Doctrina de seguridad nacional

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Doctrina de la Seguridad Nacional es un concepto utilizado para definir ciertas acciones de política exterior de Estados Unidos tendientes a que las fuerzas armadas de los países latinoamericanos modificaran su misión para dedicarse con exclusividad a garantizar el orden interno, con el fin de combatir aquellas ideologías, organizaciones o movimientos que, dentro de cada país, pudieran favorecer o apoyar al comunismo en el contexto de la Guerra Fría, legitimando la toma del poder por parte de las fuerzas armadas y la violación sistemática de los derechos humanos.[1]

Origen y reconocimiento

En 1977 el sacerdote belga Joseph Comblin escribió en francés su libro El poder militar en América Latina: la ideología de la Seguridad Nacional, obra considerada iniciadora del estudio sistemático del problema y a la vez de consulta necesaria para su abordaje. En 1979 Comblin escribe un segundo libro sobre el tema, en inglés, titulado The church and the national security state (La iglesia y el Estado de la seguridad nacional).

En 1979, la Iglesia Católica se refirió a la Doctrina de la Seguridad Nacional en el Documento de Puebla de 1979, realizado bajo la guía del Papa Juan Pablo II, en los siguientes términos:

"En los últimos años se afianza en nuestro continente la llamada "Doctrina de la Seguridad Nacional", que es, de hecho, más una ideología que una doctrina. Está vinculada a un determinado modelo económico-político, de características elitistas y verticalistas que suprime la participación amplia del pueblo en las decisiones políticas. Pretende incluso justificarse en ciertos países de América Latina como doctrina defensora de la civilización occidental cristiana. Desarrolla un sistema represivo, en concordancia con su concepto de "guerra permanente". En algunos casos expresa una clara intencionalidad de protagonismo geopolítico.(...) La Doctrina de la Seguridad Nacional entendida como ideología absoluta, no se armonizaría con una visión cristiana del hombre en cuanto responsable de la realización de un proyecto temporal ni del Estado, en cuanto administrador del bien común. Impone, en efecto, la tutela del pueblo por élites de poder, militares y políticas, y conduce a una acentuada desigualdad de participación en los resultados del desarrollo.

El 28 de marzo de 1985, en Brasil, el presidente José Sarney envió al Congreso Nacional el proyecto para dar fin a los llamados municípios de seguridad nacional, más de 200 municípios en todo el país en los que el gobierno militar había suprimido el derecho de sus habitantes para elegir a los prefectos, por determinación de la Doctrina de la Seguridad Nacional.

El 1 de junio de 2004, Yago Pico de Coaña de Valicourt, representante de España ante la UNESCO, escribió un artículo titulado "El valor de los principios en la Comunidad Iberoamericana", publicado en la revista Cuadernos Estratégicos del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) del Ministerio de Defensa de España. En dicho artículo Pico se refirió al fin de la bipolaridad mundial impuesta por la Guerra Fría y su efecto sobre la Doctrina de la Seguridad Nacional, en los siguientes términos:

"El fin de la bipolaridad va a permitir que la Conferencia de los No Alineados pierda peso, se anule la nefasta doctrina de la Seguridad Nacional, Estados Unidos olvide en parte los recelos que le inspiraba su patio trasero y apoye decididamente el retorno a la democracia.
Yago Pico de Coaña de Valicourt, representante de España ante la UNESCO.

También en 2004 el Ministro de Defensa de Brasil, José Viegas, hizo mención de la Doctrina de la Seguridad Nacional en su nota de renuncia al cargo:

"La persistencia de un pensamiento autoritario, ligado a los remanentes de la vieja y anacrónica doctrina de la seguridad nacional, incompatible con la vigencia plena de la democracia y con el desarrollo del Brasil del siglo XXI. Ya es hora de que los representantes de ese pensamiento superado salgan de escena."
José Viegas, Ministro de Defensa del Brasil.
El catedrático de Ciencia política colombiano Juan Carlos Ruiz Vázquez, de la Universidad del Rosario, dice en su libro La Tenue Línea de la Tranquilidad:
"Durante la Guerra Fría la seguridad interna en América Latina se asimiló a la llamada Doctrina de Seguridad Nacional que se impuso sin distingos tanto en países democráticos como en dictaduras bajo la forma de una política represiva anticomunista liderada en el hemisferio por el gobierno de los Estados Unidos. Luego de la revolución cubana, con el surgimiento de las guerrillas marxistas, maoístas y castristas en América Latina, la doctrina de seguridad nacional señaló como enemigo interno todas las expresiones de izquierda, legales e ilegales, que ponían en entredicho la "estabilidad" de la región. Desde 1947, el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) había establecido una división de trabajo de seguridad entre los Estados Unidos y América Latina: aquella nación se ocuparía por el problema global y esta región por los conflictos internos de cada nación. (…) La seguridad interna en la región tomó ribetes de represión brutal muchas veces mediada por la tortura, las desapariciones forzadas, las ejecuciones sumarias y la censura.

Características

Si bien nunca recibió oficialmente el nombre de Doctrina, esta denominación es ampliamente reconocida en muchos ámbitos académicos y gubernamentales, y su existencia es demostrable según la interpretación de los informes desclasificados por el gobierno de EEUU, la CIA y los memoranda del Consejo de Seguridad Nacional.

El hecho de nunca haber sido redactada o declarada oficialmente se explica al entenderla como una doctrina militar.[2] La definición de Doctrina de la Seguridad Nacional, requiere reconocer a la misma en el marco de las llamadas doctrinas militares.

