en potenciales conflictos. El miedo a la cancelación por decir o mostrar algo que pueda resultar molesto para algún grupo, ha obligado a los artistas y comunicadores a practicar la auto censura. A esto hace referencia Elon Musk:

No sólo Netflix. Las películas en general, los videojuegos, la televisión, todo está infestado de la moda woke por miedo a ofender a un friki de pelo verde junto al botón de cancela[1].
—Elon Musk

Su empresa Tesla, abandonó Silicon Valley en California, con destino a Austin, para salir del clima irrespirable que se vive en algunas de estas urbes dominadas por este autoritarismo progre que considera ofensivo y susceptible de ser vetado cualquier discurso sobre identidad o género que no se ajuste a sus parámetros[3].

Empresas woke

En los EE.UU. diversas marcas se identifican actualmente con la cultura woke, aunque existen varios ejemplos donde esto ha tenido nefastos resultados. Cerca de la mitad del público estadounidense mantiene valores conservadores. Y si bien el rechazo a ciertas marcas puede darse por razones exclusivamente ideológicas, no ocurre lo mismo con la compra, que suele depender de otros factores como las características del producto o servicio en si mismo. Como resultado, la estrategia reduce drásticamente las ventas entre los consumidores que se oponen a una ideología pero no las aumenta proporcionalmente entre quienes la apoyan.

Las empresas woke, a menudo justifican este inconveniente diciendo que tienen una meta a largo plazo. Buscan atraer a un público cada vez mas joven y que ellos entienden que estará cada vez mas influenciado por la moda woke. Es decir, dilapidan su mercado actual por un escenario futuro que podría darse o no, lo cual no está exento de riesgo.

Gillette

La propaganda woke "The best a man can get" fue repudiada por los consumidores de Gillette.

Un caso conocido es el de Gillette, que generó controversia en 2019 con una publicidad llamada "Lo mejor que un hombre puede conseguir" (en inglés: "The best a man can get"), en el que se estigmatizaba a los hombres acusándolos de comportamientos tóxicos, bullying, acoso sexual o sexismo, siguiendo el típico discurso del feminismo radical. Se convirtió en su momento en uno de los videos con mayor número de pulgares para abajo en YouTube y provocó un boicot contra la fabricante de rasuradoras. La polémica que desató Gillette con su anuncio que atacaba a la masculinidad llevó a la creación de un meme que se ha popularizado desde entonces: "Get woke, go broke" ("Hazte woke y vete a la quiebra").

El spot empieza haciendo alusión al movimiento feminista Me Too y continúa criticando comportamientos tradicionalmente varoniles y ridiculizando, ya de paso, a todos los hombres. El anuncio abre con la pregunta:

¿Es esto lo mejor que un hombre puede conseguir?

Acto seguido, aparecen hombres que piropean a las mujeres, niños peleándose, una fila de varones con una barbacoa delante y de brazos cruzados apoyando la actitud de los pequeños porque "los chicos siempre serán chicos", jóvenes corriendo, un hombre riéndose en un plató de televisión de una mujer a sus espaldas, y hasta un jefe que minusvalora la inteligencia de una empleada. La reflexión final, "los chicos que miran hoy serán los hombres del mañana", ha rematado el enfado de las redes sociales por lo que han considerado miles de usuarios como una demonización del hombre y una caricaturización del género masculino. Tan sólo en el canal de Youtube de la empresa estadounidense abrió con más de 300.000 "No Me Gusta" frente a 67.000 "Me Gusta"[4].

La publicidad fue una creación de la directora Kim Gehrig y la productora Sally Campbell, a través de su empresa Somesuch production company. Ambas tenían un largo historial de activismo en el feminismo y el wokismo[5].

Pero a la vez que denigraba a su principal consumidor, los hombres, Gillette animaba a mujeres biológicas a que se cambien de sexo y empiecen a utilizar toda su línea de productos masculinos. Ese mismo año, la empresa difunde una publicidad donde un transexual con ayuda de su padre, se afeita el rostro por primera después de comenzar su proceso de hormonación[6][7].

Disney

Disney presenta una "Blancanieves" no blanca, si bien el nombre del personaje Snow White significa "blanca como la nieve".

En los últimos tiempos, la empresa que más ha recibido críticas por ser considerada "woke" es Disney. Se enfrenta a una pérdida de casi 900 millones de dólares tras una serie de fracasos woke como la versión de Sirenita con una protagonista de raza negra, así como una "Blancanieves" mestiza.

Los últimos ocho estrenos de la compañía no han tenido los resultados esperados. Hasta los antiguos clásicos han sido mutilados para adaptarlos a la corrección política. Por ejemplo, en "La Cenicienta", los personajes de los "Siete Enanitos" habrían sido suprimidos para "evitar reforzar los estereotipos"[8] que podrían ofender a los enanos.

En 2021, Disney censura a los menores de 7 años "Dumbo", "Peter Pan" y "Los Aristogatos" por "racistas"[9]. Además de estos títulos, figuran cortometrajes tan populares como "El libro de la selva" o "La dama y el vagabundo".

