Michael von Faulhaber

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Michael von Faulhaber

Michael von Faulhaber (Klosterheidenfeld, Reino de Baviera; 5 de marzo de 1869 - Múnich, Alemania; 12 de junio de 1952) fue un cardenal de la Iglesia católica que se desempeñó como Arzobispo de Munich y Frisinga desde 1917 hasta su muerte.

Faulhaber era un opositor político del Tercer Reich y consideraba al nacionalsocialismo como incompatible con el cristianismo; pero también rechazó a la República de Weimar como enraizada en la traición,​ y se opuso a un gobierno democrático en general, a favor de una monarquía católica. Faulhaber habló en contra de algunas políticas del gobierno nacionalsocialista, pero públicamente las reconoció como legítimas, necesarias para el clero católico y que permanezcan leales al gobierno alemán. Y con esto, se mantuvo puentes entre el fascismo y la Iglesia.​

Michael von Faulhaber ordenó como sacerdote a Joseph Ratzinger (futuro papa Benedicto XVI) y fue el último cardenal en sobrevivir designado por Benedicto XV.

Oposición al nacionalsocialismo

En 1923, Faulhaber, como arzobispo de Munich y Freising, desempeñó un papel importante al movilizar a la opinión pública y a los católicos contra el movimiento de Hitler, contribuyendo indirectamente al fracaso del Putsch de Múnich.[1]

A lo largo de los años 20 y 30, Faulhaber utilizó homilías, cartas pastorales y discursos para advertir sobre la incompatibilidad del nacionalsocialismo con la fe católica y con la moral cristiana.

Cuando Hitler ascendió al poder, quedó consternado por "el totalitarismo, el neopaganismo y el racismo" del movimiento nacionalsocialista.

El 31 de diciembre de 1933, día de San Silvestre, Faulhaber pronunció un sermón en Múnich en el que mostraba su desprecio por la cultura germánica lo cual fue visto por los nacionalsocialistas como “un crimen político” y el orador como "un enemigo categórico y decidido del estado nacionalsocialista". En él decía:

No se puede hablar de una cultura germánica en sí, precediendo a la época precristiana y fundándose en Tácito. Los germanos sólo llegaron a ser un pueblo con una civilización en el pleno sentido de la palabra gracias al cristianismo. La tarea más dura para los misioneros cristianos fue convencer a los germanos de que fundieran sus espadas en arados.[2]

En las semanas siguientes, su discurso recibió críticas en revistas como Germanien, Volk und Rasse y Der Sturmtrupp. Alemanes de todas las edades y rangos no podían creer que el cardenal se hubiera atrevido a "atacar a nuestros antepasados germánicos y por ende también a nuestra raza y cultura germánicas" y, con ese propósito, a atacar el documento más importante y venerado del movimiento: la Germania de Tácito.

Referencias

  1. Encyclopaedia Btitannica Online: Michael von Faulhaber Web, Apr 2013.
  2. N. Citando a Isaías 2:4 y Miqueas 4:3.

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