Juan Pablo Angelone, docente de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina):

"Las doctrinas militares constituyen, en esencia, conjuntos de proposiciones no necesariamente escritas, que constituyen un corpus más o menos coherente, orientadoras del accionar institucional de las fuerzas armadas en lo que es la manifiesta función principal de las mismas: hacer la guerra. Las doctrinas militares caracterizan, pues, las modalidades esenciales de la guerra; identifican enemigos específicos; analizan el contexto internacional a fin de detectar aliados y adversarios de acuerdo con las hipótesis de conflicto que se manejan; evalúan calidad y cantidad de los recursos materiales y humanos disponibles en caso de un estallido de hostilidades; etc."

La llamada Doctrina fue un producto del pensamiento de la Guerra Fría, que mantuvo al mundo dividido en dos campos antagónicos. Fue ideada por los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos y puesta en práctica mediante el entrenamiento de los distintos ejércitos latinoamericanos en la Escuela de las Américas en Panamá. Allí, durante casi cuarenta años, eran enviados militares procedentes de distintos países latinoamericanos para instruirse en técnicas de contrainsurgencia: interrogatorios mediante torturas, infiltración, inteligencia, secuestros y desapariciones de opositores políticos, combate militar, guerra psicológica. Contando incluso con manuales de tortura y contrainsurgencia de la CIA para este fin.

Según esta Doctrina, cualquier amenaza a la Seguridad Nacional de EEUU originada en cualquier parte del mundo, constituía una acción a favor de la potencia enemiga de EEUU, la Unión Soviética.[3][4]

Existía la convicción, en ciertas áreas del gobierno estadounidense, de que el bloque comunista (surgido después de la Segunda Guerra Mundial) tenía como principal objetivo el convertirse en la única potencia mundial y reorganizar la sociedad mediante la expansión del comunismo soviético.[5]

La llamada doctrina considera a los propios ciudadanos de un país como posibles amenazas a la seguridad.[6]

Los defensores de la Doctrina sostienen oficialmente que fue necesaria su aplicación durante la guerra fría para frenar el avance del comunismo. Según esta Doctrina el comunismo acabaría con las libertades y los derechos individuales en el país donde se instaurara, y las violaciones a los derechos humanos necesarias para evitar la acción o la instauración del comunismo, eran vistas como un daño colateral o un sacrificio menor. Los defensores de la Doctrina también argumentan que no es correcto llamarla "doctrina" ya que nunca fue redactada oficialmente, y por lo tanto sostienen que sólo se la entiende como una doctrina desde una postura adversa a la política internacional de EEUU Así mismo según la Escuela de las Américas su objetivo fundacional era enfatizar en la democracia y los derechos humanos, y los graduados que violaron los derechos humanos no lo habrían aprendido allí.

A partir del fin de la Guerra de Vietnam, EEUU replanteó su estrategia con el objetivo de involucrar más directamente a los ejércitos de las propias naciones latinoamericanas en la defensa hemisférica, comprometiendo en menor medida a las fuerzas armadas de los EEUU, en lo que se conoció como Doctrina Nixon.

Los EEUU intentaron proteger sus intereses en Latinoamérica mediante la instalación de gobiernos dictatoriales. Pero con la influencia de la revolución cubana de 1959 y el crecimiento del pensamiento comunista o socialista entre algunos sectores de los estudiantes y trabajadores latinoamericanos, por primera vez surgía la idea de que el pueblo del propio país podía constituir una amenaza a la seguridad nacional.

Empleando la Doctrina de Seguridad Nacional los Estados Unidos consiguen unificar el accionar de las distintas dictaduras latinoamericanas.

Las técnicas de contrainsurgencia aplicadas con la Doctrina de Seguridad Nacional tienen dos vertientes. La primera de origen estadounidense llamada Doctrina de Seguridad Hemisférica, impartida en la Escuela de las Américas, y la segunda de origen francés, llamada Doctrina de la Contrainsurgencia, creada a partir de la lección aprendida por el general D'Allegret tras las derrotas en las guerras de independencia de Indochina y Argelia.[7]

La Doctrina llega a formar una parte importante de la ideología de las fuerzas armadas en América Latina, quienes por primera vez extienden su papel de defensores de las fronteras nacionales con la defensa contra el propio pueblo. Además la Doctrina propaga una visión amplia del enemigo: no sólo se consideran terroristas insurgentes a las personas armadas contra una gobierno determinado, sino también a las personas que propagan ideas en contra del concepto de la sociedad nacional que tiene el gobierno de EEUU.

Referencias

  1. Le pouvoir militaire en Amerique latine: l'ideologie de la securite nationale, por Joseph Comblin
  2. Ernesto López, "Doctrinas militares en Argentina: 1932-1980", incluido en Carlos J. Moneta, Ernesto López y Aníbal Romero "La reforma militar". Editorial Legasa. Buenos Aires; 1985.
  3. Kenzuo Ohgushi, Doctrina de Seguridad Nacional y el "Nuevo Profesionalismo" de los Militares Sudamericanos, Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú
  4. Dictaduras en América latina y Doctrina de seguridad nacional
  5. Informe NSC-68 del Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, considerado el documento fundacional de la Guerra Fría.
  6. Dictaduras en América latina y doctrina de seguridad nacional
  7. La escuela francesa y el terror en América latina.

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Enlaces externos