Algunos de los motivos dados son: "Dumbo", en su versión de 1941, muestra imágenes de afroamericanos esclavizados trabajando en el campo. En Peter Pan (1953), a los nativos americanos se les nombra como una tribu de "indios" o "pieles rojas". En Los aristogatos (1970), el gato siamés Shun Gon, posee ojos rasgados que estereotipan a los asiáticos. "Aladdín" pecaba de estereotipar a los árabes; y el Rey Loui de El libro de la selva infravaloraba a la comunidad afroamericana, porque quería ser "un hombre blanco". "Blancanieves" (en su versión "Snow White Reboot") fue boicoteada por el público antes de su estreno, ya que la protagonista Rachel Zegler insistía en que el guion no era lo suficientemente woke y pedía que se eliminara al príncipe que salva a Blancanieves[10].

En abril de 2022, el gobernador Ron DeSantis firmó una ley para retirarle a la empresa de Walt Disney su estatus legal especial que le permite autogobernarse en el Estado de Florida. Legisladores republicanos advirtieron que no aprobarán la extensión del derecho de autor de Disney sobre su principal personaje Mickey Mouse, que vence en 2024. Fue en represalia a la oposición de los ejecutivos de la empresa a una ley que prohíbe la propaganda homosexual y la ideología de género en las escuelas primarias de Florida.

Bud Light

La publicidad de Bud Light utilizando a un transexual, produjo el desplome de las ventas.

En 2023, la principal marca de cerveza en los Estados Unidos Bud Light colocó en su publicidad al transexual Dylan Mulvaney, realizando una serie de movimientos afeminados o bailando, mientras bebía una lata de cerveza. Al mes siguiente del anuncio, las ventas cayeron entre un 11% y un 26%. La empresa volvió a insistir con la misma temática, colocando incluso la imagen de la cara del transexual en cada lata del producto. En mayo de 2023, las acciones del fabricante cayeron un 20%, lo suficiente como para que Forbes las clasificara como bajistas.

Bud Light comenzó a ser percibida por los consumidores como "una cerveza de maricones"[11][12][13]. CNBC estimó que en mayo las ventas cayeron un 18%. Ese mes, Bud Light perdió su estatus de cerveza más vendida en Estados Unidos.

En medio de la controversia que siguió, los críticos acusaron a la nueva vicepresidenta de mercadotecnia de Bud Light, Alissa Heinerscheid, como responsable del decalabro de la marca. Heinerscheid, quien se convirtió en vicepresidenta de la compañía en julio de 2022, declaró que su objetivo era hacer "evolucionar" la publicidad de Bud Light para que sea más "inclusiva". La paradoja fue que el consumidor principal del producto no se sintió incluido, ya que el 100% de la campaña giraba en torno a un minoría que no les representa.

Ámbito universitario

La llamada izquierda woke, invade la mayoría de centros universitarios de Estados Unidos con un discurso intolerante que promulga el victimismo y el revanchismo racial y de género, fomentando la censura a quienes no comulgan con esta ideología.

El periodista español Ricardo Dudda, en su libro "La verdad de la tribu: la corrección política y sus enemigos", explica cómo en las universidades de Estados Unidos la ideología de género o la racial dominan el debate académico sin apenas espacio para la neurociencia o la psicología evolucionista.

Pano Kanelos, presidente de la nueva Universidad de Austin también sostiene que se habían creído "que semejante censura sólo era posible en regímenes opresivos de países lejanos. Pero resulta que el miedo puede llegar a ser endémico en una sociedad libre. Puede agudizarse en el único lugar (la universidad) que supuestamente defiende el derecho a pensar lo impensable, a debatir sobre lo innombrable y a cuestionar lo incuestionable"[3].

Según la Encuesta de Expresión en el Campus 2020 de la Academia Heterodoxa, el 62% de los estudiantes universitarios afirmaban que "el ambiente de su campus les impedía decir las cosas en las que creían". O cómo, según una encuesta del Instituto Challey para la Innovación Global, "casi el 70% de los estudiantes está a favor de denunciar a los profesores si éstos afirman algo que los estudiantes consideran ofensivo".

La Fundación para los Derechos Individuales en la Educación informa de "al menos 491 campañas de cancelación de invitaciones desde el año 2000" y aproximadamente la mitad de éstas tuvieron éxito. En Francia, algunos directores de cine como Yvan Attal, también se han hecho eco de este fenómeno que empieza a reproducirse en las aulas de su país. En su película Una razón brillante relata los escollos que tiene que superar un profesor sarcástico y políticamente incorrecto ante la indignación de sus alumnos, que registran con su móviles sus lecciones e intentan que lo echen de la universidad. El filme acaba siendo un alegato a favor de los valores de la Ilustración, como la racionalidad y la responsabilidad individual frente al victimismo colectivista.

En Reino Unido se han dado pasos significativos hacia una protección más sólida de los estudiantes con opiniones minoritarias a raíz de unas peticiones presentadas en 2021. Tres de las cinco peticiones de la campaña se han concretado en propuestas formales presentadas por el Ministerio de Educación el 16 de febrero de ese año. Las propuestas respaldadas por el Gobierno incluyen la posibilidad de suspender la financiación de los contribuyentes a las universidades que no protejan la libertad de expresión.

La libertad de expresión es la base de toda sociedad libre y democrática. Entre todos los lugares, la universidad es el sitio donde los estudiantes deben ser libres de debatir y explorar ideas, especialmente aquellas con las que no están de acuerdo. Las políticas y prácticas institucionales pueden dar a entender que incluso las opiniones más extendidas están fuera de lugar. La censura actual en los campus puede convertirse fácilmente en la cultura de la cancelación en la plaza pública[14].
—Jeremiah Igunnubole, asesor jurídico de la ADF del Reino Unido

Referencias

Artículos relacionados

Enlaces externos

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